|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Una nueva propuesta sugiere que la presencia de carbón energético y accesible podría ser un requisito indispensable para el desarrollo de civilizaciones tecnológicas capaces de comunicarse entre las estrellas
Durante las últimas siete décadas, la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés) se ha centrado principalmente en detectar señales de radio u ópticas provenientes de civilizaciones altamente avanzadas. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en el International Journal of Astrobiology propone un enfoque radicalmente diferente: en lugar de buscar directamente señales tecnológicas, los astrónomos deberían buscar exoplanetas con grandes depósitos de carbón .
El argumento, aunque pueda parecer sorprendente a primera vista, se basa en la historia de nuestra propia civilización. Según los autores del estudio, encabezados por Lincoln Taiz, profesor emérito de Biología Vegetal de la Universidad de California en Santa Cruz, el carbón no fue solo crucial para el inicio de la tecnología avanzada en la Tierra, sino que debería ser igualmente fundamental para cualquier civilización extraterrestre que aspire a alcanzar un nivel tecnológico comparable.
La Cadena Tecnológica del Carbón al Acero
La lógica detrás de esta hipótesis es convincente en su simplicidad. Para desarrollar la tecnología necesaria para comunicarse a través del espacio interestelar, una civilización necesita construir radiotelescopios sofisticados. Esto, a su vez, requiere una infraestructura industrial compleja que depende fundamentalmente del acero. Y para producir acero a escala industrial, se necesitan temperaturas extremadamente altas que solo pueden alcanzarse mediante la combustión de carbón para fabricar coque.
«Debido a su portabilidad y suministro efectivamente ilimitado, el carbón —necesario para hacer coque en la producción de acero— fue esencial para que la sociedad preindustrial hiciera la transición a una sociedad industrializada avanzada», explicó Taiz en una entrevista por correo electrónico. Este salto tecnológico, añadió, condujo finalmente a «la capacidad y el deseo de comunicarse con civilizaciones tecnológicas avanzadas en otros planetas».
La cadena de dependencia es clara: sin carbón, no hay acero de calidad suficiente para fabricar brocas capaces de extraer petróleo y gas de yacimientos profundos. Sin estos combustibles fósiles, no hay la energía necesaria para impulsar la Revolución Industrial y desarrollar la tecnología del siglo XX. Y sin esta base tecnológica, no hay radiotelescopios capaces de enviar o recibir mensajes a través de vastas distancias interestelares.
Una Ventana Geológica Crítica
Lo que hace esta propuesta particularmente intrigante es que los depósitos de carbón adecuados no son permanentes ni universales. Según el estudio, aproximadamente el 90% del carbón que alimentó la Revolución Industrial en Inglaterra, Europa y América del Norte se depositó durante una ventana de tiempo geológico relativamente breve: unos 70 millones de años que abarcan los períodos Carbonífero y Pérmico, hace entre 330 y 260 millones de años.
Pero no basta con tener vegetación que se convierta en carbón. La Tierra también se benefició de la tectónica de placas global, cuyos procesos de subducción y colisión crearon cuencas sedimentarias donde la vegetación pudo acumularse y, con el tiempo y la presión adecuadas, transformarse en carbón bituminoso de alta calidad energética.
«Para aquellos que se preguntan si el uso inicial de combustibles fósiles podría evitarse utilizando energía nuclear, solar, eólica o hidráulica, esa es una posibilidad muy poco probable», señalan los autores. La razón es simple: el desarrollo de la manufactura de precisión del acero y la metalurgia avanzada, desde donde evolucionaron todas estas tecnologías de combustibles alternativos, fue posible gracias al uso temprano de combustibles fósiles.
El Desafío de la Sincronización
Quizás el aspecto más fascinante de esta hipótesis sea el problema de la sincronización temporal. En la Tierra, la maduración de grandes cantidades de carbón bituminoso de alta densidad energética precedió a la evolución del Homo sapiens por más de 100 millones de años, justo a tiempo para impulsar la Revolución Industrial. Si los humanos —o cualquier otra especie altamente inteligente— hubieran evolucionado mucho antes, antes de que el carbón carbonífero hubiera progresado de turba a bituminoso, esta transición tecnológica simplemente no habría sido posible.
«Suponemos que una civilización tecnológica avanzada sería más probable que se formara en un planeta similar a la Tierra, pero hay un número enorme de eventos contingentes, comenzando con la propia evolución de la fotosíntesis oxigénica, que deben replicarse antes de obtener carbón bituminoso», reflexiona Taiz. «Añádase a esto la necesidad de sincronización entre la maduración del carbón y la evolución de la vida inteligente, y replicar la historia de la Tierra con precisión se vuelve aún más difícil».
Cómo Detectar Civilizaciones Carboníferas
Si esta hipótesis es correcta, ¿cómo podríamos detectar tales civilizaciones? Los autores sugieren que la detección de firmas atmosféricas basadas en productos de combustión del carbón podría indicar la presencia de una Revolución Industrial en un exoplaneta. Específicamente, la detección simultánea de dióxido de carbono persistentemente alto, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, metales pesados y partículas inusuales como hollín sería difícil de generar por medios naturales.
Sin embargo, hay una complicación importante: la fase de quema de carbón de una civilización industrial sería presumiblemente relativamente breve en términos geológicos. Cualquier señal tecnológica residual desaparecería rápidamente, reduciendo drásticamente las posibilidades de detección.
Implicaciones para la Rareza de la Vida Tecnológica
El artículo concluye con una reflexión inquietante: todo esto sugiere que nuestra propia civilización tecnológica avanzada podría ser aún más rara de lo que propone la «Hipótesis de la Tierra Rara» de Peter Ward y Donald Brownlee. Si el desarrollo de la tecnología capaz de comunicarse entre las estrellas requiere no solo la evolución de la inteligencia, sino también la existencia de recursos energéticos específicos en el momento preciso de dicha evolución, entonces las civilizaciones tecnológicas avanzadas podrían ser extremadamente escasas en el cosmos.
Esta perspectiva nos obliga a reconsiderar nuestras estrategias de búsqueda. Mientras continuamos escaneando el cielo en busca de señales de radio, quizás deberíamos también prestar más atención a la geología de los exoplanetas habitables. La presencia de condiciones favorables para la formación de grandes depósitos de carbón —tectónica de placas activa, historias geológicas similares al Carbonífero terrestre— podría servir como un filtro preliminar para identificar los mundos más prometedores en nuestra búsqueda de compañeros cósmicos tecnológicamente avanzados.
En última instancia, esta hipótesis nos recuerda que nuestra existencia tecnológica no es solo el producto de la biología y la cultura, sino también de una serie de coincidencias geológicas y temporales que podrían ser mucho más raras de lo que imaginábamos.
Artículo original: «Looking For Advanced Aliens? Search For Exoplanets With Large Coal Deposits» publicado en Universe Today.

0 comentarios