La dura vida del paleontólogo. ¿Cómo es una jornada de trabajo en la excavación paleontológica de Loarre?

 

Lunes, 7 de la mañana. Suena la alarma y, al moverme, noto el dolor del brazo derecho, desde el hombro hasta la muñeca. Es el resultado del trabajo en el yacimiento de Loarre este fin de semana. Pienso en los compañeros paleontólogos que llevan ya más de dos semanas excavando, y lo que les queda. ¿Será que cuando llevas tantos días te acostumbras? Lo dudo mucho… Ahora mismo, pienso, estarán empezando a organizar la jornada. Los encargados de cocinar la comida de hoy estarán a los fogones. El resto, organizando material, desayunando y preparándose para el día que comienza. No puedo evitar echar un ojo a la previsión del tiempo. Parece que este lunes, al menos, el viento les dará un respiro.

El yacimiento de huevos de dinosaurio de Loarre, que se encuentra a más de 1000 m de altitud, impresiona cuando lo ves por primera vez. Cuando, el sábado por la mañana, bajamos de la furgoneta, lo primero que recibimos fue el impacto del fortísimo viento. Los primeros 20 minutos de la jornada consisten en organizar al equipo de excavación y el material. Con semejante vendaval, todo el material ligero volaba por los aires (las esterillas fueron las principales damnificadas), así que por un momento reinó el caos. Por suerte, pudimo


s sobreponernos enseguida a las inclemencias climáticas y así comenzar a trabajar. La extensión que ocupa el área de excavación es bastante amplia, y el equipo se dividió en tres grupos de trabajo repartidos a lo largo de la extensa cuadrícula. Un grupito de excavadoras se centró en el trabajo fino de una parte del afloramiento, donde aparecen algunos huevos muy bien conservados. Otra compañera se dedicó en exclusiva a una zona algo más apartada. Y, mientras tanto, al equipo más numeroso se nos encomendó la tarea de excavar una zanja rodeando la zona de afloramiento de una importante acumulación de huevos fósiles. Nuestro objetivo, descalzar un enorme bloque de roca que los paleontólogos se llevarán al laboratorio. Así a ojo, el bloque pesará más de una tonelada. Se trata de una roca bastante dura que hay que excavar con martillo neumático, o con cincel y maza si hay que trabajar con más precisión. El trabajo es duro allá arriba, pero las bajas temperaturas de estos días invitaban a no quedarse quieto. Casi hasta se agradecía tener que llevar mascarilla para mantener nariz y cara más protegidas. Otra de las complicaciones a las que hay que hacer frente cuando el clima no acompaña es lo difícil que resulta proteger los restos fósiles. La técnica empleada es el engasado, que consiste en cubrir el fósil con gasas y aplicar consolidante liquído. Pero colocar trocitos de gasas sobre una roca con vientos de casi 80 km/h no es sencillo: las gasas seguían a las esterillas en su búsqueda de la libertad. Además, las bajas temperaturas hacen que sea más largo el proceso de secado del consolidante.

Pese a todo, el equipo de trabajo va a continuar incansable sus labores durante las próximas dos semanas. Y, la verdad, hay que reconocer que el esfuerzo tiene su recompensa cuando ves el material tan alucinante que se está recuperando. Desde el Museo queremos desearles muchísimo ánimo a todos los componentes del equipo. ¡Estamos deseando conocer más cosas sobre sus hallazgos!

Evidencia de la colonización moderna de una vibora en las Baleares

 Se acaba de publicar online un artículo del investigador ARAID en el IUCA y del grupo Aragosaurus, Pere Bover, sobre la caracterización genética y morfológica de una nueva subespecie extinguida de Vipera latastei (Viperidae) de la isla de Eivissa (Ibiza), que se ha llamado V. l. ebusitana.


    La subfamilia de serpientes Viperinae (Vipéridos) no presenta un número elevado de especies dentro del registro fósil insular del Mediterráneo, y hasta la fecha está restringido a una docena de yacimientos en siete islas diferentes. La revisión de los materiales excavados hace unos 30 años en el yacimiento de Es Pouàs (Sant Antoni de Portmany, Eivissa) permitió la identificación de unos miles de restos de una víbora de pequeño tamaño. 


    Las características morfológicas sugerían inicialmente que se podría tratar de una nueva especie del género Vipera dentro del grupo de V. aspis, lo cual se corrobora con los análisis genéticos en base a un genoma mitocondrial casi completo de un grupo de vértebras de unos 16.000 años. Pero el análisis más profundo usando información genética de diferentes poblaciones de víbora de Lataste (V. latastei), permite comprobar que la víbora balear se engloba dentro de la variabilidad de la víbora actual, estando más estrechamente emparentada con individuos de las poblaciones del nordeste de la península ibérica, en concreto de las procedentes de localidades en Tarragona, Castellón, Barcelona, Huesca y Lleida, tal como sería esperable en el caso de una migración a las islas desde las regiones peninsulares más cercanas.


En la figura, comparación de la vértebra troncal media [arriba] y hueso pterigoides [abajo] de la nueva subespecie Vipera latastei ebusitana y V. latastei continental

     Pero el aspecto más sorprendente de este hallazgo es que los análisis usando relojes moleculares sugieren que la separación de la población insular de la ibérica se produjo hace alrededor de 1 millón de años, un periodo muy posterior a la última conexión de las Islas Baleares con la península ibérica estimada en hace unos 5,97-5,32 millones de años, durante la llamada Crisis de Salinidad del Mesiniense. Este análisis permite así confirmar el primer caso de colonización ultramarina de una isla balear por parte de un vertebrado terrestre, el cual se extinguió probablemente coincidiendo con la llegada de los primeros pobladores humanos a las islas hace unos 4.500 años.     


