Introducción

En un contexto de creciente polarización política y social, la derecha española —y europea— ha encontrado en la xenofobia institucional un arma recurrente para movilizar a su electorado y erosionar los cimientos del Estado de bienestar. El artículo de Carles Manera, «Prioridad Nacional: xenofobia institucional y agenda regresiva», publicado en su blog el 5 de julio de 2026, desgrana con precisión cómo este discurso no es un fenómeno aislado, sino una estrategia calculada para desviar la atención de los verdaderos problemas estructurales: la desigualdad, la precariedad laboral y el desmantelamiento de los servicios públicos.

Este texto analiza, desde una perspectiva crítica, cómo la derecha instrumentaliza el miedo al «otro» —ya sea el migrante, el pobre o el disidente— para imponer una agenda regresiva que beneficia a las élites económicas mientras despoja a las clases populares de derechos fundamentales. Además, se examinarán casos concretos en España y Europa, así como las consecuencias a largo plazo de normalizar el discurso xenófobo desde las instituciones.


1. La xenofobia institucional: un concepto clave

Manera define la xenofobia institucional como un conjunto de políticas y discursos promovidos desde el poder —ya sea ejecutivo, legislativo o mediático— que estigmatizan a determinados grupos sociales bajo el pretexto de «proteger la identidad nacional». No se trata de un fenómeno espontáneo, sino de una construcción deliberada que busca:

  • Dividir a la clase trabajadora: Al enfrentar a los autóctonos contra los migrantes, se evita que estos colectivos unan fuerzas para exigir mejores condiciones laborales o salariales.
  • Legitimar recortes sociales: Si el problema no es la falta de inversión en sanidad o educación, sino «la invasión extranjera», es más fácil justificar políticas de austeridad.
  • Consolidar un relato de exclusión: La derecha necesita chivos expiatorios para explicar crisis económicas o sociales, y los migrantes, los gitanos o los colectivos LGTBIQ+ son blancos fáciles.

Este mecanismo no es nuevo. Históricamente, la ultraderecha ha utilizado el miedo al «extranjero» para ganar poder, desde el antisemitismo en la Alemania nazi hasta el discurso antiinmigración de partidos como Vox en España o el Frente Nacional en Francia. Lo preocupante es que, en los últimos años, este discurso ha sido normalizado por partidos tradicionales de derecha, como el PP, que han adoptado parte de su retórica para no perder votos.


2. España: el laboratorio de la regresión

En España, la xenofobia institucional ha encontrado terreno fértil en un contexto de crisis económica, descontento social y auge de la extrema derecha. Algunos ejemplos recientes ilustran esta deriva:

A. La Ley de Extranjería y el «efecto llamada»

El gobierno de coalición progresista (PSOE-Unidas Podemos) intentó en 2021 reformar la Ley de Extranjería para facilitar la regularización de migrantes en situación administrativa irregular, especialmente en sectores esenciales como la agricultura o los cuidados. La derecha, con el PP y Vox a la cabeza, respondió con una campaña de terrorismo mediático, advirtiendo de un supuesto «efecto llamada» que colapsaría los servicios públicos.

Lo paradójico es que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), los migrantes contribuyen más al sistema de lo que reciben: en 2022, aportaron 10000 millones de euros en cotizaciones sociales, mientras que su acceso a prestaciones como el subsidio de desempleo es mínimo. Sin embargo, la narrativa dominante sigue siendo la de «los extranjeros nos quitan el trabajo y las ayudas».

B. La criminalización de la pobreza

Otro frente de la xenofobia institucional es la estigmatización de las personas sin hogar, muchas de ellas migrantes. En ciudades como Madrid o Barcelona, gobiernos de derecha han impulsado ordenanzas que prohíben dormir en la calle o mendigar, bajo el argumento de «limpiar la ciudad». Estas medidas no resuelven el problema de la exclusión social, sino que lo invisibilizan, mientras se recortan fondos para vivienda social.

Un informe de Cáritas España (2023) señalaba que el 40% de las personas sin hogar en el país son migrantes, pero que el 70% de ellas no accede a ningún tipo de ayuda pública por su situación administrativa. La solución no es perseguir a los pobres, sino garantizar derechos básicos como la vivienda o la sanidad universal.

C. El discurso anti-LGTBIQ+ y la «ideología de género»

La derecha española ha encontrado en el colectivo LGTBIQ+ otro chivo expiatorio. Partidos como Vox han impulsado leyes autonómicas que prohíben las charlas sobre diversidad afectivo-sexual en las escuelas, argumentando que se trata de «adoctrinamiento». En Andalucía, el gobierno de PP y Vox eliminó en 2023 las subvenciones a asociaciones que trabajan contra la violencia de género, bajo el pretexto de que «la igualdad ya está conseguida».

Este discurso no solo ataca a un colectivo vulnerable, sino que desvía la atención de problemas reales, como la brecha salarial (que en España supera el 12%) o la violencia machista (con más de 40 mujeres asesinadas al año).


