
El ministro de educación José Ignacio Wert lleva semanas promoviendo y publicitando engañosamente que los males de la educación en España han sido las medidas igualitarias de los anteriores gobiernos socialdemócratas y que por tanto, es necesario en este país imponer la excelencia educativa mediante su por otra parte ideologizada y retrógrada
Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE).
Y dejando de lado la vuelta al más casposo, antidemocrático y retrógrado nacionalcatolicismo patrio enseñoreado por la patente sumisión al más rancio católicismo que ya denuncié en una
entrada previa, en donde el adoctrinamiento religioso tiene la misma validez que la enseñanza de las matemáticas, la historia o las ciencias, hay que resaltar un incuestionable y terrible hecho.
* Se introducen pruebas de evaluación de conocimientos al final de cada ciclo educativo
* Se endurecen los criterios de concesión de becas y se vincula las ayudas al estudio al esfuerzo académico
* Si un alumno no aprueba la mitad de los créditos tendrá que devolver el importe íntegro de su beca
* Se reorientan los objetivos de la educación para ponerlos al servicio de las reglas del mercado neoliberal
* Se refuerza la segregación por clase social y etnia
* Se permiten los colegios segregados por sexo
* Se distorsiona la filosofía de la evaluación al especificar con rotundidad que lo que importa son las calificaciones del alumnado y no los condicionantes previos: inversiones, contextos socioculturales, recursos y dotaciones, etc

