Cajas de cereales con luces parpadeantes y latas de sopa que se autocalientan

Toca Comer. Tecnología eCoupled. Marisol Collazos Soto

En el CES 2011 de Las Vegas (EE.UU.) se presentó la tecnología eCoupled que no tardaremos en verla en múltiples aplicaciones de la vida cotidiana (hasta en la sopa). La veremos en las cajas de cereales (Honey Nut Cheerios de General Mills y en los cereales Trix de los supermercados estadounidenses) que llamarán la atención gracias a sus luces parpadeantes (además los fabricantes podrán seguir de forma inalámbrica las cantidades y fechas de caducidad y los almacenes podrán llevar la gestión de inventario), o las latas de sopa que se auto-calentarán, gracias a una bobina de calefacción integrada en el envase. Cuando se coloca sobre una superficie con la tecnología eCoupled integrada, se pulsa el botón del envase y tras unos segundos se enciende una luz indicando que la sopa está lista para su consumo y, naturalmente, bien calentita.

La compañía Fulton Innovation, que tiene su sede en Ada, Michigan (EE.UU.) ha desarrollado una innovadora tecnología inteligente de acoplamiento inductivo que se conoce como eCoupled y cuyas aplicaciones potenciales son de muy largo alcance, que por supuesto van más allá de las cajitas de cereales y se podrá integrar en los teléfonos inteligentes, en los lectores de libros electrónicos, ordenadores portátiles, vehículos eléctricos y así hasta el infinito. Porque en lugar de conectar estos dispositivos a una toma eléctrica, se podrían alimentar simplemente colocándolos sobre una superficie equipada con la tecnología eCoupled (en el caso de los vehículos eléctricos, en un parking equipado con eCoupled).

Fulton Innovation está trabajando con una amplia gama de empresas líderes del sector para integrar esta tecnología que utiliza el acoplamiento inductivo (las superficies están equipadas con una bobina de transmisión primaria que pueden proporcionar energía a múltiples dispositivos equipados con bobinas secundarias) en los dispositivos electrónicos, así como la correspondiente infraestructura. La idea es tener esta energía inalámbrica disponible en todo, desde mesas a los pasillos de comestibles en los supermercados o en el garaje de estacionamiento. La tecnología también podría ser utilizada para comunicar los datos de varios dispositivos a un teléfono inteligente. Por ejemplo, una freidora podría avisar cuando la comida está a punto y se colocaría a fuego lento. O cuando estás en el supermercado, puedes usar tu teléfono para comprobar la cantidad de leche que te queda en tu frigorífico.

Fuente: Blog Tecnológico NEVA

Bajo licencia Creative Commons

Una norma europea obligará detallar en las etiquetas de alimentos los niveles de azúcar, sal y grasas

Los ministros de Sanidad y Consumo de la UE aprobarán este martes, tras casi tres años de negociaciones, una nueva norma que obligará a la industria alimentaria a detallar en las etiquetas de alimentos y bebidas su contenido de azúcar, sal y grasas.

Estos datos deberán aparecer en el envase de forma clara y legible. El objetivo de la iniciativa es dar a los consumidores una mayor información que les permita optar por una dieta saludable y contribuir así a la lucha contra la obesidad.

Esta legislación sobre etiquetado de alimentos no se aplicará finalmente al vino, la cerveza, los licores y las bebidas alcohólicas aromatizadas.

Se atienden así las exigencias de países como España, Francia, Italia, Alemania, Portugal, Grecia, Bulgaria, Austria, Chipre y Rumanía, que desde el inicio de las negociaciones solicitaron que el vino quedara fuera de la norma.

La norma todavía debe ser ratificada por la Eurocámara. Además, los Estados miembros contarán con un periodo transitorio para aplicarla, por lo que no se espera que entre plenamente en vigor hasta 2013 o 2014, según informaron fuentes europeas.

Ampliar información en:  facua

Derivado de altramuces ayuda a reducir la acumulación de grasas

La comida debe ser deliciosa, saludable y producida de forma sostenible. Investigadores están trabajando en nuevos métodos para el uso de muchas partes de plantas como  mejor sea posible para la nutrición. En el futuro, los ingredientes vegetales podrían sustituir materias primas animales. Las semillas de altramuz, por ejemplo, se pueden utilizar para producir embutidos exquisitos bajos en grasa.

En los países emergentes como China o Brasil, el consumo de carne está aumentando dramáticamente. De hecho, el consumo mundial de carne roja se ha cuadruplicado desde 1961. La FAO espera aumentar la producción y lograr duplicar  la producción mundial de carne para el año 2050. La cuestión es si nuestro planeta, con sus recursos agrícolas limitados, todavía será capaz de satisfacer todas nuestras necesidades en el futuro.

