El auge de la información digital ha exacerbado una práctica tan antigua como el cotilleo de aldea: la propagación de cadenas de asociaciones intuitivas, pero engañosas. Hoy, las reenviamos por correo electrónico o WhatsApp con títulos seductores como: «¿Has reenviado este correo electrónico? Regístrate aquí para obtener más…», que prometen una verdad oculta a cambio de un clic o una acción.

Esta tendencia a sucumbir a la simplicidad del pensamiento lineal no es un fenómeno exclusivo de la era moderna. Incluso los pensadores más brillantes de la historia, aquellos que se erigieron como faros de la humildad intelectual, fueron víctimas de sus propias cadenas de asociación. Un ejemplo particularmente fascinante, y quizás sorprendente, lo encontramos en la obra de Michel de Montaigne (1533-1592), el padre del ensayo moderno.


La Humildad Falsa y la Trampa de la Intuición

Montaigne es mundialmente conocido por su escepticismo y su célebre divisa, «¿Qué sé yo?» ( Que sçay-je?), una declaración de humildad intelectual que permea sus Ensayos. A través de esta lente, él se dedicó a explorar la condición humana, aceptando con franqueza las contradicciones y la ignorancia inherente a la vida. Era un observador agudo, pero incluso un intelecto de su calibre no era inmune a deslizarse por una pendiente lógica equivocada.

La metedura de pata de Montaigne, en este caso, se refiere a su afirmación sobre el origen de la riqueza. A través de una cadena de asociaciones engañosamente intuitivas, llegó a una conclusión categórica: la riqueza proviene, siempre, del sufrimiento ajeno.

Para entender cómo el humanista francés llegó a esta aseveración, debemos seguir el camino de su pensamiento. Montaigne observaba el mundo mercantil y la competencia feroz que definía la economía de su época. Su razonamiento, simplificado, discurre de la siguiente manera:

  1. La Vida es una Lucha de Equilibrio Cero (Intuición Inicial): En un mundo de recursos finitos, Montaigne infiere que el aumento de algo en un lugar debe necesariamente significar la disminución de algo en otro. Un hombre gana una batalla, otro la pierde.
  2. El Comerciante y la Ganancia (Asociación Engañosa): Cuando un comerciante o un noble acumula una gran fortuna, ¿de dónde sale ese dinero? Para Montaigne, la ganancia individual está intrínsecamente ligada al precio que otros pagan. Si el comerciante vende caro, el comprador sufre una pérdida mayor de dinero. Si el abogado gana su caso, el perdedor sufre una penalización o daño.
  3. La Generalización Absoluta (El Salto Lógico): A partir de estas observaciones de casos singulares de conflicto y negociación, Montaigne salta a una generalización universal y moralmente cargada: «La utilidad de uno es el perjuicio de otro… En una palabra, ningún provecho se consigue sin el perjuicio de otro.»

La conclusión es dramática: según Montaigne, la única forma de enriquecerse es a expensas de otro; la felicidad financiera de un individuo se construye sobre la desgracia, el dolor, o al menos la pérdida, de otro.


La Gran Omisión: Creación de Valor

La cadena de asociaciones de Montaigne, aunque resulte intuitivamente atractiva en un momento de envidia social o de resentimiento ante la desigualdad, es fundamentalmente errónea desde una perspectiva económica más amplia. La gran omisión del filósofo es el concepto de creación de valor y el intercambio mutuamente beneficioso.

Montaigne, y muchos después de él, operaron bajo la falacia de la suma cero, la creencia de que la riqueza es una torta fija que solo puede redistribuirse. Sin embargo, la mayor parte de la riqueza moderna, y mucha de la antigua, no proviene de la simple transferencia de un bolsillo a otro (el robo, la exacción, el monopolio), sino de la producción, la innovación y el intercambio voluntario.

  • Ejemplo Moderno: Cuando una empresa inventa un smartphone, crea una tecnología que no existía, y que muchos están dispuestos a pagar voluntariamente porque les ofrece un beneficio (utilidad). El dinero que el comprador paga no es un «sufrimiento» en el sentido que lo pensaba Montaigne, sino el precio de un beneficio percibido.
  • La Creación de Bienes: El labrador que cultiva más trigo mediante mejores técnicas no está empobreciendo a nadie; está creando más comida, beneficiando tanto al panadero como al consumidor, y por supuesto, a sí mismo.

La riqueza no es solo un juego de suma cero; es, en gran medida, un juego de suma positiva, donde la innovación y la eficiencia aumentan el tamaño total de la «torta» económica, permitiendo que más personas tengan más.


La Lección del Error

La equivocación de Montaigne sirve como una lección atemporal sobre el peligro de las cadenas de asociaciones intuitivas, incluso cuando son articuladas por mentes brillantes que se autoproclaman humildes.

La frase «¿Qué sé yo?» es poderosa porque nos obliga a cuestionar nuestras propias suposiciones. Pero Montaigne, al igual que los que hoy reenvían correos que prometen «verdades» fáciles, sucumbió a una simplicidad engañosa sobre un tema complejo. La idea de que el dinero es inherentemente sucio y que la ganancia es pecado es una simplificación moral que resuena emocionalmente, pero falla en el análisis de la complejidad de la interacción humana y la economía.

Su error nos recuerda que la humildad intelectual no significa solo reconocer lo que no sabemos, sino también someter a un escrutinio riguroso aquello que creemos saber con certeza, especialmente cuando esa certeza se basa en una serie de pasos lógicos que parecen obvios. La riqueza puede provenir del sufrimiento ajeno (en casos de explotación o injusticia), pero reducir toda la riqueza a ese origen es una simplificación que el gran ensayista, por una vez, debería haber sometido a su propio y famoso escepticismo.



admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.

0 comentarios

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *