Getting your Trinity Audio player ready...

La carrera por la hegemonía en inteligencia artificial no solo se libra en los laboratorios de desarrollo, sino también en el complejo tablero de la geopolítica tecnológica. En el último cruce de esta partida, Anthropic, la compañía de IA respaldada por Amazon y Google, está tomando medidas drásticas para cerrar las brechas que han permitido a empresas chinas eludir sus estrictas restricciones y acceder a sus modelos de vanguardia, incluido Claude.

La revelación, destapada por las periodistas Eleanor Olcott y Cristina Criddle, pone de manifiesto un juego del gato y el ratón donde las corporaciones chinas han utilizado tácticas de contorno ingeniosas —que van desde proveedores en la nube hasta subsidiarias en el extranjero y esquemas de reembolso de gastos— para beneficiarse de la tecnología estadounidense a pesar de tener el acceso formalmente prohibido.

El escudo de Singapur: El caso de Ant Financial

En el centro de esta historia se encuentra Ant Financial, el gigante financiero afiliado al conglomerado Alibaba. Según personas familiarizadas con el asunto, Ant ha estado proporcionando a sus empleados cuentas corporativas de Claude a las que se accedía a través de la intranet de la empresa. El conducto utilizado para burlar las restricciones geográficas ha sido su entidad con sede en Singapur.

Al enrutar el acceso a través de esta subsidiaria extraterritorial, Ant Financial logró enmascarar el origen de sus operaciones, permitiendo a sus ingenieros y desarrolladores utilizar herramientas avanzadas como Claude Code. Esta función específica de Anthropic está diseñada para ayudar a los programadores a escribir, depurar y optimizar código de manera autónoma, una capacidad altamente codiciada por las empresas tecnológicas que buscan acelerar su desarrollo de software.

El uso de proveedores en la nube y arquitecturas corporativas interconectadas permitió a la empresa china operar en una zona gris, aprovechando la infraestructura de su rama singapurense para saltarse los bloqueos de IP y las verificaciones de origen que Anthropic impone en China continental.

La estrategia descentralizada de ByteDance

Mientras Ant Financial optó por un acceso centralizado y corporativo, ByteDance, la matriz de TikTok, adoptó un enfoque más fragmentado pero igual de efectivo. Según confirman cinco empleados de la compañía, ByteDance no facilita ni provee un acceso institucional directo a Claude. Sin embargo, a principios de este año introdujo un esquema de reembolso de gastos diseñado sutilmente para permitir que sus ingenieros utilicen la herramienta por su cuenta.

Bajo esta política, los desarrolladores de ByteDance pueden suscribirse a las plataformas de Anthropic con sus cuentas personales y luego presentar estos gastos para que la empresa se los reembolse. Para acceder a estos servicios desde China, donde el gran cortafuegos (Great Firewall) bloquea o restringe muchos servicios de internet occidentales, los ingenieros utilizan Redes Privadas Virtuales (VPN).

Este método traslada la responsabilidad individual al empleado, aislando legalmente a la corporación de una violación directa de los términos de servicio, pero garantizando, de facto, que su plantilla tenga acceso a una de las herramientas de IA más potentes del mercado para seguir compitiendo a nivel global.

La zona gris legal y los Términos de Servicio

El aspecto más delicado de estas maniobras es que, sorprendentemente, no violan las leyes de Estados Unidos ni las de China. Las regulaciones de exportación tecnológica de EE. UU. se han centrado históricamente en el hardware de semiconductores de gama alta y, más recientemente, en ciertos modelos de IA de código abierto, pero el acceso remoto a APIs (Interfaces de Programación de Aplicaciones) comerciales a través de internet opera en un limbo legal.

Sin embargo, estas acciones sí infringen frontalmente los Términos de Servicio (ToS) de Anthropic. La política de la compañía es inequívoca: prohíbe explícitamente el uso de sus modelos tanto a empresas chinas como a entidades extranjeras propiedad de estas. Al detectar estos incumplimientos, Anthropic no puede acudir a los tribunales por delitos federales, pero puede ejercer su derecho contractual, bloqueando cuentas, cancelando suscripciones y cerrando los agujeros técnicos que permiten estos accesos.