Torres-Roig, E., Mitchell, K.J., Alcover, J.A., Martínez-Freiría, F., Bailón, S., Heiniger, H., Williams, M., Cooper, A., Pons, J., Bover, P. 2020. Origin, extinction and ancient DNA of a new fossil insular viper: molecular clues of overseas immigration. Zoological Journal of the Linnean Society, en prensa.


La larga, injusta e ineficaz agonía sanitaria del confinamiento selectivo en Madrid

Los números son el fundamento de la Ciencia, gracias a los cuales se ha podido desarrollar la moderna sociedad humana basada en el conocimiento y la tecnología. Ahora bien, cuando los números se utilizan como un dogma casi religioso para separar a los “sanos” de los “apestados”, como es la ya tristemente famosa cifra de […]

¿Existe Dios? Claro que NO

Hace cinco años, nuestro amigo Anaxícrates puso en evidencia a los que se aferran a la idea de dios sólo porque alguien tuvo que haber creado todo esto, o porque, si ven cabelleras de distinta longitud, tiene que haber peluqueros… pero se equivocan los creyentes. Disfruten de la didáctica y maravillosa explicación de Anaxícrates:

‘’’La existencia de peluqueros no se deduce del largo del cabello que tenga la gente. Si quiero demostrar que hay un peluquero voy, lo muestro, y digo “aquí está”. Pero supuestamente dios no tiene esa propiedad. Hay otras cosas que tampoco tienen tal propiedad, como los átomos, por ejemplo.

¿Entonces en que se diferencia la teoría atómica de la teoría (la cual tomaré como ejemplo de afirmación de la existencia de algo que no puedo demostrar por la simple observación) de la existencia de dios? Veamos:maha vishnu paarkadal

La teoría atómica, o sea la afirmación de la existencia de átomos, se deduce de ciertos fenómenos positivos como que la ley de proporción es constante. La existencia de dios no se deduce de ningún fenómeno positivo. Ni aún la presencia de un milagro es suficiente, porque puesto a romper el orden natural, como por ejemplo, que un muerto resucite, esto no implica que haya dios, y menos un dios específico. Bajo el supuesto que fue un dios el que embarazó a María ¿Quién asegura que fue el dios bíblico Jehova? La Biblia dice que hubo un ángel mensajero y que hubo un tal espíritu santo, pero ángeles y espíritus más o menos santos existieron y existen en otras religiones. ¿Y si fue Vishnu?

La teoría atómica, acepta, por el hecho de ser científica, que ciertos cambios y rectificaciones pueden hacerse de acuerdo a lo observado. Por eso tiene una historia donde nuevos datos fueron dando nuevos modelos.

La afirmación de la existencia de dios no funciona así. Ningún hecho observado modifica las premisas: se dice que dios es bueno, pero un niño con cáncer de huesos, donde dios podría hacer algo, no modifica ni la presunción de bondad ni la de onmipresencia.

Como ya dije, las modificaciones a los modelos atómicos se hacen por la observación positiva de fenómenos concretos. Las propiedades que se le atribuyen a dios, no. Son deducciones que salen de la mente de algún rabino, cura, papa, chamán, al que hay que creer por autoridad o, muchas veces, porque disentir te cuesta la vida.

La teoría atómica resiste la diversidad cultural, como el cálculo diferencial o las leyes de Newton. Se cumplen mediante demostración, sea quien sea el que la anuncia, el que la demuestra, el observador y el lugar del planeta en que se haga.

Con dios no pasa lo mismo. Dios tiene cabeza de elefante para los hindúes, mandó de profeta a Mahoma para los islámicos, tuvo un hijo hecho hombre para los cristianos, y así sigue sin que nadie pueda dar prueba concreta o lógica de lo que se anuncia, si es o no verdadero.

Por resistir la diversidad cultural no hay japoneses con un modelo de átomo y nepaleses con otro. De la misma manera, la derivada de ‘e’ elevado a ‘x’ es ‘e’ elevado a ‘x’ tanto en México como en Paquistán. Todos hacen las afirmaciones no porque alguien se lo imponga sino porque la lógica y la experiencia (en este caso la primera) así lo dictan.

La idea de dios es exactamente distinta: se la impone desde niños, sea cual sea la religión y el dios adorado, se presiona hasta con la muerte si no se obedece a creer, y si luego de todo eso, ya crecidito el niño, se da cuenta de la patraña, se lo aísla socialmente, en el mejor de los casos.

En última instancia, hay desarrollo tecnológico que avala la teoría: una antigua TV con tubo de rayos catódicos no podría funcionar si la teoría atómica es incorrecta, y ni qué decir de los aparatos más avanzados. ¿Quieres la prueba de la existencia de átomos? enciende la TV y, si funciona, luego comienza a estudiar qué relación hay entre uno y otro.Teoría Atómica

No hay nada en el mundo natural, ni en el tecnológico que presuponga la existencia de dios. Sabemos de las estructuras complejas de los seres vivos, por un largo proceso evolutivos del cual conocemos gran parte de los mecanismos, sabemos de las estrellas, porque sabemos cómo comenzó todo en el Big Bang, y si no saber lo que hubo antes hace presuponer la presencia de un dios, es indudable que tal ente es totalmente distinto a los alfeñiques que andan embarazando palestinas vírgenes, o convirtiéndose en lluvia de oro para follar con una linda mujer.

Entonces ¿Qué queda de dios si su existencia no puede ser demostrada por el simple mecanismo de mostrarlo, ni por la lógica, ni por la experiencia, ni por ningún hecho fáctico concreto? Pues queda la fe. ¿Qué es la fe? Pues la negación de la lógica, los hechos fácticos, la experiencia y todo lo que se interponga a la necesidad psicológica de creer.

