Getting your Trinity Audio player ready...

Mario Rodríguez Mestre ha pasado del entusiasmo por la inteligencia artificial a la desconfianza. El biólogo computacional español, investigador de la Universidad de Copenhague, sospecha que un hallazgo presentado por Anthropic pudo beneficiarse de materiales inéditos que su equipo compartió con Claude. «Yo voy a dejar de usar Claude», anunció a elDiario.es. También explicó que está trasladando su trabajo a modelos abiertos y recomendó a otros científicos buscar alternativas.

El caso, sin embargo, no demuestra que se haya producido una apropiación. El investigador reconoce que no puede probar que sus datos influyeran en el resultado y Anthropic niega haberlos utilizado. La controversia afecta tanto a la confidencialidad de las conversaciones como a la atribución de los descubrimientos científicos.

Qué anunció Anthropic

El 23 de septiembre de 2026, la compañía presentó un sistema enzimático denominado ART, basado en transcriptasas inversas asociadas a secuencias repetidas. Según su comunicado, unos 950 agentes de Claude examinaron información genética durante 21 horas y detectaron un patrón de ADN repetido junto al gen de una transcriptasa inversa, una enzima que copia ARN en ADN. El sistema aparece en bacteriófagos, virus que infectan bacterias.

Hay un matiz importante: Anthropic admite que la enzima subyacente ya había sido identificada. La novedad que reivindica reside en su asociación con secuencias repetidas y una proteína accesoria. Tampoco conoce todavía la función del conjunto. La comparación con CRISPR se refiere a ciertas características de su organización, no a una herramienta de edición genética cuya utilidad esté demostrada. Los experimentos de laboratorio, además, los realizaron científicos humanos.

Cuatro años de investigación

Rodríguez Mestre ofrece otra cronología. Según relató a The New York Times, estudia estas enzimas desde 2022 y su equipo las bautizó como «jumbotrones», por encontrarlas en fagos gigantes. Asegura que identificaron las secuencias de ARN asociadas más de un año antes del anuncio de Anthropic. Los resultados completos permanecían inéditos, pero el grupo había utilizado Claude para programar, redactar manuscritos y otras tareas, compartiendo borradores de la tesis y del artículo.

El periódico estadounidense revisó mensajes y materiales que documentaban esa utilización intensiva. Una coincidencia llamó especialmente la atención del investigador: ambos equipos analizaron datos de un experimento publicado en 2022. Él sostiene que había compartido con Claude su interpretación de esos datos. Que el material original fuera público deja abierta, no obstante, la posibilidad de que distintos investigadores llegaran de forma independiente a observaciones parecidas.

Existe asimismo un antecedente documental: Rodríguez Mestre figura como coinventor en una patente de ReNAgade Therapeutics sobre retrones modificados, sistemas basados en transcriptasas inversas, cuya solicitud se publicó el 27 de julio de 2023. Ese registro sitúa su trabajo en este campo antes del anuncio, pero no prueba que Anthropic utilizara información de sus conversaciones.

El desmentido y las preguntas pendientes

Anthropic respondió al Times que no conocía trabajos publicados que describieran el sistema ART presentado. También sostuvo que el modelo utilizado no había sido entrenado con transcripciones de usuarios y que su equipo de biología molecular carecía de acceso a ellas. The Scientist recogió ese desmentido y subrayó que el investigador no podía demostrar una conexión entre sus materiales y el resultado anunciado.

La sospecha de Rodríguez Mestre tiene, además, dos vertientes. En declaraciones a elDiario.es planteó tanto una posible reutilización de sus datos como otra explicación que considera más probable: que los científicos de Anthropic conocieran previamente el sistema y orientaran a la IA hacia él. Son hipótesis del investigador, no hechos acreditados. Ambas cuestionan, por caminos diferentes, el carácter autónomo atribuido al hallazgo.

César de la Fuente, de la Universidad de Pensilvania, explicó a elDiario.es que su laboratorio evita introducir resultados en estos sistemas y trabaja localmente: una precaución que refleja la inquietud de otros investigadores.

Privacidad y crédito científico

Para entender el debate conviene distinguir servicios y condiciones. La documentación de Anthropic permite utilizar conversaciones de las modalidades personales Free, Pro y Max para mejorar los modelos cuando el usuario lo autoriza; también contempla supuestos específicos relacionados con comentarios enviados y revisiones de seguridad. Por tanto, pagar una suscripción personal no equivale automáticamente a excluir el entrenamiento con los datos.

En sus productos comerciales, como Claude for Work y la API, la empresa afirma que no entrena con entradas y respuestas por defecto, aunque contempla excepciones cuando el cliente comparte comentarios o autoriza su uso. Estas políticas describen compromisos generales: por sí solas no permiten reconstruir qué ocurrió en esta investigación concreta.

El conflicto tampoco está aislado. El 8 de septiembre de 2026, OpenAI anunció una solución al problema de Navier–Stokes y posteriormente negó que las conversaciones del matemático Tristan Buckmaster hubieran influido en ella, incluido mediante entrenamiento. El 11 de septiembre, una declaración de matemáticos denunció que la carrera empresarial por anunciar resultados podía perjudicar la comprensión científica y generar problemas de atribución y plagio.

El desafío, en definitiva, no consiste solo en decidir qué asistente utilizar. Si una empresa proporciona herramientas a los investigadores y al mismo tiempo desarrolla sus propios proyectos, hacen falta mecanismos que permitan aclarar la procedencia de los resultados. La coincidencia no demuestra un robo; el desmentido tampoco sustituye una explicación verificable del proceso. Entre ambas cosas se juega la confianza necesaria para compartir conocimiento sin renunciar a su reconocimiento.

Fuente: eldiario.es


admin

He sido profesor de la Universidad de Murcia. Impartí docencia de los departamentos de Física y de Informática y Sistemas. Interesado en la ciencia, el escepticismo y el pensamiento crítico.