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Lo que comenzó como un violento episodio policial en Santa Cruz de la Sierra se ha transformado en una radiografía del entramado político, mediático y digital que sostiene a la nueva ultraderecha latinoamericana. La detención del consultor argentino Fernando Cerimedo, ordenada tras el atentado a tiros contra su expareja, la abogada Nadia Beller, ha abierto una caja de Pandora que involucra a gobiernos, campañas electorales, granjas de bots y capitales que circulan entre Buenos Aires, Brasilia, La Paz, Tegucigalpa, Santiago y Miami.
Un ataque que abrió una investigación mucho mayor
Beller fue atacada por dos sicarios vestidos de repartidores en la puerta de un hotel ubicado en la zona empresarial de Santa Cruz. Los hombres se bajaron de una moto, se acercaron, le dispararon y luego se llevaron su cartera y teléfono celular, según se observa en las grabaciones de cámaras de seguridad. Horas después, la denuncia de Beller llevó a la detención de Cerimedo en el aeropuerto de Viru Viru, cuando intentaba abordar un vuelo hacia Buenos Aires.
La Justicia boliviana actuó con celeridad: dictó 180 días de prisión preventiva para Fernando Cerimedo, acusado de intentar matar a su novia Nadia Beller. Así lo definió el juez Wilson Espada, en el cierre de la audiencia de medidas cautelares. Según la resolución, «el ahora imputado planificó y orquestó el hecho al persuadir sistemáticamente a la víctima Nadia Shirley Beller Delgadillo para que se dirigiera al hotel Swissotel Santa Cruz de la Sierra, bajo la falsa promesa de brindarle escoltas y seguridad».
Pero el caso adquirió otra magnitud cuando Beller afirmó que el ataque buscaba impedir que revelara información sobre presuntos hechos de corrupción que, según sus palabras, involucran a la familia presidencial, e incluso llegó a declarar: «Aquí no gobierna Rodrigo Paz, gobierna Fernando Cerimedo».
De asesor de Milei a operador continental
Cerimedo no es un desconocido en la política regional. Detenido y bajo investigación por feminicidio y enriquecimiento ilícito, es asesor del presidente boliviano Rodrigo Paz. Sostuvo vínculos con las campañas de Javier Milei en Argentina, los Bolsonaro en Brasil y Nasry Asfura en Honduras.
Su trayectoria dibuja una geografía precisa del bolsonarismo y el mileísmo continental. Asesoró a Jair Bolsonaro, incluyendo una presunta participación en el armado de la asonada golpista por la cual fue condenado el ex presidente brasileño; a Nasry Asfura, el duro conservador elegido por Trump para que le cierre el paso al poder en Honduras al centrista Salvador Nasralla, y al chileno José Antonio Kast, a renglón seguido de haber orquestado campañas de desinformación contra el gobierno centroizquierdista de Gabriel Boric.
Mantenía —y mantiene— proximidad con Eduardo Bolsonaro, a quien recibió en Buenos Aires en octubre de 2022, organizando encuentros del entonces diputado con líderes de la extrema derecha argentina, incluyendo a Milei y Victoria Villarruel.
La infraestructura digital: medios, bots y trolls
El caso ha expuesto un aparato mediático y algorítmico de proporciones inéditas. Cerimedo es señalado como un operador en las sombras de estrategias de desinformación, difusión de bulos y generación de sobrerreacciones en redes sociales. Ha sido cercano al presidente Rodrigo Paz en Bolivia, aliado de Milei en Argentina, colaborador de los Bolsonaro en Brasil y vinculado a la campaña del Rechazo durante el plebiscito de 2021 en Chile.
Una pieza esencial de este engranaje es su medio propio: Cerimedo es el fundador de La Derecha Diario, medio digital dedicado a exaltar sistemáticamente a gobiernos y movimientos de derecha a nivel mundial, con amplio respaldo internacional. Se desempeñó además como asesor político en las campañas de Javier Milei y Jair Bolsonaro.
