Historia de mis muertes

He muerto varias veces.

Tengo que explicar que mis amigas brujas (gracias queridas Belinda y Regina) me dieron el nombre de Gatofélix y así el don de revivir a partir de la segunda muerte. La primera vez la debo solamente a mi papá. Desde ese privilegio puedo contarles mis finales alternos. Estas han sido mis muertes, por ahora.

La segunda

Sucedió en una zona fronteriza entre este país y el del sur. La transición entre un lugar y otro fue mi condición por muchos años, cuando era ingenua y no sabía que la pertenencia no tiene que ver con geografía. Eran principios de este siglo. Viajaba en auto con dos de mi familia. Cuando nos emboscaron traté de escapar por la puerta de atrás hasta que noté que correr en dirección opuesta me estaba alejando de mi verdadero lugar. Entonces me senté en espera de ser descubierta, de ser golpeada por el más joven de los perpetradores al que hice sentir astuto porque me dejé atrapar, como se hace con los niños para que despierten su maldad. Miré hacia arriba su cara redonda sustituyendo a un intenso sol de mediodía, detrás de sus orejas brotaban las montañas y adentro de sus ojos el verde más acuoso y ardiente. El verde que no tiene conciencia de ser porque jamás vio otro color. Vi la belleza en el sudor de su frente, en sus manos gruesas lastimando sin convicción, en el calor seco que le enrojecía las mejillas. Nos llevaron en medio de cañizales inmensos que nos hacían víctimas diminutas. Fuimos increpados, silenciados, despojados… usados nuestros cuerpos con prisa hostil, amordazados y finalmente, acostados boca abajo entre charcos frescos.

Lo peor de esa muerte es que era compartida. La muerte solitaria es mejor, no la desgracia de la hecatombe. Hubiera querido la experiencia para mí sola, la plena concentración en el momento que, como lente de fotógrafo, ansiaba armonioso y exuberante: mi cara en el lodo cremoso, mis manos atadas suavemente con cualquier ropa que antes elegí yo misma para tener cierto aspecto ante los demás, las hojas gigantes que parecían hablar con su movimiento. Me hablaban a mí, ninfa caída, con sus aromas dulces y nudosos. Pero yo no entendía que el fin silencia todo y mis sentidos tan plenos no se apagaron esa vez. No los apagó la torpeza de los hombres fronterizos que no podían odiar lo suficiente a su reflejo.

La tercera

2014. Recibir una mala noticia de salud es casi indescriptible. Ensordece.

Es un fin que inicia. No hay poesía. El momento de despedida no existe con intensidad. Promete ser largo, burocrático, desaseado y sin heroísmo. Y, al no ser bello, trata uno de escaparse en una especie de inercia que ante todos parece valentía pero sólo es deseo de una consumación más relevante. Es un fin escrito con tinta, es una muerte documentada. Uno la niega, como persona viva que es, y ella presenta papelería probatoria e indiscutible. Empieza un viacrucis bastante terrenal y cansado. Empiezan el dolor físico, las planchas frías y las agujas. Los cortes están por todos lados, en las jeringas, en los bisturís, en las madrugadas, en los propios ojos abiertos.

No morí sólo por suerte. Después de eso satisface la vida, por supuesto, pero más por su sencillez, por su naturalidad. Alguien completamente vivo y sano puede tener vanidad, pudores, puede quejarse del clima, sentirse triste por algo irracional, enamorarse de quien sea… el enfermo pierde voluntariamente esas licencias. Se vuelve eso que su palabra designa a la perfección: un paciente.

Según la gravedad y etapa de la enfermedad, las demás personas sienten que ven a un muerto; por eso sus reacciones son las mismas que tienen ante la muerte misma. Unos parecen estarse despidiendo, otros quieren ayudar, otros sienten lástima, otros sacan al médico que creen ser, otros tienen molestia o incomodidad y otros de plano no saben qué hacer y dan la espalda. Esto puedo verlo ahora que ya no me dedico a ser enferma y esa muerte me dejó ir. Pero puedo decir que la reacción que más calma me dio fue la de todos a los que regalé ignorancia, los que no sabían nada y me contaban acongojados de sus gripes o de sus problemas cotidianos fuera de cualquier diagnóstico. Ojalá lo hayan entendido así, como la necesidad de tener a alguien del otro lado del vidrio (Miroslava, perdóname por no explicarlo).

Lo malo de esta muerte es que vuelve a reclamar lo suyo en cualquier posición de la lista.

