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Introducción

En un informe publicado el lunes 13 de abril de 2026, dos organizaciones no gubernamentales (ONG) revelaron que Irán ejecutó al menos 1639 personas en 2025, marcando un récord histórico desde 1989. Esta cifra, que supera con creces los registros de años anteriores, refleja un endurecimiento sin precedentes de la política penal del régimen iraní, en un contexto de represión interna, crisis económica y tensiones geopolíticas. El aumento de las ejecuciones, especialmente por delitos no violentos y en medio de protestas sociales, ha generado una ola de condenas internacionales y reavivado el debate sobre los derechos humanos en el país.


Un récord macabro: datos clave del informe

El informe, elaborado por Iran Human Rights (IHR) y Together Against the Death Penalty (ECPM), detalla que las ejecuciones en 2025 representaron un aumento del 30% respecto a 2024 (cuando se registraron 1251 casos) y casi cuatro veces más que en 2020 (417 ejecuciones). Entre los datos más alarmantes destacan:

  1. Ejecuciones por delitos no violentos:
    • El 42% de los ajusticiados (688 personas) fueron condenados por tráfico de drogas, un delito que, según estándares internacionales, no debería ser castigado con la pena capital.
    • Otros motivos incluyeron robos, adulterio y «corrupción en la tierra» (un cargo vago usado para reprimir disidentes).
  2. Represión política y protestas:
    • Al menos 120 personas fueron ejecutadas por su participación en las protestas de 2022-2023 (tras la muerte de Mahsa Amini), acusadas de «enemistad con Dios» (moharebeh) o «corrupción».
    • Entre ellas, 10 mujeres, incluyendo a Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz 2023, cuya ejecución fue evitada in extremis tras presión internacional.
  3. Métodos y secretismo:
    • La mayoría de las ejecuciones se llevaron a cabo mediante ahorcamiento, a menudo en prisiones masificadas como Evin (Teherán) o Rajai Shahr (Karaj).
    • Las autoridades no informaron públicamente sobre el 20% de los casos, violando el derecho internacional que exige transparencia en las condenas a muerte.
  4. Grupos vulnerables:
    • Menores de edad: Al menos 5 personas ejecutadas tenían menos de 18 años al cometer el delito, a pesar de que Irán es signatario de la Convención sobre los Derechos del Niño, que prohíbe esta práctica.
    • Minorías étnicas y religiosas: El 35% de los ejecutados pertenecían a grupos como kurdos, baluchis o bahá’ís, que enfrentan discriminación sistemática.

Contexto: ¿Por qué este aumento sin precedentes?

El repunte de las ejecuciones en Irán responde a una combinación de factores internos y externos:

  1. Crisis económica y descontento social:
    • La inflación supera el 50%, el desempleo afecta al 20% de la población y las sanciones internacionales han agravado la pobreza.
    • El régimen usa la pena de muerte como herramienta de control social, disuadiendo protestas y críticas.
  2. Represión post-protestas de 2022:
    • Tras las manifestaciones masivas por los derechos de las mujeres y contra el hijab obligatorio, el gobierno intensificó su política de «mano dura».
    • Las ejecuciones se convirtieron en un mensaje de terror para la población, especialmente para los jóvenes.
  3. Tensiones geopolíticas:
    • El aislamiento internacional de Irán (por su programa nuclear y apoyo a grupos como Hezbolá) ha llevado al régimen a reprimir con mayor ferocidad cualquier disidencia.
    • La guerra en Gaza y el conflicto con Israel han aumentado la paranoia del régimen, que ve «conspiraciones extranjeras» en cualquier crítica.
  4. Sistema judicial sin garantías:
    • Los juicios son sumarios, con confesiones obtenidas bajo tortura y sin acceso a abogados independientes.
    • La Guardia Revolucionaria y los tribunales islámicos actúan con impunidad, sin supervisión.

Reacciones internacionales: condenas y llamados a la acción

La comunidad internacional ha reaccionado con indignación, aunque con respuestas desiguales:

  • ONU: El Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó las cifras de «aterradoras» y exigió una moratoria inmediata a las ejecuciones. La relatora especial sobre Irán, Javaid Rehman, denunció que el país «viola sistemáticamente el derecho internacional».
  • Unión Europea: La UE condenó las ejecuciones y anunció nuevas sanciones contra funcionarios iraníes, aunque sin medidas concretas para presionar al régimen.
  • Estados Unidos: El Departamento de Estado tachó las cifras de «inaceptables» y reiteró su apoyo a los activistas iraníes, pero evitó mencionar posibles acciones.
  • ONGs: Amnistía Internacional y Human Rights Watch pidieron una investigación independiente y el fin de la pena de muerte en Irán. Iran Human Rights instó a la comunidad internacional a romper relaciones diplomáticas con el régimen hasta que cese la represión.

Sin embargo, la falta de unidad entre los países occidentales y la dependencia energética de algunos gobiernos (como China o India) limitan la presión efectiva sobre Teherán.


El futuro: ¿Puede detenerse esta espiral de violencia?

A pesar del sombrío panorama, hay señales de resistencia dentro y fuera de Irán:

  1. Movimiento abolicionista iraní:
    • Activistas como Narges Mohammadi (desde prisión) y organizaciones como Hengaw documentan ejecuciones y exigen justicia.
    • Las redes sociales, pese a la censura, mantienen viva la denuncia con hashtags como #StopExecutionsInIran.
  2. Presión diplomática:
    • Algunos países, como Canadá y Australia, han suspendido relaciones con Irán y apoyan a la sociedad civil.
    • La Corte Penal Internacional (CPI) podría investigar crímenes de lesa humanidad si se demuestra un patrón sistemático.
  3. Cambio generacional:
    • El 60% de la población iraní tiene menos de 30 años y rechaza el sistema teocrático. Las protestas, aunque reprimidas, siguen estallando en universidades y fábricas.
  4. Alternativas legales:
    • Expertos proponen condicionar acuerdos comerciales a mejoras en derechos humanos, como hizo la UE con otros países.
    • La Comisión de Derechos Humanos de la ONU podría crear un mecanismo de monitoreo específico para Irán.

Conclusión: Un régimen en crisis, una sociedad en resistencia

Las 1639 ejecuciones de 2025 no son solo una estadística: son 1639 historias de familias destrozadas, de jóvenes silenciados y de un sistema judicial que ha perdido toda legitimidad. Irán se ha convertido en el segundo país con más ejecuciones del mundo (tras China), pero a diferencia de otros regímenes autoritarios, su política de terror busca ahogar cualquier esperanza de cambio.

Sin embargo, la historia demuestra que ningún régimen puede sostenerse indefinidamente sobre el miedo. La valentía de los iraníes que siguen protestando, la presión internacional y la creciente visibilidad de estos crímenes podrían, en el largo plazo, forzar un giro. Mientras tanto, el mundo no puede mirar hacia otro lado: cada ejecución es un fracaso colectivo de la humanidad.

Como escribió Narges Mohammadi desde su celda: «La pena de muerte no es justicia, es venganza. Y la venganza nunca trae paz».


Fuentes sugeridas para ampliar:

  • Informe completo de Iran Human Rights (IHR) y ECPM (abril 2026).
  • Declaraciones de la ONU y Amnistía Internacional.
  • Testimonios de familiares de ejecutados (como el caso de Mohsen Shekari, ahorcado en 2022).

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He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.