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Melitón Manzanas ocupa un lugar incómodo y controvertido en la historia reciente de España. Para el franquismo fue un policía asesinado por ETA; para amplios sectores de la oposición antifranquista fue uno de los símbolos de la represión en Euskadi; y para la propaganda etarra, un colaborador directo del nazismo cuya muerte podía presentarse como un acto de justicia. Entre esas imágenes, a menudo simplificadas y enfrentadas, queda una pregunta histórica: ¿qué relación tuvo realmente Manzanas con el Tercer Reich?

La respuesta exige separar los hechos documentados de las leyendas políticas. Manzanas no fue un alto cargo nazi ni existen pruebas concluyentes de que perteneciera formalmente a la Gestapo. Sin embargo, su trayectoria profesional se desarrolló en un contexto de estrecha cooperación entre la dictadura franquista y las autoridades alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. Esa colaboración, especialmente intensa en zonas fronterizas como Irún, ayuda a entender por qué su figura quedó vinculada al aparato represivo alemán.

Un policía franquista en una frontera estratégica

Nacido en 1909 en San Sebastián, Melitón Manzanas ingresó en los cuerpos policiales del Estado antes de la Guerra Civil. Tras la victoria franquista, su carrera se consolidó en Guipúzcoa, una provincia de enorme importancia por su frontera con Francia. Irún era una puerta de entrada y salida para diplomáticos, comerciantes, agentes de inteligencia, resistentes antifascistas, judíos que escapaban de la persecución y personas que trataban de alcanzar Portugal o embarcar rumbo a América.

Durante los años de la guerra mundial, España mantuvo oficialmente una posición de “no beligerancia”, aunque el régimen de Franco compartía afinidades ideológicas con las potencias fascistas y mantenía contactos policiales, militares y diplomáticos con Alemania. La neutralidad española no significó, por tanto, aislamiento. En la frontera pirenaica se cruzaban las redes de espionaje, los servicios de seguridad franquistas, las autoridades francesas —primero las de Vichy y después las de la Francia ocupada— y representantes de la policía alemana.

En ese escenario, los policías españoles destinados en la zona tenían acceso a información relevante: movimientos de personas, documentación, redes clandestinas y actividades políticas. Manzanas fue uno de esos funcionarios con responsabilidades en la vigilancia fronteriza y en la persecución de la oposición política.

¿Agente de la Gestapo o colaborador policial?

La acusación de que Manzanas fue “agente de la Gestapo” se difundió con fuerza después de su muerte y fue utilizada por ETA para justificar su atentado. Pero el término debe manejarse con precisión. Ser agente de la Gestapo implicaría una relación orgánica, jerárquica y acreditada dentro de la policía secreta del Estado nazi. La documentación conocida no permite afirmar de forma rotunda que Manzanas ocupara esa condición formal.

Eso no elimina, sin embargo, la existencia de contactos y mecanismos de cooperación. La investigación histórica sobre la política exterior y policial del franquismo ha mostrado que los servicios españoles intercambiaron información con Alemania y colaboraron en la persecución de opositores y refugiados. En ese marco, miembros de la policía franquista facilitaron detenciones, controles fronterizos y la identificación de personas consideradas sospechosas por las autoridades alemanas o por el propio régimen español.

El artículo publicado por The Conversation, titulado “Melitón Manzanas y el Tercer Reich: mito y realidad del policía objetivo de ETA”, insiste precisamente en esta distinción. La imagen de un Manzanas convertido en un gran jefe nazi responde en buena medida a una construcción propagandística posterior. Pero reducirlo a un simple funcionario sin conexión con la maquinaria represiva internacional de la época tampoco refleja la realidad de la frontera vasca durante la guerra mundial.

En otras palabras: el mito exageró su papel como supuesto miembro de la Gestapo; la documentación y el contexto histórico apuntan, en cambio, a relaciones de colaboración entre policías franquistas y alemanes de las que Manzanas formó parte o se benefició profesionalmente.

