Web del Ministerio de Sanidad con los componentes de unos 500 alimentos

Cuántas calorías tienen 100 gramos de fuet? ¿Y potasio un pimiento? ¿Qué alimentos tienen más vitaminas? Informar de qué y cómo comemos para promocionar hábitos saludables es el objetivo de una base de datos que unifica las distintas tablas de composición de alimentos existentes en España, presentada ayer por el Ministerio de Sanidad y Política Social. Accesible a través de la web http://www.bedca.net/ proporciona información con hasta 39 parámetros, de acuerdo con estándares europeos, sobre los nutrientes de los 500 productos más consumidos en España, desde lácteos, cárnicos y verduras hasta pescados, mariscos, chocolates, frutos secos y bebidas. El objetivo, según la ministra, Trinidad Jiménez, es alcanzar el millar antes de fin de año.

Acceso: http://www.bedca.net


Reglamento (UE) 765/2010 sobre límite máximo de residuos fitosanitarios en alimentos

Reglamento (UE) 765/2010 de la Comisión, de 25 de agosto de 2010, que modifica los anexos II y III del Reglamento (CE) 396/2005 del Parlamento Europeo y del Consejo por lo que respecta a los límites máximos de residuos de clorotalonil, clotianidina, difenoconazol, fenhexamida, flubendiamida, nicotina, espirotetramat, tiacloprid y tiametoxam en determinados productos.

Fuente: Sinapti

Bajo licencia Creative Commons

¿Existe el agua en polvo?

Según una investigación presentada por el Dr. Ben Carter en el «240 National Meeting of the American Chemical Society» que se celebra en Boston (EE.UU.), «pronto podremos ver olas de agua seca».

Consiste en gotas de agua cubiertas de una capa de óxido de silicio que adoptan el aspecto de un polvo fino, aunque siguen siendo 95% agua. Esta agua seca absorbe el CO2 con más facilidad que el agua normal.

¿La utilidad? Combatir el cambio climático, ya que el agua seca absorbe algunos de los gases que provocan el efecto invernadero como el metano y el dióxido de carbono.

Fuente: treehugger A Discovery company

Envases cultivados en vez de fabricados

Un nuevo material de embalaje que se cultiva y crece por sí­ mismo en las formas deseadas, está comenzando a ser utilizado en  en Estados Unidos.

Estos novedosos envases para embalaje están  elaborados a partir de residuos agrí­colas no comestibles y raí­ces de hongos. El material se denomina «mycobond», y su fabricación consume solo un octavo de la energí­a y una emisión de la décima parte del dióxido de carbono del proceso de elaboración del material de espuma usado tí­picamente para proteger de golpes el contenido de paquetes.

Y, a diferencia de la mayoría de los sustitutos de la espuma, cuando ya no sirve, se convierte en un abono orgánico muy útil en el jardá­n.

Información completa en: Selected Science News

Como la mente puede engañar al estómago al comer

La clave definitiva para perder peso podrí­a estar en manipular nuestras suposiciones sobre cuánto nos saciala comida que nos disponemos a consumir.

Una investigación realizada por el Dr. Jeff Brunstrom, experto en Comportamiento Nutricional del Departamento de Psicologí­a Experimental de la Universidad de Bristol, y su equipo, han demostrado que los participantes en los experimentos del estudio estaban más satisfechos durante períodos más largos de tiempo, después de consumir distintas cantidades de comida, cuando eran inducidos a creer que los tamaños de las porciones eran más grandes de lo que realmente eran.

Los recuerdos sobre cuán satisfactorias fueron las comidas anteriores también desempeñaron un papel en la cantidad de tiempo que permanecí­a sin hambre cada persona. Todos estos resultados sugieren que los recuerdos y el aprendizaje desempeñan un papel importante en el control de nuestro apetito.

En el primer experimento, a los participantes les mostraron los ingredientes de un batido de fruta. A una mitad se les mostró una porción pequeña de fruta, y a la otra mitad se les mostró una porción grande. Entonces se les pidió que evaluaran la «saciedad esperada» del batido y que proporcionaran evaluaciones antes y tres horas después de consumirlo. Los participantes a quienes se les mostró la porción grande de fruta informaron de una sensación de saciedad significativamente mayor, aunque a todos los participantes se les dio la misma cantidad de fruta.

En un segundo experimento, los investigadores manipularon la cantidad de sopa real y la cantidad percibida que las personas pensaron que habí­an consumido. Usando un cuenco de sopa conectado a una bomba oculta bajo el cuenco, sin su conocimiento, la cantidad de sopa era aumentada o disminuida mientras los participantes comí­an. Tres horas después de la comida, la cantidad de sopa percibida (recordada) en el cuenco, y no la cantidad real de sopa consumida, predecí­a los niveles de hambre y de sensación de saciedad posteriores al convite.

La conclusión a la que han llegado los autores del estudio es que el grado en que la comida puede saciar el hambre no está determinado tan solo por las dimensiones fí­sicas de la ración, su contenido de energí­a y otros factores comúnmente tenidos en cuenta. También está influenciado por la experiencia anterior con un alimento o ración del mismo, lo que afecta a nuestras suposiciones y expectativas sobre la saciedad. Esto tiene un efecto inmediato en el tamaño de las porciones que seleccionamos y un efecto en el hambre que experimentamos después de comer.

Fuente: Blog Minadatos

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