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En los últimos días han circulado, en medios de comunicación y en la prensa médica especializada, noticias sobre un reto viral en redes sociales que incita al consumo excesivo de paracetamol entre adolescentes. Ante esta situación, las autoridades sanitarias han expresado una lógica preocupación. Y no es para menos: el paracetamol es un analgésico y antipirético muy utilizado, seguro y eficaz cuando se administra correctamente. Sin embargo, puede volverse peligroso si se superan las dosis recomendadas. Más cantidad no implica mayor efecto terapéutico, sino un incremento significativo del riesgo.

Tras su ingestión, el paracetamol se metaboliza principalmente en el hígado, transformándose, la mayor parte,  en compuestos no tóxicos que se eliminan por la orina. No obstante, una pequeña fracción es convertida por enzimas hepáticas en N-acetil-p-benzoquinona imina (NAPQI), un metabolito altamente reactivo y potencialmente tóxico. En condiciones normales, esta sustancia no representa un problema, ya que el organismo dispone de un eficaz mecanismo de defensa para inactivarlo: el glutatión, un tripéptido formado por ácido ?-glutámico-cisteína- glicina.

En este proceso de inactivación, el grupo tiol (-SH) de la cisteína central desempeña un papel esencial, pues reacciona con el NAPQI y lo convierte en un compuesto inocuo. Sin embargo, en caso de sobredosis, el aumento de paracetamol ingerido conlleva una mayor producción de NAPQI. Las reservas hepáticas de glutatión, que son limitadas, pueden agotarse al intentar neutralizar este exceso, y cuando sus niveles descienden por debajo de un umbral crítico, el NAPQI deja de ser inactivado y comienza a unirse a proteínas de las células hepáticas, provocando daños severos e incluso insuficiencia hepática aguda que puede evolucionar, incluso, a un desenlace fatal.

          Ya en el siglo XVI, el médico y alquimista Paracelso formuló un principio que sigue plenamente vigente: “…..dosis sola facit venenum” (“todo es veneno y nada es veneno; solo la dosis hace el veneno”). Esta afirmación no es una simple frase retórica, sino la base de la toxicología moderna. Ninguna sustancia es absolutamente segura ni absolutamente tóxica, al margen de la cantidad y las circunstancias de uso. Incluso el agua o el oxígeno pueden resultar dañinos en exceso, mientras que compuestos potencialmente peligrosos pueden ser medicamentos valiosos en dosis adecuadas. Comprender esta relación entre cantidad y efecto es esencial para un uso responsable de los fármacos y, sobre todo, para transmitir a los más jóvenes que jugar con las dosis no es un desafío inocente, sino un riesgo real para la salud.

Fuente: Academia de Ciencias de la Región de Murcia


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.