Se necesita una gran cantidad de tierra para producir carne. «Producir un kilogramo de carne consume entre siete y 16 kilogramos de cereales o la soja para la alimentación animal», informa el Dr ingeniero Peter Eisner. «Como resultado, en EE.UU. alrededor del 80 por ciento de los cereales se dedican a alimentar al ganado.» En comparación con la producción de carne, el cultivo de plantas como fuente de alimento es mucho menos intensivo de la tierra. Se necesitan 40 metros cuadrados para producir un kilogramo de carne, sin embargo,  el espacio mismo podría producir 120 kilogramos de zanahorias o 80 kilogramos de manzanas en su lugar. Como el investigador señala: «Las plantas son una fuente de alimentos de alta calidad, pero también pueden  proporcionar materias primas para las aplicaciones tecnológicas – y son una fuente de energía.» Demuestra esto el caso de las semillas de girasol: que son utilizadas para la producción de combustible, sus residuos se usan como alimento para el ganado, de baja calidad. Como resultado, en una parcela de unos 10 000 m2 de tierra se podía esperar  obtener alrededor de 950 euros. Si todos los componentes se procesaron y se convierte en materia prima de alta calidad para alimentos, cosméticos y la industria del combustible, la misma porción generaría 1770 euros en ingresos.

Los ingredientes alimentarios a base de plantas se puede esperar que desempeñen un papel particularmente importante como un sustituto de materias primas de origen animal. Eisner presentó un «sucedáneo de la leche» a base de proteínas de altramuz y adecuado como base para  alimentos como los helados o el queso. No contiene lactosa, tiene un sabor neutro, es libre de colesterol y rica en ácidos grasos poliinsaturados. Las semillas de altramuz también son el ingrediente básico de una nueva  proteína vegetal  aislada con propiedades semejantes a la grasa que ha sido desarrollado por el investigador Sussmann Daniela. Un método de producción especial que se aplica a la semilla de altramuz produce una suspensión de proteína de alta viscosidad con una consistencia muy cremosa. «La estructura microscópica de este producto se asemeja a la de las partículas de grasa en la carne de salchicha. Así que se puede utilizar para producir embutidos bajos en grasa con sabor tan bueno como el original «, agregó el investigador. En las pruebas sensoriales se investigó si la adición de proteínas de altramuz podría mejorar la impresión deliciosa y cremosa  de una receta de salchicha baja en grasa. Con éxito: «Mediante la adición de 10 por ciento de proteína aislada, hemos sido capaces de mejorar notablemente la impresión, parecida a la grasa de paté de hígado de bajo contenido graso.»

Toca Comer. Altramuces. Marisol Collazos Soto

Dado que los embutidos se encuentran entre los alimentos con los más altos niveles de grasa, este sería sin duda un paso en la dirección correcta. En promedio, un alemán se come 31 kilos de embutidos al año. El resultado: una población con sobrepeso y enfermedades cardiovasculares. Si algo de la grasa pudiera ser sustituida con proteínas procedentes de plantas, todos se beneficiarían: los consumidores por comer menos grasa, el agricultor a través de mayores beneficios, y el medio ambiente porque las plantas se pueden producir de manera más sostenible que la carne.

Fuente: Eating low-fat, thanks to lupin proteins

Fraunhofer Institute for Process Engineering and Packaging IVV in Freising (Alemania)

Mostrar el contenido energético de los alimentos no cambia la elección del menú (cadena Taco Time)

Desde hace poco más de un año, los restaurantes de la cadena ‘Taco Time’, en el condado estadounidense de King (Seattle y sus alrededores), cumplen con la nueva norma de mostrar en sus menús las calorías. Sin embargo, esa medida no ha cambiado las decisiones de sus clientes, según acaba de constatar un estudio  publicado en la revista ‘American Journal of Preventive Medicine’.

Hace algún tiempo que varios estados de EE.UU. tratan de combatir la [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] que sacude al país con medidas como ésta. Sin embargo, ésta es la primera vez que un grupo de investigadores ha tratado de cuantificar los efectos reales que tiene informar a los consumidores de las calorías que se están metiendo para el cuerpo.

Y a juzgar por los resultados obtenidos por Eric Finkelstein y su equipo (de la Universidad de Duke), parece que la intervención, por sí sola, no tiene efecto. Tras 13 meses de aplicación de la norma, los restaurantes ‘Taco Time’ de este condado no sufrieron ninguna modificación con respecto a otros establecimientos de la misma cadena en otros lugares del país. La cantidad de calorías ingeridas y los menús seleccionados fueron idénticos en unos y otros.

Toca comer. Menú Taco Time. Marisol Collazos soto

Fuente:  Noticias de salud

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