La cuarta

2018. No sé si a todo el mundo le suceda pero yo he tenido momentos en que creo que la realidad es una película. O un sueño. No sé si atribuirlo a cansancio físico, a depresión, a distracción o a qué. Tuve antecedentes: un día se me iba a caer un vaso, cuando eso pasa uno brinca y trata de detenerlo con la rodilla, con el pie o con lo que sea, casi por instinto. Esa vez se me resbaló el vaso de la mano y lo dejé desplomarse sin intervenir, casi con curiosidad de ver hasta dónde llegaba y cómo sería su quiebre. Esa sensación de letargo se acompaña de una pantalla: todo se ve ambarino y, por eso, más lejano. Quiero decir que uno es de verdad pero el resto del mundo parece no serlo del todo. Se siente como estar en una escenografía preparada para un acto, a la espera pasiva de que le sucedan cosas, como en los sueños una vez que ya nos dimos cuenta de que es sólo un sueño y nos dedicamos a poner atención a lo que pase para recordarlo después, cuando estemos despiertos. Pero aquí nunca se despierta.

El escenario fue la autopista que corre de Pachuca a México, más o menos a las 4 de la tarde, con un sol lateral que amarilleaba más mi visión. Dentro del auto rojo era yo la única, la conductora. El punto ciego me ocultó a otro auto cuando pensaba rebasar. Eso tan común se convirtió en una muerte provocada. Moví abruptamente el volante a la derecha para regresar, como todos dicen que no debí haber hecho. Busqué el acotamiento para no chocar contra nadie y entonces sucedió el efecto del vaso que cae. Daba vueltas sin control, el auto no cambiaba su rumbo ni frenando ni acelerando, veía un collage de casas, ruedas y tierra. La música se apagó y se nubló de humo mi trayectoria. Resignada solté el volante, abrí bien los ojos, porque la muerte es algo que no pensaba perderme, y dejé de presionar los pedales en espera de ver hasta dónde llegaba el golpe. Si era muerte no parecía tan real. Y si era yo, no parecía que estuviera en la filmación… el final fue un choque ruidoso pero bastante ordinario en que, por fortuna, no lastimé a nadie, aunque rompí el auto que fue mi compañero ocho años. Ese percance fue uno de los finales más instantáneos y fáciles para mí, aunque el más aparatoso para los demás. Una familia se detuvo a preguntar si estaba bien. Y yo, tan ilesa, oí de lejos mi propia voz diciendo que sí.

La primera

La primera la dejo al final por transversal. Es la única en que hubo heridos. Un cuadro de dolor y esperanza en que tuvo que morir alguien para que los demás sobreviviéramos. Es mi muerte porque pude estar en ese lugar, porque pudo ocurrir antes de mi nacimiento, porque cargo con ella hasta el final de mis días. Es la muerte del hombre. La muerte que comparto con Saríah y representa la injusticia, la guerra, la soledad y la violencia del mundo entero. Ansío tener las palabras y las fuerzas para poder decirla siquiera. Y no sé si llegue a poeta, pero sólo eso hace significativa mi vida con todas sus muertes… la búsqueda de esas palabras.

Hasta aquí el recuento provisional.

La entrada Historia de mis muertes apareció originalmente en Escéptica.net.

The Smithsonian’s National Museum of Natural History seeks a paleobiologist

The Smithsonian’s National Museum of Natural History seeks a
paleobiologist to conduct an integrative, specimen-based research
program in the paleobiology of marine macro-invertebrate fossils. The
successful candidate is expected to pursue creative studies of
evolutionary and/or paleoecological patterns and processes using
morphology, phylogenetics, biogeography, and/or biogeochemistry.
Publication in peer-reviewed journals in specialty areas is expected, as
is curation of appropriate collections, professional service to the
scientific community, and educational outreach to the public in a manner
commensurate with emerging leadership in the area of specialty.

This position is a full-time, permanent appointment with full Government
benefits to be filled at the GS-12 level; U.S. citizenship and a
one-year probationary period are required. The museum’s authorized
salary range for this position is $83,938-$88,959 per year commensurate
with experience.

All candidates are encouraged to apply, including those whose academic
status is “All But Dissertation” (ABD), currently performing
postdoctoral work, or engaged in early stages of their academic careers.
College transcripts and proof of U.S. accreditation for foreign study
must be submitted online by the closing date of announcement.

For complete requirements and application procedures go to
www.sihr.si.edu or www.usajobs.gov and refer to Announcement
19A-JW-304802-DEU-NMNH. Applications and all supporting documentation
must be received on-line by October 7, 2019 and must reference the
announcement number. This is an interdisciplinary position to be filled
by either a Research Geologist or a Research Biologist, depending upon
the applicant’s primary discipline. All applicants will be notified by
email when their application is received.  _The Smithsonian Institution
is an Equal Opportunity Employer_.

La agonía de la acupuntura

Mi amigo “El dinosaurio sin corbata”, en su canal de YouTube, ha publicado este interesante vídeo (12 minutos) para saber más sobre lo inútil de la acupuntura.