La política más dura de Estados Unidos hacia China

Anthropic destaca entre las empresas de IA estadounidenses por tener una de las políticas más severas y restrictivas respecto al uso de su tecnología en China. Mientras que competidores como OpenAI o Google han tenido acercamientos más matizados o simplemente han bloqueado el tráfico directo desde China sin profundizar demasiado en la estructura corporativa de los usuarios, Anthropic ha levantado un muro mucho más alto.

La compañía exige una verificación rigurosa de los usuarios y prohíbe de manera absoluta los pagos procedentes de bancos chinos. Esta postura responde a la filosofía fundacional de Anthropic, centrada en la «seguridad de la IA» (AI Safety). Desde la perspectiva de la empresa, el riesgo de que sus modelos sean utilizados por actores estatales o corporativos bajo la jurisdicción de Pekín —donde la ley exige a las empresas compartir datos con el gobierno— representa una amenaza inaceptable para la seguridad nacional de EE. UU. y la integridad de su propiedad intelectual.

Cerrando las brechas: El siguiente movimiento

Ante las revelaciones sobre Ant Financial, ByteDance y posiblemente otras empresas que utilizan tácticas similares, Anthropic se ha visto en la obligación de actuar. La empresa está implementando medidas de verificación más estrictas, utilizando análisis de patrones de uso, geolocalización de IP más avanzada y auditorías a las tarjetas de crédito y entidades corporativas para detectar y bloquear el acceso no autorizado.

Para Anthropic, el reto técnico es monumental. A diferencia de un bloqueo de hardware, que se impone en la cadena de suministro física, el software en la nube es inherentemente fluido. Si una empresa tiene una oficina en Singapur, banqueros en Shanghái y servidores en Estocolmo, determinar la «nacionalidad» del usuario final se convierte en un problema de deducción forense digital.

Cerrar estas brechas requiere un equilibrio delicado. Si Anthropic endurece demasiado sus verificaciones, corre el riesgo de alienar a clientes legítimos en Asia-Pacífico que puedan compartir características de uso con los usuarios chinos infractores. Si es demasiado permisiva, pierde credibility ante los reguladores estadounidenses que cada vez más esperan que las empresas tecnológicas hagan cumplir ellos mismos las fronteras digitales de la guerra fría tecnológica.

Un reflejo de la disyuntiva tecnológica global

La situación que atraviesa Anthropic es un microcosmos del dilema que enfrenta toda la industria tecnológica de Silicon Valley. Por un lado, las empresas chinas son competidoras feroces que necesitan acceso a la mejor tecnología disponible para mantener su ritmo de innovación; por otro, el creciente clima de desconfianza mutua entre Washington y Pekín ha convertido cada línea de código y cada acceso a una API en un asunto de seguridad nacional.

Las maniobras de Ant Financial y ByteDance demuestran que la demanda de IA de primer nivel en China sigue siendo insaciable. A pesar de los impresionantes avances de los modelos nacionales chinos, como los desarrollados por Baidu, Alibaba o la propia ByteDance (con su modelo Doubao), los desarrolladores en el país aún prefieren herramientas como Claude Code por su eficiencia y capacidad técnica superior en ciertas tareas complejas.

El movimiento de Anthropic para sellar estas vías de acceso marcará un precedente crucial. Si tiene éxito, podría obligar a las empresas chinas a redoblar sus esfuerzos en sus propios ecosistemas de IA, acelerando la desconexión tecnológica (decoupling) entre las dos mayores economías del mundo. Si fracasa, enviará el mensaje de que las fronteras digitales impuestas por los Términos de Servicio de las empresas estadounidenses son poco más que sugerencias en un mundo globalizado e interconectado.

Mientras tanto, el juego del gato y el ratón continuará. Por cada puerto seguro que Anthropic cierre en Singapur, y por cada esquema de reembolso de VPN que ByteDance intente implementar, la ingeniería para eludir las restricciones encontrará nuevos caminos. La batalla por controlar el acceso a la inteligencia artificial general apenas ha comenzado, y los Términos de Servicio son hoy la primera línea de defensa en este nuevo frente geopolítico.

Generado por GLM 5.2 (max)


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.