¿Puede ser dios el producto de una necesidad psicológica? Todas las evidencias apuntan a ello. ¿Es la teoría atómica producto de una necesidad psicológica? Pues en cierta manera sí: de la necesidad psicológica y biológica de encontrar explicaciones al mundo natural. Pero la existencia de los átomos en sí misma, no es producto de ninguna psicología, no hay necesidad de creer y menos de tener fe en ellos’’’.

Más de Anaxícrates: En busca del unicornio, Anaxícrates no era griego, Teoría de la Evolución (I) y Teoría de la Evolución (II). Y también el estudio Neurología: “Dios no existe”.

Deep Time/Paleobiology Education Specialist Contract -

 Deep Time/Paleobiology Education Specialist Contract -
https://naturalhistory.si.edu/education/work-opportunities

The Office of Education, Outreach, and Visitor Experiences (EOVE) at the National Museum of Natural History is seeking a talented and passionate individual to support the museum’s  Deep Time Initiative resources, programs, and volunteers. This person will be working with EOVE, scientists, and other staff to: develop activities and programs for digital and onsite audiences including visitors to the new Hall of Fossils, families, adults, and teens; support student and teacher learning; train and support volunteers in content and public engagement strategies; and connect audiences to objects and experts through creative and diverse programming and experiences.

Deadline is 5pm October 9th, 2020.  Contract to begin approximately November 1, 2020.
To submit materials, please visit:
https://naturalhistory.si.edu/education/work-opportunities.
Please send questions to Jennifer Collins at CollinsJE@si.edu<mailto:CollinsJE@si.edu>.

Hemos encontrado una nidada de dinosaurios en Loarre (Huesca) y ahora la estamos excavando

 


Un equipo internacional de paleontólogos españoles del Grupo Aragosaurus-IUCA (Universidad de Zaragoza) y portugueses (Universidad Nova de Lisboa) excava durante estos días un yacimiento que ha preservado una extensa área de nidificación de dinosaurios de hace 68 millones de años, en el término municipal de Loarre (Huesca).
 
Hasta el momento, los aragosaureros han identificado más de una veintena de huevos de dinosaurio. Los huevos, esféricos y de unos 20 centímetros de diámetro, presentan un estado de conservación óptimo, y se encuentran agrupados, sugiriendo la existencia de varios nidos. Un análisis preliminar apunta que pertenecen a dinosaurios saurópodos titanosaurios, unos herbívoros cuadrúpedos de largas colas y cuellos, que podrían alcanzar los 20 metros de longitud.
 

El yacimiento fue localizado a finales de 2019 por José Manuel Gasca, paleontólogo y aficionado al Trail running, durante un entrenamiento con el Club Alpino Universitario por la Sierra de Loarre. Gasca comenta que “en el prepirineo hay rocas con potencial para contener dinosaurios. La curiosidad y mi formación paleontológica me mueve a inspeccionar estos parajes cuando tengo ocasión de atravesarlos. Esta vez, mi curiosidad fue recompensada”. Tras una primera evaluación a finales de enero, se comunicó el yacimiento a la Dirección General de Patrimonio Cultural, que autorizó la presente actuación.
 
 Los doctores Miguel Moreno Azanza, paleontólogo oscense afincado en Portugal, y José Manuel Gasca lideran las excavaciones que se extenderán durante los meses de septiembre y octubre, con la colaboración del ayuntamiento de Loarre, que se ha volcado con el equipo de paleontólogos. El Doctor en paleontología y oscense Miguel Moreno-Azanza ha declarado que “tras recorrer el mundo entero estudiando huevos de dinosaurio en cinco continentes, resulta que uno de los yacimientos más importantes estaba en la sierra en la que jugaba de pequeño con mis dinosaurios de plástico”.
Los aragosaureros llevan años prospectando estos territorios buscando yacimientos de dinosaurios, sin embargo, hasta ahora no se había encontrado nada más que algún hueso aislado. José Ignacio Canudo, Director del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza apunta que a pesar del esfuerzo durante años no se había encontrado huevos de dinosaurios en los Pirineos aragoneses. Este descubrimiento permitirá estudiar aspectos de la biología reproductiva de los últimos dinosaurios no avianos de Europa, entre ellos como construían los nidos, o si las hembras se agrupaban para anidar al mismo tiempo. Además de permitir datar las rocas de la Sierra de Loarre en torno a unos 68 millones de años.
 

El descubrimiento de nidos de dinosaurio en el prepirineo oscense viene a enriquecer el ya de por sí notorio patrimonio cultural del municipio de Loarre. Roberto Orós, alcalde de Loarre, ha puesto a disposición de los paleontólogos toda la ayuda logística necesaria, y se muestra entusiasmado con este descubrimiento en el municipio, que ya cuenta con otros recursos paleontológicos, como un yacimiento visitable de huellas de rinoceronte, en el entorno del Castillo de Loarre. 
 
La excavación está siendo realizada por un equipo formado por investigadores de la Universidad Nova de Lisboa y Museu de Lourinhã, Portugal, y del Grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza. Se enmarca en el contexto de un proyecto de investigación sobre la reproducción de los dinosaurios financiado por la Fundação para la Ciência y la Tecnología de Portugal, liderado por Miguel Moreno Azanza, paleontólogo de origen oscense que se encuentra actualmente trabajando en la Universidad Nova de Lisboa.

