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En los últimos años, el Centro Vida Nueva, ubicado en Navarra (España), ha sido objeto de polémica por su enfoque en la atención a víctimas de violencia de género y otros colectivos vulnerables. Aunque se presenta como un espacio de recuperación y empoderamiento, diversas investigaciones periodísticas —como la publicada por Newtral— revelan prácticas controvertidas, falta de transparencia y, sobre todo, un financiamiento público que merece un escrutinio crítico. ¿Estamos ante un servicio social legítimo o ante una organización que prioriza ideología sobre evidencia científica?


1. Un modelo basado en la «terapia de conversión» encubierta

El Centro Vida Nueva, vinculado a la Asociación Vida Nueva (de inspiración católica conservadora), ha sido señalado por promover terapias no avaladas por la comunidad científica para personas LGBTQ+, víctimas de violencia de género o con adicciones. Según el reportaje de Newtral, el centro aplica métodos como:

  • «Sanación del árbol genealógico»: Una pseudoterapia que atribuye problemas psicológicos a «pecados ancestrales» o «traumas familiares no resueltos», sin base empírica.
  • Enfoques de «liberación espiritual»: Que incluyen oraciones, exorcismos ligeros o la idea de que ciertos traumas son causados por «espíritus malignos».
  • Rechazo a la perspectiva de género: En casos de violencia machista, se priorizan soluciones individuales (como el perdón o la reconciliación) sobre enfoques estructurales que aborden la desigualdad.

Estas prácticas no solo carecen de respaldo científico, sino que pueden ser perjudiciales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y asociaciones como la Federación Española de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) han alertado sobre los riesgos de las llamadas «terapias de conversión», que generan culpa, ansiedad y aumentan el riesgo de suicidio en personas LGBTQ+. Aunque Vida Nueva niega realizar este tipo de intervenciones, testimonios recabados por medios sugieren lo contrario.


2. Dinero público para un proyecto opaco

Lo más preocupante es que este centro recibe financiación de las arcas públicas. Según datos de Newtral, entre 2018 y 2021, el Gobierno de Navarra destinó al menos 120.000 euros a Vida Nueva a través de subvenciones para programas de atención a víctimas de violencia de género y adicciones. Además, el centro ha colaborado con ayuntamientos como el de Pamplona, que le cedió espacios municipales.

Esta situación plantea varias preguntas:

  • ¿Existe un control real sobre cómo se gastan estos fondos? Vida Nueva no publica informes detallados de sus actividades ni evalúa el impacto de sus terapias con metodologías rigurosas.
  • ¿Se prioriza a esta entidad por encima de otras con enfoques basados en evidencia? En Navarra hay asociaciones laicas y feministas con décadas de experiencia en violencia de género (como Medicus Mundi o SOS Racismo) que no reciben el mismo apoyo institucional.
  • ¿Hay un sesgo ideológico en la asignación de subvenciones? El hecho de que un gobierno progresista como el de Navarra (gobernado por Geroa Bai, PSN y Podemos hasta 2023) financie a una organización con vínculos con el Opus Dei y posturas contrarias al aborto o los derechos LGTBIQ+ es, cuando menos, paradójico.

3. Victimas doblemente vulnerables: cuando la ayuda se convierte en daño

El perfil de las personas atendidas en Vida Nueva —mujeres víctimas de violencia machista, personas con adicciones o jóvenes en situación de exclusión— las hace especialmente susceptibles a la manipulación. Testimonios recogidos por Newtral describen:

  • Culpa y revictimización: Mujeres maltratadas a las que se les dice que su sufrimiento es una «prueba de Dios» o que deben «perdonar» a sus agresores para sanar.
  • Desinformación sobre derechos sexuales: En talleres para jóvenes, se promueve la abstinencia como único método anticonceptivo, en lugar de educación sexual integral.
  • Aislamiento: Algunas usuarias relatan que se les desaconseja buscar ayuda psicológica externa, bajo el argumento de que «la ciencia no lo entiende todo».

Estas prácticas contradicen los protocolos internacionales para la atención a víctimas, que exigen enfoques laicos, científicos y centrados en los derechos humanos.


4. La responsabilidad de las instituciones

Ante este escenario, las administraciones navarras tienen una deuda pendiente:

  1. Auditoría independiente: Debe evaluarse si los fondos públicos se destinan a programas efectivos o a adoctrinamiento.
  2. Transparencia: Vida Nueva debería publicar informes detallados sobre sus métodos, resultados y perfiles de las personas atendidas.
  3. Alternativas basadas en evidencia: Priorizar entidades que trabajen con psicología clínica, perspectiva de género y derechos humanos.
  4. Legislación contra las pseudoterapias: Navarra podría seguir el ejemplo de otras comunidades (como Madrid o Valencia) que han prohibido las «terapias de conversión».

Conclusión: ¿Asistencia social o colonización ideológica?

El caso del Centro Vida Nueva expone un problema mayor: la infiltración de agendas religiosas en servicios públicos bajo la apariencia de ayuda social. Mientras organizaciones como esta reciben dinero del Estado, se desvían recursos de proyectos realmente efectivos y se pone en riesgo el bienestar de colectivos vulnerables.

No se trata de atacar la libertad religiosa, sino de exigir que lo público sea laico, transparente y científico. Navarra, una comunidad con tradiciones progresistas, no puede permitirse financiar modelos que, bajo el disfraz de la caridad, perpetúan estereotipos y dañan a quienes más protección necesitan. Es hora de que las instituciones actúen: o se corta el grifo a Vida Nueva, o se asume la complicidad con un sistema que confunde fe con terapia.


Fuentes consultadas:

  • Investigación de Newtral: Centro Vida Nueva en Navarra
  • Informes de la OMS sobre terapias de conversión.
  • Ley Foral 14/2015 de Navarra contra la violencia hacia las mujeres.
  • Declaraciones de la FELGTB y Amnistía Internacional sobre pseudoterapias.


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.

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