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A falta de un censo confiable, se podría decir que cada uno de los 213 millones de brasileños posee al menos un par de Havaianas: las icónicas chanclas de dedo, básicas, cómodas y, hasta hace pocas semanas, prácticamente un símbolo nacional consensuado. Pero en diciembre de 2025, esta marca centenaria se ha convertido en campo de batalla de la polarización política brasileña, desencadenada por un inocente anuncio de televisión que la extrema derecha ha interpretado como un ataque directo.elpais+1?
La chispa: una frase, una interpretación, una guerra
Todo comenzó con un comercial navideño de Havaianas protagonizado por Fernanda Torres, la laureada actriz brasileña nominada al Óscar por Aún estoy aquí, película sobre víctimas de la dictadura militar. En el anuncio, Torres, sentada en la playa, dice a los telespectadores: «No quiero que empieces 2026 con el pie derecho. Lo que deseo es que empieces el año nuevo con los dos pies» —una frase que invita a comenzar el nuevo año con amplitud, de forma integral.lasexta+1?
Para el sector bolsonarista, esas palabras no fueron un juego de palabras inocente, sino una pulla directa. «Pie derecho» = derecha política. Por tanto, el anuncio era un boicot encubierto contra los conservadores, una «interferencia política intolerable» orquestada por una actriz declaradamente de izquierdas, en el contexto de unas elecciones presidenciales cruciales en octubre de 2026.elnacional+1?
El boicot de los hijos de Bolsonaro
Eduardo Bolsonaro, exdiputado federal e hijo del expresidente condenado a 27 años por intentar dar un golpe de Estado, publicó un video en Instagram/X del que tira un par de chanclas Havaianas a la basura. «Pensaba que esto era un símbolo nacional. He visto a muchos extranjeros llevando esta bandera brasileña en los pies», dice, mostrando la pequeña banderita cosida en las tiras. «Pero me equivoqué; han elegido como portavoz a alguien abiertamente de izquierdas».elnacional+1?
«Le voy a decir al equipo de marketing de Havaianas que pida consejo a Budweiser. También perdieron contacto con la realidad y sufrieron pérdidas de mil millones de dólares», añadió, en referencia a la polémica de Bud Light con el influencer transexual Dylan Mulvaney.ondacero+1?
Otros parlamentarios de derecha se sumaron. Bia Kicis (Distrito Federal) publicó: «Si Havaianas no nos quiere, nosotros tampoco las queremos». El influencer Thiago Asmar (2,5M seguidores): «Me estoy quemando los pies en el asfalto, pero Havaianas, nunca más». El congresista Rodrigo Valadares declaró: «Havaianas ha elegido su bando. La DERECHA ha optado por el boicot».excelsior+1?
El impacto económico y la polarización total
El grupo Alpargatas, propietario de Havaianas, empleador de 10.000 personas y vendedor de 226,6 millones de pares en 2024, vio caer su valor de mercado unos 23 millones de euros en el primer día del boicot. Sin embargo, recuperó pérdidas al día siguiente.excelsior+1?
Lo extraordinario: la marca ganó 4 a 4,3 millones de seguidores en Instagram en 48 horas, principalmente por la viralidad del absurdo. La polarización ha llegado a las chanclas: ahora hay chanclas de «izquierda» (Havaianas) y de «derecha» (Ipanema, marca rival). Brasil dividido hasta los pies.eldiario+1?
El contexto político: debilidad de la ultraderecha
Analistas señalan que esta obsesión de la ultraderecha con Havaianas revela más sobre su estado interno que sobre la marca. Bolsonaro está encarcelado, su movimiento descabezado. Eduardo Bolsonaro, que viajó a EE.UU. para presionar a Trump contra Brasil y así salvar a su padre, recientemente perdió su escaño parlamentario. Trump, lejos de apoyar al clan, ahora posa sonriendo con el presidente Lula.elpais+1?
Sin narrativa unificadora ni líder vigoroso, la ultraderechista busca enemigos fantasma en chanclas. La izquierda respondió con perplejidad primero, y luego con memes: ofertas de cambiar Havaianas por una «tobillera electrónica con los colores de la bandera» (burla hacia Bolsonaro, sorprendido intentando soldar su tobillera para escapar del arresto domiciliario).eldiario?
Fernanda Torres y el peso de la identidad
Torres, una de las mejores actrices brasileñas de su generación, participó en manifestaciones contra la rebaja de pena a golpistas. Su película Aún estoy aquí, de Walter Salles (Oscar a mejor película extranjera 2024), es un incómodo espejo para la derecha: retrata víctimas de la dictadura, recuerda represión, tortura y «desapariciones».elpais+1?
Que Torres sea el rostro de Havaianas —una marca de clase transversal que vincula Brasil desde favelas a barrios de lujo— fue interpretado como una «toma de posesión» ideológica. Pero ni Torres ni la marca han emitido comentarios oficiales, permitiendo que el absurdo crezca sin réplica.ondacero+1?
Reacción progresista y laboral
La diputada Duda Salabert (progresista, Minas Gerais) denunció los «ataques idiotos» al señalar que la fábrica de Havaianas en su región emplea miles de personas. El boicot amenaza puestos de trabajo concretos. Llamó a donativos de chanclas a ONG como gesto de solidaridad.ondacero+1?
Conclusión: símbolos nacionales como armas políticas
Las Havaianas no son políticas. Nacidas en 1962, durante los 80 clasificadas producto básico contra inflación, desde los 90 convertidas en símbolo chic por Jean Paul Gaultier, representan una rareza brasileña: consenso transversal. Su derrumbe es síntoma, no causa, de fragmentación nacional.elpais?
La extrema derecha brasileña, derrotada en elecciones (Lula ganó 2022), herida por juicios (Bolsonaro condenado 2024), busca batalla donde pueda ganar narrativamente. Pero boicotear chanclas universales solo refuerza su aislamiento. Brasil, en redes y calles, ríe de sus enemigos de plástico. Mientras, Havaianas vende más que nunca.
Referencias:
- La Sexta, Onda Cero (2025): polemica Havaianas.lasexta+1?
- El Nacional, El País, El Mundo (2025): boicot y contexto político.elmundo+2?
- Excelsior, La Nación (2025): reacciones ultraderechistas.lanacion+1?
- The Guardian/El Diario, New York Times (2025): análisis polarización.nytimes+1?
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