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Un nuevo instrumento informatizado promete revolucionar la identificación del alumnado con altas capacidades intelectuales, eliminando el sesgo de género que históricamente ha perjudicado a las chicas
La detección de altas capacidades intelectuales (ACI) en el sistema educativo español enfrenta un problema de magnitud considerable. Mientras la teoría indica que cerca del 10% de la población escolar debería presentar estas características, la práctica revela una cifra dramáticamente inferior: apenas se identifica al 1% del alumnado. A este déficit se suma un sesgo de género marcado, con los chicos representando la mayoría de los casos detectados. Sin embargo, una investigación reciente ofrece una solución prometedora que podría transformar radicalmente este panorama.
Un avance metodológico significativo
La investigadora Leire Aperribai de la Universidad del País Vasco (EHU), en colaboración con un equipo de la Universidad de La Laguna, ha evaluado el test Matrices-TAI, un instrumento informatizado diseñado para medir la inteligencia fluida —la capacidad de resolver problemas nuevos y complejos— mediante matrices gráficas. Los resultados, publicados en la revista Journal of Intelligence, son contundentes: el test identificó un 9,21% de alumnos con puntuaciones indicativas de altas capacidades (CI ? 120), una cifra que se aproxima notablemente al 10% teórico esperado y que representa casi ocho veces la tasa actual de detección oficial en Canarias (1,17%).
El estudio se realizó con 1.216 estudiantes de 1.º a 3.º de ESO de centros educativos canarios. La investigadora destaca la importancia de estos hallazgos: «Detectar bien los casos es fundamental. Si no se les proporciona una respuesta educativa adecuada, puede inducirse desmotivación, baja autoestima o incluso fracaso escolar en personas con altas capacidades intelectuales».
Características técnicas y ventajas prácticas
El Matrices-TAI presenta características que lo hacen especialmente atractivo para el entorno educativo. Se administra por ordenador, tiene una duración media de 30 minutos y, al basarse en imágenes en lugar de lenguaje verbal, resulta accesible para alumnos con dificultades lingüísticas. Sus resultados son inmediatos, permitiendo iniciar medidas de atención educativa adaptada sin los retrasos que caracterizan a otros sistemas de identificación.
«Es un test que pueden realizar fácilmente todos los estudiantes», explica Aperribai. «Además de ofrecer un alto nivel de detección, acorta considerablemente el proceso de identificación. Otros sistemas tardan varios años en ofrecer resultados, y ese retraso lo paga muy caro el alumnado con altas capacidades intelectuales».
Eliminación del sesgo de género
Quizás el aspecto más relevante del estudio sea la demostración de que el Matrices-TAI opera sin discriminación por género. En la muestra analizada, el porcentaje de chicas (8,10%) y chicos (10,35%) identificados con altas capacidades no presentó diferencias estadísticamente significativas. Este hallazgo contrasta marcadamente con los datos oficiales, donde las chicas aparecen sistemáticamente infrarrepresentadas.
La investigadora atribuye este sesgo histórico a las limitaciones de los métodos actuales de cribado, que en la mayoría de comunidades autónomas dependen de la observación de familias y profesorado mediante cuestionarios subjetivos. «Aunque cada comunidad tiene su propio procedimiento, la mayoría deja el primer cribado en manos de personas que no siempre son expertas en la materia. El profesorado no llega a conocer a fondo al alumnado, y las decisiones pueden verse influidas por estereotipos de género o prejuicios», señala.
Hacia un cribado universal objetivo
Los investigadores proponen una reforma sustancial de los protocolos actuales: introducir un cribado universal inicial con pruebas objetivas como el Matrices-TAI, aplicado a todo el alumnado. Este primer filtro más eficiente, rápido y equitativo podría completarse posteriormente con evaluaciones más exhaustivas para confirmar los casos detectados.
La implementación de esta metodología representaría un cambio de paradigma en la atención a la diversidad del alumnado con altas capacidades. Al eliminar los sesgos inherentes a los cuestionarios subjetivos y acelerar drásticamente el proceso de identificación, se garantizaría que más estudiantes —especialmente las chicas históricamente infrarrepresentadas— reciban la atención educativa adaptada que necesitan desde las primeras etapas de su desarrollo académico.
El estudio ofrece evidencia empírica sólida de que existen herramientas sencillas y fiables para mejorar la detección de las altas capacidades intelectuales. La pregunta que queda en el aire es si las administraciones educativas estarán dispuestas a adoptar estas innovaciones metodológicas para corregir las deficiencias de un sistema que, hasta ahora, ha dejado a la mayoría del alumnado con altas capacidades sin la identificación y el apoyo que merecen.
Referencia: Aperribai, L., Rodríguez-Naveiras, E., Aguirre, T., González-Pérez, T., y Borges, Á. (2026). Detection of High Abilities: An Empirically Evidenced Alternative to Biased Detection. Journal of Intelligence, 14(1), 9. https://doi.org/10.3390/jintelligence14010009
Generado por Kimi
