La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó este miércoles que el Gobierno colombiano ha denegado el ingreso y el despliegue de equipos de búsqueda y rescate mexicanos para apoyar en tareas humanitarias, al tiempo que informó que, hasta el viernes, México enviará a ese país más de 58 toneladas de ayuda, principalmente agua y medicamentos.
Las declaraciones se produjeron en la conferencia matutina de la mandataria, tras la difusión de un reporte del medio digital Diario Red, en el que se señalaba que las autoridades del nuevo gobierno colombiano habían rechazado la oferta de enviar brigadas de rescatistas. Según lo confirmado por Sheinbaum, esa negativa sí se produjo, aunque Colombia sí aceptó la ayuda humanitaria enviada desde México.
Sheinbaum confirma la negativa
Al ser cuestionada sobre el tema durante su habitual rueda de prensa, la jefa del Ejecutivo mexicano fue clara: «Sí, se ofrecieron rescatistas y no fue aceptada la propuesta. En cambio, sí aceptaron la ayuda humanitaria que estamos enviando», afirmó.
La presidenta explicó que, desde el primer momento, México ofreció dos tipos de apoyo al gobierno colombiano: por un lado, los equipos especializados en búsqueda, localización y rescate; por otro, el envío de víveres, agua, medicamentos y otros insumos para atender a la población afectada por la emergencia que ha motivado estas ofertas de solidaridad internacional.
Sin embargo, fue únicamente el segundo de ellos el que fue aceptado por Bogotá. La negativa al despliegue de los rescatistas mexicanos fue, según la versión dada a conocer por la propia mandataria, la respuesta que recibieron las autoridades mexicanas por la vía diplomática.
Más de 58 toneladas de ayuda
Pese a ese rechazo, México mantiene su solidaridad con Colombia. Sheinbaum detalló que, hasta este viernes, se prevé completar el envío de 58,4 toneladas de ayuda humanitaria. Entre los insumos que se trasladarán al país sudamericano destacan principalmente el agua embotellada y los medicamentos, aunque también se incluyen otros bienes para atender necesidades inmediatas de la población.
«Estamos enviando toda esta ayuda humanitaria con mucho cariño al pueblo colombiano. Se está coordinando a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y con las autoridades colombianas para que llegue en los próximos días», señaló la presidenta.
El envío, de acuerdo con lo expuesto, se realiza con estricto apego a la coordinación con el gobierno receptor, lo que ha permitido que, al menos la asistencia en insumos, sí haya podido canalizarse.
Un trasfondo político
El reporte de Diario Red que dio origen a la pregunta en la mañanera apuntaba, además, al contexto político en Colombia para explicar la negativa. En él se hacía referencia al nuevo presidente colombiano, a quien el medio calificaba de «ultraderechista», y al señalamiento de que, desde ese gobierno, se habría denegado la entrada de los rescatistas mexicanos.
Si bien Sheinbaum no ahondó en las razones que esgrimió Colombia para rechazar a los equipos de rescate, sí confirmó el hecho. Tampoco fue detallado por las autoridades mexicanas si la negativa obedeció a criterios logísticos, técnicos, de soberanía o políticos. Lo cierto es que, con frecuencia, cuando se ofrecen este tipo de brigadas internacionales, la aceptación depende de que el país afectado las requiera, de la coordinación con sus organismos de socorro y, en ocasiones, de su capacidad para absorber ese apoyo sin entorpecer las labores ya en marcha.
La referencia al signo político del nuevo gobierno colombiano ha llamado la atención, sobre todo porque la cooperación en materia de desastres suele gestionarse, al menos en los primeros momentos, al margen de las diferencias ideológicas entre gobiernos. La historia de la asistencia internacional en catástrofes muestra que, en la mayoría de los casos, la prioridad ha sido salvar vidas, por encima de cualquier matiz político.
México y su tradición solidaria
La disposición de México para enviar rescatistas no es nueva. El país cuenta con una larga trayectoria de solidaridad internacional ante desastres. Uno de los ejemplos más recordados a nivel mundial fue la respuesta mexicana tras el terremoto de Haití, el 12 de enero de 2010. En aquel momento, México envió a la isla no solo ayuda humanitaria, sino también a los emblemáticos Topos, los rescatistas de la Ciudad de México, cuya labor fue ampliamente reconocida por localizar y sacar con vida a personas entre los escombros.
Asimismo, a lo largo de los años, equipos de Protección Civil, de la Marina, del Ejército y brigadas especializadas han participado en misiones de búsqueda y rescate en distintos continentes, desde Centroamérica y el Caribe, hasta Asia. Esa experiencia es la que, en esta ocasión, se puso a disposición de Colombia, aunque, finalmente, no fue aprovechada para el componente de rescate.
Diplomacia humanitaria y matices
La separación entre la ayuda humanitaria aceptada y la rechazada resulta llamativa. Según especialistas en derecho internacional humanitario y en acción humanitaria, lo ideal es que la asistencia se rija por los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia. Sin embargo, también es un hecho que el país receptor es quien determina qué tipo de apoyo acepta, en qué momento y con qué condiciones. Ese principio de soberanía es el que, con frecuencia, regula el ingreso de equipos extranjeros, incluso cuando las intenciones son manifiestamente solidarias.
En ese sentido, la postura colombiana no implica, por sí misma, una ruptura con México, sino una decisión sobre el tipo de cooperación que, en esta coyuntura, considera oportuna. La aceptación de las casi 58 toneladas de ayuda humanitaria es una muestra de que los canales de cooperación se mantienen abiertos, aun cuando el despliegue de los rescatistas haya sido denegado.
Una respuesta mesurada
Hasta el momento, la respuesta del Gobierno mexicano ha sido mesurada. Sheinbaum no calificó la negativa, ni la atribuyó directamente a una razón política, a pesar de la mención que hizo al respecto el medio que planteó la pregunta. Se limitó a confirmar los hechos: se ofrecieron rescatistas, no fueron aceptados; se ofreció ayuda humanitaria, sí lo fue.
Esa cautela diplomática contrasta con el tono del reporte inicial, que vinculaba la decisión al perfil ultraderechista del nuevo mandatario colombiano. Por ahora, sin una explicación oficial por parte de Bogotá que precise las causas del rechazo a los equipos de rescate, las razones siguen abiertas.
De este modo, lo que queda por el momento es la dimensión solidaria: mientras los rescatistas mexicanos no cruzarán la frontera con Colombia en esta ocasión, las bodegas con más de 58 toneladas de agua y medicamentos sí lo harán en las próximas horas, en un gesto de ayuda hacia el pueblo colombiano, al margen de cualquier diferencia política entre ambos gobiernos.
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