Los consumidores no leen la información nutricional de los envases

Investigadores pidieron a 203 personas que observaran la información sobre 64 productos alimenticios distintos, presentada en una pantalla de ordenador. La información incluía la conocida etiqueta de datos nutricionales, una imagen y una lista de ingredientes, y una descripción del producto que incluía su precio y cantidad.

Se rastrearon los movimientos oculares de los participantes a medida que veían la información en las pantallas de las computadoras. Esto reveló que muchos participantes solo leen las primeras cinco líneas de la etiqueta de datos nutricionales, y reportaban ver mucho más de ciertos artículos en la etiqueta de lo que en realidad veían, según el estudio.

Mientras 33 por ciento afirmaron que siempre veían el contenido calórico, 31 por ciento dijeron lo mismo sobre la cantidad total de grasa, 20 por ciento sobre el contenido de grasa trans, 24 por ciento sobre el contenido de azúcar y 26 por ciento sobre el tamaño de la porción.

Sin embargo, apenas el nueve por ciento de los participantes en realidad vieron el dato calórico de casi todos los productos del estudio, y apenas un uno por ciento vieron el contenido total de grasa, grasa trans y azúcar, así como el tamaño de la porción.

El estudio también halló que los participantes vieron las etiquetas de datos nutricionales colocadas en el centro con mayor frecuencia y durante más tiempo, en comparación con las etiquetas colocadas a los lados derecho o izquierdo (periféricamente) en los artículos alimenticios. La mayoría de las etiquetas de datos nutricionales en los productos alimenticios vendidos en Estados Unidos se colocan periféricamente, anotaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición de noviembre de la revista Journal of the American Dietetic Association.
Toca Comer. Los consumidores no leen el etiquetado nutricinal. Marisol Collazos Soto
Fuente imagen: Eroski

Etiqueta con interface USB para controlar la calidad de los alimentos

Toca Comer. Etiqueta con USB, para transporte alimentos. Marisol Collazos Soto

La nueva etiqueta con interface USB sirve para controlar la calidad de los alimentos durante el transporte y almacenamiento,  presentada por PakSense, una empresa estadounidense especializada en el desarrollo de producto de detección inteligentes, diseñados específicamente para controlar los alimentos perecederos.

La etiqueta controla la temperatura y el tiempo de los productos durante su distribución y almacenamiento, con la conexión USB se pueden descargar los datos en el ordenador, generando automáticamente un archivo  con información detallada sobre el tiempo de almacenaje y las variaciones de temperatura que han sufrido los productos durante ese período, además la información se complementa con gráficos y un resumen general.

La etiqueta USB de los alimentos se denomina etiqueta XpressPDF, se ha concebido especialmente para controlar aquellos alimentos conservados en frío, con ella se logra determinar si en algún momento se ha roto la cadena de frío y por tanto, si existe riesgo de contaminación por bacterias, algo que reduciría notablemente la vida útil de los alimentos. Los rangos de temperatura según los productos están pre programados en las etiquetas, simplemente se han de colocar en el producto o en el envase y activarla pulsando un pequeño botón. La medición de la temperatura se realiza cada minuto, por lo que el control es muy preciso y garantiza que se capturen las variaciones de temperatura.

XpressPDF es una etiqueta especial impermeable que soporta condiciones adversas y cuenta con una numeración específica que la hace única para cada alimento, por lo que el seguimiento de cada producto es mucho más sencillo. Otro detalle a destacar es la posibilidad de interrumpir temporalmente la monitorización que la etiqueta alimentaria USB realiza para llevar un control, posteriormente se vuelve a colocar y se activa nuevamente.

Ampliar información en:  Agromeat

 

 

Los adolescentes son el objetivo de empresas de refrescos

Toca comer. Adoloscentes en EE.UU. objetivo de empresas de refrescos. Marisol Collazos Soto
Un estudio encuentra que niños y adolescentes estadounidenses están viendo mucha más publicidad de bebidas gaseosas que antes, dado que los fabricantes expandieron su publicidad a internet, y la población negra e hispana es el principal objetivo de las empresas.

