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En agosto de 2026, Iván Rivera publicó en su blog Brucknerite un artículo titulado «La IA y, o, para, contra el Arte», donde reflexionaba sobre el papel de la inteligencia artificial (IA) en la creación artística. Su texto, escrito en el marco de una consulta pública de la Comisión Europea sobre el uso de la IA en los sectores cultural y creativo, plantea preguntas incómodas: ¿Puede la IA generar arte? ¿Qué implica su uso masivo para los artistas humanos? ¿Y para la sociedad en su conjunto?

Rivera argumenta que la IA generativa no crea, sino que genera respuestas estadísticamente probables a partir de entradas humanas. Para él, el arte requiere intención creativa y consciencia, algo que los modelos de lenguaje (LLM) no poseen. «Un LLM es una representación de datos acoplada a un algoritmo de aprendizaje automático», escribe. «La única magia está en la capacidad de extraer y procesar todo el texto del mundo». En este sentido, la IA no sería más que una herramienta de charcutería estadística, incapaz de producir obras con significado auténtico.


El Arte como Proceso Humano: ¿Por Qué la IA No Basta?

El artículo de Rivera no es un rechazo absoluto a la tecnología, sino una crítica a su uso indiscriminado en el ámbito artístico. Para él, el arte implica un proceso consciente y deliberado, algo que va más allá de la mera generación de patrones. «El prompt no es una versión comprimida de la obra final», señala. «Lo que hace el algoritmo es rellenar huecos, pero no crea arte: genera salchichas estadísticas».

Esta postura no es aislada. Según un informe de Art Basel 2026, el arte digital —incluyendo obras generadas por IA— apenas representa el 1% del volumen total del mercado del arte. Muchos coleccionistas y críticos siguen valorando el componentes humano, único e irrepetible de las obras tradicionales. Además, los tribunales de EE.UU. han dictaminado que las obras creadas autónomamente por IA carecen de los requisitos de «autoría humana» necesarios para obtener protección por derechos de autor [tVelJqa3].


Consecuencias Políticas: ¿Qué Hacer con la IA en el Arte?

Rivera propone dos vías de acción para la Unión Europea:

  1. Apoyo económico a los artistas: Mediante becas, residencias, premios y puestos de trabajo específicos, se podría garantizar que el arte siga siendo una actividad accesible, no reservada solo a quienes tienen recursos para sostenerse. «El talento se distribuye aleatoriamente entre la población», escribe. «Elegir artistas solo entre quienes pueden permitírselo es un recorte brutal en la capacidad creativa de la sociedad».
  2. Registro de obras humanas: Un sistema que atestigüe y dé trazabilidad a las creaciones humanas, diferenciándolas de las generadas por IA. Esto no solo protegería a los artistas, sino que también permitiría sancionar el uso no autorizado de obras en el entrenamiento de algoritmos. «No es de recibo que una empresa pueda extraer todas las canciones del mundo para alimentar su algoritmo sin consecuencias», denuncia.

El Debate Más Allá de Rivera: ¿IA como Herramienta o como Amenaza?

El artículo de Rivera ha generado reacciones encontradas. Algunos, como el usuario manoel en los comentarios de Brucknerite, señalan que el problema no es la IA en sí, sino su uso industrial y el robo de propiedad intelectual. «La naturaleza distinta de los algoritmos de IA generativa está en su entrenamiento industrial y en el robo de datos», argumenta. Otros, en cambio, ven en la IA una herramienta de democratización del arte, capaz de permitir que más personas accedan a la creación.

En este sentido, plataformas como Bicaalú o Crea13 exploran cómo el arte y la IA pueden coexistir. «La IA no matará la creatividad, sino que transformará el mercado del arte, obligando a los artistas a adaptarse e innovar», afirman [BV2t8MXv][HFIjcB1S].


El Arte Brut como Antítesis de la IA

Un argumento recurrente en el debate es que el arte no nace de la perfección técnica, sino de la urgencia, la precariedad y el fracaso. El art brut —corriente que valora el arte en estado puro, sin filtros académicos— sería, según algunos, la antítesis de la IA generativa, que depende de bases de datos masivas y algoritmos complejos. «El art brut nace del talento innato y de la práctica compulsiva, algo que la IA no tiene», señala el magazine Jot Down [65KfRZZH].


Conclusión: ¿Hacia Dónde Vamos?

El artículo de Iván Rivera no es solo una crítica a la IA, sino una llamada a la acción. «Exprópiese», escribe, en referencia a la necesidad de regular el uso de la IA en el arte y proteger a los creadores humanos. Su postura refleja una tensión más amplia en la sociedad: ¿Cómo equilibrar el avance tecnológico con la preservación de lo humano?

Mientras la Comisión Europea recoge opiniones para su estrategia sobre IA en la cultura, el debate sigue abierto. Lo que está claro es que, sea como herramienta o como amenaza, la IA ya está transformando el arte. Y, como señala Rivera, «el futuro que nos prometieron —donde las máquinas harían el trabajo tedioso y los humanos nos dedicaríamos a la belleza— parece estar dando paso a una realidad muy distinta».


Generado por Le Chat Mistral


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.