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Contexto y motivación del artículo
El Dr. Gorski, oncólogo quirúrgico en el Instituto de Cáncer Barbara Ann Karmanos y profesor en la Universidad Wayne State, escribe motivado por un nuevo estudio publicado en JAMA Network Open sobre los resultados clínicos de pacientes con cáncer de mama que utilizaron medicina complementaria y alternativa (CAM, por sus siglas en inglés). El análisis se enmarca, además, en un contexto político preocupante: el auge del movimiento MAHA (Make America Healthy Again), liderado por Robert F. Kennedy Jr. como Secretario de Salud, que está impulsando una mayor incorporación de terapias «integrativas» o alternativas en la oncología y la medicina en general.
El estudio analizado
El estudio, titulado Use of Complementary and Alternative Medicine in the Management of Breast Cancer, fue publicado en JAMA Network Open y tiene como autor correspondiente al Dr. Daniel J. Boffa, de la Escuela de Medicina de Yale. sciencebasedmedicine
Se trata de un estudio de cohorte retrospectivo que analizó los datos de más de dos millones de mujeres con cáncer de mama registradas en la Base de Datos Nacional del Cáncer (NCDB, por sus siglas en inglés), que capta aproximadamente el 70% de los nuevos diagnósticos de cáncer en Estados Unidos, provenientes de más de 1500 centros acreditados. Se incluyeron pacientes diagnosticadas entre 2011 y 2021, y se excluyeron aquellas con información incompleta sobre el tratamiento.
En el estudio, la CAM se definió como «tratamiento administrado por personal no médico», distinción que el autor señala como problemática en el contexto actual, donde muchos tratamientos «integrativos» son administrados por médicos titulados en centros oncológicos de referencia.
Los cuatro grupos comparados
Las pacientes fueron divididas en cuatro grupos:
- Terapia «tradicional» (medicina basada en la ciencia)
- Combinación de terapia tradicional + CAM
- CAM sola
- Sin tratamiento
Se ajustaron variables relevantes como edad, estadio del cáncer, cobertura de seguro médico, raza, comorbilidades y tipo de institución tratante.
Resultados principales
Los resultados son contundentes. Tanto el uso de CAM en combinación con el tratamiento convencional como el uso exclusivo de CAM se asociaron con una mayor tasa de mortalidad en comparación con quienes recibieron únicamente terapia científicamente validada. Llamativamente, el grupo que usó solo CAM mostró una mortalidad ligeramente superior incluso al grupo sin tratamiento alguno. sciencebasedmedicine
Estos hallazgos son coherentes con un estudio previo de 2017, también basado en el NCDB, que encontró peores tasas de supervivencia a 5 años en cáncer de mama, pulmón y colon asociadas al uso de CAM. El nuevo estudio amplía ese trabajo con una muestra considerablemente mayor de pacientes que usaron CAM (841 personas frente a 123 del estudio anterior).
¿Por qué empeoran los resultados?
El Dr. Gorski examina la razón de fondo: las pacientes que combinaron CAM con tratamiento convencional tendían a omitir alguno de los componentes del tratamiento multimodal estándar. Concretamente:
- Radioterapia: Las pacientes del grupo combinado recibieron radioterapia con menor frecuencia en los estadios I a III (aquellos con intención curativa). Esto es especialmente relevante porque la radioterapia en cirugía conservadora de mama reduce el riesgo de recurrencia hasta cinco veces y ofrece un beneficio moderado pero significativo en supervivencia.
- Terapia endocrina: Aparentemente también fue menos utilizada en el grupo combinado, especialmente en estadio I. Dado que aproximadamente el 75% de los cánceres de mama son receptores de estrógeno positivos, y que la terapia endocrina reduce el riesgo de recurrencia entre un 40 y un 50%, su omisión puede tener consecuencias graves.
- Quimioterapia y cirugía: Las diferencias fueron menores y no siempre estadísticamente significativas, aunque la cirugía fue más común en el grupo que solo recibió tratamiento convencional.
Limitaciones del estudio
El autor reconoce varias limitaciones. La más importante es que la NCDB probablemente subestima el uso real de CAM: mientras el estudio registra apenas un pequeño porcentaje de usuarias de CAM, otros estudios estiman que hasta el 30-50% de las pacientes con cáncer de mama recurren a estas terapias. Muchas no lo comentan con sus oncólogos por vergüenza o porque creen que estos no tienen conocimientos suficientes sobre el tema.
Además, con el auge de la «oncología integrativa», muchos tratamientos que antes serían clasificados como CAM son ahora administrados por médicos en centros oncológicos de élite, lo que los hace invisibles en la base de datos bajo esa categoría.
Crítica al movimiento «integrativo» y al MAHA
Gorski es crítico con la evolución terminológica del campo: «medicina alternativa» pasó a llamarse «medicina complementaria y alternativa» (CAM) y luego «medicina integrativa», no para clarificar, sino para suavizar la imagen de tratamientos sin respaldo científico. Señala que, paradójicamente, la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) ha respaldado guías de la Sociedad de Oncología Integrativa (SIO) que incorporan prácticas como la acupuntura, la cual, según el autor, nunca ha demostrado ser más que un placebo teatral.
En cuanto al contexto político, Gorski expresa alarma por la dirección del movimiento MAHA: si ya antes de su llegada al poder la oncología integrativa ganaba terreno en instituciones académicas de prestigio, la influencia de RFK Jr. podría acelerar esta tendencia. El autor teme que, al igual que las políticas antivacunas del movimiento MAHA pueden costar vidas infantiles, la promoción de la medicina alternativa en oncología puede costar la vida a pacientes con cáncer.
Conclusión
Los autores del estudio concluyen que la supervivencia global de las pacientes con cáncer de mama que recibieron CAM, ya sea sola o combinada con terapia convencional, fue inferior a la de quienes recibieron únicamente tratamiento basado en la evidencia científica. sciencebasedmedicine Para Gorski, el mensaje es claro: la medicina alternativa no es inocua cuando se usa en el contexto del cáncer. Incluso cuando se presenta como un «complemento» que nunca reemplazaría al tratamiento convencional, en la práctica lleva a muchas pacientes a omitir parte de ese tratamiento, con consecuencias fatales. La clave no está en integrar lo alternativo con lo científico, sino en garantizar que los pacientes reciban todos los tratamientos con evidencia sólida a su favor.
