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El informe Libertad de Pensamiento 2025, publicado por Humanists International, vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el mundo sigue siendo un lugar hostil para quienes no creen en dioses. Aunque la sociedad avanza en muchos aspectos, la discriminación y la intolerancia hacia ateos, agnósticos y humanistas seculares persisten, e incluso se agravan en algunas regiones. Este informe, que evalúa el estatus legal, social y cultural de las personas no religiosas en casi 190 países, revela que, lejos de mejorar, la situación se estanca o empeora en muchos lugares.


Un panorama desolador

El informe clasifica a los países en cinco categorías según el grado de discriminación hacia los no creyentes: Muy Grave, Discriminación Severa, Discriminación Sistemática, Mayoritariamente Satisfactorio y Libre e Igualitario. Las cifras son elocuentes:

  • 12 países condenan a muerte por negar la existencia de dioses.
  • 69 países castigan la expresión de ideas humanistas o laicas.
  • 19 países persiguen activamente a quienes promueven valores como la libertad, la razón y el laicismo.
  • 11 países tienen figuras gubernamentales que incitan al odio o la violencia contra los no religiosos.
  • 83 países mantienen una religión oficial o privilegiada, discriminando a quienes no la profesan.

Estos datos no solo reflejan la falta de libertad de conciencia, sino también cómo la religión sigue siendo un instrumento de poder político y social, incluso en sociedades que se consideran avanzadas.


Los mejores y los peores

Solo tres países —Bélgica, Países Bajos y Eslovenia— obtuvieron la calificación más alta (Libre e Igualitario) en todas las categorías. Otros, como Alemania, Francia o Canadá, aunque se perciben como sociedades laicas, aún mantienen privilegios religiosos en sus instituciones. En el extremo opuesto, Afganistán, Arabia Saudita, Corea del Norte y Pakistán son los países con la peor calificación, donde la apostasía o la blasfemia pueden costar la vida.

En América Latina, el retroceso es notable. Aunque el catolicismo pierde influencia, los grupos evangélicos ganan terreno político, imponiendo agendas que vulneran el Estado laico. Países como Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, han sido incluidos en la Lista de Seguimiento de Humanists International por su preocupante deriva autoritaria y su alineación con discursos religiosos conservadores.


Religión y autoritarismo: una alianza peligrosa

El informe de 2025 destaca cómo el auge del autoritarismo y el populismo de extrema derecha utilizan la religión como herramienta para justificar la restricción de libertades. Bajo el pretexto de «proteger valores tradicionales», estos movimientos erosionan derechos humanos y desmantelan instituciones democráticas. Un ejemplo claro es el caso de Mubarak Bala, activista nigeriano condenado a 24 años de prisión por blasfemia, cuya historia refleja la crueldad de leyes que criminalizan el pensamiento crítico.

Maggie Ardiente, presidenta de Humanists International, advierte en el prólogo del informe: «La libertad global ha disminuido durante 19 años consecutivos. Los derechos que antes estaban consolidados se desintegran, mientras el populismo y la desinformación alimentan el odio hacia las minorías».


¿Qué se puede hacer?

El informe no es solo un diagnóstico, sino una llamada a la acción. Exige a los Estados que garanticen la libertad de conciencia, sin privilegios para ninguna creencia. Apoya a organizaciones como Humanists International, que trabajan para visibilizar estas injusticias y presionar por cambios legales. Y, sobre todo, reconoce que la igualdad real solo existirá cuando pensar diferente no sea un delito.

Como señala David Osorio, autor del artículo original: «Dejar de fingir que todas las creencias conviven en igualdad de condiciones es el primer paso para exigir que, al menos ante la ley, ser ateo o creyente importe tanto como ser zurdo o diestro».


Para saber más:


¿Crees que la sociedad avanza hacia una mayor libertad de pensamiento, o el informe refleja una tendencia preocupante?


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.