Conversión farmacológica de ateos en personas religiosas: una introducción (no exhaustiva) al estudio científico de la religión (XI)

A lo largo de la Historia millones de personas en el mundo han tenido una revelación de naturaleza divina, algo que les cambia la vida y con cuya experiencia quieren intentar convencer al resto de los mortales de la existencia y del omnímodo poder de la Serpiente Emplumada, el Dios Elefante o la Zarza Colérica. […]

Documental “Dorothea y el Myotragus”, sobre la paleontóloga británica Dorothea Bate

 


En 1909 una joven inglesa se embarca rumbo a Mallorca siguiendo la pista de unos misteriosos huesos. Durante tres años trepa, escala y explora cada cavidad a las rocas de Mallorca, Ibiza y Menorca, y relata la experiencia en sus diarios. El primero de ellos desaparece, pero el resto se conserva y narra en detalle la experiencia. "Dorothea y el Myotragus" es un documental que incorpora la animación para recrear los diarios escritos en las Islas Baleares por Dorothea Bate, una de las más importantes paleontólogas de todos los tiempos, una mujer que luchó contra los estereotipos de género de la su época y la descubridora de misteriosas especies animales extinguidas en el Mediterráneo, entre ellas, el mítico Myotragus balearicus.

"Dorothea y el Myotragus" es una producción de MOM Works en coproducción con IB3, con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología - Ministerio de Ciencia e Innovación, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Capdepera. Dorothea Bate cayó en el olvido después de su muerte. El documental, dirigido por Núria Abad y Marta Hierro, indaga en la desconocida figura de esta mujer y muestra los enigmas que hay no sólo acerca de su trabajo, sino acerca del propio Myotragus balearicus, del que todavía hay muchas preguntas sin resolver.
 

"Dorothea y el Myotragus" utiliza la animación para mostrar las peripecias de Dorothea Bate y las dificultades que tuvo que superar para viajar sola a las Islas Baleares a principios del siglo XX. La animación, creada por Luis Ozonas con ilustraciones de Elisa Martínez, muestra la labor heroica de esta mujer, que tuvo que vencer no sólo los problemas logísticos típicos de la época, sino también los prejuicios añadidos por el hecho de ser una mujer.
 

El equipo del documental tuvo acceso a los diarios que escribió Dorothea Bate durante los tres viajes que hizo en las Islas Baleares, de 1909 a 1911, así como a los fósiles que encontró en todo el Mediterráneo, y que se conservan en el Museo de Historia Natural de Londres. Entre ellos se encuentra el cráneo del primer Myotragus balearicus que Dorothea Bate descubrió, y que situó las Islas Baleares en el mapa científico mundial. Precisamente, la colaboración del Museo de Historia Natural de Londres ha sido fundamental para llevar a cabo la labor de investigación y documentación que ha permitido dar a conocer los detalles del trabajo de Dorothea Bate en Baleares y su importancia como investigadora.

Asimismo, en el documental participan los principales expertos en Myotragus balearicus, que en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados continúan investigando para averiguar los misterios que aún hay sobre esta especie que vivió en Mallorca y Menorca durante el Pleistoceno. Entre los enigmas que aún quedan por resolver se encuentra, incluso, el de su propia extinción.

Clair Cameron Patterson

Rindo homenaje a este geoquímico estadounidense que tanto hizo por la humanidad. Nació en 1922 y murió en 1995. ¿Por qué no es tan conocido como otros científicos, después del legado que nos dejó?

A Patterson le debemos que en 1953 nos diera a conocer la edad de la Tierra, empleando un método lógico y válido como es el de datar un meteorito, roca que, “vagando” por el espacio, tuvo que formarse a la par que nuestro planeta (como después se comprobó con las “rocas génesis” traídas desde la Luna). Gracias a él, hoy sabemos que la Tierra tiene 4.550 millones de años (con un margen de error de 70 millones de años)

Clair Cameron Patterson

Aunque con ese logro es para que Clair Cameron Patterson fuera venerado por la comunidad científica, no fue eso lo que convierte a este activista científico en un referente para las generaciones posteriores. Su mayor logro es el empeño que puso en su trabajo para eliminar el plomo del aire como contaminante. En 1970, por sus esfuerzos, las autoridades norteamericanas iniciaron un proyecto denominado “ley de aire limpio” para intentar eliminar el plomo de los carburantes, pero las grandes multinacionales boicotearon tanto esa iniciativa como al propio Patterson, al que casi condenan al ostracismo.

Pero en 1978 volvió a formar parte del órgano directivo encargado de esa iniciativa, tal como leemos en Wikipedia: “En 1978 fue nombrado a un panel de NRC donde redactó un informe de 78 páginas en el que indicaba que la aplicación del control y de las medidas contra la contaminación por plomo y otros contaminantes debía comenzar inmediatamente, incluyendo a la gasolina, los envases de alimentos, pinturas, esmaltes y sistemas de distribución de agua. Treinta años más tarde la mayoría son aceptadas en muchas partes del mundo.”

El obispo James Ussher calculó por la Biblia que la Tierra se creó a las 8 de la tarde del 22 de octubre del año 4004 a.C.

A su muerte, Patterson había conseguido que el nivel de plomo en sangre de los norteamericanos descendiera en un 80%. Falleció el 5 de diciembre de 1995, sin haber recibido el premio Nobel, y escribieron mal el nombre en su lápida (Claire y no Clair, por lo que puede suponerse que se trata de una mujer). Al menos, el asteroide 2511 fue nombrado Patterson en su honor.

El post sobre cómo se llegó a calcular la Edad de la Tierra, pasando por encima del Obispo James Ussher y hasta por encima del mismísimo Lord Kelvin hay que leerlo AQUÍ. Y si Patterson viviera nos recordaría esto: El plomo, veneno silencioso de millones de niños.

