Datando fósiles humanos con el roedor Mimomys


El importante fósil guía Mimomys savini de la Gran Dolina en Atapuerca es analizado y comparado con el de otros yacimientos del Pleistoceno inferior de Europa Un reciente estudio de Lozano-Fernández y colaboradores muestra que analizando la morfología de la superficie oclusal del primer molar inferior (m1) hay una evolución en los caracteres que permiten ver con claridad cuáles son los yacimientos con Mimomys savini  más antiguos y cuáles más modernos.

Cuando en el año 1994 se descubrieron los restos del homínido más antiguo de Europa por aquel entonces comenzó una frenética actividad científica para datar el nivel de la Gran Dolina 6, abreviado TD6. Uno de los elementos que mejor datan es un buen fósil guía. En bioestratigrafía el fósil guía permite. Y este es el caso de Mimomys savini, una especie ya extinta que se encuentra en Europa occidental y central durante todo el Pleistoceno inferior y desaparece muy poco después del límite Pleistoceno inferior-Pleistoceno medio. Redondeando, con números, desde hace alrededor 1.500.000 de años hasta hace unos 600.000 años. La edad de la Gran Dolina se conocía poco por entonces, algunos apuntábamos que TD6 era Pleistoceno inferior, otros que Pleistoceno medio. Con el trabajo de muchos científicos del equipo de Atapuerca la edad se ha ido afinando y hoy sabemos que es Pleistoceno inferior porque tiene Mimomys savini.

Con este artículo hemos visto que el nivel TD6 es semejante en edad al Barranco de la Boella nivel II, otro importante yacimiento catalán con evidencias de actividad humana. Ambos yacimientos tienen una datación por medio de técnicas radiométricas y paleomagnéticas, de entre 0,99 y 0,78 millones de años. Con la bioestratigrafía y otras técnicas de datación vemos que el nivel TD6 tiene poco menos de un millón de años de antigüedad.

Un aspecto importante del artículo es el minucioso análisis que se hace de la evolución de los caracteres del m1. El análisis permite ver que el complejo anterocónido (T4+T5+AL) es más ancho en poblaciones cronológicamente más antiguas, tanto en la base de esta región del m1, como en medio. Algo que se ha visto en la evolución de otros arvicólinos, así se llama a esta subfamilia de roedores.


Figura: Mimomys savini de TD6 (fotografía de Gloria Cuenca Bescós). El cuadro encierra el anterocónido del m1. Las líneas indican la anchura en la base y en el medio. Observar que la del medio es mayor. Foto SAI SEM Medicina, Universidad de Zaragoza.


La referencia completa del artículo:
Lozano-Fernández I, Pérez-Criado L, Cuenca-Bescós G, Agustí J. Morphometric evolution of Mimomys savini (Rodentia, Mammalia): A new view of its morphological changes. Quat Sci Rev. 2019;224:105965. doi:10.1016/j.quascirev.2019.105965
El Link para poder descargar el artículo:
https://authors.elsevier.com/c/1Zte6-4PRtyxn

Reto Scientia #47

Empezamos fuerte la semana con un nuevo Reto Scientia. El protagonista esta vez es alguien muy querido en mi departamento… ahí lo dejo.

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6 pistas tienen para acertarlo y alguna de ellas la pueden encontrar en el propio blog. Como en anteriores ocasiones si quieren que les dé por correcta su respuesta deberán explicar el sentido de cada una de las pistas. Insisto, si no detallan su contestación no será considerada como válida. Es lo que hay. Ahí van las 6 pistas:

  • Nació en una ciudad que desde 1992 tiene un casco histórico Patrimonio de la Humanidad.
  • Luchó muchos años contra una enfermedad relacionada con el factor estimulante de los fibroplastos.
  • Alguien que estudió la regulación del azúcar en sangre fue importantísimo en su vida.
  • Un ácido relacionado con la leche marcó su vida.
  • Su año de gloria fue el mismo en el que Pakistán y la India se independizaron del imperio británico.
  • Su matrimonio es muy famoso entre los estudiantes de bioquímica.

Espero sus respuestas… ¡¡vamos!!

Jose

Nota: lo comentarios quedarán moderados unos días para no dar pistas al resto de lectores.

