El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha vuelto a situarse en el centro de la polémica tras publicar en redes sociales un duro mensaje contra la Global Sumud Flotilla, la misión humanitaria que zarpó el pasado 31 de agosto desde Barcelona y otros puertos mediterráneos con rumbo a Gaza para denunciar el bloqueo israelí sobre Palestina.
Sanz Montes cuestionó la legitimidad y la finalidad de la iniciativa, acusándola de “instrumentalizar la caridad” con fines políticos y de ofrecer “una versión victimista y parcial” del conflicto en Oriente Medio. Sus palabras han desatado una oleada de críticas entre colectivos de solidaridad con Palestina, que defienden la flotilla como un esfuerzo civil y pacífico para visibilizar una crisis humanitaria silenciada.
La Global Sumud Flotilla, integrada por barcos con observadores internacionales, activistas y cargamentos de ayuda simbólica, busca romper el bloqueo impuesto a la Franja de Gaza y llamar la atención sobre la situación de sus habitantes tras años de asedio. Mientras organizaciones pacifistas subrayan el carácter no violento de la misión, el arzobispo se ha alineado con un discurso más próximo a los argumentos del Gobierno israelí, insistiendo en la necesidad de una “visión equilibrada” que, según él, la flotilla ignora.
La controversia no es nueva: Sanz Montes ha sido criticado en otras ocasiones por utilizar sus perfiles oficiales para difundir mensajes políticos de fuerte carga ideológica. Su ataque a la flotilla reabre, una vez más, el debate sobre el papel que deben jugar altos representantes de la Iglesia en cuestiones internacionales que enfrentan posturas tan polarizadas.
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