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Erwin Schrödinger ha pasado a la historia por una paradoja que incluso quienes nunca han abierto un libro de física conocen: la del gato que está, de algún modo, vivo y muerto al mismo tiempo hasta que alguien observa qué ha ocurrido. Pero la biografía privada del físico austríaco también estuvo marcada por situaciones bastante alejadas de las convenciones sociales de su tiempo. Una de las más llamativas ocurrió durante sus años en Oxford, cuando convivieron, o estuvieron estrechamente vinculados bajo un mismo arreglo doméstico, Schrödinger, su esposa Anny y Hilde March, la mujer con la que mantenía una relación amorosa y con la que tuvo una hija.

La anécdota es real, aunque la versión popular según la cual los escandalizados ingleses prácticamente expulsaron de Oxford al científico necesita bastantes matices.

Schrödinger llegó a Inglaterra en 1933. Para entonces no era precisamente un físico desconocido. Había formulado en 1926 su célebre ecuación de onda, una de las piedras angulares de la mecánica cuántica, y ese mismo año de 1933 recibió, junto con Paul Dirac, el Premio Nobel de Física. Su marcha de Alemania se había producido después de la llegada de Adolf Hitler al poder. Aunque Schrödinger no era judío, rechazaba el nazismo y abandonó su puesto en Berlín.

Oxford le proporcionó refugio y una plaza en Magdalen College. Sin embargo, su vida sentimental encajaba con bastante dificultad en el ambiente social de una universidad británica todavía profundamente conservadora.

Desde 1920 estaba casado con Annemarie Bertel, conocida como Anny. El matrimonio fue complicado y ambos tuvieron relaciones fuera de él. Schrödinger, en particular, mantuvo numerosas aventuras a lo largo de su vida. Mientras preparaba su traslado a Oxford inició una relación con Hildegunde “Hilde” March, esposa de su colega y amigo Arthur March.

La situación adquirió dimensiones extraordinarias cuando Hilde quedó embarazada de Schrödinger. Ruth Georgie Erica March, hija de ambos, nació en Oxford en 1934. Arthur March conocía la relación y, según las biografías del físico, la peculiar organización de la vida familiar no constituía un secreto entre los implicados.

De ahí procede la imagen, repetida con frecuencia, de Schrödinger instalado en Oxford con “su mujer y su amante”. Walter Moore, autor de una de las biografías fundamentales del científico, describe ampliamente esta compleja vida sentimental. Schrödinger habría intentado incluso establecer una organización doméstica que incorporase a Hilde junto a Anny. El arreglo resultaba sumamente heterodoxo para la sociedad británica de los años treinta.

Dicho en tono humorístico, a los ingleses se les podía caer el monóculo. Históricamente, sin embargo, conviene no convertir la caricatura en explicación.

Schrödinger no fue simplemente expulsado de Oxford por vivir con dos mujeres. Su estancia allí estuvo condicionada por una combinación de problemas personales, académicos y profesionales. Su puesto tenía características que no terminaban de satisfacerle, y encontrarle una posición permanente apropiada resultó difícil. Su vida privada tampoco ayudaba: su comportamiento sentimental causaba incomodidad y podía perjudicar sus perspectivas dentro del cerrado mundo universitario británico.

En 1936 recibió una oferta para ocupar una cátedra en la Universidad de Graz y decidió regresar a Austria. La decisión puede parecer sorprendente vista retrospectivamente, porque la Alemania nazi representaba una amenaza evidente y Austria estaba cada vez más sometida a la presión de Hitler. Schrödinger, sin embargo, añoraba su país y aceptó la oportunidad de retomar allí una carrera académica estable.

La tranquilidad duró poco.

En marzo de 1938 se produjo el Anschluss, la anexión de Austria por la Alemania nazi. El pasado antinazi de Schrödinger lo colocó entonces en una posición peligrosa. Intentó protegerse publicando una declaración conciliadora con el nuevo régimen, una acción de la que posteriormente se arrepentiría. A pesar de ello, acabó perdiendo su puesto en Graz por razones de “falta de fiabilidad política”. Comprendiendo el riesgo, abandonó Austria y consiguió llegar a Italia.

Su siguiente destino fue inesperado: Dublín. El primer ministro irlandés Éamon de Valera, que además poseía formación matemática, estaba creando el Dublin Institute for Advanced Studies y vio en Schrödinger una incorporación excepcional. El físico se instaló en Irlanda en 1939 y permaneció allí durante aproximadamente diecisiete años.

Su etapa irlandesa también sería extraordinariamente productiva. En Dublín escribió What Is Life? (1944), libro en el que abordó desde la física cuestiones fundamentales sobre la herencia y la estructura de la materia viva. La obra ejerció una influencia considerable sobre científicos como James Watson y Francis Crick durante el desarrollo de la biología molecular.

La imagen romántica de Schrödinger como “todo un crack” capaz de desafiar alegremente la moral victoriana también requiere una cautela adicional. Sus biógrafos documentan una vida sexual extraordinariamente activa, con numerosas relaciones extramatrimoniales y un interés por mujeres mucho más jóvenes. Algunos de sus diarios y registros personales han dado lugar a críticas particularmente graves desde una perspectiva contemporánea por la edad de algunas de ellas. Por eso, convertir toda su vida privada simplemente en una divertida historia de poliamor avant la lettre puede ocultar aspectos bastante más problemáticos.

Anny permaneció, pese a todo, junto a Schrödinger durante décadas. Su relación difícilmente puede describirse mediante las categorías convencionales del matrimonio de la época. Hubo amantes, separaciones parciales, reconciliaciones y acuerdos privados cuya naturaleza exacta solo conocemos a través de testimonios y documentos incompletos. Anny murió en 1965, cuatro años después que Erwin.

Así pues, la historia del físico, su esposa y Hilde tiene una sólida base histórica. También es cierto que la poco convencional vida privada de Schrödinger provocó perplejidad en Oxford y complicó su integración en el ambiente académico. Lo que resulta excesivo es resumir su marcha de Inglaterra diciendo que los británicos lo echaron por escándalo: en 1936 se trasladó voluntariamente a Graz para aceptar una cátedra, dentro de unas circunstancias profesionales y personales más complejas.

Curiosamente, la realidad termina pareciéndose a la clase de paradoja que hizo famoso a Schrödinger: el científico fue simultáneamente un refugiado del nazismo, un Premio Nobel, un marido de costumbres extraordinariamente heterodoxas, un amante prolífico y una personalidad con facetas que hoy resultan seriamente controvertidas. La historia de Oxford es divertida como anécdota, siempre que no metamos todos esos matices en una caja y cerremos la tapa.

Fuentes consultables para ampliar: Walter J. Moore, Schrödinger: Life and Thought (Cambridge University Press, 1989); Encyclopaedia Britannica, biografía de Erwin Schrödinger; Nobel Prize, ficha biográfica de Erwin Schrödinger; Encyclopaedia.com/Complete Dictionary of Scientific Biography, “Schrödinger, Erwin”; y los archivos y materiales biográficos del Dublin Institute for Advanced Studies.

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He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.