El Nobel de Física Michel Mayor no cree en dios



Esta semana se anunciaron los ganadores de los Premios Nobel 2019; la mitad del Nobel de Física le fue otorgado a Michel Mayor y Didier Queloz "por el descubrimiento de un exoplaneta orbitando una estrella de tipo solar". El descubrimiento fue hecho inicialmente por Mayor, en 1994, pero antes de hacerlo público, quiso cerciorarse, así que esperó un año y en 1995 repitió el ejercicio de observación junto a su entonces estudiante de doctorado, Queloz. Y la observación se mantuvo, así que juntos presentaron ese año al mundo el primer exoplaneta descubierto, Dimidio ó 51 Pegasi b.

Ese descubrimiento les acaba de valer el Nobel, que además vino acompañado por un renovado interés mediático para entrevistarlos. Pues en la entrevista con El Pais de España, Mayor puso de manifiesto su ateísmo:

P. Giordano Bruno, que fue quemado por la Iglesia en el siglo XVII, propuso que hay muchos otros sistemas solares en el universo, lo que no encaja con el relato cristiano de la creación ¿Cuál es el sitio de Dios en el universo?

R. La visión religiosa dice que Dios decidió que solo hubiese vida aquí, en la Tierra, y la creó. Los hechos científicos dicen que la vida es un proceso natural. Yo creo que la única respuesta es investigar y encontrar la respuesta, pero para mí no hay sitio para Dios en el universo.

¡Ohh, es delicioso ver esto publicado en un medio masivo de comunicación!

Sin embargo, deberíamos evitar la conclusion de que dios no existe sólo porque lo dijo alguien muy inteligente que acaba de ganar un Nobel. Los ganadores Nobel pueden haber hecho contribuciones muy importantes en sus campos de estudio, pero hacer cualquier cosa —como creer o dejar de creer en dios— solo porque alguien muy inteligente lo hace o lo dice es caer en la vieja trampa de la falacia de autoridad.

Ser muy inteligente no evita necesariamente que la gente tome malas decisiones, cometa errores o llegue a las conclusiones equivocadas: las personas inteligentes también son seres humanos, y por tanto son susceptibles de caer en los sesgos cognitivos y heurísticas a los que somos propensos gracias a nuestro cerebro identificador de patrones evolucionado en la sabana africana. Así que lo importante aquí realmente es que haya llegado a la conclusión evitando los sesgos cognitivos en el proceso.

Y recurrir a Mayor como figura de autoridad para decir que dios no existe ubicaría a cualquier persona en un terreno peligroso. Los Nobel pueden decir verdades como castillos —por ejemplo, que dios no existe—, y también pueden decir falsedades. Y así, mientras Mayor ha dicho algo culturalmente trascendental, aunque relativamente obvio, también tenemos una preocupante tendencia de otros Premios Nobel que son verdaderos magufos, quienes, una vez alcanzada la fama, se ponen a soltar afirmaciones delirantes, darle credibilidad a paparruchas, y promover pseudociencias — este fenómeno es conocido como la enfermedad Nobel: "una aflicción de ciertos Premios Nobel que les hace abrazar ideas extrañas o científicamente poco sólidas, por lo general en una etapa avanzada de su vida".

Y quien diga que dios no existe sólo porque el Nobel de Física Michel Mayor lo dijo, igual apela a la autoridad de otros galardonados con el Nobel que apoyan el pánico antivacunas, promueven la homeopatía, o niegan el calentamiento global. E igual se verán en aprietos cuando tengan que reconciliar el descubrimiento del virus del sida que le valió un Nobel a Luc Montaigner con el negacionismo del mismo hecho por otros Premios Nobel, como Walter Gilbert y Kary Mullis (que fueron premiados por otras cosas).

Ganar un Premio Nobel es trascendental —en ciencias, al menos—, y significa que la persona que lo recibe hizo un descubrimiento particular en un campo de estudio particular, que dejó a la Humanidad en una mejor posición para comprender el mundo que nos rodea. Ganar un Nobel no hace que lo que las personas crean en otros temas sea necesariamente una opinión informada o siquiera epistemológicamente sólida, mucho menos cierta.