El propio consultor no ha ocultado la magnitud del operativo: ha asegurado que llegó a manejar decenas de miles de cuentas en redes sociales destinadas a amplificar determinados contenidos. En el caso brasileño, se lo señala como operador central de la red de desinformación que buscó sostener a Jair Bolsonaro en el poder tras las elecciones de 2022 mediante contenidos virales sobre supuestos fraudes electorales.
La conexión chilena y el eje Miami
La expansión hacia Chile es uno de los capítulos más sensibles. Su vínculo con el presidente Kast sería a través del director de la Secretaría de Comunicaciones (SECOM), Felipe Costabal. No se conoce una relación directa entre la campaña de José Antonio Kast y las empresas de Cerimedo, pero existen cuestionamientos a Costabal por haber trabajado con él en Casa Común, organización por el Rechazo fundada por empresarios de derecha.
El dinero y la logística parecen tener un centro geográfico claro. Cerimedo tiene su firma Numen con oficina en Miami, y desde allí también opera de conjunto con Damián Matías Merlo Debernardi. «Fernando Cerimedo ha sido para Javier Milei lo que Damián Matías Merlo Debernardi es para Nayib Bukele. Si los dos presidentes de extrema derecha tienen cosas en común, sus operadores también. Son socios y su relación se formalizó en Miami», escribe el periodista de investigación política Gustavo Veiga en Página 12.
Un modelo de negocio político
Lejos de tratarse de un caso individual, la detención en Bolivia del consultor político y exasesor digital de Javier Milei —imputado por enriquecimiento ilícito y como autor intelectual de la tentativa de feminicidio contra su pareja extramatrimonial— dejó al descubierto un complejo entramado de influencia mediática, estrategias de desinformación y vínculos con la extrema derecha continental. La red de Fernando Cerimedo abarca desde agencias de marketing digital y sociedades petroleras hasta operaciones con bots e interferencia electoral directa en más de una docena de países. Co-creó la agencia Numen (2021) junto a su esposa, Natalia Basil, plataforma clave para la campaña presidencial de Javier Milei en 2023.
Repercusiones y temores electorales
Las consecuencias políticas ya se sienten. El diputado Rui Falcão (PT) presentó ante el Supremo Tribunal Federal un pedido de cooperación jurídica con Bolivia para investigar si la estructura de bots sería usada para interferir en las elecciones de octubre de este año en Brasil. Las reacciones a la prisión de Cerimedo son bastante reveladoras. En Argentina, Milei trató el caso como una posible operación política contra él.
Un ecosistema, no un centro de mando
La lectura más rigurosa del caso apunta a un fenómeno estructural. No es necesario imaginar un gran centro clandestino que, desde Washington, Miami, Madrid o Buenos Aires, dirija al conjunto de las derechas radicales y extremas derechas latinoamericanas. Buscar un centro de mando de ese tipo podría incluso hacer perder de vista el fenómeno mucho más concreto que aparece ante nuestros ojos: la constitución progresiva de un ecosistema transnacional en el que circulan los mismos consultores, los mismos medios militantes, los mismos influencers, las mismas técnicas de comunicación política, los mismos relatos y, a veces, los mismos capitales.
Como sintetiza el análisis publicado por El Porteño, Cerimedo pertenece a una nueva capa de empresarios políticos que se mueve entre consultoras electorales, plataformas digitales, medios ideológicos y gobiernos de extrema derecha. Su itinerario —Bolsonaro, Milei, Paz, Kast, Asfura— es la cartografía viva de un modelo político que ha convertido la manipulación digital en método de gobierno y la desinformación transnacional en mercancía. Que un episodio de violencia machista en Santa Cruz de la Sierra haya bastado para exponerlo demuestra, quizá, la fragilidad de un aparato que hasta hace pocas semanas parecía intocable.
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