Los malos aficionados al boxeo no saben apreciar las victorias por puntos. Sólo quieren el K.O. Ansón que su ídolo aseste al contrincante un demoledor directo a la mandí­bula que lo deje tendido en la lona, y mejor todaví­a si es con algún hueso roto. De otro modo el combate les parece una cosa aguada, sin garra, sin sustancia. Algunas manifestaciones leídas y oí­das tras el comunicado de ETA recuerdan esta actitud. Como los encapuchados no han anunciado la entrega de las armas ni la rendición incondicional que todos hubiéramos querido oí­r de su boca, hay quien sólo ve sombras en el anuncio del «alto el fuego permanente». No creo y “no quiero creer- que nadie en el frente democrático se haya sentido contrariado ante la perspectiva del fin de los crí­menes. Con más o menos entusiasmo, supongo que todo el mundo ha recibido la noticia con agrado. O por lo menos con alivio. Es una bonita palabra, esta de alivio. Suena suave y tranquila, como para decirla en voz baja, sin alharacas, sin pegar gritos. Expresa una emoción contenida pero intensa, la de un dolor que descarga una parte de su peso y entonces permite respirar. Joaquí­n Sabina ha titulado su último disco «Alivio de luto». Es una expresión que usaban nuestras abuelas para referirse a esa fase del duelo en que los recuerdos sombríos empiezan a atemperarse, cuando ya no hace falta vestirse de negro para seguir honrando la memoria del difunto. A Sabina se le había enterrado el alma durante una larga temporada hasta que volvía a componer y a cantar como si se hubiera despojado del luto de esos meses. Pues algo de esto me da la impresión de que nos está ocurriendo. Que nos hemos sentido aliviados. A partir de ahí­ caben todos los matices desde la esperanza de los más optimistas hasta el recelo de los menos crédulos. El júbilo es tan legí­timo como el escepticismo. Pero nadie deberí­a privarnos del derecho al alivio. Del derecho a pensar que estamos ganando esta pelea, aunque eso no signifique que de la noche a la mañana vayamos a bajar la guardia.

José María Romera. Publicado en Diario de Navarra, 25.3.06

Categorías: Terrorismo

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He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.