Getting your Trinity Audio player ready...

El derrumbe de la pasarela de El Bocal, en Santander, que el pasado lunes costó la vida a seis jóvenes, no fue un accidente imprevisible. Había una advertencia. Hubo una llamada. Y hubo alguien que, al otro lado del teléfono, un policía, que la dejó pasar.

Según ha desvelado en exclusiva SER Cantabria, el agente de la Policía Local de Santander que recibió la llamada del 112 alertando del mal estado de la pasarela anotó el aviso en un papel, pero no hizo nada más. El aviso «se quedó en la mesa» del policía municipal que atendió al centro de coordinación de emergencias de Cantabria.

El mensaje trasladado desde el 112 era inequívoco: «El puente de madera está roto y el que pase por encima se puede caer a las rocas.» Pocas horas después, eso fue exactamente lo que ocurrió.

Una cadena de avisos ignorados

Todo comenzó la víspera del accidente, cuando un vecino de la zona llamó dos veces al servicio de emergencias para alertar del peligro. Sobre las doce y media de la mañana, advirtió del riesgo de colapso. Siguiendo los protocolos oficiales, desde el 112 se derivó esa llamada a la Policía Local de Santander. No obstante, el aviso se quedó sobre la mesa del agente que atendió la llamada. «No informó ni se lo notificó a nadie», según difundió la emisora.

Desde Emergencias tampoco se avisó a la Demarcación de Costas ni a ninguna otra institución competente que hubiera podido actuar. «Lo anotó y se le olvidó», según relataron fuentes policiales a la SER.

La gestora de sala del 112 no solo transmitió la alerta: también dio indicaciones precisas a la Policía Local de dónde se sitúa ese puente al que hacía referencia, la pasarela de El Bocal. Era información suficiente para actuar. No se hizo nada.

La grabación, en manos del juzgado

La SER ha tenido acceso al contenido de esta comunicación, que está grabada y que se ha puesto en conocimiento del juzgado encargado de la investigación. Se trata de una prueba fundamental para determinar las responsabilidades penales de lo ocurrido, y su existencia confirma que el aviso llegó y que fue ignorado.

El Gobierno de Cantabria ya ha trasladado al Juzgado de Instrucción número 1 de Santander el registro de la llamada del vecino alertando del mal estado de la pasarela de El Bocal.

El vecino que realizó las llamadas relató a elDiario.es que la persona del 112 que le atendió le preguntó dónde era exactamente y cómo era la pasarela, y él le explicó que se trataba de un puente en dirección a Cueto, el único, y que no tenía pérdida. Además, después del suceso mortal la Policía Local se puso en contacto con él para comprobar su identidad y le confirmaron que había dos llamadas suyas registradas por el teléfono 112 Cantabria.

La alcaldesa, a la espera de explicaciones

Ante esta información, la alcaldesa de Santander declaró: «Si hubo una llamada y se actuó, se sabrá. Si hubo una llamada y no se actuó, también se sabrá. Pero la primera que lo tengo que saber soy yo.»

Anteriormente, el equipo de gobierno que preside Gema Igual (PP, como era de esperar) se había limitado a decir que había pedido un informe a la Policía Local sobre esa llamada, esquivando confirmar si el Ayuntamiento había recibido el aviso y si había actuado en consecuencia.

Una tragedia que pudo evitarse

Lo que emerge de los hechos conocidos hasta ahora es un retrato de negligencia institucional. Un ciudadano cumplió con su deber cívico al alertar del peligro. El 112 cumplió con su protocolo al trasladar la alerta. El eslabón que falló fue el último: el agente que recibió la información y decidió, por omisión, no hacer nada con ella.

Seis jóvenes perdieron la vida en una caída al mar desde una pasarela cuyo estado de deterioro era visible, conocido y, según se sabe ahora, formalmente comunicado a las autoridades competentes. La investigación judicial deberá determinar si ese olvido tiene consecuencias penales, pero el daño moral y humano ya no tiene remedio posible.

La tragedia de El Bocal no es solo la historia de una estructura que se rompió. Es también la historia de un sistema que falló cuando más se le necesitaba.


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.