Quienes mantengan la rigurosidad del método científico al aproximarse a otras áreas, posiblemente tengan opiniones mejor informadas que los que no, como Mayor la tiene sobre la existencia de deidades, mientras que Montaigner no la tiene sobre las vacunas.

Y, si un día, Mayor cambia de opinión, eso no hará que se produzca un dios por generación espontánea, o que 51 Pegasi b deje de existir. Es lo que tienen los hechos: no cambian, independientemente de las opiniones de los Nobel, o de nadie más.

(imagen: NTNU)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio

El mundo se desploma

El cambio climático tal vez llegue tarde para acabar con las diversas sociedades del planeta, y es que se están conjugando todas las circunstancias posibles para que todo explote por los aires. Veamos:

En Europa, los británicos abandonan la Unión Europea para dirigirse al encierro en su propia cueva. Alemania se resiste a la inversión pública para evitar la recesión, y los líderes fascistas van “invadiendo” poco a poco los parlamentos democráticos (y ya gobiernan en Hungría, Polonia y algún que otro país).

En Sudamérica se ha adueñado del país más extenso un indeseable como Bolsonaro, al que le importan tres pitos lo que pueda sucederle a su entorno con tal de hacerse más rico (no sé en qué planeta se podrá gastar el dinero cuando la Tierra se degrade tanto al paso que va). También vemos estos días que el aprendiz de dictador Lenin Moreno está destrozando Ecuador cuando lo había heredado al alza de Rafael Correa. Y en Perú, Venezuela y Argentina, por distintos motivos, las convulsiones sociales se eternizan.

En Norteamérica, México no sale de la corrupción institucional en la que se encuentra desde hace décadas. USA ha elegido a la persona ideal para acabar con este mundo, un ególatra indocumentado capaz de pelearse con todo el mundo imponiendo aranceles económicos a todo producto extranjero (aunque sus votantes campesinos deban comerse su propio maíz por no tener salida). Canadá vuelve a las andadas con los problemas secesionistas.

En Oriente Medio, las guerras que siempre han existido se recrudecen, con Turquía, Siria, Iráq, Irán, Yemen… y los israelíes esperan el visto bueno de It (el pelirrojo bravucón supremacista) para intervenir.

En Asia, Cachemira acabará provocando la guerra entre Pakistán e India, algo inevitable que se verá acelerado con el deshielo de glaciares himalayos y la consiguiente falta de agua.

En África no ocurre nada que no ocurriera ya antes: miseria, hambrunas, guerras, emigración, explotación… Si antes no tenían solución, en el futuro (con estas perspectivas) tampoco.

No cabe duda que detrás de cada contendiente en los conflictos se hallan las diversas superpotencias (cada una apoyando a su “bando”), pero todas gobernadas por los peores políticos que a lo largo de la Historia podían coincidir gobernando. Y como son tan ineptos, no quieren ver que un mundo destrozado nos afecta a todos. Antiguamente se decía que una guerra nuclear no la podía ganar nadie, y por eso no se emplean bombas atómicas en las guerras actuales. Y la panda de indocumentados que maneja el mundo sigue sin darse cuenta que una guerra económica como la que estamos comenzando acabará con nuestra sociedad (sea occidental u oriental).

Por eso, vuelvo al principio: No importa el cambio climático, importa más que desaparezcan cuanto antes los Trump, Putin, Jonnson, Bolsonaro, Macri, Moreno, Maduro, Jamenei, Netanyahu, Salvini…Mientras esta fiebre colectiva de gobernantes guerreros nos dirija, la preocupación por el cambio climático no puede ser ya el primer objetivo de quienes nos mostramos verdaderamente preocupados por la situación actual. Tenemos muy difícil poder decidir, pero en lo que esté en nuestras manos, no permitamos que esta gentuza se ría de nosotros, convenzamos a nuestros vecinos de lo que se avecina para que no se despisten y se dejen embaucar por tipejos de esta calaña.

La Tercera Guerra Mundial que traerán las religiones puede que también llegue tarde ante la Primera Guerra Comercial Mundial.

Relacionados: El fascismo cercano y Negacionista: ¿Hasta cuándo lo serás?