El cardiólogo Víctor Javier Sanz se “disfrazó de paciente” y acudió a un acupunturista aquí, y la doctora Harriet Hall, entre otros muchos, ya colocó esta pseudociencia en su sitio aquí.

No se pierdan: Acupuntura y pinchaagujas, El timo de la Acupuntura, La acupuntura produce risa, ¿Qué es el Reiki?, Mi primer suicidio homeopático, Homeopatía = mentira, Hipnosis y fraudes, Fraudes paranormales, La parapsicología ¡vaya timo!, Fantasmas y espíritus, Algún tipo de energía y Psicología científica y las pseudopsicologías.

Cuando los animalistas le hacen el juego (y aumentan los beneficios) de las multinacionales

El movimiento de liberación animal lleva décadas batallando para eliminar la más que necesaria experimentación animal y desgraciadamente acaban de conseguir una victoria, que lejos de poder ser celebrada, va a permitir a las multinacionales del sector ahorrarse mucho dinero en controles de seguridad e incluso a la larga poner en riesgo la vida de muchas personas.

La Agencia de Protección del Medio Ambiente estadounidense (EPA) es el organismo del gobierno federal de los EEUU encargado de proteger la salud humana y el medio ambiente en todas sus variantes: aire, agua y suelo. Cuenta con más de 14.000 expertos repartidos en docenas de laboratorios y su cometido principal es realizar todo tipo evaluaciones ambientales sobre cualquier aspecto que pueda afectar a la salud y al medio ambiente. Además tiene la responsabilidad de mantener y hacer cumplir las normas y leyes estadounidenses sobre el medio ambiente. Por tanto su labor es absolutamente vital para que la ciudadanía estadounidense (y por extensión la de gran parte del mundo, puesto que esta agencia sirve como referencia a otros muchos países) no se exponga a contaminantes, tóxicos o cualquier otra sustancia que pueda dañar la vida humana y por extensión la biota de la primera potencia mundial. Para cumplir su labor tiene grandes poderes ejecutivos entre los que se incluyen multas y sanciones entre otras medidas.

Pero entre sus múltiples poderes destaca el de emitir regulaciones, que son de obligado cumplimiento dentro de la legislación federal de los EEUU y que determinan los estándares de calidad de aire, el agua o el suelo, por lo que estas normativas están siempre sujetas en una democracia a la presión de diversos colectivos enfrentados. Así en general, los grupos ambientalistas y los defensores de la salud pública abogan para que la EPA sea cada vez más restrictiva en sus estándares y medidas y por el contrario la siempre poderosa industria de los EEUU tiende a considerar que esta agencia es una extralimitación del gobierno que únicamente añade regulaciones innecesarias que dificultan la sacrosanta libertad empresarial en el marco del más que incuestionable imperio del neoliberalismo. Pues bien, los lobbies (financiados por la industria) que presionan a la EPA para que relaje las exigencias medioambientales han encontrado un más que inesperado aliado en el cada vez más mediático (y por tanto poderoso) movimiento de liberación animal, de tal manera que las presiones de estos dos aliados más que extraños: grandes empresas y defensores de la eliminación de la experimentación animal ha llevado a la EPA a anunciar que en el año 2035 dejará de financiar totalmente y de realizar cualquier tipo de ensayo que incluya mamíferos y que a partir de hoy mismo se empezará a reducir drásticamente dichos estudios. Algo que puede iniciar una reacción en cadena en otros organismos relevantes de la investigación en EEUU y quizás en otros países.

Esta sorprendente (y más que nefasta) decisión ha sido más que celebrada por diversos colectivos en defensa de los animales porque según Justin Goodman, vicepresidente de un grupo de animalistas con sede en Washington

es una victoria decisiva para los contribuyentes, los animales y el medio ambiente

Y aunque parece que no se ha dado cuenta con su (más que peligrosa) argumentación (para la salud humana) este animalista ha tocado como primer punto el más candente: el dinero de los contribuyentes pero también de las empresas, tal y como se ha encargado de recalcar Andrew Wheeler, un alto cargo de la EPA que indicó bien a las claras por donde soplan los nuevos aires en las diferentes agencias bajo la administración Trump al decir que

la experimentación con animales es costosa y requiere mucho tiempo

Porque cualquier producto que en la actualidad sale al mercado en los EEUU debe asegurar su inocuidad y entre las diversas pruebas exigidas actualmente está la de no ser tóxico en los siempre útiles modelos animales, generalmente el humilde ratón de laboratorio. Pero a diferencia de los modelos in vitro, en donde en unos pocos días (y por poco dinero) se puede observar si un determinado compuesto mata a células en cultivo, los experimentos de toxicidad en animales son largos puesto que no sólo hay que observar que los ratones no mueran de manera inmediata o a corto plazo, sino que hay que determinar también si aparecen reacciones o daños a largo plazo, por lo que también son muy costosos puesto que hay que mantener a los animales en animalarios cada vez más sofisticados durante semanas o meses y luego analizar múltiples tejidos y órganos de esos mismos animales para descartar efectos secundarios localizados, y esos análisis están lejos de estar automatizados.

