Cada verano, los incendios devastan miles de hectáreas en España, con graves consecuencias para la biodiversidad y las comunidades rurales. Aunque las causas suelen ser humanas, la propagación del fuego depende sobre todo del “combustible” natural: la vegetación sin gestionar por el abandono del campo.

La prevención más eficaz no consiste solo en apagar incendios, sino en gestionar activamente los montes. Ello pasa por impulsar economías rurales sostenibles a través de la ganadería extensiva, la silvicultura, la agricultura mixta, el turismo y otros productos forestales.

Proyectos como PRISMA, BIOVALOR o Bio+Málaga demuestran que es posible convertir la gestión forestal en empleo y desarrollo local. Además, la tecnología —como los sistemas de información geográfica en Navarra— permite identificar áreas de riesgo y priorizar actuaciones preventivas.

Un monte bien gestionado no es un espacio vacío, sino un ecosistema sano y resiliente que protege la biodiversidad y, al mismo tiempo, dinamiza la economía de la “España vaciada”. Dar valor al bosque es, en definitiva, la mejor estrategia para reducir los incendios y garantizar un futuro más próspero y seguro.


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.

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