“Solamente una vez”…¡¡comenzamos!!

Hoy les traigo a Scientia una noticia que me hace muchísima ilusión contarles. Mañana jueves comienza mi colaboración en el programa de Radio Nacional de España “Solamente una vez” que dirige Amaya Prieto y presentan Julio Valverde y la propia Amaya Prieto. Aproximadamente entraré en antena a las 16.30 h. y durante un buen rato charlaremos sobre temas muy diversos en al. sección “Un científico en el supermercado”. Hablaremos de alimentación, cosmética, actualidad científica y muchos otros temas.

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Amaya Prieto y Julio Valverde

Como gran novedad quiero anunciarles que ustedes van a poder participar de forma activa en el programa. A partir de hoy mismo si lo desean pueden dejar preguntas a en nuestro contestador (91 346 10 61) o enviar notas de audio vía WhatsApp  (620 50 54 50). Durante el programa resolveré muchas de sus preguntas y otras serán contestadas en próximos programas o en nuestra web. Para comenzar mañana jueves hablaremos de nutricosmética, de cremas hidratantes, de los Premios Nobel que  se han concedido  esta semana……¡¡esto promete!!

Jose

Para participar en una Excavación Pleistoceno superior Guadalajara


Convocatoria de plazas para estudiantes (Grado, Máster o Doctorado)
para participar en la excavación arqueológica del yacimiento de Peña
Capón (Muriel-Tamajón, Guadalajara). Dos turnos: del 21 de octubre al
3 de noviembre y del 4 al 17 de noviembre. Se puede participar en uno o
los dos turnos. Se valorará experiencia previa aunque no es
imprescindible. Interesad@s contactar con manuel.alcaraz@uah.es. El
yacimiento de Peña Capón contienene una importante secuencia del
Paleolítico Superior, clave para el estudio de las adaptaciones
culturales y su relación con la variabilidad ecológica durante el
Pleistoceno Superior, y especialmente en torno al Última Máximo
Glaciar. La excavación se desarrolla en el contexto del proyecto
interdisciplinar MULTIPALEOIBERIA, financiado por el Consejo Europeo de
Investigación,

Call for volunteers (Bachelor, Master or PhD students) to participate
in the second season of archaeological fieldwork at the Peña Capón
rock shelter (Guadalajara, Central Spain). From October 21st to November
3th & form November 4th to 17th. Volunteers may participate in either
one or the two turns.Please email to manuel.alcaraz@uah.es for more
info. The Peña Capón site hosts a key Upper Palaeolithic sequence for
investigating human-environment interactions and population dynamics
during the Late Pleistocene, and especially around the Last Glacial
Maximum. Research is conducted in the context of the MULTIPALEOIBERIA
research project, funded by the European Research Council.

La contaminación ambiental daña al sistema inmune durante varias generaciones

La contaminación ambiental mata directamente  cada año a millones de personas en todo el mundo, sin embargo un estudio recientemente publicado parece indicar que este número podría ser mucho mayor y afectar incluso a las futuras generaciones.

Los efectos más importantes de la contaminación ambiental son de sobra conocidos: largas y penosas enfermedades cardiorespiratorias o procesos cancerosos que al final terminan matando a los afectados. Sin embargo, parece ser que los efectos de la contaminación pueden ser más amplios y traspasar generaciones.

Un equipo de investigadores neoyorquinos han realizado un más que revelador estudio con los siempre útiles animales de laboratorio. Expusieron a ratonas embarazadas a niveles ambientalmente relevantes de dioxinas, un subproducto común de la industria y la incineración de basuras, y que también se encuentra en algunos alimentos como la carne ya que persistencia se van acumulando a lo largo de la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales por su solubilidad en las grasas. Cuando las crías de esas madres expuestas a la contaminación llegaron a su edad adulta fueron infectadas por el más que común virus de la gripe. Y los investigadores encontraron que aquellos ratones que habían sido expuestos a las dioxinas en su etapa fetal (aun cuando no hubieran estado expuestos nunca más desde el momento del parto) presentaron una peor respuesta inmune frente al patógeno que los animales de control, los cuales ni sus madres habían estado expuestos a los mencionados contaminantes.