Covid-19 y riesgo de contagio (4): Estrategias de persuasión y cambio de hábitos para el cumplimiento de las medidas preventivas


A la hora de hacer recomendaciones, dar directrices y diseñar campañas relacionadas con la salud pública - para la Covid-19 o cualquier otra cuestión - es importante también basarse en la ciencia y la evidencia. Por ello es especialmente interesante un documento que se desarrolló y publicó hace unas semanas por parte de un equipo de expertos, dinamizado por la National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, una entidad norteamericana cuyo trabajo es precisamente ese: recopilar, analizar y sacar conclusiones de la evidencia científica existente. El documento se tituló "Encouraging adoption of protective behaviors to mitigate the spread of covid-19Strategies for behavior change" (2020) y su objetivo era identificar las mejores estrategias para convencer a la gente a seguir las medidas preventivas y a cambiar sus hábitos y comportamientos. El resumen ejecutivo está disponible en este enlace

He pensado que sería interesante traducir sus contenidos principales, ya que además de ser aplicables a campañas e iniciativas que se aborden durante la pandemia, también podrían ser útiles para otras actividades relacionadas con la salud y con el cambio de hábitos.

Así que aquí está:

"Introducción

Esta consulta rápida a expertos tiene como objetivo ayudar a quienes toman decisiones a identificar estrategias para aumentar la adherencia a comportamientos que puedan mitigar la propagación de COVID-19. El foco sería aumentar el conocimiento, reducir las barreras y enfatizar los esfuerzos que hacen que las elecciones más saludables sean más fáciles y gratificantes, para complementar las intervenciones de comunicación.

La pandemia de COVID-19 requiere la adopción universal y continuada de comportamientos que promuevan la salud, como el uso de mascarilla, el distanciamiento físico y el lavado de manos. Los dos primeros, el uso de mascarillas y el distanciamiento físico, requieren el desarrollo de hábitos que son nuevos para la población de EEUU y en sentido contrario a los hábitos y normas existentes. Lavarse las manos no es un hábito nuevo, pero se practica de manera esporádica.

Las personas forman hábitos nuevos que protegen la salud cuando repiten comportamientos gratificantes, especialmente cuando la gratificación ocurre a corto plazo, cuando sienten una sensación de autoeficacia y cuando tienen información sobre la forma adecuada de practicar esos comportamientos. Las personas también tienen más probabilidades de adoptar hábitos saludables cuando encuentran menos barreras para el cambio de comportamiento deseado. No hay pruebas sólidas de que explicar la ciencia de la enfermedad pueda cambiar directamente el comportamiento y menos los hábitos. Por lo tanto, simplemente explicar la ciencia de COVID-19 y sus riesgos rara vez se traducirá en un cambio de actitudes y comportamientos, incluso si las personas comprenden y aceptan los hechos, e incluso si saben que deberían comportarse de manera diferente dada la nueva información. Las razones clave por las que las personas no hacen lo que deberían son las preferencias por los viejos hábitos, el olvido, las pequeñas dificultades del momento, las preferencias por el camino más sencillo y el razonamiento motivado (es decir, la tendencia de los individuos a adaptarse a su procesamiento de información a conclusiones que se adapten a algún fin u objetivo).

Esta consulta rápida a expertos revisa cinco estrategias claras de promoción de hábitos, junto con ejemplos de apoyo, cuyas decisiones de adopción pueden considerarse para normalizar el uso de medidas de protección y aumentar la probabilidad de cambios de comportamiento.

Estrategias para el cambio de hábitos

Las personas adoptarán comportamientos deseables si tienen los conocimientos y las habilidades necesarias, si creen que están en riesgo y se sienten confiados en su capacidad para actuar, si tienen actitudes y creencias favorables, si creen que otros también participan en dichas actividades y esperan que ellos hagan lo mismo, si hay apoyo por parte de las estructuras sociales y políticas y si lo que hay que hacer es accesible para ellos. Algunos de estos factores tienen su origen en la personalidad, el autoconcepto de las personas, su religiosidad e ideología política, las redes sociales a las que pertenecen y sus hábitos de comunicación.

Esta sección describe la evidencia que respalda ciertas estrategias diseñadas para superar las barreras al cambio de comportamiento, ayudando a quienes toman decisiones a fomentar comportamientos para mitigar la propagación de COVID-19 en sus comunidades. Las razones más comunes por las que las personas no hacen cosas que saben que deberían ser el olvido ("¡Ups! Quería mantener la distancia mientras hablaba con mi vecino, ¡pero luego me despisté y me olvidé!"), dando mayor peso a los pequeños inconvenientes ("¡La mascarilla me pica y me da calor!"), preferencias por el camino de menor resistencia ("¿De verdad tengo que buscar dónde tengo la mascarilla?") y razonamiento motivado (ideología política por la cual la gente rechaza un comportamiento porque parece incompatible con sus creencias). Por estas razones, se ha demostrado que las intervenciones de salud diseñadas para fomentar la adopción y el mantenimiento de comportamientos (cambio de comportamiento) e influir en las normas sociales son más exitosas que las campañas informativas por sí solas.