Y este ha sido desde siempre el caballo de batalla de la industria, eliminar los ensayos con animales y sustituirlos por otros “más rápidos, fiables y baratos”. ¿Y cuales serían estas nuevas y maravillosas pruebas que permitirían eliminar a los animales de la ecuación regulatoria? Pues según los portavoces de la industria y de los animalistas los modelos bioinformáticos

y la tecnología de “órganos en chip” son la solución.

¿El problema? Que a día de hoy y más que previsiblemente en el 2035, a pesar de la inyección de fondos que dice “asegurar” la EPA que va a realizar en los próximos años en el campo, ninguna de estas dos aproximaciones más que parciales, aun cuando estuvieran lo suficientemente perfeccionadas, servirían nunca para replicar todas y cada una de las complejísimas interacciones que se dan a nivel fisiológico en un ser vivo.

Porque no hay que ser ya un investigador experto en biomedicina, sino cualquier estudiante universitario, para saber que un ser vivo es el más que complejo resultado de una jerarquía de niveles de organización desde las moléculas, pasando por las células, los tejidos y los órganos hasta llegar a la homeostasis final del organismo completo.

Así, siendo reduccionistas si sospechamos que un compuesto químico puede interaccionar con un proteína se puede hacer un ensayo in vitro. Si queremos saber si otra molécula es tóxica para hepatocitos o células pulmonares también se pueden ensayar cultivos de estas estirpes celulares. Pero ¿tendremos dentro de 5, 10 años o en el 2035 “órganos en chip” para todos y cada uno de los tejidos y órganos del cuerpo humano? Porque si se han desarrollado varios o muchos de estos miniórganos artificiales, pero falta por ejemplo el correspondiente al hígado o al corazón la pregunta más que relevante que hay que trasladar a la opinión pública es si vamos a jugar a la ruleta rusa con un nuevo compuesto porque no ha dado toxicidad en los otros 15 órganos artificiales ya disponibles, simplemente por no sacrificar a un par de docenas o de cientos de ratones por motivos éticos o peor aún, por motivos pecuniarios.

Es más, aun cuando esta quimera (por ahora casi de ciencia ficción) de los miniórganos artificiales, se hubiera cumplido en su totalidad todavía faltaría analizar el componente holístico (tomado en el sentido etimológico de la palabra propiamente dicho y no en el místico). Ya que a día de hoy sabemos (y lo que nos queda por conocer) que por ejemplo el corazón no es sólo un conjunto de células cardiacas o el hígado de hepatocitos, sino que diferentes sustancias biológicas producidas en otros tejidos y células itinerantes (principalmente, pero no sólo del sistema inmune) juegan un papel fundamental en la correcta homeostasis de cada órgano en particular.

Por poner un más que llamativo ejemplo de mi campo de investigación, la inmunología, un grupo de colegas del CNIC descubrieron hace algún tiempo (por cierto utilizando a esos sufridos ratoncillos de laboratorio) que unas células del sistema inmune llamadas neutrófilos, tenían dos funciones fisiológicas diferentes asociadas a los ritmos circadianos. Durante el día, cuando el organismo se encuentra en actividad y puede entrar en contacto con patógenos, los neutrófilos  patrullan los tejidos periféricos raudos para acudir a las heridas y proceder a la eliminación de las bacterias que hayan podido entrar en el organismo mediante un proceso denominado fagocitosis del agente infeccioso. Esta es su función primordial ya conocida desde hace décadas. Sin embargo nuestros investigadores descubrieron que al llegar la noche, cuando el organismo entra en fase de sueño, estas células abandonan los tejidos periféricos (ya que es poco probable que durante esas horas se produzcan heridas) y migran al corazón en donde realizan una segunda función de reparación de tejido cardiaco. Alterando el patrón circadiano de ratones de laboratorio, estos investigadores encontraron que cuando se obligaba a los neutrófilos a quedarse en los tejidos periféricos, al no migrar nocturnamente al corazón los animales eran más resistentes a las infecciones, aunque por otra parte estos ratones se volvían extremadamente sensibles al infarto. Después los investigadores demostraron que este tipo de migración circadiana de los neutrófilos también se produce en humanos. En un modelo de “corazón en chip” este tipo de complejas relaciones (que no olvidemos ha sido descubierta al utilizar un modelo animal) quedarían fuera del análisis y una sustancia que alterara este patrón circadiano de los neutrófilos no podría ser detectada,  el ensayo no daría toxicidad alguna y sin embargo los ciudadanos desprotegidos por las agencias públicas “ahorradoras” de tiempo y dinero podrían ver comprometida su salud cardiovascular severamente al ingerir la mencionada sustancia.