Pero lo más llamativo del experimento es que los investigadores analizaron también a los nietos y a los bisnietos de esas madres expuestas a dioxinas, encontrando que el efecto negativo sobre el sistema inmune pasaba de generación en generación.

Es más que evidente que, aunque este experimento ha sido realizado en animales de laboratorio y necesita ser confirmado en estudios epidemiológicos en humanos, la gran similitud entre los sistemas inmunes de ambos mamíferos permite sospechar que la contaminación ambiental daña grande e irreversiblemente al sistema inmune durante generaciones, lo que implicaría que algunas (o muchas) de las muertes achacadas en la actualidad únicamente a los patógenos hayan sido también provocadas con la ayuda de los contaminantes ambientales, máxime teniendo en cuenta que a diferencia del estudio comentado, los humanos estamos constantemente expuestos durante toda nuestra vida (y en concentraciones cada vez mayores) a dioxinas y similares.

 

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Tunguska, el Roswell siberiano

Una extraña luz iluminó la medianoche inglesa el 30 de junio de 1908. “Estaba al Noreste y era del color del fuego brillante, como la luz del amanecer y del anochecer. A cierta distancia por encima de la luz, que parecía estar sobre el horizonte, el cielo era azul como durante el día, con bandas de nubes luminosas rosáceas atravesándolo a intervalos”, contaba el 2 de julio Katharine Stephen, vecina del pueblo de Huntingdon, en una carta publicada en The Times. La mujer, que había presenciado el espectáculo con su hermana desde su casa, aseguraba que a las 1.30 horas su habitación “estaba iluminada como si fuera de día”. “Nunca había visto algo como esto en Inglaterra y sería interesante que alguien explicara la causa de una visión tan extraña”, concluía…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 460, septiembre de 2019).

La entrada Tunguska, el Roswell siberiano aparece primero en Magonia.

El Cortejo

El pasado martes se celebró el solemne acto de apertura del curso académico 2019/2020 de las universidades públicas de la Región de Murcia. El protocolo ordena que todos los que formen parte del vistoso y colorista cortejo que participa en el acto deben ponerse el traje académico. Este año decidí vestirme en casa. No es fácil colocarse el traje académico así que le pedí a mi hija que me ayudara. Su cara de sorpresa cuando vio sobre la cama la toga, mucetas, birretes, puñetas y guantes no tenia desperdicio.

 

– Oye papi, ¿por qué tienes que usar estas cosas para vestirte? Este look no me mola nada. Con esa pinta no me lleves al cole o me muero de vergüenza.

– Cariño, la culpa la tiene una reina que tú estudiarás en clase. Me refiero a Isabel II, que firmó unos Reales Decretos  cuya configuración definitiva cristalizó a partir de 1850. A través de estas normas se reguló en España gran parte de lo que venía siendo habitual desde siglos anteriores y esa tradición se ha seguido manteniendo hasta hoy con la introducción de ciertas variaciones. No puedo ponerme la ropa que quiera. Por favor, pásame la toga.

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Cortejo académico UMU-UPCT 2019. Foto: Nacho Carrión (La Verdad)

– ¿Qué es la toga?

La prenda más grande. Se llama también “traje talar” porque llegaba hasta los talones. Es igual a la que usan los abogados, con manga abierta doblada y si te das cuenta está asida por un botón al brazo.

Vas a parecer un romano.

Claro, su origen arranca de la época romana y del traje eclesiástico, ya que los clérigos formaron inicialmente el profesorado de las universidades. La toga, que prácticamente ha permanecido inalterable desde su regulación en 1850, constituye la base de la indumentaria académica. Anda, dame ahora las puñetas.

– Papi, ¡¡puñeta es una palabrota!!

– Jajaja. Cierto, pero en esta ocasión me refiero a unos vuelillos encaje que, al principio, tenían como única misión evitar el deterioro de las bocamangas de las togas. Después pasaron a significar rango y autoridad. Por eso lo usaban ministros, consejeros, Rectores y otras autoridades. Actualmente los usamos también los profesores de universidad. Aun me acuerdo cuando me las puso el Rector en la ceremonia de la apertura del curso académico en el año que entré a formar parte de los cuerpos docentes de la universidad. Si no eres doctor no puedes llevarlas. En la silla está la muceta. Acércamela Ruth.

