¿Cómo la bacteria de la salmonella puede contaminar huevos?

Aunque el huevo promedio luce muy inocente,  puede estar contaminado con  una peligrosa bacteria llamada Salmonella. Pero como esta bacteria puede penetrar e infectar un huevo? La bacteria,Salmonella enteritidis (también conocida como S. enteritidis), puede invadir un huevo de diferentes formas. Un modo, es por contaminación de las cascaras de los huevos por materia fecal. La bacteria está presente en los intestinos y los heces fecales de humanos y animales infectados, incluidos gallinas, y pueden contaminar a los huevos cuando estas gallinas se sientan sobre ellos. Limpieza rigurosa e inspecciónes de las cascaras de los huevos fueron implementadas en la década de los 70 por el Departamento de Agricultura, Seguridad de los Alimentos  y Servicio de Inspección de EE.UU. (FSIS). Sin embargo,  brotes de salmonellosis (la infección producida por la bacteria de la Salmonella) todavian ocurren porque la Salmonella también infecta los ovarios de gallinas que lucen saludables, contaminando los huevos dentro de la gallina antes que las mismas cascaras sean formadas, acorde a FSIS. Para mantener bajo control esta clase de contaminación, la industria de producción de huevos realiza pruebas sistemáticas para encontrar la presencia de la bacteria en los ovarios de las gallinas.
Solo un pequeño número de gallinas en los Estados Unidos parecen estan infectadas con Salmonella a un tiempo dado; acorde al Centro de Control de Enfermedades y Prevención. Este mismo centro también asegura que una gallina infectada puede producir huevos normales (sin ninguna clase de contaminación) mientras que ocasionalmente producir huevos contaminados con la bacteria. La pregunta que se impone frente a este escenario es simple. Como un consumidor puede decir con certeza si un huevo contiene salmonella o no? Es un hecho establecido que la Salmonella puede afectar gallinas de diferentes calidades y no hay evidencia científica válida que muestre que huevos denominados como “orgánicos”, “naturales”, “alta calidad” puedan estar contaminados por la bacteria.

Especialistas de salud pública del CDC también recomiendan no servir huevos no bien cocinados, dado que una cocción completa de los huevos mata la bacteria. Dado que ambos, el exterior y el interior de huevos contaminados aparentan ser normal, lo mejor es evitar consumir huevos mal cocinados. Los especialistas del FSIS recomiendan que los platos que contienen huevo sean cocinados a una temperatura de al menos 71 grados Celsius. Tipicamente, una persona con una infección con Salmonella desarrolla fiebre, dolores abdominales y diarrea después de haber consumido la comida contaminada. La enfermedad puede durar de de 4 a 7 días y la mayoría de las personas no necesitan antibióticos para recuperarse. Sin embargo, los niños y personas mayores, que poseen sistemas inmunológicosno no tan fuertes pueden resultar seriamente afectados. En esta clase de pacientes la infección puede moverse de los intestinos hacia el torrente sanguineo y hacia otras partes del cuerpo. Esto puede llevar a la muerte de esta clase de paciente al menos la persona sea tratada con antibióticos de un modo rápido y efectivo.

Fuente:  CAMBRICO

Bajo licencia Creative Commons no comercial

La dieta ‘DASH’ reduce el riesgo de ataque cardíaco en casi el 20 %

Comer una dieta rica en frutas y verduras y baja en grasas saturadas puede reducir significativamente el riesgo de ataque cardiaco en personas que tienen presión arterial ligeramente elevada, afirman investigadores de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.).

La dieta que examinaron, llamada dieta DASH (por las siglas en inglés de método dietético para detener la hipertensión) se diseñó para reducir la presión arterial y el colesterol. En este nuevo estudio, redujo el riesgo de ataque cardiaco en casi veinte por ciento, señalaron los investigadores.

«La enfermedad cardiaca es una importante causa de mortalidad y morbilidad en EE. UU.», aseguró la investigadora líder, la Dra. Nisa M. Marathur, profesora asistente de medicina de la Facultad de medicina de la Johns Hopkins. «Por ende, la adopción de la dieta DASH tendría importantes beneficios a escala de salud pública».