Algo similar ocurre con los modelos bioinformáticos, que tampoco olvidemos se nutren de los datos experimentales (también obtenidos por esos ahora poco éticos y casi delictivos ensayos con animales) para sus simulaciones, de tal manera que si los complejos mecanismos que actúan coordinadamente en cada órgano no se conocen con exactitud, los resultados que ofrezcan esas computaciones serán en el mejor de los casos un simple ejercicio teórico, nada práctico y más que peligroso ensayo para determinar si un compuesto es inocuo o tóxico en tal o cual situación fisiológica.

Visto en perspectiva, tanto los modelos bioinformáticos o los análisis “en chip”, lejos de sustituir a los actuales modelos animales se deberían incluir dentro de los protocolos habituales de determinación de toxicidad tras los análisis con células in vitro anteriormente indicados y antes de los propios estudios con modelos animales, de tal manera que si alguna sustancia implicara una alta probabilidad de toxicidad computacionalmente o en estos ensayos con miniórganos, el compuesto se debería desechar sin necesidad de exponer a varias decenas o centenas de animales en costosos (y probablemente fallidos) ensayos in vivo. ¡Eso sí que sería verdadera preocupación por el bienestar animal sin tener que escatimar en la salud pública humana!

Pero jugar con la vida de las personas porque un algoritmo cibernético o varios miles de células cardiacas y similares colocadas encima de una sofisticada placa de Petri del siglo XXI no detecten la toxicidad de tal o cual compuesto, sólo para acortar y abaratar los tiempos y los costos de las evaluaciones ambientales o para dar tranquilidad a la conciencia de unas personas que por otra parte comen mayoritariamente (como casi todo hijo de vecino) y hasta con sumo placer a veces la carne de los más variados mamíferos puede ser una de las mayores irresponsabilidades que las autoridades competentes en la materia puedan perpetrar.

P.D.

Los modelos murinos pueden no ser perfectos (tal y como más que interesadamente multinacionales implicadas y animalistas sin formación difunden a los cuatro vientos) porque a pesar de que compartimos el 99% de los genes con ellos, entre ratones y sapiens existe la friolera de 75 millones de años de separación evolutiva, más o menos cuando todavía dominaban el mundo los dinosaurios del Cretácico. Ello significa que quizás no todo lo que daña o mata a un ratón puede que no actúe de forma similar a un humano pero ¿quién va a apostar su vida por ello? Es por tanto que los miniórganos derivados de células humanas, con todas sus limitaciones, puedan rellenar un pequeño hueco acerca de la especiación humana y eliminar alguno de los compuestos que no siendo tóxicos para los simpáticos roedores sin embargo interaccionen negativamente con alguna de las nuevas rutas biológicas inventadas por nuestros ancestros primates en los últimos eones. En resumen, sí a las nuevas tecnologías aplicadas a la seguridad medioambiental pero sin descartar nunca a los viejos (y más que útiles) ensayos tradicionales, aún cuando signifique la muerte de esos simpáticos y más que útiles ratoncillos de laboratorio con los que es dificil no encariñarse después de varias décadas de interacción.

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Nuevas contribuciones a la paleobiodiversidad de dinosaurios terópodos del Jurásico y Cretácico de España a partir de dientes aislados



El pasado martes 10 a las 11.30 horas el aragosaurero Antonio Alonso Germán Ha defendido su tesis doctoral titulada “Nuevas contribuciones a la paleobiodiversidad de dinosaurios terópodos del Jurásico y Cretácico a partir de dientes aislados”. En este trabajo ha presentado los resultados en sus investigaciones sobre el registro de dientes aislados de dinosaurios terópodos en varios yacimientos del Jurásico Superior y el Cretácico Inferior de la cordillera cantábrica y la cordillera ibérica. Ha obtenido la máxima calificación de Sobresaliente con mención europeo

Los dinosaurios terópodos incluyen a todos los dinosaurios carnívoros estrictos. Su estudio es fundamental para el conocimiento de las complejas relaciones de los organismos terrestres mesozoicos y para reconstruir una parte fundamental en la historia evolutiva de los dinosaurios que aún perduran, las aves. En esta tesis se estudian los dientes aislados de dinosaurios terópodos de yacimientos del Jurásico Superior y el Cretácico Inferior de España. Los restos del Jurásico Superior, del Kimmeridgiense, provienen de la llamada “costa de los dinosaurios” en la comunidad de Asturias.

