Durante la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna, el castigo público no solo buscaba la corrección del delito, sino la escenificación del poder. En ese teatro del dolor y la humillación, las mujeres ocupaban un papel diferenciado: eran castigadas menos por crímenes violentos que por comportamientos considerados inconvenientes o “inmorales”. Entre los instrumentos más infames usados para someterlas destaca el “joug à mégère” —literalmente, el yugo para la arpía—, un artefacto de hierro o madera que forzaba a la persona a caminar con los brazos doblados y la cabeza aprisionada. Se aplicaba sobre todo a mujeres “charlatanas”, violentas o insumisas, aunque a veces servía para encadenar a dos mujeres juntas, en un gesto de humillación máxima.books.openedition+2?
El yugo de la vergüenza
El joug à mégère —conocido en inglés como the scold’s yoke o branks— funcionaba como una versión corporal del cepo. Con un marco rígido que sujetaba cuello y antebrazos, su objetivo no era dañar, sino ridiculizar y neutralizar a quien perturbara la paz comunal. Las mujeres condenadas eran obligadas a desfilar por las calles del pueblo, arrastradas por un verdugo o a veces por sus propios esposos, expuestas a las burlas, escupitajos y golpes de los vecinos.
Como señala el historiador Jean-Claude Forgue en su estudio sobre los castigos públicos en Europa (Les punitions exemplaires du Moyen Âge, 2019), el joug tenía un valor simbólico claro: “reeducar” a la mujer considerada demasiado libre, demasiado habladora o insubordinada a la autoridad doméstica. En ese sentido, no solo era un castigo físico, sino un mecanismo de control social que reforzaba la jerarquía patriarcal dentro del hogar y la comunidad rural.
La “mégère”: entre la sátira y el odio
El término mégère procede del francés clásico para designar a una mujer colérica, implacable o de lengua afilada —una especie de “arpía casera”. En la cultura popular y jurídica de la Edad Media, esa caricatura femenina encarnaba el peligro de una esposa que “no sabía callar”. Según investigaciones contenidas en La sanction des femmes criminelles (Sorbonne, 2009), las mujeres eran percibidas como emocionalmente inestables y moralmente débiles, necesitadas de disciplina permanente.
Mientras que los hombres eran castigados por delitos de sangre o traición, las mujeres solían recibir penas por injurias, escándalos verbales o rebeldía conyugal. Lo que se castigaba no era el daño físico, sino el desorden social: la risa, la palabra, la insolencia.
Entre el castigo y la tortura
El joug à mégère coexistía con otros instrumentos de represión femenina, como la “bride-bavarde” (brank o “freno de comadres”), una especie de mordaza metálica que inmovilizaba la lengua dentro de una jaula de hierro ajustada al cráneo. A menudo, ambos dispositivos se combinaban, reforzando la idea de que el silencio era la forma natural de virtud femenina.solexine.over-blog+1?
En Escocia e Inglaterra, estos castigos se aplicaban en plazas públicas —a menudo cerca de las iglesias— y podían durar horas. En algunos casos, las “pecadoras” eran obligadas a permanecer así ante el mercado o ser paseadas en carretilla por el pueblo. La vergüenza era el castigo y el miedo, la lección.
En las ciudades del norte de Francia y Flandes, los archivos municipales registran también el uso del yugo para castigar disputas entre mujeres, especialmente vecinas o tenderas que habían protagonizado peleas públicas. En algunos pueblos, como Lille o Arras, el instrumento incluso se diseñó para acoplar a dos mujeres simultáneamente, forzándolas a reconciliarse o a sufrir juntas su imprudencia verbal.
Una penitencia de género
La historiadora Diane Purkiss (Universidad de Oxford), especialista en cultura popular del siglo XVI, señala que estos castigos mantenían una función pedagógica colectiva: mostrar lo que ocurría “cuando las mujeres hablaban fuera de su turno”. No se trataba solo de censurar una conducta individual, sino de transmitir una advertencia pública: calla, obedece y no desafíes.
Esta violencia moral tenía el mismo propósito que otras penas reservadas a las mujeres, como los azotes simbólicos, la reclusión en conventos o la course (castigo medieval francés por adulterio), donde las mujeres eran obligadas a desfilar desnudas tirando de su amante con una cuerda atada a los genitales. Todo formaba parte de un teatro judicial destinado a disciplinar el cuerpo femenino en función de su “papel natural”: esposa, madre, súbdita.books.openedition?
