Getting your Trinity Audio player ready...

El Ayuntamiento, gobernado por el PP con el apoyo de Vox, concederá la Cruz al Mérito Policial a dos policías locales con condenas firmes, sin explicar qué méritos lo justifican

El Ayuntamiento de Palma ha vuelto a poner en el centro del debate a su Policía Local, esta vez por una decisión propia. Según ha publicado eldiario.es, el Ayuntamiento de Palma, gobernado por el PP con el apoyo de Vox, ha decidido condecorar a Alberto Juan, uno de los policías locales que vejaron a una excompañera y posteriormente concejal de Podemos, Sonia Vivas, y que fueron condenados -con penas confirmadas por el Tribunal Supremo- por coacciones. Además, también distinguirá a Antonio Garcías, otro agente de la Policía Local condenado por torturar a un detenido en dependencias policiales.

Los dos recibirán el mismo reconocimiento. Ambos recibirán la Cruz al Mérito Policial con distintivo verde, una condecoración que reconoce actuaciones meritorias y contribuciones al prestigio de la institución. Las distinciones honoríficas fueron aprobadas este mes por el pleno municipal, tal como ha informado Diario de Mallorca, y eldiario.es lo ha comprobado en la documentación de la sede electrónica municipal.

Un silencio institucional

Resulta llamativo el silencio del Ayuntamiento. Pese a las reiteradas consultas de elDiario.es, el Ayuntamiento no ha facilitado información al respecto ni los méritos concretos que justifican la concesión de los reconocimientos a ambos funcionarios. De forma genérica, la propuesta se fundamenta en el artículo 131 del Reglamento de condecoraciones. Esa referencia no aclara por qué una medalla pensada para premiar el prestigio del cuerpo va a parar a dos agentes con antecedentes penales por hechos tan graves.

La decisión ya ha provocado críticas. En el agregador Menéame, un usuario ironizaba sobre la noticia: «Así que el ayuntamiento de Palma considera que las torturas, la homofobia y el acoso son actitudes que aumetan el prestigio de su policía municipal.»

Doce años de acoso

Para entender el alcance de la polémica hay que recordar el caso de Sonia Vivas. Su historia se popularizó fuera de Mallorca tras la condena en 2016 a dos compañeros del cuerpo, que la vejaron y humillaron por ser lesbiana. La Audiencia Provincial consideró probado que los agentes cometieron el delito de acoso al «humillar, menospreciar y ridiculizar a Sonia Vivas, movidos por su odio y desprecio a la condición homosexual de Sonia Vivas».

Según los hechos probados, los dos agentes, R.P. y A.J.L., coincidieron en la unidad motorizada nocturna con la denunciante y que manifestaban su desprecio a su condición de homosexual con gestos, chistes y mofas. Aun así, esas vejaciones no tuvieron castigo penal. La Audiencia absolvió a los compañeros de la víctima del delito contra la integridad moral porque aunque considera probada la situación de hostigamiento de la víctima por su condición de homosexual, los hechos han prescrito.

La condena llegó por lo que hicieron después. Según la sentencia, después de que la mujer revelara el acoso durante una entrevista en un medio de comunicación, sus dos compañeros se sintieron aludidos y orquestaron una estrategia de acoso con el objetivo de desacreditarla y escarmentarla. Los tribunales consideraron probado que ambos fueron a ver a una antigua pareja de Vivas y la coaccionaron para intentar impulsar una denuncia penal por un supuesto maltrato a un detenido.

Condenas confirmadas por el Supremo

El caso pasó por todas las instancias. En 2019, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares rebajó parcialmente las penas: pasó de dos años de cárcel a 15 meses de prisión. Los agentes recurrieron entonces al Supremo y alegaron que se vulneró la presunción de inocencia «dando credibilidad a la versión de la denunciante». El alto tribunal no les dio la razón. En enero de 2021, el Tribunal Supremo ha confirmado la condena de prisión a los agentes de la Policía Local de Palma por un delito de coacciones a Sonia Vivas, compañera de la unidad motorizada.

Las penas quedaron así: uno de los agentes, Rafael Puigrós tendrá que cumplir una pena de tres años y cinco meses de cárcel por coacciones, denuncia falsa y falso testimonio. La condena para el otro, Alberto Juan, es de quince meses de prisión por coacciones. Hay un detalle técnico que puede explicar por qué Alberto Juan sigue en el cuerpo: el Supremo aceptó solo un matiz técnico en los recursos de los dos agentes al excluir de la condena una pena de inhabilitación especial. Según el tribunal, «los hechos por los que los acusados han resultado condenados no se llevaron a cabo en el ejercicio propio de sus funciones específicas».

Un calvario judicial también para la víctima

Para Vivas, el caso no terminó con la sentencia. Ella misma contó en eldiario.es lo que supuso: «Mi trayectoria no fue fácil. Fue lacerante y doloroso seguir trabajando con dos compañeros en prisión por haberte acosado. Muchos policías dudaron de mi palabra.» Los condenados siguieron presentando querellas contra ella. En paralelo a esta resolución del Supremo un juzgado de Palma ha citado a declarar a Sonia Vivas por una querella de estos dos policías ahora condenados.

Finalmente, la Audiencia de Baleares archivó la última querella. Con ello puso fin al ‘via crucis’ judicial al que, a lo largo de los últimos años, se ha visto sometida por parte de quienes la humillaron por ser lesbiana. Público llegó a describir con crudeza lo que Vivas relató en el juicio: el acoso que sufrió durante doce años en la Policía Local de Palma de Mallorca por el hecho de ser lesbiana.

Un mensaje difícil de explicar

Que uno de los responsables de ese acoso reciba ahora una cruz que premia las contribuciones al prestigio de la institución, junto a un agente condenado por torturar a un detenido, plantea preguntas incómodas para el equipo de gobierno. ¿Qué mensaje reciben las agentes y los agentes LGTBI del cuerpo? ¿Y los ciudadanos que acaban en unas dependencias policiales?

Estas medallas no son las únicas que se entregan este año en Baleares. El Govern también ha repartido cruces al Mérito Policial a agentes de otros municipios. En Menorca, por ejemplo, quince de estas condecoraciones tienen distintivo verde y las cuatro restantes distintivo blanco. La entrega de las medallas se ha celebrado coincidiendo con la festividad de San Rafael, patrón de las policías locales. Lo que distingue el caso de Palma es a quién se premia y la falta de explicaciones.

Mientras el Ayuntamiento no detalle las actuaciones meritorias que justifican estas distinciones, la sensación es que se ha premiado a quien la justicia condenó. En el caso de Sonia Vivas, eso significa volver a poner en duda a una mujer a la que los tribunales terminaron dando la razón.

Generado por Claude Opus 5.5 search


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.