– ¿La mofeta?

– ¿Mofeta? Noooo. ¡¡Muceta!! Es una capa corta que hace muchos años servía para proteger de la lluvia o el frío. Luego se utilizó para distinguir a ciertas jerarquías y autoridades eclesiásticas. Pero en el mundo que a mi me interesa, el de la ciencia, se convirtió en una distinción de la misión de enseñar y  proteger la mejorar la ciencia. Hace años era de terciopelo y el color dependía de cada Facultad. Ahora la muceta, que debe cubrir el codo, es de raso, forrada de seda negra, con una cogulla (o capucha que antes servía de portapergaminos e incluso para recibir en solemne acto el título académico)  y abotonada por delante.

– Toma la muceta pero que sepas que a mi me gustan más las que son de terciopelo que las de raso.

– A mí también, princesa, pero esa solo se la puede poner el Rector. ¿Te importa darme el birrete?

– ¿Bi…qué? ¿Te refieres a ese gorro tan feo?

– Pues a mí es la prenda que más me gusta de la indumentaria académica. Al igual que las otras prendas ha sufrido modificaciones a lo largo de la historia. Si te das cuenta actualmente tiene forma octogonal el birrete de doctor, forrado en seda negra, rematado por borla compacta en la parte superior, flecos largos cayendo desde las aristas del octógono sobre las ocho caras laterales y con un cordón de seda entre la base de la borla y el origen de los flecos. Estos flecos son del color distintivo de la Facultad en la que obtuve el doctorado, Químicas. Aquellos que posean más de un doctorado que pueden usar en los flecos los colores de los mismos por partes iguales. El birrete de Rector se distingue porque es el único entero de color negro. Pero lo que más me gusta del birrete no es su aspecto externo sino lo que significa.

– ¿A qué te refieres papi?

– En cualquier vestimenta de gala siempre ha existido una consideración especial en torno a la prenda que cubre la cabeza, que va mucho más allá de razones prácticas. En multitud de ocasiones sirve para jerarquizar e indicar el rango de la persona que se la pone. En la Universidad solo pueden ponerse birrete aquellas personas que han leído la Tesis Doctoral. Cuando tu padre lo hizo hace más de 20 años, en la festividad de Santo Tomás de Aquino en la que se efectuó la investidura de doctores, el rector pronunció las siguientes palabras: “Recibe el birrete laureado, antiquísimo y venerado distintivo del magisterio. Llévalo sobre tu cabeza como la corona de tus estudios y merecimientos”.

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Birretes académicos

– ¿Y en el acto al que vas hoy el birrete también es importante?

– Claro. Hoy el Rector comenzará el acto académico diciendo: “Doctores y Doctoras, sentaos y, si lo así lo deseáis, cubríos”. Esa frase tiene una razón muy relacionada con el birrete que tienes en la mano y me encantaba escuchársela a Elías Hernández Albaladejo, que fue profesor en el departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia y responsable del Servicio de Protocolo. Cuando Felipe III, en una visita a la ciudad de Zaragoza en 1599, tuvo ocasión de presenciar una investidura de doctor, ordenó al Rector y doctores no solo que se sentaran sino que se cubrieran con el birrete. Con semejante actitud el rey otorgaba a los doctores el privilegio de estar cubiertos ante él, la misma prerrogativa que poseían los grandes de España. Ya solo queda que me des los guantes blancos y la medalla.

– Esos sí que me gustan. ¿También tienen un significado especial?

– Claro. Los guantes representan la pureza y ecuanimidad en el trabajo y en la escritura. La medalla constituye un distintivo especial como símbolo del servicio a la ciencia. La del Rector es de esmalte blanco sobre oro, con las armas reales en el anverso y un sol radiante, con la cabeza de Apolo, como dios de la luz y protector de las artes, circundado por la leyenda Perfundet omnia luce, en el reverso. La que lleva papi fue autorizada por la Reina Regente María Cristina que autorizó “a los Doctores de todas las Facultades universitarias para el uso de una Medalla como distintivo especial, que será de oro, sin ningún esmalte”.