La dieta también conlleva la reducción de las grasas, la carne roja, los dulces y las bebidas azucaradas, reemplazándolos con granos integrales, aves, productos lácteos bajos en grasas, pescado y frutos secos. El plan alimentario es recomendado por las Directrices Dietéticas para los Estadounidenses de EE. UU. y la American Heart Association.

Para el estudio, que aparece en la edición en línea del 31 de agosto de la revista «Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes», el equipo de Maruthur estudió a 436 personas que tenían hipertensión o prehipertensión y que no tomaban medicamentos para la presión arterial. Los participantes fueron asignados a la dieta DASH; a una dieta estadounidense típica que es baja en minerales importantes y alta en grasas saturadas, grasa total y colesterol; o a una dieta estadounidense con adición de frutas y verduras.

La presión arterial alta o hipertensión es un importante factor de riesgo de la enfermedad cardiaca, el accidente cerebrovascular, la insuficiencia cardiaca y la enfermedad renal.

Para determinar el riesgo de sufrir un ataque cardiaco en un periodo de diez años, los investigadores utilizaron la ecuación de riesgo del Estudio cardiaco de Framingham.

Tras ocho semanas, los que seguían la dieta DASH, que comían de nueve a once porciones de frutas y verduras al día, habían reducido su riesgo de ataque cardiaco en 18 por ciento, frente a los que comían una dieta estadounidense. También observaron una reducción en sus niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (el «malo») de alrededor de siete por ciento, y su presión arterial sistólica se redujo en 7 mm Hg.

Aunque los participantes tanto blancos como negros se beneficiaron de la dieta DASH, los negros obtuvieron el mayor beneficio, anotaron los investigadores. Los negros que siguieron la dieta DASH consiguieron un declive en el riesgo cardiaco de 22 por ciento frente a los que seguían una dieta típica, en comparación con ocho por ciento entre los blancos.

Los que comían la dieta estadounidense con adición de frutas y verduras redujeron su riesgo de ataque cardiaco en once por ciento, en comparación con los que se atragantaban con la dieta estadounidense normal.

«El problema con la hipertensión es que realmente se trata de un asesino silencioso, porque no se siente», apuntó Samantha Heller, coordinadora de nutrición clínica del Centro para la Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut. Millones de personas no tienen idea de que su presión arterial es elevada, y andan por ahí como «bombas de tiempo», advirtió.

Los que saben que son hipertensos no siempre saben que hacer además de tomar fármacos, añadió Heller.

«La buena noticia es que con unos cuantos cambios a la dieta el riesgo de estas enfermedades y sus comorbilidades puede reducirse considerablemente. Por ejemplo, añadir una ensalada o algunas verduras al almuerzo. Comer fruta de postre. Hacer puré de papas con aceite de oliva y leche baja en grasa. Añadir mozzarella bajo en grasa, brócoli, espinaca y hongos a la pizza», sugirió.

«El plan dietético DASH es una buena forma de que la gente intente reducir su presión arterial y mejorar su salud general», aseguró.

Otro experto, el Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que aunque se ha mostrado que la dieta DASH reduce la presión arterial sistólica y los niveles totales de colesterol, cambiar los factores de riesgo no siempre se traduce en una reducción en la enfermedad cardiaca en sí.

«Por tanto, es esencial considerar la modificación de la dieta y otras formas de modificación del estilo de vida mediante el mismo estándar de excelencia con que se ha considerado las estatinas y las terapias médicas antihipertensivas», apuntó. Lo que se necesita son ensayos prospectivos aleatorios para demostrar una reducción real en los eventos de enfermedad cardiaca coronaria, enfatizó Fonarow.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Nisa M. Maruthur, M.D., M.H.S., assistant professor of medicine, Johns Hopkins Medical Institutions, Baltimore; Gregg C. Fonarow, M.D., professor, cardiology, University of California, Los Angeles; Samantha Heller, M.S., R.D., dietitian, nutritionist, exercise physiologist, clinical nutrition coordinator, Center for Cancer Care, Griffin Hospital, Derby, Conn.; Aug. 31, 2010, Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes, online.

Información ampliada:  Medline

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