Evidentemente, las disparidades en el acceso a los recursos también afectan la capacidad de adoptar ciertos comportamientos. En el contexto de la pandemia de COVID-19, por ejemplo, las familias que viven en viviendas sin agua corriente no pueden lavarse las manos con frecuencia, y las personas en algunas comunidades a menudo se ven obligadas a elegir entre satisfacer las necesidades esenciales y tomar medidas para protegerse contra la enfermedad. Debido a que las opciones de comportamiento a menudo se ven limitadas por la pobreza y las condiciones de vida, es crucial que las comunidades, especialmente las más vulnerables, cuenten con los medios, tanto en términos de acceso a los recursos (mascarillas, puntos de lavado de manos y desinfectantes) como de protección social, que cumplan con ciertas prácticas factibles. Con respecto a las protecciones sociales, las políticas y regulaciones pueden desempeñar un papel crítico, especialmente cuando la autonomía de las personas sobre su comportamiento es limitada (por ejemplo, restricciones impuestas por el empleador que evitan el uso de mascarillas o el confinamiento en un establecimiento correccional sin la capacidad de distanciarse físicamente ). (...)

Con estas consideraciones en mente, a continuación se describen cinco estrategias clave para promover la adopción de comportamientos protectores.

1. Hacer que el comportamiento sea fácil de comenzar y repetir

Es más probable que las personas actúen de manera saludable cuando les resulta fácil, lo que significa que un comportamiento está libre de resistencias y lleva poco tiempo y esfuerzo realizarlo. La falta de resistencia es importante, por ejemplo, para lavarse las manos. Un estudio encontró que los visitantes de un hospital tenían 5 veces más probabilidades de usar un desinfectante cuando el dispensador estaba ubicado en el centro del vestíbulo en lugar de estar ubicado en lugares de menor acceso. Por lo tanto, para fomentar el lavado de manos, será importante instalar muchas estaciones de lavado o desinfección de manos en áreas públicas para que estén ampliamente disponibles. Hacerlo también comunica que usarlos es la norma. Por otro lado, las señales pintadas en el suelo indicando la distancia de  2-3 metros  pueden reducir el esfuerzo cognitivo para recordar las pautas de distanciamiento social y ayudar a calcular las distancias adecuadas. Asimismo, el establecimiento de lugares de distribución de mascarillas gratuitos o de bajo costo convenientes para las poblaciones más necesitadas puede facilitar el uso de mascarillas.

2. Hacer que el comportamiento sea gratificante 

Las personas repiten comportamientos, creando así hábitos, cuando esos comportamientos son gratificantes de alguna manera. Una estrategia para hacer que los niños (en casa y en la escuela) se laven las manos, por ejemplo, es distribuir pastillas de jabón translúcidas con un juguete adentro. Un estudio de tal intervención en países en desarrollo encontró que los niños que recibieron el jabón con un juguete adentro tenían más probabilidades de lavarse las manos y eran más saludables en comparación con los niños que recibieron barras comparables pero con un juguete que estaba separado. Cuando lavar era divertido y revelaba el juguete, los niños lo hacían con más frecuencia. El refuerzo es especialmente importante para iniciar un nuevo comportamiento, ya que mantiene a las personas repitiendo el comportamiento con suficiente frecuencia para que se forme la memoria del hábito. De manera similar, una revisión de estudios que promueven el ejercicio encontró que proporcionar recompensas monetarias y no monetarias resultó en una mayor actividad física entre jóvenes y adultos.

En el contexto de la pandemia de COVID-19, los esfuerzos para hacer que el uso de mascarillas sea instantáneamente gratificante, como la promoción de mascarillas de moda o mascarillas con logotipos de equipos deportivos o universitarios u otras decoraciones de identidad que los hagan divertidos de usar, podrían ser beneficioso. Los dispensadores de jabón inteligentes también podrían recompensar a cada 100 usuarios (o recompensar a los usuarios al azar).

3. Unir el comportamiento a un hábito ya existente

Se puede alentar a las personas a establecer rutinas de comportamiento preventivo a través de factores desencadenantes y recordatorios. En particular, es más probable que las personas repitan comportamientos cuando pueden incorporarlos a los hábitos existentes, aprovechando así el desempeño automático de esos otros comportamientos. En un estudio las personas eran más propensas a usar un nuevo producto de lavandería si se les indicaba que lo asociaran con sus hábitos de lavado actuales, en comparación con aquellos que simplemente hicieron planes para usar el nuevo producto. Al aplicar este concepto al uso de mascarillas, se podría alentar a las personas a mantenerlas junto a la puerta de entrada para que pudieran ponerse una al mismo tiempo que sus zapatos / abrigo, o podrían llevarse mascarillas en su automóvil para que se las pusieran después de abrir. la puerta del coche. Del mismo modo, llegar a casa podría estar ligado al lavado de manos si las personas que entran por la puerta de su casa aprendieran a relacionar el hecho de dejar las llaves con el lavado de manos.

4. Alertar a las personas sobre comportamientos que entran en conflicto con los hábitos existentes y proporcionar comportamientos alternativos

Las personas tienen más éxito en el control de hábitos no deseados cuando se recuerdan a sí mismos el comportamiento no deseado y piensan: "No lo hagas". Dicho seguimiento no disminuye directamente la fuerza de un hábito, sino que mejora la capacidad de las personas para controlar el comportamiento. Por ejemplo, se podría advertir a las personas: "Para reducir la propagación del COVID-19, no se den la mano en las reuniones de trabajo". Proporcionar hábitos alternativos que se opongan a los movimientos musculares involucrados en dar la mano podría reducir aún más la interferencia de ese viejo hábito.

5. Proporcionar descripciones específicas de los comportamientos deseados

Cuando los individuos comprenden lo que se espera específicamente de ellos, es más probable que adopten el comportamiento deseado. Por ejemplo, es más efectivo usar mensajes como "mantén al menos 1,5 metros de distancia con los demás" en lugar de "practica el distanciamiento social". O "obligatorio mascarillas en el interior" en lugar de "obligatoria la mascarilla si hay demasiada gente".