Los dientes aislados del Cretácico Inferior provienen de la Cordillera Ibérica, de yacimientos localizados en la provincia de Teruel (Aragón): La Cantalera 1, situado en el entorno de Josa, y Barranco del Hocino 1, un yacimiento descubierto recientemente en el término municipal de Estercuel. También se ha estudiado la asociación de un yacimiento de la provincia de Burgos, El Oterillo II, en el entorno de Salas de los Infantes. Mediante el estudio de caracteres cualitativos y cuantitativos, junto con el apoyo de análisis estadísticos y cladísticos se ha identificado la paleobiodiversidad de dinosaurios terópodos, se discuten sus posibles afinidades y distribución y se analizan otras evidencias de su actividad como el posible aprovechamiento de la carcasa de un saurópodo que presenta marcas de dientes.

Irán, la FIFA y la Muerte

Si no queréis enfadaros, no leáis este post.
A estas horas, la FIFA (Organización del Futbol Mundial), todavía no ha excluido a Irán de las competiciones internacionales, y ya está tardando demasiado. Y es que los enfermos mentales que dirigen aquel país en nombre de Dios siguen considerando a la mujer como una mierda:

‘’’La Vanguardia.- La joven iraní Sahar Jodayarí ha fallecido a causa de las quemaduras sufridas tras inmolarse al conocer que podría ser condenada a seis meses de cárcel por intentar entrar a un estadio de fútbol disfrazada de hombre debido a que está prohibido para las mujeres en Irán. Su muerte ha generado gran conmoción este martes y una ola de críticas en las redes sociales, donde numerosos internautas han pedido a la FIFA que presione al Gobierno de Teherán para que permita a las mujeres acudir a los estadios o que incluso elimine a Irán de las competiciones internacionales.

Jodayarí, de 29 años y conocida como la “chica azul” por los colores de su equipo Esteghlal, falleció en un hospital de Teherán el lunes, informó este martes en una breve nota la agencia semioficial iraní Shafaghna. Esteghlal expresó su profundo pesar por el fallecimiento y ofreció sus condolencias a la familia de la joven, que fue detenida por la policía cuando intentó colarse disfrazada de hombre el pasado marzo en el estadio Azadí de Teherán para ver el partido entre este equipo y el emiratí Al Ain.

Pasó dos días en la cárcel de Gharchak y fue liberada a la espera de juicio, pero, cuando supo a principios de mes que podía enfrentarse a una condena de seis meses de cárcel, la joven decidió prenderse fuego, causándose quemaduras en el 90 % del cuerpo. Amnistía Internacional (AI) denunció que Sahar Jodayarí “todavía estaría viva si no fuera por esta prohibición draconiana y el trauma posterior de su arresto y enjuiciamiento”. “Su muerte no debe ser en vano. Debe estimular el cambio en Irán para evitar más tragedias en el futuro”, indicó en un comunicado Philip Luther, responsable para Oriente Medio de AI. Luther instó a la FIFA a adoptar “medidas urgentes para poner fin a la prohibición y garantizar que las mujeres tengan acceso a todos los estadios deportivos sin discriminación”.’’’

¡Cuánto daño hace, no Dios –que no existe– sino la idea de Dios a la Humanidad! Entre los violadores ensotanados y los degenerados enturbantados, seguir creyendo en Dios debe de costar mucho trabajo si se tiene un mínimo de sentido común. ¡Kagüendjos!

Echad un vistazo a esto: “Cultura” islámica, Qué es el honor, Asco de dios, Islam, Catolicismo, Temor de dios, El YouTube islámico, Mujeres azotadas, Alá no es grande, El nombre de Dios y Yahvé y Alá lo permiten.

Los hijos de los creyentes siguen en peligro

¿Cómo pueden unos padres que creen en Dios seguir entregando a sus hijos a unos degenerados sexuales que se inventaron a ese dios para aprovecharse del miedo de la gente y poder follarse a sus hijos en todas las épocas y en todos los lugares del mundo?

Estos días de toca el escándalo a la abadía de Monserrat, que se dedica a pedir perdón por los casos de pederastia cometidos en sus muros en los últimos 30 años.

Cuando se ha montado la religión más cómoda del mundo (el catolicismo), uno puede ser un criminal toda su vida y, al final, confesarse y ser perdonado para disfrutar del cielo eterno junto a Franco, Pinochet y Videla.

Por eso, después de 11 años denunciando los crímenes de la secta católica, y comprobando que, en este sentido, las cosas no cambian y los padres siguen entregando a sus hijos a los apestosos ensotanados, uno llega a pensar que los palos, con gusto, no duelen. Y esta gente continúa reincidiendo en el error de seguir creyendo en alguien que les traumatiza durante toda una vida. Al menos, los ateos tendremos problemas en los que ocuparnos… ¡pero nunca en éste!

Algunos curas, algún obispo y hasta el Papa no paran de pedir perdón siempre por lo mismo. Si una organización se dedica a delinquir (vendiendo cocaína por ejemplo) ¿le bastaría con pedir perdón para que las autoridades no encarcelen a toda la banda? ¿Por qué seguimos permitiendo la enseñanza de una religión que sólo sirve para que los ensotanados se follen a todos los infantes que pueden?

