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Introducción
La Semana Santa es una de las tradiciones más arraigadas en España, especialmente en Andalucía, donde las cofradías y sus rituales —como el levantamiento de pasos— forman parte del patrimonio cultural y religioso. Sin embargo, cuando una institución pública, como una universidad, decide impartir un curso sobre esta práctica, surgen debates sobre la laicidad del Estado, el uso de fondos públicos y los límites entre formación académica y adoctrinamiento. Este es el caso del curso «Técnicas de levantamiento de pasos en Semana Santa», avalado por la Universidad de Sevilla, que ha generado controversia en los últimos días.
El curso en cuestión: ¿Formación técnica o promoción religiosa?
El curso, organizado por la Fundación Cajasol en colaboración con la Universidad de Sevilla, tiene como objetivo enseñar las técnicas tradicionales para manejar los pasos procesionales, una labor que requiere fuerza, coordinación y conocimiento de las normas de seguridad. Según sus promotores, se trata de una formación técnica y cultural, dirigida a cofrades, costaleros y cualquier persona interesada en preservar este oficio.
Sin embargo, críticos como la asociación Europa Laica han cuestionado su legitimidad, argumentando que:
- Uso de fondos públicos: La Universidad de Sevilla es una institución financiada con dinero del Estado, por lo que su participación en actividades de carácter religioso podría vulnerar el principio de laicidad consagrado en la Constitución.
- Confusión entre cultura y religión: Aunque el levantamiento de pasos tiene un componente cultural, su origen y finalidad son eminentemente religiosos, vinculados a la celebración de la Pasión de Cristo.
- Exclusión de otras tradiciones: Si una universidad pública avala cursos sobre una práctica religiosa concreta, ¿por qué no hacerlo con otras manifestaciones culturales o religiosas minoritarias?
La defensa del curso: Patrimonio y formación
Los defensores del curso, entre ellos la propia Universidad de Sevilla, argumentan que:
- No es un acto de culto: El curso se centra en aspectos técnicos (ergonomía, seguridad, historia del oficio), no en la doctrina religiosa.
- Patrimonio inmaterial: La UNESCO reconoce la Semana Santa como parte del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, por lo que su estudio y preservación son legítimos en el ámbito académico.
- Demanda social: Existe un interés real por parte de la sociedad en aprender estas técnicas, especialmente en regiones donde las cofradías son un motor económico y turístico.
Además, la universidad ha aclarado que el curso no implica adoctrinamiento religioso y que está abierto a personas de cualquier creencia (o sin ella), siempre que respeten el contexto cultural.
El debate de fondo: ¿Dónde está el límite?
La polémica trasciende el caso concreto y plantea preguntas más amplias sobre el papel de las universidades públicas en la promoción de tradiciones con carga religiosa:
- ¿Puede una universidad pública impartir cursos sobre rituales religiosos?
- Sí, siempre que se enfoque desde una perspectiva cultural, histórica o técnica, sin promover una fe concreta.
- No, si se utiliza para favorecer a una religión en detrimento de otras o de la laicidad del Estado.
- ¿Es comparable a otros cursos sobre tradiciones?
- Cursos sobre flamenco, gastronomía o fiestas populares (como los Sanfermines) rara vez generan polémica, porque su componente religioso es secundario.
- En cambio, el levantamiento de pasos está intrínsecamente ligado a la liturgia católica, lo que lo hace más sensible.
- ¿Qué dice la ley?
- La Constitución española (artículo 16) garantiza la libertad religiosa y la neutralidad del Estado en materia de culto.
- El Tribunal Constitucional ha establecido que las instituciones públicas pueden colaborar con entidades religiosas siempre que no financien directamente el culto (STC 34/2011).
En este caso, el curso no parece violar la ley, pero sí plantea dudas sobre si una universidad pública debe involucrarse en actividades con un marcado carácter identitario-religioso.
Conclusión: ¿Un paso en falso o un avance cultural?
El curso de la Universidad de Sevilla refleja la tensión entre tradición y modernidad, entre el respeto a las creencias y la neutralidad del Estado. Mientras unos lo ven como una oportunidad para preservar un oficio ancestral, otros lo interpretan como un privilegio injustificado para una práctica religiosa concreta.
Lo cierto es que, en una sociedad cada vez más diversa, las instituciones públicas deben ser cautelosas al avalar actividades que puedan percibirse como excluyentes. Si el objetivo es formar en técnicas culturales, ¿por qué no ampliar la oferta a otras tradiciones no religiosas? Si, por el contrario, se trata de un reconocimiento al patrimonio, debería hacerse con transparencia y sin dar pie a interpretaciones partidistas.
Al final, el debate no es solo sobre cómo se levantan los pasos, sino sobre qué tipo de sociedad queremos construir: una que celebre su diversidad o una que, bajo el paraguas de la cultura, perpetúe desigualdades en el acceso a los recursos públicos.
Fuente: loqueSOMOS

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