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Los Estados Unidos son, sin duda, el país que más dinero invierte en sanidad per cápita del planeta. Según datos de la OCDE, en 2022 gastó más de $12500 dólares por habitante al año en salud, casi el doble que Alemania (el segundo en la lista) y más del triple que el promedio de los países desarrollados. Sin embargo, este descomunal gasto no se traduce en una población más sana. De hecho, EE.UU. es el único país de altos ingresos sin cobertura universal de salud, y sus indicadores sanitarios —desde la esperanza de vida hasta la mortalidad infantil— son peores que los de naciones que invierten mucho menos.
La contradicción es tan evidente que, en 2013, la prestigiosa revista Journal of the American Medical Association (JAMA) publicó un estudio comparativo devastador, realizado por cientos de científicos de más de 60 instituciones, que analizó tres décadas de datos sanitarios (1990-2010). Las conclusiones fueron claras: a pesar de su enorme inversión, EE.UU. retrocede en salud frente a sus pares de la OCDE.
Un sistema caro, pero no eficiente
El estudio de JAMA comparó a EE.UU. con otros 34 países de la OCDE en aspectos clave como esperanza de vida, mortalidad por enfermedades crónicas y factores de riesgo. Los resultados fueron contundentes:
- Esperanza de vida estancada: Aunque la esperanza de vida en EE.UU. aumentó ligeramente (de 75,2 años en 1990 a 78,2 en 2010), el ritmo fue mucho más lento que en otros países. Por ejemplo, Japón, que gasta menos de la mitad por habitante, superó los 83 años en el mismo período. Hoy, EE.UU. ocupa el puesto 29 en esperanza de vida dentro de la OCDE, por debajo de Corea del Sur, España o Italia.
- Peores resultados en enfermedades clave: En 20 de las 25 causas principales de muerte y discapacidad, EE.UU. empeoró su posición relativa. Destacan:
- Enfermedades cardiovasculares: A pesar de avances médicos, la mortalidad por infartos y accidentes cerebrovasculares es mayor que en países como Francia o Canadá.
- Diabetes y obesidad: EE.UU. lidera en obesidad (42% de la población, según los CDC) y tiene tasas de diabetes muy superiores a las de Europa.
- Mortalidad infantil: Con 5,8 muertes por cada 1.000 nacidos vivos (2020), duplica la tasa de países como Finlandia o Noruega.
- Factores de riesgo fuera de control: El estudio identificó que EE.UU. tiene peores hábitos de vida que otros países ricos:
- Mayor consumo de calorías y alimentos ultraprocesados.
- Menor actividad física.
- Alto consumo de opioides y otras drogas (la crisis de los opioides ha reducido la esperanza de vida en algunos estados).
- Desigualdad en el acceso a la salud: Mientras los ricos tienen cobertura privada de alta calidad, 28 millones de estadounidenses (8,6% de la población) carecen de seguro médico, y otros millones están subasegurados.
¿Por qué falla el sistema?
El problema no es la falta de recursos, sino cómo se gastan. Estos son los principales factores que explican la paradoja:
- Un sistema fragmentado y burocrático:
- EE.UU. no tiene un sistema nacional de salud, sino un mosaico de seguros privados, programas públicos (Medicare, Medicaid) y millones de personas sin cobertura.
- La administración es extremadamente costosa: El 8% del gasto sanitario se va en papeleo (frente al 1-3% en países con sistemas públicos).
- Las aseguradoras privadas destinan hasta un 20% de sus ingresos a beneficios y marketing, dinero que no va a la atención médica.
- Precios inflados sin justificación:
- Un estudio de The Commonwealth Fund reveló que EE.UU. paga precios mucho más altos por medicamentos, hospitalizaciones y pruebas diagnósticas. Por ejemplo:
- Una resonancia magnética cuesta $1420 en EE.UU. frente a $450 en Australia.
- El precio de la insulina es 10 veces mayor que en Canadá.
- Los hospitales y laboratorios tienen poder de monopolio en muchas regiones, lo que les permite fijar tarifas abusivas.
- Un estudio de The Commonwealth Fund reveló que EE.UU. paga precios mucho más altos por medicamentos, hospitalizaciones y pruebas diagnósticas. Por ejemplo:
- Enfoque en tratamiento, no en prevención:
- EE.UU. gasta el 95% de su presupuesto sanitario en tratar enfermedades, no en prevenirlas.
- Países como Japón o Suecia invierten fuertemente en medicina preventiva, educación nutricional y detección temprana, lo que reduce costos a largo plazo.
- Desigualdad social y racial:
- La esperanza de vida varía hasta 20 años entre barrios ricos y pobres de una misma ciudad (como Chicago o Nueva Orleans).
- Las minorías étnicas (afroamericanos, hispanos, nativos americanos) tienen peor acceso a la salud y mayores tasas de enfermedades crónicas.
¿Hay solución?
Algunos países han demostrado que menos gasto puede significar mejor salud. Por ejemplo:
- Reino Unido (sistema público NHS): Gasta $5400 per cápita y tiene una esperanza de vida 3 años mayor que EE.UU.
- España: Con un gasto de $3500 per cápita, supera a EE.UU. en esperanza de vida y mortalidad infantil.
Posibles medidas para EE.UU.:
- Cobertura universal: Adoptar un sistema de pago único (single-payer), como el Medicare for All propuesto por Bernie Sanders, eliminaría la burocracia de las aseguradoras privadas y reduciría costos.
- Regular precios: Limitar el poder de monopolio de hospitales y farmacéuticas, como hace Europa con los medicamentos.
- Invertir en prevención: Programas de nutrición, ejercicio y salud mental en escuelas y comunidades.
- Reducir la desigualdad: Políticas que mejoren el acceso a la salud en zonas rurales y minorías.
Conclusión: El mito del «mejor sistema del mundo»
EE.UU. demuestra que gasto no equivale a calidad. Su sistema sanitario, diseñado para maximizar beneficios privados en lugar de resultados públicos, es ineficiente, injusto y cada vez más insostenible. Mientras otros países logran mejores indicadores con menos recursos, millones de estadounidenses siguen endeudándose por una factura médica o muriendo por falta de atención oportuna.
El estudio de JAMA no fue una excepción, sino una confirmación: el modelo sanitario estadounidense está roto. La pregunta ya no es si hay que cambiarlo, sino cuándo se tendrá el valor político para hacerlo.
Fuentes consultadas:
- Journal of the American Medical Association (2013): «The State of US Health, 1990-2010».
- OCDE (2022): Health at a Glance.
- The Commonwealth Fund: «International Health Care System Profiles».
- CDC (Centers for Disease Control and Prevention).

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