Pocos libros han desnudado, con tanta precisión y crudeza, los dilemas fundamentales que afronta toda sociedad como “Colapso. Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen” del célebre biogeógrafo Jared Diamond. Alejado de lecturas simplistas o technocráticas, Diamond despliega una visión radical: las sociedades, desde los mayas y los vikingos hasta los habitantes de la Isla de Pascua y los granjeros de Montana, caen por errores que no son meramente técnicos, sino civilizatorios. A través de sus páginas, surge una pregunta inquietante: ¿elegiremos, nosotros, el cambio o el naufragio?123

Dos dilemas ineludibles

En el corazón del análisis de Diamond laten dos grandes decisiones. La primera es la capacidad —siempre limitada, siempre laboriosa— de planificar a largo plazo. No a escala generacional, ni siquiera decenal; Diamond habla de construir infraestructuras, instituciones y rituales que florecerán cuando ya no estemos vivos. La segunda es la disposición —mucho más dolorosa y difícil— de revisar nuestros valores sagrados: aquellos mitos fundacionales, creencias y costumbres que definen nuestra identidad colectiva, pero pueden anquilosarse al punto de convertirse en cadenas que arrastran a la sociedad. Ambas cuestiones, recuerda Diamond, son el núcleo de la supervivencia o la extinción. Son los verdaderos dilemas civilizatorios.23

El largo plazo como acto de imaginación

Planificar a largo plazo es, según Diamond, el acto más radical de imaginación colectiva. Implica no sólo invertir en el presente, sino traicionar la tentación de las soluciones fáciles o inmediatas. Supone crear algo —un canal, un bosque, una red de reservas, una tradición de gestión— que sólo verá su plenitud cuando quienes la iniciaron estén muertos.

Las sociedades que supieron mirar más allá, desde Japón en la era Tokugawa hasta las pequeñas comunidades agrícolas de Nueva Guinea, lograron sobrevivir porque asumieron esa disciplina. Los mayas, por el contrario, quedaron atrapados en la lógica del corto plazo: la extracción de recursos y el crecimiento poblacional les llevó a la escasez, la erosión, el hambre y el conflicto, sin nunca resolver los problemas estructurales.412

Diamond lo resume con una advertencia que resuena incluso hoy: la tensión entre los intereses de las élites a corto plazo y los intereses de la sociedad a largo plazo. Los poderosos pueden estar demasiado aislados de las consecuencias material de sus decisiones; así, los reyes mayas ignoraban la erosión del suelo, y las élites modernas parecen confiar en sus sistemas privados de bienestar y seguridad, cerrando los ojos ante problemas que terminarán por superarles.5

Sacrificar mitos, dudar de lo sagrado

La segunda decisión que examina Diamond es aún más dolorosa. Revisar los valores sagrados implica un sacrificio íntimo: la sociedad debe, en algún momento, dudar de las ideas que le dieron unidad, poner en tela de juicio los mitos fundacionales, admitir que lo que la trajo hasta allí puede no servirle para avanzar. Es el caso del pueblo vikingo en Groenlandia, que se negó a adoptar costumbres de los inuit paganos —a pesar de que éstas eran más adaptadas al medio— y siguió aferrado obstinadamente a su identidad europea cristiana, incluso cuando la supervivencia dependía de otra visión del mundo.32

Lo que parece un dilema filosófico termina siendo una cuestión de vida o muerte. Los habitantes de la Isla de Pascua, como exponen las investigaciones, vieron el colapso de su ecosistema pero siguieron construyendo moáis, incapaces de poner en duda el sentido de unas prácticas que ya resultaban suicidas. Las civilizaciones naufragan, concluye Diamond, no tanto por falta de inteligencia o recursos, sino por su fidelidad suicida a narrativas y valores ya obsoletos.62

Materialidad y cosmovisión: la trampa de lo inmutable

Nada ilustra mejor el diagnóstico de Diamond que la convergencia entre cosmovisión y realidad material. Las creencias, los rituales y las instituciones que nos hacen “nosotros” pueden devenir una trampa si se mantienen pese a que el entorno ha cambiado. El círculo vicioso es claro: la destrucción ambiental, la sobreexplotación, la pérdida de recursos, el aislamiento y el miedo llevan a reforzar tradiciones cada vez más rígidas. Sin embargo, la salvación requiere justo lo contrario: la capacidad de reflexionar, debatir y, llegado el momento, romper con dogmas que alguna vez nos fueron esenciales.71

El colapso, entonces, no es sólo la extinción física, sino el fracaso colectivo al rechazar la evolución cultural necesaria. Por eso, Diamond insiste: el colapso es, ante todo, un dilema moral. Y de ese dilema, ningún pueblo escapa.

Lecciones para el presente: política, economía y ecología

La obra de Diamond no se limita al pasado. Al analizar el estado de Montana, muestra cómo las sociedades actuales, incluso las más desarrolladas, enfrentan los mismos dilemas. Las decisiones de corto plazo —como permitir la explotación minera sin reglas rígidas— llevan a una degradación ambiental y social que pone en riesgo el futuro, y el cambio sólo es posible mediante la revisión profunda de valores antiestatistas y de libertad individual que hasta ahora han guiado la política local.23

Diamond advierte que la negación, la creencia en la “excepcionalidad” o el “decoupling” económico, sólo perpetúan el riesgo. El verdadero desafío es aprender a “vivir dentro de nuestros medios”, a pensar en el legado, a redefinir la identidad para adaptarla a realidades cambiantes. Sin esa capacidad de revisión y de planificación, el destino de las sociedades modernas podría no diferir demasiado del de los mayas, noruegos o pascuenses.32

El abismo y la esperanza: la elección que nos queda

La lección final de “Colapso” es incómoda, pero imprescindible. Toda civilización, antigua o moderna, enfrenta en algún momento la necesidad de imaginar el futuro más allá de su horizonte vital, y de reevaluar sus mitos fundacionales. Quien no lo hace, está condenado a repetir los fracasos del pasado.

Diamond muestra que no existe una solución tecnológica milagrosa, ni una política infalible. La supervivencia depende de algo mucho más frágil y poderoso: la capacidad colectiva de dudar, dialogar y cambiar. El abismo está ahí; la esperanza, también. Pero sólo si elegimos enfrentarnos juntos a las dos decisiones que ninguna civilización puede eludir.12

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Colapso:_Por_qu%C3%A9_unas_sociedades_perduran_y_otras_desaparecen
  2. https://en.wikipedia.org/wiki/Collapse:_How_Societies_Choose_to_Fail_or_Succeed
  3. https://digitalcommons.pepperdine.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1019&context=globaltides
  4. https://student-journals.ucl.ac.uk/pia/article/id/496/print/
  5. https://longnow.org/seminars/02005/jul/15/how-societies-fail-and-sometimes-succeed/
  6. http://www.knowsquare.es/o2/item/articulo3959
  7. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7835052.pdf
  8. https://www.casadellibro.com/libro-colapso-por-que-unas-sociedades-perduran-y-otras-desaparecen/9788499922676/2050336
  9. http://unlibroaldia.blogspot.com/2017/08/jared-diamond-colapso-por-que-unas.html
  10. https://revistas.uvigo.es/index.php/reined/article/view/2161/2207
  11. https://www.eva.mpg.de/documents/UnivChicagoPr/McElreath_Perspectives_CurrAnthr_2005_2189994.pdf

admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.

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