Durante su presidencia, Donald Trump convirtió el muro fronterizo con México en uno de los símbolos más visibles de su política migratoria. Además de impulsar su construcción y reforzamiento, trascendió que en 2020 pidió que se pintara de negro mate.

La razón de esta idea respondía principalmente a dos factores:

  1. Disuasión práctica y psicológica: según Trump, un muro pintado de negro absorbería más calor del sol, haciendo que el metal se calentara e incomodara a cualquiera que intentara treparlo. Al mismo tiempo, el color oscuro transmitiría una imagen más imponente y amenazante.
  2. Estética de poder: Trump solía preocuparse por los detalles visuales y simbólicos de sus proyectos. En su visión, el muro debía lucir “fuerte” y “formidable”, y el color negro reforzaba ese mensaje de dureza frente a la inmigración irregular.

Sin embargo, la propuesta fue criticada incluso dentro de su propia administración, ya que pintar kilómetros de acero suponía un gasto extra y un mantenimiento constante debido al desgaste por el clima. Muchos asesores consideraron la medida más simbólica que práctica.En resumen, la idea de pintar el muro de negro reflejaba la combinación de política migratoria, simbolismo visual y estilo personalista que caracteriza gran parte de la gestión de Donald Trump.

Categorías: Política

admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.

0 comentarios

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *