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La sanidad pública madrileña vive su escándalo más grave en décadas. El Hospital Universitario de Torrejón, gestionado por Ribera Salud, aparece en audios internos donde su CEO ordena literalmente «rechazar pacientes» y «alargar las listas de espera» para aumentar el beneficio. La reacción del PP es negar los hechos y acusar al Gobierno de «manipular». Pero las evidencias son tan contundentes como su origen: un modelo sanitario ideado por Esperanza Aguirre que transformó la salud pública en un filón empresarial.
El Escándalo: Cuando la Rentabilidad Mata la Equidad
El 25 de septiembre de 2025, Pablo Gallart, CEO de Ribera Salud, convocó a sus directivos y fue claro: «Hacemos actividad que nos perjudica». Su solución no era mejorar procesos, sino hacer «ajustes» para asegurar un beneficio de «cuatro o cinco millones». La receta: rechazar pacientes poco rentables y alargar listas de espera.
Estas no son interpretaciones. Son audios reales publicados por El País. En ellos, Gallart explica que el hospital debe priorizar «la rentabilidad económica» por encima de la necesidad clínica. La Consejería de Sanidad de Ayuso, en lugar de destituirlo, convocó una «reunión urgente» y luego permitió que Gallart «se desvinculara temporalmente» del centro mientras se hace una auditoría interna. Es decir, vacaciones pagadas con la complicidad del gobierno regional.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no se equivocó al denunciar: «Este es el modelo del PP: hacer de la salud un negocio y de la enfermedad una oportunidad para enriquecerse». La ministra Mónica García fue más lejos: «No es Ribera Salud ni Quirón, es el modelo del Partido Popular».
La Hipocresía del PP: Negar lo Evidente
Frente a las evidencias, la estrategia del PP es la negación sistemática. La Consejería de Sanidad asegura que «no se ha detectado ningún incumplimiento». Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, mantiene un silencio que su propio partido interpreta como «muy dañino». El propio Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, habría exigido a Ayuso que reaccione ante el «desastre».
Esta negación contrasta brutalmente con los hechos:
- Audios comprometedores con instrucciones claras de priorizar beneficios
- 33 millones de euros inyectados este verano para «rescatar» el hospital de Torrejón
- Más de 88 millones pagados a Ribera Salud desde que Ayuso es presidenta
- 13 hospitales en Madrid con gestión privada, la mayoría heredados del modelo Aguirre
El PP insiste en que la sanidad madrileña «es universal y gratuita». Pero la universalidad es una farsa cuando un gestor privado decide quién es «rentable» y quién no. La gratuidad es mentira cuando se pagan cientos de millones a empresas privadas que luego piden más rescates.
El Origen: Esperanza Aguirre y la Semilla del Negocio
Para entender el desastre actual hay que retroceder a 2003. Cuando Esperanza Aguirre llegó a la presidencia de la Comunidad, todos los hospitales eran públicos. Su promesa electoral sonaba bien: siete hospitales nuevos y recortar las listas de espera. Pero su referente no era la sanidad pública, sino la privada. Como ella misma confesó: «Haré que la sanidad pública madrileña sea tan buena o mejor que la sanidad privada».
La trampa estaba en la equivalencia: para Aguirre, «mejor» significaba «más rentable». Con su consejero Manuel Lamela, diseñó el Plan de Infraestructuras Sanitarias 2003-2007: 2.280 millones de euros donde empresas privadas adelantaban el dinero para construir hospitales y luego recibían un canon anual durante 30 años.
Este fue el modelo Alzira, importado de la Comunidad Valenciana donde ya había fracasado estrepitosamente: rescate de 70 millones y coste 61 euros más caro por paciente que la sanidad pública. Pero Aguirre lo vendió como «eficiencia». Las constructoras que se repartieron el pastel (muchas salpicadas posteriormente por Gürtel y Púnica) se encargaban de lavanderías, cocinas y cafeterías. Luego, el salto: gestionar personal médico y enfermería con contratos privados.
El hospital Infanta Cristina de Parla, el General de Villalba, el Infanta Leonor en Vallecas… Todos construidos con dinero privado que luego costaría triplicado al erario público durante décadas. Y cuando la oposición denunciaba, Aguirre respondía con cinismo: «¿Es necesario que los camareros de un hospital sean públicos?».
La Continuidad: Ayuso Perfecciona el Modelo Predador
Isabel Díaz Ayuso no ha roto con el modelo Aguirre; lo ha perfeccionado. Desde 2021 ha desembolsado más de 5.000 millones a Quirón, el doble de lo presupuestado. La gestión privada representa ya el 41,3% del gasto sanitario total de Madrid.
Pero lo más perverso es el «sistema de libre elección» que Aguirre implantó en 2010. Los hospitales compiten «por pacientes» como si fueran clientes, promocionando servicios rentables (partos, cirugías mayores) y marginando los costosos (urgencias, crónicos). El resultado: Quirón ha multiplicado por seis los pacientes que capta de la sanidad pública en una década.
Ayuso ha añadido su propio capítulo: cuando el Hospital de Torrejón, gestionado por Ribera Salud, anunció pérdidas, el gobierno regional le inyectó 33 millones en julio de 2025. Es decir, dinero público para salvar a una empresa privada que luego, en septiembre, ordenaba rechazar pacientes para ganar más. El «mercado sanitario» que tanto defiende el PP solo funciona con rescates estatales permanentes.