Y es que los poderes públicos siguen apoyando a los ensotanados basándose en una ley vigente del Partido Podrido. Vean: La Comunidad de Madrid exige a los centros educativos que, para desarrollar una asignatura optativa, debe contar al menos con 15 alumnos para ser impartida (sea Física, Geografía, Historia,…), sin embargo, en el caso de Religión, basta con que haya un solo alumno para que el centro esté obligado a contar con un “adoctrinador” nombrado por el obispado y pagado por todos los contribuyentes. Y mientras tanto Dios sigue sin dar señales de vida, eso sí, los criminales (y sus cómplices) siguen manteniendo que se trata del “libre albedrío”. ¡Menudo morro y menudo cuento tienen montado estos degenerados sexuales!

Y ahora, DE NUEVO, como ellos no se disuelven, la gran pregunta, ¿Qué esperamos para ilegalizar la secta católica? Estos son algunos de los motivos: Vaticano: ¿Asociación ilícita de malhechores? , Secta católica o Mafia, Corrupción en el Vaticano (II), Corrupción en el Vaticano (I), Orgía y crimen en el Vaticano, La Iglesia podrida, Curas pederastas, Curas pederastas (II), Misterios de la religión, El Gran Carnaval, y Misterios de la Biblia (II) o Los cristianos no se cansan de ser violados y ¿A qué esperamos para ilegalizar la religión?

Francia dejará de subvencionar la homeopatía



Durante meses, profesionales de la salud en Francia han venido impulsando la campaña #NoFakeMed de concientización e información, para que el sistema de salud público del país galo deje de darle cabida a la pseudomedicina.

Y se acaban de anotar una victoria — la edición del Diario Oficial de Francia del 31 de agosto de 2019 informa que el Ministerio de Salud decidió retirar los preparados homeopáticos de la lista de medicamentos cubiertos por el sistema de sanidad:

[T]al y como anunció la Alta Autoridad Sanitaria (HAS) en su dictamen sobre la homeopatía, las especialidades homeopáticas "no tienen una eficacia terapéutica superior al placebo o a un comparador activo; que no permiten, además, como parte de una estrategia terapéutica, reducir el consumo de otros medicamentos", y su inexistente prestación de servicios médicos "no permite que se siga manteniendo su cuidado".

Por lo tanto, es necesario "excluir de la administración los preparados magistrales homeopáticos". Así, el artículo R 163-1. del Código de la Seguridad Social se completa con un apartado que excluye los preparados magistrales obtenidos "a partir de sustancias denominadas cepas homeopáticas, según un proceso de fabricación homeopático descrito por la Farmacopea Europea, la Farmacopea Francesa o, en su defecto, por las farmacopeas utilizadas oficialmente en otro Estado miembro de la Unión Europea".

El Decreto entrará en vigencia el 1 de enero de 2020, cuando el reembolso por preparados homeopáticos pasará de ser del 30% a tan sólo el 15%. Y el 1 de enero de 2021, Francia dejará de subvencionar la homeopatía por completo.

La mejor evidencia disponible señala que la homeopatía no funciona, así que es refrescante encontrar que por lo menos en un rincón del mundo hay quienes administran los recursos y basan las leyes de todos en lo que podemos afirmar con razonable certeza que es verdad. Siendo 2019, es una noticia hasta digna de celebrarse.

Aquí vale aclarar que nadie ha prohibido la homeopatía, y que esto sólo significa que quien quiera recurrir a estos preparados deberá hacerlo con su dinero, pues los contribuyentes no tienen por qué pagar por las creencias irracionales ajenas.

La Razón le ha ganado un round más a la charlatanería en la cuna de la Ilustración.

(vía Mauricio-José Schwarz | imagen: Curious Expeditions )

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Publicado en De Avanzada por David Osorio

«Perdí mi virginidad con una extraterrestre»

David Huggins, en su estudio de Nueva Jersey con una de sus pinturas de Crescent, su amante extraterrestre. Foto: Brad Abrahams. 

“Cuando tenía 17 años, perdí mi virginidad con una extraterrestre”, dice David Huggins, un vecino de Hoboken (Nueva Jersey, Estados Unidos) de 74 años. Ella se llamaba Crescent, tenía la piel gris, el pelo negro y grandes ojos almendrados, y aquel encuentro sexual en la Georgia rural de 1961 fue el primero de muchos. Huggins y su amante de otro mundo mantienen todavía viva la pasión interplanetaria y han tenido decenas de hijos con los que su padre se ha encontrado de vez en cuando. Es la alucinante historia que cuentan Love and saucers (Amor y platillos), un documental de Brad Abrahams que se estrenó en Estados Unidos en 2017 y que puede verse en Amazon Prime –aunque no en España, vaya usted a saber por qué–, y el libro Love in an alien purgatory (Amor en un purgatorio alienígena, 2009), de la ufóloga turca Farah Yurdozu…

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

La entrada «Perdí mi virginidad con una extraterrestre» aparece primero en Magonia.