Estrategias de comunicación

Las estrategias que se describen a continuación hablan de cómo la comunicación para la salud puede ser más persuasiva a la hora de promover cambios de comportamientos. Es importante considerar que los esfuerzos de comunicación ineficaces no son simplemente aquellos que no pueden cambiar creencias o comportamientos. Más bien, también pueden ser contraproducentes. Dichas comunicaciones ineficaces pueden hacer que las personas crean que el comportamiento indeseable es más frecuente de lo que realmente es, o la información de salud proporcionada puede terminar polarizando las opiniones de un comportamiento (a través de enfoques religiosos o políticos) (...)

Se han identificado 10 estrategias generales de comunicación:

1. Utilizar mensajes claros, coherentes y transparentes

Se ha demostrado que las estrategias que brindan información honesta y autorizada sobre la efectividad de las medidas de protección y que confían en los destinatarios para tomar las decisiones adecuadas son efectivas. Estos mensajes deben comunicar el riesgo con claridad. La percepción que tienen las personas de su propio riesgo, incluida la probabilidad y la gravedad de una enfermedad resultante, es clave para que adopten medidas preventivas. Por lo tanto, en ausencia de una comunicación clara sobre el riesgo, las personas pueden sobreestimar su inmunidad y es posible que no cumplan con las pautas de protección.

Los mensajes coherentes también son fundamentales. Un estudio de intervenciones no farmacéuticas en Canadá durante el brote del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) encontró que la información inconsistente de diversas fuentes llevó a las personas a cuestionar la credibilidad de la información disponible. Esta información inconsistente dio lugar a miedo y negación de la pandemia. En el contexto de la pandemia de COVID-19, podría ser útil si la información especificara los efectos en (1) las personas; (2) aquellos expuestos a ellas directamente; (3) aquellos expuestos a ellas indirectamente, a través de una cadena de transmisión; (4) estándares comunitarios (normas sociales); y (5) terceros (por ejemplo, escasez de equipos de protección para trabajadores esenciales como profesionales de la salud).

También es fundamental admitir la incertidumbre de forma proactiva y transparente. La información comunicada en un lenguaje simple y llano debe reflejar que la evidencia está evolucionando para que los destinatarios puedan tomar decisiones informadas y estar preparados para los cambios en la evidencia a medida que avanza la ciencia. Por ejemplo, se podría usar la frase "Basado en lo que sabemos hoy ...". El exceso de confianza y la exageración de la certeza pueden, en última instancia, afectar la credibilidad del mensajero.

2. Evitar destacar las conductas socialmente indeseables

Las personas a menudo cambian sus comportamientos y creencias para adaptarse mejor a las normas sociales percibidas. Las comunicaciones que resaltan relatos e imágenes de comportamientos indeseables por parte de algunos ciudadanos, como individuos que abarrotan restaurantes y playas sin mantener la distancia física o sin usar mascarillas, sugieren que los comportamientos indeseables son más frecuentes de lo que realmente son. Al hacerlo, tales comunicaciones pueden exacerbar el problema, como lo demuestran las pruebas sobre intervenciones preventivas para el consumo de alcohol y drogas y el suicidio juvenil. En cambio, las comunicaciones efectivas caracterizan y normalizan a individuos que han adoptado el comportamiento deseable.

3. Fomentar un sentido de eficacia y evitar el fatalismo

La amenaza o el miedo pueden servir como motivadores para actuar, pero deben ir acompañados de declaraciones claras sobre lo que las personas pueden hacer para mitigar la amenaza. Las emociones negativas resultantes de una amenaza pueden ser contagiosas y el miedo puede hacer que las amenazas parezcan más inminentes. Apelar al miedo puede llevar a las personas a cambiar su comportamiento si se sienten capaces de lidiar con la amenaza, pero conduce a reacciones defensivas cuando se sienten impotentes para actuar. Por lo tanto, las comunicaciones deben combinar los mensajes sobre el daño del virus con cómo mitigar el riesgo de contraer COVID-19.

4. Apelar al bien colectivo de la comunidad de cada uno

Los predictores clave de la adopción de conductas preventivas también incluyen la preocupación y la ansiedad por la propia familia. Las personas dudan más al afirmar que tienen derecho a determinar cuánto riesgo pueden imponer a los demás respecto a cuánto riesgo están dispuestas a asumir por sí mismas. Por lo tanto, se ha demostrado que sugerir, por ejemplo, que participar en un comportamiento como el uso de una mascarilla beneficiará o protegerá a otros, aumenta los comportamientos que promueven la salud en ciertos contextos. En el contexto de COVID-19, además, puede ser crucial invocar el “bien colectivo” de ciertas medidas para reforzar el riesgo de inacción de colectivos. Específicamente para el uso de mascarillas, un estudio encontró que los llamamientos a la comunidad de cada uno eran efectivos para promover la adopción del comportamiento, más que los llamamientos a participar en el comportamiento por el bien del país o para beneficio propio. Con este fin, los mensajes pueden implorar "Cuida a Georgia" o "Mantente a salvo en Brooklyn", o apelar a la responsabilidad social vinculando la adopción de comportamientos protectores con la protección de la economía local.

5. Utilizar mensajeros de confianza para el público objetivo

La credibilidad percibida del mensajero aumenta la persuasión del mensaje. En consecuencia, se ha demostrado que contar con voces de confianza hace que los mensajes de salud pública sean más efectivos para cambiar el comportamiento durante las epidemias. De hecho, la confianza en el mensajero, ya sea un individuo o una fuente creíble, suele ser más poderosa que el contenido del mensaje en sí. 