La represión franquista, un elemento central

La controversia sobre Manzanas no se explica solo por sus posibles vínculos con el Tercer Reich. Su fama se asentó sobre todo en su actividad posterior como responsable policial durante la dictadura. Como jefe de la Brigada Político-Social en Guipúzcoa, fue señalado por numerosos opositores al franquismo como participante en interrogatorios, detenciones y torturas.

La Brigada Político-Social era el instrumento especializado de la dictadura para perseguir a militantes comunistas, socialistas, nacionalistas vascos, anarquistas, sindicalistas, estudiantes y otras personas contrarias al régimen. Sus métodos no fueron una excepción local, sino parte de un sistema represivo ampliamente documentado por historiadores, testimonios de víctimas y archivos de la administración franquista.

Manzanas se convirtió así en una figura conocida para los círculos clandestinos vascos. Su nombre aparecía asociado a dependencias policiales, interrogatorios violentos y vigilancia política. La falta de mecanismos independientes de control judicial durante la dictadura hizo que muchas de esas denuncias no pudieran ser investigadas ni juzgadas entonces con garantías.

Por ello, su condición de víctima del terrorismo no borra las acusaciones sobre su actuación como policía franquista. Del mismo modo, esas acusaciones no convierten su asesinato en un hecho aceptable desde una perspectiva democrática y de derechos humanos. Ambas realidades pueden y deben ser analizadas a la vez.

El atentado de ETA y la construcción de un símbolo

El 2 de agosto de 1968, Manzanas fue asesinado a tiros en Irún por un comando de ETA. El atentado tuvo una enorme repercusión política. Se produjo pocos meses después de que ETA hubiera iniciado una escalada armada y en un momento en que el franquismo reforzaba su aparato represivo.

Aunque ETA había matado antes al guardia civil José Antonio Pardines, Manzanas suele ser considerado su primer objetivo seleccionado para una ejecución política. La organización lo presentó como representante de la tortura franquista y de la colaboración con el nazismo. La dictadura, por su parte, utilizó el asesinato para reforzar su relato de orden público y para intensificar la persecución contra la oposición vasca.

Desde entonces, la figura de Manzanas ha quedado atrapada entre memorias enfrentadas. Para unos fue un funcionario represor; para otros, un policía asesinado por razones políticas. El problema aparece cuando una memoria pretende anular por completo a la otra.

Una historia que exige matices

La relación entre Melitón Manzanas y el Tercer Reich no puede resumirse en una frase. No hay base suficiente para presentarlo sin más como un agente nazi de alto nivel. Pero tampoco resulta históricamente sostenible ignorar el marco de colaboración entre la España franquista y la Alemania hitleriana, ni el papel que desempeñaron las policías de frontera en la persecución de refugiados y adversarios políticos.

Su caso ilustra una cuestión más amplia: la violencia política del siglo XX español no puede entenderse sin estudiar tanto la represión de la dictadura como el terrorismo que surgió contra ella y que continuó después. La investigación histórica debe resistir las versiones propagandísticas, vengan de donde vengan, y atender a los documentos, los testimonios y el contexto.

Melitón Manzanas fue víctima de ETA, pero también fue un agente destacado de un aparato policial franquista acusado de graves abusos. Su presunta conexión con la Gestapo pertenece parcialmente al terreno del mito; su inserción en una red de cooperación represiva propia de la Europa fascista de los años cuarenta forma parte de una realidad histórica más compleja y perturbadora.

Fuentes consultadas

  • The Conversation: “Melitón Manzanas y el Tercer Reich: mito y realidad del policía objetivo de ETA”.
    https://theconversation.com/meliton-manzanas-y-el-tercer-reich-mito-y-realidad-del-policia-objetivo-de-eta-284796
  • Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, materiales biográficos y documentales sobre las víctimas de ETA.
  • Bernd Rother, Franco y el Holocausto, Marcial Pons / Crítica.
  • Javier Tusell, Franco, España y la Segunda Guerra Mundial: entre el Eje y la neutralidad, Temas de Hoy.
  • Fondos de la Dirección General de Seguridad y documentación policial conservados en archivos estatales de memoria histórica.

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admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.