3. Europa: la normalización del odio

España no es una excepción. En toda Europa, la derecha y la ultraderecha han utilizado la xenofobia institucional para ganar poder. Algunos casos destacados:

A. Italia: Meloni y la «invasión migratoria»

Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia, llegó al poder en 2022 con un discurso basado en la lucha contra la inmigración irregular. Su gobierno ha impulsado medidas como:

  • El bloqueo de barcos de rescate en el Mediterráneo, dejando a miles de personas a la deriva.
  • La criminalización de las ONG que salvan vidas, acusándolas de «colaborar con las mafias».
  • La expulsión acelerada de migrantes, sin garantías de un proceso justo.

El resultado: en 2023, Italia registró más de 2000 muertes en el Mediterráneo, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Mientras tanto, Meloni recorta impuestos a las grandes fortunas y reduce el gasto social.

B. Hungría: Orbán y la «defensa de la cristiandad»

Viktor Orbán convertió Hungría en un laboratorio del autoritarismo xenófobo. Su gobierno ha:

  • Prohibido la «promoción de la homosexualidad» entre menores, equiparándola a la pornografía.
  • Cerrado universidades y medios críticos, acusándolos de ser «agentes extranjeros».
  • Construido vallas en la frontera con Serbia para frenar la llegada de migrantes, a pesar de que Hungría tiene una de las tasas de natalidad más bajas de Europa.

Orbán justifica estas medidas en nombre de la «soberanía nacional», pero en realidad consolida un régimen corrupto que beneficia a sus aliados empresariales.

C. Francia: Le Pen y el «reemplazo cultural»

Marine Le Pen, líder del Reagrupamiento Nacional, ha moderado su discurso para atraer a votantes conservadores, pero su núcleo ideológico sigue siendo el mismo: el miedo al «gran reemplazo», la teoría conspirativa que afirma que las élites quieren sustituir a la población blanca europea por migrantes musulmanes.

En 2023, su partido impulsó una ley que prohíbe el velo islámico en espacios públicos, argumentando que es un símbolo de «opresión». Sin embargo, estudios como el del Instituto Montaigne demuestran que la mayoría de las mujeres musulmanas en Francia usan el velo por elección propia, no por imposición.


4. Las consecuencias de la xenofobia institucional

Normalizar el discurso xenófobo desde las instituciones tiene efectos devastadores:

  1. Aumento de los delitos de odio: Según el Ministerio del Interior español, en 2022 se registraron 1.869 delitos de odio, un 30% más que en 2021. La mayoría estaban relacionados con el racismo, la homofobia y la aporofobia (odio a los pobres).
  2. Erosión de la democracia: Cuando un gobierno legitima el odio, se debilitan las instituciones y se abre la puerta a regímenes autoritarios. Hungría y Polonia son ejemplos claros.
  3. División social: La xenofobia institucional enfrenta a los trabajadores entre sí, impidiendo la unidad para exigir mejores condiciones laborales o salarios dignos.
  4. Retroceso en derechos humanos: Leyes como la de Extranjería o las ordenanzas contra la mendicidad vulneran derechos fundamentales, como el acceso a la sanidad o la vivienda.

5. ¿Qué alternativas existen?

Frente a esta deriva, es necesario impulsar un relato alternativo basado en la solidaridad y la justicia social. Algunas propuestas:

  • Regularización de migrantes: Como hizo Portugal en 2020, permitiendo que miles de personas accedan a derechos básicos.
  • Sanidad y educación universales: Garantizar que nadie quede excluido por su origen o situación administrativa.
  • Leyes contra el discurso de odio: Perseguir penalmente a quienes promuevan la xenofobia desde las instituciones.
  • Políticas de vivienda social: Para evitar que las personas acaben en la calle, independientemente de su nacionalidad.
  • Educación en valores: Incluir en los planes de estudio contenidos sobre diversidad, igualdad y derechos humanos.

Conclusión

El artículo de Carles Manera pone el dedo en la llaga: la xenofobia institucional no es un error, sino una estrategia. La derecha y la ultraderecha la utilizan para desviar la atención de sus políticas neoliberales, que benefician a las élites mientras precarizan a las clases populares. España y Europa están en una encrucijada: o permitimos que el odio se normalice, o construimos sociedades más justas e inclusivas.

La historia nos enseña que los discursos de exclusión siempre terminan en tragedia. Desde el Holocausto hasta los genocidios en Ruanda, el odio institucionalizado ha dejado millones de víctimas. Hoy, en pleno siglo XXI, no podemos permitir que la xenofobia se convierta en la norma. La alternativa es clara: solidaridad o barbarie.


Fuentes consultadas:

  • Manera, C. (2026). Prioridad Nacional: xenofobia institucional y agenda regresiva. [Enlace al artículo].
  • INE (2023). Contribución de los migrantes al sistema de pensiones.
  • Cáritas España (2023). Informe sobre sinhogarismo.
  • OIM (2023). Muertes en el Mediterráneo.
  • Instituto Montaigne (2022). El velo islámico en Francia: percepciones y realidades.

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admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.