Identificar fuentes confiables que puedan compartir mensajes de salud pública dentro de sus redes particulares (incluso en sus canales de redes sociales) podría resultar especialmente efectivo. La efectividad de tal estrategia está respaldada por investigaciones que sugieren que los mayores efectos de las intervenciones de cambio de comportamiento no provienen de los efectos directos en las personas que reciben la intervención, sino de los efectos indirectos en sus contactos sociales que copian el comportamiento. Por lo tanto, apuntar a personas bien conectadas y hacer que su cambio de comportamiento sea visible y destacado para los demás a través de los canales de las redes sociales y otros medios de comunicación puede ser una estrategia prometedora. Durante la crisis del ébola en África Occidental los líderes religiosos de todas las religiones en Sierra Leona abogaron por prácticas como el lavado de manos y los entierros seguros, y esa participación del sector religioso se consideró un punto de inflexión en la respuesta a la epidemia.

6. Adaptar el encuadre del mensaje a la audiencia

Para ser eficaz, la comunicación de riesgos debe reflejar una comprensión de la población a la que se intenta llegar, incluidas características tales como sus motivaciones y nivel de comprensión. Es fundamental segmentar los mensajes para diferentes poblaciones (ya sea por nivel de desinformación, nivel de riesgo, de dónde obtienen su información, qué elecciones toman u otros factores). Los datos de las encuestas pueden proporcionar información sobre las audiencias objetivo, como las creencias existentes y el contenido que se debe evitar, lo que puede informar el desarrollo de los mensajes que reciben.

7. Vincular los comportamientos de prevención con las identidades de las personas

Es más probable que las personas perseveren con comportamientos que reflejen su propia identidad personal o que sean consistentes con sus valores y es más probable que actúen de acuerdo con las normas del grupo cuando la pertenencia a ese grupo es importante para su identidad. Vincular los comportamientos con la identidad es particularmente importante cuando el comportamiento se percibe como difícil y costoso. Cuando un comportamiento no es congruente con la identidad, las dificultades encontradas indican que esto no es para "personas como yo", lo que fomenta la desvinculación. Cuando el comportamiento es congruente con la identidad, las dificultades encontradas resaltan que "necesito trabajar en esto", lo que fomenta el compromiso. Por lo tanto, el encuadre de la identidad influye no solo en la aceptación del mensaje sino también en la persistencia del comportamiento cuando se encuentran dificultades.

Las intervenciones que asocian comportamientos de salud como el lavado de manos y el uso de mascarillas con una identidad pueden, por tanto, fomentar el desempeño de esos comportamientos. En un estudio, por ejemplo, los participantes que se identificaron con su país cumplieron más con los mensajes que promovían la ingesta de verduras o la ingesta limitada de comida basura cuando creían que sus conciudadanos cumplían con esos mensajes de promoción de la salud. Por el contrario, las desigualdades estructurales afectan a la forma en la que ciertos grupos desarrollan identidades. Estos procesos de identidad disminuyen la cohesión de la comunidad, el cumplimiento de la orientación y la legitimidad percibida de los gobiernos, lo que puede impedir la voluntad de algunos grupos sociales de adoptar comportamientos de salud deseables. En la misma línea, una barrera cultural para la acción es la polarización política. En consecuencia, quienes toman decisiones pueden resaltar el apoyo bipartidista a las medidas relacionadas con COVID-19, cuando existe, ya que dichos respaldos en otros contextos han reducido la polarización y conducido a un razonamiento menos sesgado.

8. Resaltar la desaprobación social de la falta de cumplimiento de un miembro de la audiencia objetivo

Destacar la desaprobación social de un comportamiento indeseable por parte de un miembro de la audiencia objetivo se ha encontrado eficaz para reducir comportamientos como tirar basura y no pagar el transporte público. Las campañas o anuncios que elogian el comportamiento obediente y muestran que los transeúntes y la comunidad en general desaprueban el comportamiento indeseable correspondiente pueden, por lo tanto, ser efectivos para influir en el comportamiento. Además, cuando las personas observan que otros refuerzan el cambio de comportamiento deseado, son más receptivas a los mensajes para cambiar ellos mismos. Algunos comportamientos que protegen contra COVID-19, como el uso de mascarillas, son muy visibles para los demás y, por lo tanto, responden mejor a tales presiones en relación con acciones menos observables, como lavarse las manos, a menos que estos últimos comportamientos se realicen en entornos públicos. Por el contrario, en condiciones polarizadas, la desaprobación de un grupo que no es miembro puede tener el efecto contrario.

9. Resaltar la creciente prevalencia del cambio de comportamientos dentro de la audiencia objetivo 

Las personas con frecuencia adaptan sus comportamientos y creencias para adaptarse mejor a las normas sociales percibidas. Por lo tanto, transmitir una tendencia positiva hacia una adopción más generalizada de un comportamiento en particular puede influir en el cambio de comportamiento. Si un comportamiento deseado carece del apoyo de la mayoría, los comunicadores pueden presentar evidencias de que el apoyo está aumentando (por ejemplo, "El treinta por ciento de las personas usó máscaras todo el tiempo en abril, pero el 60 por ciento de las personas lo hicieron en julio").

10. Evitar repetir la desinformación, incluso para desacreditarla

Corregir la información que es inconsistente con la evidencia científica es difícil en la mayoría de las circunstancias y es importante destacar que los esfuerzos para desacreditar la información errónea pueden tener el efecto no intencionado de reforzar creencias falsas. Por lo tanto, señalar información errónea relacionada con la pandemia en general (por ejemplo, "COVID-19 es un engaño") no aumenta directamente e incluso puede disminuir la probabilidad de que las personas adopten comportamientos protectores específicos."

Para los interesados en profundizar, el documento original incluye una buena cantidad de referencias y estudios.