La risa del público, parte del castigo
Como muchos suplicios medievales, el joug à mégère se inscribía dentro de una cultura de la exhibición. El público era indispensable: se trataba de una justicia performativa que convertía el dolor ajeno en espectáculo y el ridículo en control social.
El filósofo Michel Foucault ya analizó este fenómeno en “Vigilar y castigar” (1975): el poder soberano no busca solo castigar, sino demostrar su fuerza en el cuerpo del castigado. En el caso de las mujeres, esa demostración pasaba por corregir la palabra. Su cuerpo, enmudecido y sometido, se convertía en símbolo de autoridad masculina.
El joug à mégère no mataba ni mutilaba, pero sí anulaba: obligaba a mirar el suelo, doblar el cuello, contener la voz.
Del cepo al espejo
El uso de estos yugos comenzó a desaparecer entre los siglos XVII y XVIII, cuando se consolidó el sistema judicial moderno y se rechazaron los castigos públicos por considerarlos bárbaros. Sin embargo, la idea de castigar mediante la humillación sobrevivió en formas más sutiles. Los hospicios, los asilos femeninos y las “casas de corrección” sustituyeron la exposición en la plaza por el confinamiento disciplinario.
Hoy, los ejemplares de jougs à mégère o brides-bavardes se conservan en museos de criminología o colecciones etnográficas de Europa como testimonios de una justicia que confundía la moral con el control del cuerpo femenino. Algunos se exhiben en el Museo de la Tortura de Carcassonne o el Museo Médieval de Rothenburg ob der Tauber, recordatorios materiales de la violencia simbólica que el patriarcado ejercía sobre el silencio.
Eco contemporáneo
A pesar del paso de los siglos, el eco del joug à mégère persiste. No en las calles, sino en las estructuras sociales y mediáticas que aún penalizan a las mujeres por hablar demasiado, por expresar enfado o por desafiar expectativas. Las críticas que hoy reciben las mujeres “autoritarias”, “incómodas” o “mandonas” beben del mismo sistema de símbolos.
Como explica la socióloga francesa Christine Bard, “el yugo se ha transformado, pero sigue ahí: invisible, interiorizado, reproducido en la esfera laboral y política”.
El joug à mégère fue, en su época, el instrumento material de una ideología que persiste sin hierro ni madera: la del silencio impuesto como virtud.
Fuentes consultadas:
- La sanction des femmes criminelles, Presses de la Sorbonne (2009)books.openedition?
- Daily Geek Show, 11 tortures du Moyen Âge réservées aux femmes (2024)dailygeekshow?
- Des tortures réservées aux dames, Blog Soléxine (2020)solexine.over-blog?
- La bride-bavarde, Facebook Archives Historiques (2025)facebook?
- Michel Foucault, Surveiller et punir (1975), Gallimard.
- Diane Purkiss, The Witch in History (Oxford University Press, 1996).
Comprobar fuentes
- https://books.openedition.org/psorbonne/73552
- https://dailygeekshow.com/tortures-femmes-moyen-age/2/
- https://solexine.over-blog.fr/2020/06/des-tortures-reserves-aux-dames.html
- https://www.facebook.com/61552482189770/posts/la-bride-bavarde-une-punition-cruelle-pour-les-femmes-trop-bavardes-dans-leurope/122231035910082739/
- https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/3a/Mitos_y_supersticiones_recogidos_de_la_tradici%C3%B3n_oral_chilena_con_referencias_comparativas_a_los_de_otros_paises_latinos_(IA_mitosysuperstici00vicu).pdf
- https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/CRE-10-2025-10-07_EN.xml
- https://www.facebook.com/groups/1104325900526208/posts/1312663173025812/
- https://archive.org/download/mitosysuperstici00vicu/mitosysuperstici00vicu.pdf
- https://digibug.ugr.es/bitstream/handle/10481/54075/2915795x.pdf?sequence=4&isAllowed=y
- https://philpapers.org/archive/GUIFSM.pdf
- https://publicatt.unicatt.it/bitstream/10807/196421/1/La-expresion-poetica_web.pdf
- https://share.miple.co/content/BhfEGL11FqUUA
- https://www.reddit.com/r/AskHistorians/comments/qp6rcj/was_the_scolds_bridle_implementation_on_women/
- https://fillesfemmesmeres.over-blog.com/2023/06/les-dix-pires-tortures-reservees-aux-femmes-au-moyen-age.html
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