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Foto silueta de las familias Día Internacional de la Migración 18 de diciembre

La política española ha experimentado en los últimos años una deriva preocupante hacia la polarización, especialmente en torno a la cuestión migratoria. En ese contexto, figuras como Xavier García Albiol, alcalde de Badalona y dirigente del Partido Popular, han convertido el miedo y el rechazo al extranjero en herramientas políticas. Su discurso, envuelto en el lenguaje de la “seguridad” y el “orden”, se presenta como una defensa de los vecinos, pero en realidad alimenta un clima de exclusión y prejuicio que erosiona la convivencia y banaliza el odio.

Albiol ha sido reiteradamente señalado por su retórica hostil hacia los migrantes, especialmente los de origen magrebí y subsahariano. Durante su mandato, utilizó consignas que asociaban a estos colectivos con la delincuencia o la degradación urbana, simplificando una realidad social compleja en un relato de “ellos contra nosotros”. Esta estrategia no solo deshumaniza a las personas migrantes, sino que distorsiona el debate público: la seguridad ciudadana y la gestión de la diversidad son problemas legítimos, pero no pueden abordarse desde el estigma ni desde la generalización.

El problema de fondo no es únicamente el discurso de Albiol, sino la eficacia que tiene en un contexto de frustración económica y desconfianza política. Su mensaje conecta con sectores de la población temerosos de perder su identidad o su bienestar, y que encuentran en la figura del “otro” un chivo expiatorio conveniente. Lo preocupante es que, al normalizar estas apelaciones al miedo, la política municipal se convierte en un espacio donde la empatía desaparece, y la gestión pública se subordina al cálculo electoral.

Las consecuencias de este tipo de discurso son palpables. En Badalona, la tensión entre comunidades ha aumentado, y muchas personas migrantes sienten que deben justificar constantemente su presencia o su derecho a ser tratadas con dignidad. Este tipo de clima social genera un círculo vicioso: la exclusión alimenta el resentimiento, el resentimiento fortalece el discurso del miedo, y el miedo refuerza el voto del odio. Así se desnaturalizan valores fundamentales como la igualdad, la justicia y la solidaridad, sobre los que se construye una democracia sana.

Resulta necesario desafiar abiertamente este tipo de política. No basta con denunciarla, hay que contrarrestarla con políticas inclusivas y discursos que pongan el acento en las historias humanas detrás de la migración. Cada persona que llega a España en busca de una vida mejor trae consigo esfuerzo, esperanza y el deseo de contribuir. Invisibilizarlas bajo etiquetas como “ilegales” o “conflictivos” no solo es injusto: es ineficaz, porque impide aprovechar la riqueza cultural, económica y social que la diversidad aporta.

La verdadera fortaleza de una sociedad no se mide por su capacidad para cerrar fronteras, sino por su habilidad para integrar, dialogar y construir futuro compartido. Frente al ruido del populismo, la respuesta debe ser la pedagogía cívica: explicar, con datos y empatía, que la convivencia no nace de la exclusión, sino del entendimiento mutuo. Los líderes políticos tienen una responsabilidad ética: orientar las emociones sociales hacia la cooperación, no hacia el enfrentamiento.

Al final, lo que está en juego no es solo la reputación de una figura política, sino la salud democrática de un país. Permitir que los discursos de odio ganen terreno bajo la excusa del “sentido común” o la “inseguridad” es abrir la puerta al autoritarismo moral. Si la sociedad española quiere mantenerse fiel a los valores que dice defender, debe rechazar de forma contundente cualquier forma de racismo disfrazada de preocupación vecinal.

En este sentido, el caso Albiol no es una rareza, sino un espejo. Refleja las tensiones de una sociedad que todavía debe decidir si quiere construir su futuro desde el miedo o desde la solidaridad. Esa elección nos pertenece a todos.



admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.

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