– ¡¡Yo quiero que me regales como colgante un cordón igual que el de tu medalla!!

– Es chulísimo. Fíjate bien. Todos los cordones que llevamos los integrantes del cortejo académico son de seda. Se diferencian en el color. El que yo llevo es del color de mi Facultad.  El de los vicedecanos es de seda con hilo de plata, el de los decanos de seda con hilo de oro, el de los vicerrectores de seda negra con hilo de plata y el del Rector de seda negra con hilo de oro.

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“Os vigilamos”. Con mi amigo Marcos Egea Gutiérrez-Cortines. Foto: Pedro Cuestas.

– Varias veces has utilizado la expresión “el color de cada facultad”. ¿Cuál es es el de la tuya?

– Al igual que un pelotón ciclista, el cortejo académico parece una serpiente multicolor. Los colores que llevan los doctores en los birretes, cordón de la medalla, muceta y puñetas dependen de la facultad de la que procedan. Los doctores en Medicina, como el tito Antonio y la tita Ana, van de color amarillo oro; los de Derecho, como la tía María,  de color rojo; los de Filosofía y Letras (Filosofía, Geografía e Historia, Filología y Ciencias de la Educación), de azul celeste; los de Farmacia, de morado; los de Veterinaria, de verde; los de Psicología, de violeta; los de Ciencias de la Información, de gris azulado; los de Odontología de fucsia; los de Bellas Artes de blanco; los de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, de verde claro; los de Escuelas Técnicas Superiores de Arquitectura e Ingeniería, de marrón; los de Enfermería de gris medio.

– ¿Y los químicos como tú?

– Pues al igual que todos los doctores en Ciencias (Físicos, Geólogos, Matemáticos, Químicos, Biólogos e Informáticos), de azul turquí. Me encanta.

– Te dejo que me lleves al cole porque no tenía ni idea de todo lo que me has contado y he aprendido mucho, pero que sepas que voy a pasar mucha vergüenza cuando te ven mis amigas. Anda ponte los guantes y vámonos.

 

Jose

*Este artículo es ampliación del publicado el pasado sábado 5 de octubre en La Verdad. 

El Dr. Muerte frente al big data

Harold Shipman fue el homicida convicto más prolífico de Gran Bretaña, aunque no se ajusta al perfil típico de asesino en serie. Como médico de cabecera, entre los años 1975 y 1998 inyectó sobredosis masivas de opiáceos a por lo menos 215 de sus pacientes. Finalmente cometió el error de falsificar las últimas voluntades de una de sus víctimas para aprovecharse de su dinero, despertando las sospechas de la hija abogada de la fallecida y tras la denuncia, se descubrió que había estado alterando a posteriori los historiales médicos para hacer que sus pacientes parecieran estar más enfermos de lo que realmente estaban. Es evidente que sin ese error pecuniario, es bastante probable que Shipman nunca hubiese sido descubierto. Pero en la época del análisis masivo de datos (big data), es más que cierto que este tipo de criminales con bata puedan ser descubiertos incluso en sus primeros años delictivos, evitándose entonces la mayor parte de las víctimas.

Supongamos que en la actualidad existiera otro médico de familia asesino, un poco más listo que Shipman y que por tanto, en lugar de alterar el historial médico después de cometer el  asesinato, fuera lenta pero metódicamente “agravando” sobre el papel el pronóstico de sus víctimas hasta llegar a un punto en donde el deceso del interfecto quedara plenamente justificado. ¿Podrían en este caso las nuevas tecnologías de análisis masivo de datos, con la ayuda inestimable de la vieja pero siempre sólida estadística, señalar inequívocamente a un culpable de este tipo?

