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Closer To Truth suele explorar las grandes preguntas desde cuatro pilares —Cosmos, Vida, Mente y Sentido—, buscando no solo respuestas, sino nuevas formas de formular los problemas. En ese espíritu encaja de manera extraordinaria la Teoría del Constructor, propuesta originalmente por el físico David Deutsch, de la Universidad de Oxford, y desarrollada después junto con Chiara Marletto. Su ambición es radical: reformular las leyes fundamentales de la física no principalmente en términos de lo que sucede, sino de lo que puede o no puede suceder.

La idea puede parecer abstracta, pero apunta al corazón mismo de la ciencia. La física tradicional describe el mundo mediante estados iniciales, ecuaciones de movimiento y estados finales. Si conocemos las condiciones de partida y las leyes dinámicas, podemos calcular cómo evoluciona un sistema. Así funcionan, con sus diferencias, la mecánica clásica, la relatividad general y la mecánica cuántica. Pero Deutsch y Marletto proponen mirar la realidad desde otro ángulo: no solo preguntarnos “¿qué ocurre?”, sino “¿qué transformaciones son posibles y cuáles son imposibles?”.

En la Teoría del Constructor, el universo se entiende como un conjunto de transformaciones físicas, llamadas “tareas”. Una tarea puede ser, por ejemplo, convertir una sustancia en otra, copiar información, extraer trabajo de una fuente de calor o construir un organismo capaz de reproducirse. Algunas tareas son posibles: existen leyes físicas que permiten realizarlas, al menos en principio. Otras son imposibles: ninguna tecnología futura, por avanzada que sea, podría llevarlas a cabo porque las propias leyes de la naturaleza lo prohíben.

El término “constructor” designa a cualquier entidad capaz de realizar una transformación y conservar la capacidad de repetirla. Una máquina que fabrica copias de una pieza, una célula que participa en procesos metabólicos, una computadora que ejecuta operaciones lógicas o incluso una enzima que cataliza reacciones químicas pueden entenderse, en cierto sentido, como constructores. Lo importante no es que sean perfectos, sino que puedan efectuar una tarea de manera fiable y repetible.

Aquí entran los contrafácticos, una noción que Chiara Marletto destaca como esencial. Un contrafáctico se refiere a algo que no ha ocurrido, pero que podría haber ocurrido; o a algo que no puede ocurrir, aunque podamos imaginarlo. Las leyes de la física, en esta visión, contienen afirmaciones contrafácticas: no solo describen eventos reales, sino también límites y posibilidades. Decir que una máquina de movimiento perpetuo es imposible no describe un hecho observado en un momento concreto, sino una restricción universal sobre lo que puede construirse. Decir que cierta operación lógica puede realizarse en un computador cuántico habla de una posibilidad física, aunque esa operación no se esté ejecutando ahora.

Marletto, en su libro The Science of Can and Can’t, defiende que esta perspectiva permite unificar áreas de la ciencia que a menudo aparecen desconectadas. La información, por ejemplo, no es solo una noción matemática o abstracta. Para que algo sea información física, debe poder copiarse, conservarse, transformarse y distinguirse de otros estados. La Teoría del Constructor intenta expresar estas propiedades en términos de tareas posibles e imposibles. Esto abre una vía para comprender mejor qué significa que un sistema físico “contenga información”.

La propuesta también tiene implicaciones para la termodinámica. La segunda ley, que establece que la entropía tiende a aumentar en sistemas cerrados, puede formularse como una restricción sobre tareas imposibles: no es posible convertir todo el calor de una fuente térmica en trabajo útil sin producir otros cambios. En vez de pensar únicamente en trayectorias microscópicas, la Teoría del Constructor mira las transformaciones permitidas por la naturaleza. Esto no reemplaza necesariamente las formulaciones tradicionales, pero aspira a proporcionar un marco más general.

En el pilar del Cosmos, la pregunta es si esta teoría puede ayudar a reconciliar las grandes estructuras de la física: relatividad, mecánica cuántica, cosmología e información. Deutsch ha sido durante décadas un defensor de la computación cuántica y de la interpretación de los muchos mundos, y su interés por la Teoría del Constructor nace en parte de la convicción de que la física necesita principios más profundos. En lugar de añadir una nueva ecuación de movimiento, la teoría busca una arquitectura conceptual capaz de decir qué clases de procesos admite el universo.

En el pilar de la Vida, el enfoque resulta igualmente sugerente. Los seres vivos son sistemas capaces de mantener su organización, procesar información, replicarse y modificar su entorno. La biología está llena de tareas: copiar ADN, reparar errores, sintetizar proteínas, transformar energía, construir estructuras. Marletto ha trabajado en la idea de que la vida puede entenderse mejor si analizamos qué transformaciones físicas hacen posible la evolución darwiniana. La vida no violaría ninguna ley física; al contrario, sería una manifestación especialmente rica de lo que las leyes permiten.

En cuanto a la Mente, la conexión pasa por la información, el conocimiento y la computación. Si los pensamientos, recuerdos y razonamientos dependen de procesos físicos, entonces también pueden analizarse como transformaciones: almacenamiento, copia, corrección de errores, inferencia, aprendizaje. La Teoría del Constructor no ofrece por sí sola una teoría completa de la conciencia, pero podría aportar un lenguaje para discutir qué operaciones mentales son físicamente realizables y qué papel desempeña la información en los sistemas cognitivos.

Finalmente, está el pilar del Sentido. Aquí la relevancia es más filosófica. La visión de Marletto y Deutsch devuelve al centro de la física conceptos como posibilidad, imposibilidad, explicación y conocimiento. En una época en la que muchas teorías se expresan mediante formalismos altamente técnicos, la Teoría del Constructor recuerda que comprender el universo implica también comprender sus límites: no solo lo que es, sino lo que podría ser.

¿Puede esta teoría reimaginar la física fundamental? Todavía es una propuesta en desarrollo, y no todos los físicos están convencidos de que pueda reemplazar o reorganizar los marcos existentes. Pero su fuerza está en plantear preguntas nuevas. Si las leyes naturales no son solo narraciones de lo ocurrido, sino mapas de lo posible y lo imposible, entonces los contrafácticos dejan de ser especulación filosófica y se vuelven parte esencial de la estructura del mundo.

Eso explica por qué una conversación con Chiara Marletto resulta tan fascinante para Closer To Truth. La Teoría del Constructor no promete una respuesta fácil al misterio del Cosmos, la Vida, la Mente y el Sentido. Promete algo quizá más valioso: una manera distinta de preguntar. Y a veces, en ciencia y filosofía, una nueva pregunta cambia todo el paisaje de la verdad.

Generado por GPT 5.5


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.