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Hoy, 6 de febrero, el mundo conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina bajo el lema oficial de la ONU: «Redoblar esfuerzos», pero también bajo una consigna que resuena con fuerza entre activistas y supervivientes: «Menos ablación, más hablación»

Cada año, el 6 de febrero, la comunidad internacional alza la voz contra una de las violaciones de derechos humanos más silenciosas y devastadoras que persisten en el siglo XXI. La mutilación genital femenina (MGF) —también conocida como ablación— no es un problema del pasado ni una práctica confinada a geografías remotas. Es una realidad vigente que afecta a más de 230 millones de niñas y mujeres en todo el mundo, según datos actualizados de UNICEF en 2024 . De ellas, se calcula que 27 millones adicionales corren el riesgo de sufrir esta práctica en los próximos cinco años, y solo en 2025, cerca de 4,4 millones de niñas podrían ser sometidas a ella .

¿Qué es la MGF y por qué persiste?

La mutilación genital femenina comprende todos los procedimientos que implican la remoción parcial o total de los genitales externos femeninos, o cualquier otra lesión a los órganos genitales femeninos por razones no médicas . Se practica principalmente entre la infancia y los 15 años, aunque cada vez más niñas son sometidas a edades más tempranas, muchas antes de cumplir los cinco años . Esta tendencia alarmante reduce drásticamente las posibilidades de intervención y protección.

Las consecuencias son devastadoras y permanentes: desde infecciones severas, hemorragias y transmisión del VIH en el momento del corte, hasta infertilidad, complicaciones en el parto, trastornos menstruales, ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático a lo largo de toda la vida . No existe justificación médica alguna para la MGF. Su persistencia se arraiga en normas sociales nocivas, desigualdad de género profundamente establecida y, en algunos contextos, interpretaciones culturales o religiosas erróneas.

El lema que cambia el paradigma: De la ablación a la conversación

El lema «Menos ablación, más hablación» encapsula la estrategia más poderosa para erradicar esta práctica: el diálogo abierto, la educación y la transformación cultural a través de la palabra. Mientras la ablación impone silencio, secreto y vergüenza, la «hablación» —esa conversación valiente que desafía tabúes— representa la herramienta fundamental para desmantelar las normas que perpetúan la MGF.

Este enfoque encuentra eco en el tema oficial de 2025 de Naciones Unidas: «Redoblar esfuerzos: Fortalecer las alianzas y crear movimientos para acabar con la MGF» . La ONU enfatiza que la indiferencia, la inacción y la ineficacia no son opciones. Para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5.3 (eliminar la MGF para 2030), el ritmo de cambio debe multiplicarse por 27 veces respecto al actual .

Avances preocupantes y nuevos desafíos globales

Si bien la práctica ha disminuido en algunos países —como Burkina Faso (del 75% al 56%), Liberia (del 44% al 32%) y Kenia (del 21% al 15%)— los avances son insuficientes y desiguales . África concentra la mayor carga con 144 millones de casos, seguida de Asia con 80 millones y el Medio Oriente con 6 millones .

Sin embargo, la MGF ya no es un problema exclusivo de África y Asia. Recientemente se han documentado casos en países donde antes no se registraba, como Azerbaiyán, Vietnam y Camboya, elevando a 94 el número de países donde se practica . En América Latina, Colombia es el único país de la región que reconoce públicamente la existencia de la MGF, principalmente entre comunidades indígenas Emberá, donde se estima que dos de cada tres mujeres han sido sometidas a la práctica .

El contexto actual presenta amenazas crecientes: recortes en la ayuda internacional, retrocesos en los derechos de las mujeres y niñas, y el auge de movimientos anti-derechos que en países como Kenia y Gambia amenazan con revertir leyes que prohiben la MGF .

El poder de las supervivientes y el diálogo comunitario

Desde su lanzamiento en 2008, el Programa Conjunto UNFPA-UNICEF para la Eliminación de la MGF ha logrado que cerca de 7 millones de niñas y mujeres accedan a servicios de prevención y protección, y que 48 millones de personas realicen declaraciones públicas de abandono de la práctica . Estos logros demuestran que el cambio es posible cuando se priorizan iniciativas dirigidas por supervivientes, centradas en el empoderamiento y el acceso a servicios esenciales.

Las supervivientes están liderando la revolución del «más hablación». Su voz, su testimonio y su capacidad de acción son el motor del movimiento global. Como afirma la ONU: «Cada voz de superviviente es un llamado a la acción, y cada elección que hacen para reclamar sus vidas contribuye al movimiento global para acabar con esta práctica nociva» .

Un llamamiento urgente a la acción

Acabar con la MGF requiere inversión sostenida. Se estima que por cada dólar invertido en eliminar la mutilación genital femenina se generan 10 dólares en beneficios económicos . Sin embargo, la financiación internacional sigue siendo insuficiente y desproporcionadamente concentrada en unos pocos países africanos, mientras Asia, América Latina y el Medio Oriente reciben apenas una fracción de los recursos necesarios .

Hoy, 6 de febrero de 2025, la comunidad internacional hace un llamado a gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, líderes comunitarios, trabajadores de salud y ciudadanos de todo el mundo a «redoblar esfuerzos». La erradicación de la MGF no es solo una cuestión de salud pública o derechos humanos; es una inversión en el futuro de las niñas, en la igualdad de género y en el desarrollo sostenible de las sociedades.

«Menos ablación, más hablación» no es solo un lema pegadizo; es una estrategia de supervivencia. Es la apuesta por conversaciones difíciles en los hogares, en las escuelas, en los centros de salud y en los espacios de poder. Es la decisión de no mirar hacia otro lado, de no permitir que el silencio proteja a los perpetradores, de no aceptar que la tradición justifique el sufrimiento.

El 2030 está a la vuelta de la esquina. Sin un compromiso sostenido, sin alianzas fortalecidas y sin el coraje de hablar donde antes prevalecía el silencio, millones de niñas seguirán siendo mutiladas. La elección es nuestra: menos cuchillos, más palabras; menos sangre, más diálogo; menos ablación, más hablación.


Para más información y unirte al movimiento global, visita las campañas #Unite2EndFGM y #EndFGM de Naciones Unidas.

Generado por Kimi

Categorías: Criminologí­aViolencia

admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.

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