La investigación, del Centro de Política Alimentaria y Obesidad de la Universidad de Yale, también constató que muchas bebidas a base de frutas y bebidas energéticas, muy populares entre los adolescentes, tienen tanta azúcar añadida y calorías como las gaseosas regulares.

Los investigadores hallaron también que los niños eran expuestos a un 22 por ciento menos de anuncios de las bebidas azucaradas de PepsiCo en ese lapso.

Los chicos y los adolescentes negros vieron un 80 a un 90 por ciento más de anuncios que los niños blancos, incluyendo el doble de la bebida energética 5-Hour Energy y el agua vitaminada de Coca-Cola y Sprite.

Durante el mismo periodo, los niños hispanos vieron un 49 por ciento más de anuncios de bebidas azucaradas y energéticas en la televisión de habla española, y los adolescentes hispánicos vieron un 99 por ciento más de publicidades.

Los jóvenes están siendo asaltados por estas bebidas que son altas en azúcar y bajas en nutrientes, dijo Kelly Brownell de Yale, co-autor del informe. Las empresas las están comercializando de forma muy agresiva.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que alrededor del 15 por ciento de los niños tienen sobrepeso u obesidad en el país.

Los chicos de hoy es probable que tengan una esperanza de vida más corta que sus padres, lo que afectará su capacidad de trabajo y el pago de impuestos, y amenaza con elevar los costos sanitarios.

Cuando se trata de bebidas energéticas como Red Bull y Amp, el marketing está sesgado hacia los jóvenes, aún cuando la Academia Estadounidense de Pediatría dice que las bebidas energéticas con alta cantidad de cafeína no son apropiadas para los niños y adolescentes.

En el 2010, los adolescentes vieron un 18 por ciento más de anuncios de televisión, y escucharon un 46 por ciento más de anuncios de radio de bebidas energéticas que los adultos.

Brownell, un sincero crítico de la industria de la comida y bebida, dijo que ha habido mucha investigación sobre el problema del marketing de alimentos poco saludables para niños, especialmente desde que la primera dama estadounidense Michelle Obama convirtió en su firma la lucha contra la obesidad infantil.

Brownell dijo que era importante considerar la interacción «online» que los niños tienen con las marcas, especialmente desde que suelen permanecer conectados a internet más tiempo que viendo anuncios de televisión.

El informé halló, por ejemplo, que 21 marcas de bebidas azucaradas tenían canales de YouTube en el 2010 con más de 229 millones de visitas hasta junio del 2011. Los investigadores constataron que Coca-Cola era la marca más popular en Facebook, con más de 30 millones de seguidores.

Las páginas de internet gestionadas por marcas de refrescos más visitadas eran MyCokeRewards.com y Capri Sun, que es propiedad de Kraft Foods.

Otros hallazgos del informe incluyen análisis específicos de las bebidas. Por ejemplo, se indica que 225 gramos de una bebida regular a base de frutas tiene 110 calorías y siete cucharadas pequeñas de azúcar, la misma cantidad encontrada en 225 gramos de gaseosa regular o bebida energética.

Fuente: Alimentariaonline

 

 

Un estudio cuestiona el mito del yogurt probiótico

Toca Comer. No se verifican científicamente los efec tos publicitados de los probióticos. Marisol Collazso Soto
Científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis han analizado los beneficios en ratones y humanos de comer un yogur al día, y los resultados aparecen recogidos en la revista especializada Science Translational Medicine.

El equipo, dirigido por Jeffrey Gordon, director del Center for Genome Sciences & Systems Biology de la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.), analizó la comunidad de microbios que viven de forma natural en el intestino y ayudan a descomponer los alimentos que el cuerpo no puede digerir por sí mismo.

Los investigadores analizaron la composición bacteriana y patrones específicos de expresión genética de las comunidades microbianas del intestino humano y de los ratones antes, durante y después del consumo de una marca determinada de yogur durante cuatro meses.

Tras analizar los datos, el equipo descubrió que, tanto en el caso de los humanos como en el de los ratones, el consumo de yogur no cambió la especie y contenido genético de las comunidades microbianas intestinales.