Pues la respuesta a día de hoy es sí, y además sin muchos problemas. Para entender esto, primero hay que saber que en los países occidentales los historiales médicos están totalmente informatizados, de tal manera que una vez que el responsable de turno (médico de familia, especialista hospitalario o personal del laboratorio) introduce los resultados de un análisis, los síntomas, el diagnóstico o la prescripción para un determinado paciente en el sistema informático ello queda instantáneamente accesible a todo el personal médico interesado. Así por ejemplo (y este es un caso real del que yo he sido protagonista) un paciente acude a su médico de familia por una dolencia menor, el profesional sabe que el enfermo está siendo atendido además por un especialista en el hospital y le pregunta qué tal va con su enfermedad previa. El paciente le indica que hace unos días el especialista ordenó un análisis, pero que hasta que no vaya a la consulta del hospital la próxima semana no conocerá los resultados. El médico de familia entra en su ordenador y observa que el análisis de sangre ya tiene resultados y en ese mismo momento informa al paciente que todo ha salido correcto excepto una ligera subida en uno de los parámetros analizados. Pues volviendo a nuetra pregunta inicial a partir de esta informatización médica, sólo se necesita un software de tratamiento de datos masivo para tener actualizadas todas las estadísticas de los miles de profesionales de por ejemplo el sistema sanitario español o inglés.

Y este tipo de valiosísima información puede servir para detectar cualquier tipo de “anomalía” sanitaria y vale su precio en oro para plantear hipótesis (o incluso extraer conclusiones) casi en tiempo real. Por ejemplo, se detecta que los médicos de una determinada ciudad o región han diagnosticado en la última semana por encima de la media una enfermedad en particular. Entonces se puede lanzar una alerta y empezar a estudiar si esos casos correlacionan con la presencia de tóxicos, patógenos o cualquier otro parámetro que pudiera conocerse como desencadenante o potenciador de la mencionada enfermedad.  Y ya se sabe que en sanidad, el cuanto antes salva innumerables vidas.

Y volviendo al caso que nos ocupa, aunque Shipman asesinó a personas de todo tipo y condición tenía especial predilección (como cualquier psicópata que se precie) por dos grupos. El primero ancianos, ya que es evidente que le era más fácil justificar la muerte de una persona de 80 años que otra de 25 alterando los historiales médicos. El segundo grupo eran las mujeres, de tal manera que cuando fue detenido en 1998 su macabra lista ascendía a 174 féminas frente a tan solo 49 varones. Esta llamativa, y más que irregular, letal estadística asociada al sexo debería haber disparado todas las alarmas, incluso en ausencia de denuncia, si un sistema informático hubiera estado monitorizando las estadísticas de defunciones reportadas por los médicos ingleses. Es más, tal y como muestra el siguiente gráfico, en el cual ya se ha descontado la mortalidad media indicada por los médicos de familia de las poblaciones y extractos sociales similares a la consulta de nuestro letal doctor

la mortal anomalía ligada al sexo era detectable desde los primeros años de su macabra práctica “médica”. Así las diferencias en defunciones de hombres y mujeres ya eran robustamente significativas, estadísticamente hablando, en el año 1980 cuando el número de asesinatos era de unas pocas decenas. En este punto la exhumación y autopsia de algunos cadáveres, tal y como se hizo casi dos décadas después hubiera revelado altas dosis de opioides en todos los finados. Y por tanto, unas 200 personas se podrían haber librado de las garras de Shipman.

Es más, la simple comparación de la hora de fallecimiento de la media de los partes de defunción firmados por los médicos de familia ingleses colegas de Shipman (línea de color rojo del siguiente gráfico, en donde se observa la típica distribución en picos de sierra sin ninguna hora de deceso preferente en particular) con las horas de fallecimiento reportadas por nuestro oscuro galeno (color azul del gráfico)

da una idea absolutamente inequívoca de que algo muy turbio estaba pasando. Porque es estadísticamente más que imposible que sólo sus pacientes murieran preferentemente tras la comida.

Por supuesto que el objetivo del análisis masivo de datos sanitario no es encontrar al par de psicópatas con bata que puedan pulular por los consultorios médicos españoles o los hospitales franceses, sino que ello sería un pequeño beneficio colateral (pero más que importante para los afectados) añadido al gran conocimiento generado casi en tiempo real, y que puede servir para detectar (y por tanto para atajar) graves problemas sanitarios.

 

P.D.

Este caso está extraído del más que interesante libro “El arte de la estadística” escrito por el Dr. David Spiegelhalter, investigador del “Winton Centre for Risk and Evidence Communication” de la Universidad de Cambridge.

 

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