El microbioma ayuda al sistema inmune a combatir el cáncer pancreático

Según un reciente artículo publicado en la prestigiosa revista científica “Cell”, unas pequeñas bacterias pueden ser el mejor aliado para combatir el agresivo y más que letal cáncer pancreático, abriendo la posibilidad de que los trasplantes de microbioma aumenten la hasta ahora bajísima tasa de supervivencia de los pacientes afectados por tan agresivo proceso tumoral.

En la actualidad el carcinoma ductal de páncreas es uno de los procesos tumorales menos conocidos y con peor pronóstico, ya que la mitad de los afectados fallecen antes de los dos años tras su diagnóstico, y la tasa de supervivencia a 5 años es de tan solo un ínfimo 9%. Por ello un grupo de investigadores estadounidenses de la Universidad de Texas intentaron conocer que diferenciaba a esa gran mayoría de pacientes que mueren muy rápidamente, independientemente del tratamiento oncológico recibido, de los que siguen vivos una década después del diagnóstico inicial. Para ello seleccionaron dos grupos de paciente teniendo en cuenta tan sólo su supervivencia tal y como se indica en la siguiente gráfica que muestra en rojo a los pacientes de corta vida frente a los que llegan a sobrevivir la mencionada década (en azul).

Después extrajeron muestras del microbioma intestinal próximo a las zonas tumorales de cada uno de los pacientes de los dos grupos y encontraron que la diversidad bacteriana fue mucho mayor en los individuos que sobrevivieron más años que en los que fallecieron prontamente tal y como indica la siguiente figura.

Es más, los supervivientes más longevos no sólo tenía más diversidad bacteriana, sino que la presencia y/o ausencia de diferentes familias bacterianas estaba marcadamente asociada con cada uno de los dos grupos de pacientes tal y como se muestra en la siguiente figura.

Cuando los investigadores analizaron mediante inmunohistoquímica el papel del sistema inmune de las dos cohotes encontraron una mayor densidad de linfocítos T, incluida la variedad citolítica CD8 (que elimina células cancerosas), en los tumores de los sobrevivientes a largo plazo en las cohortes como muestra la siguiente figura.

Los autores encontraron además una fuerte correlación entre una mayor infiltración de células inmunes efectoras y el aumento de la diversidad de microbiomas de los tumores. Un análisis adicional mostró que la infiltración inmune y la activación de las células T se asociaron con los tres tipos de bacterias enriquecidas descubiertas en los tumores de sobrevivientes a largo plazo. Todos estos datos apuntaban a un papel clave del microbioma en la supervivencia antitumoral.

Pero como correlación no implica necesariamente causalidad los investigadores utilizaron los siempre útiles modelos animales para realizar el experimento definitivo sobre el papel del microbioma en la respuesta antitumoral.

Así, los investigadores realizaron trasplantes fecales en ratones con el microbioma proveniente de tres grupos de personas diferentes: pacientes con cáncer de páncreas avanzado (color rojo de la siguiente figura), pacientes que habían sobrevivido más de cinco años y no tenían evidencia clínica de enfermedad (color verde) y controles sanos (color azul). A las dos semanas del trasplante fecal los ratones fueron tratados con células tumorales de cáncer páncreas para inducirles un proceso tumoral similar al que desarrollan los pacientes.  Los resultados, tal y como se muestra en la siguiente figura,

mostraron que tras cinco semanas después de la inducción del tumor, los ratones que habían recibido microbioma de pacientes con enfermedad avanzada tenían tumores mucho más grandes que los que recibieron bacterias de supervivientes a largo plazo o controles sanos.

Además el estudio del perfil inmunitario en los distintos grupos de ratones mostró que los animales que recibieron flora intestinal de los supervivientes a largo plazo tenían mayor número y mayor activación de células T CD8 positivas (que presentan actividad antitumoral) en comparación con los otros dos grupos. Por el contrario, los ratones que recibieron el microbioma de pacientes en estadios avanzados de cáncer de páncreas tenían aumentado el número de células del sistema inmune que suprimen la respuesta inmune antitumoral.

Tal y como indican los propios autores del estudio, estos más que llamativos resultados

representan una oportunidad terapéutica significativa para mejorar el tratamiento del cáncer de páncreas al alterar el microambiente inmunitario del tumor

de tal manera que este grupo de investigadores ha conseguido fondos para comenzar en breve un ensayo clínico en donde se analizará la viabilidad terapéutica de este tipo de trasplantes en diferentes grupos de pacientes con este más que agresivo tipo de cáncer.

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