El Conflicto de Intereses: La Puerta Giratoria al Poder
El entramado entre PP y empresas sanitarias es una red de complicidades. Consideremos:
- Antonio Burgueño, exdirector de Adeslas, nombrado por Aguirre como director general de hospitales
- Javier Fernández-Lasquetty, consejero de Sanidad de Aguirre y asesor externo de Ayuso durante la pandemia
- Alberto de Rosa, hermano del diputado del PP Fernando de Rosa, era director de Ribera Salud hasta hace poco
- Arturo Fernández, empresario del sector, invitado a una reunión en el Hotel Ritz en 2008 para «oportunidades de negocio sanitario»
Este no es un modelo técnico; es corrupción estructural. Cuando el CEO de Ribera habla de «rentabilidad», no está siendo un mal gestor. Está cumpliendo con la lógica perversa que el PP diseñó: tratar la salud como un producto y el paciente como un cliente que debe generar beneficio.
Las Consecuencias: Un Sistema Sanitario en Colapso
Mientras el PP celebra su «excelencia», los datos son demoledores:
- Madrid tiene la lista de espera más alta de España para primera visita de especialista
- Más de un millón de personas esperan pruebas diagnósticas
- 41,3% del gasto sanitario va a empresas privadas
- Cierre de urgencias de Atención Primaria en 2022, descongestionando hospitales pero dejando sin cobertura a barrios
Y lo más grave: el modelo incentiva la selección de pacientes. Las empresas privadas, pagadas por capita, tienen interés en atender perfiles saludables (jóvenes, partos, cirugías programadas) y rechazar crónicos, ancianos, enfermos complejos. El audio de Gallart lo confirma: «Hacemos actividad que nos perjudica». La actividad que «perjudica» es la sanidad pública: atender a quienes más lo necesitan.
La Crítica Escéptica: Por qué el Modelo es Inherente y No un «Desliz»
Javier Aroca, analista político, acertó al afirmar: «Lo del hospital de Torrejón no es un desliz, es el modelo que defiende Ayuso». Este escándalo no es una «mala práctica aislada». Es la consecuencia lógica de tratar la salud como negocio:
- La «eficiencia» es un eufemismo: Las empresas privadas no son más eficientes; son más costosas. El modelo Alzira fue 61 euros más caro por paciente que la gestión pública. Los Hospitales de la Ribera valenciana necesitaron rescates de 70 millones.
- La competencia es falsa: Los hospitales públicos y privados no compiten en igualdad. Los privados eligen pacientes; los públicos atienden a todos. Es como comparar un taxi que elige rutas con un autobús de línea.
- La calidad es un mito: Las empresas invierten en marketing, no en plantillas. El Hospital de Torrejón necesitó 33 millones de rescate porque su modelo es insostenible.
- La libertad de elección es trampa: El ciudadano no elige; es captado por la publicidad de hospitales que priorizan servicios rentables.
Conclusiones: La Sanidad No es un Mercado, es un Derecho
El escándalo del Hospital de Torrejón demuestra que el modelo del PP no es gestión, es apropiación. Cuando Esperanza Aguirre diseñó el plan de infraestructuras público-privadas, no buscaba mejorar la sanidad. Buscaba crear un mercado cautivo donde empresas afines lucraran con dinero público.
Isabel Díaz Ayuso ha heredado y magnificado ese modelo. Sus 5.000 millones a Quirón, sus rescates a Ribera, su negación de los hechos, no son errores. Son la estrategia deliberada de convertir la sanidad en un negocio donde el ciudadano es cliente y la salud, un producto.
La solución no es más auditorías ni «mayor control». Es dismantelar el modelo:
- Recuperar la gestión directa de todos los hospitales
- Prohibir la selección de pacientes por criterios económicos
- Criminalizar la malversación de fondos públicos en rescates a empresas privadas
- Exigir responsabilidades penales a quienes diseñaron este sistema
Mientras tanto, el PP seguirá negando. Porque reconocer el fracaso sería admitir que durante 20 años han vendido un derecho ciudadano a empresas privadas. Y eso, para ellos, es más grave que cualquier lista de espera o paciente rechazado. Es su modelo. Y mientras gobiernen, seguirá matando de forma silenciosa la sanidad pública.
Referencias:
- RTVE. «Dimite el director del gestor del hospital público de Torrejón» (2025)
- Orain.eus. «La gestión privada en hospitales públicos abre una nueva brecha» (2025)
- elDiario.es. «Esperanza Aguirre, la ideóloga de un modelo sanitario que…» (2025)
- laSexta. «El origen del modelo Ribera, la privatización del PP…» (2025)
- EL PAÍS. «El CEO de Ribera Salud se aparta de la gestión del Hospital de Torrejón» (2025)
- EL PAÍS. «La empresa gestora del hospital público de Torrejón ordena rechazar pacientes» (2025)
- Infobae. «Pedro Sánchez carga contra el PP por los audios del hospital de Torrejón» (2025)
- ElPlural.com. «Pedro Sánchez reacciona al modelo del PP en el hospital de Torrejón» (2025)
- ABC. «La izquierda y Vox cargan contra el Gobierno de Ayuso» (2025)
- Cadena SER. «Madrid no detecta ningún incumplimiento» (2025)
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