La coliflor transgénica no presenta ningún peligro

Toca Comer. La coliflor transgénica no presenta ningún peligro . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Hace unos días, salió publicado un artículo que afirmaba que una nueva investigación había encontrado un «gen tóxico» presente en muchos alimentos modificados genéticamente que previamente había sido pasado por alto por los reguladores y ponía en duda la seguridad de los alimentos transgénicos aprobados.

Los autores de una nueva investigación, la Dra. Nancy Podevin y el profesor Patrick du Jardin, opinan diferente:

«Se ha sabido desde hace algunos años que una secuencia de ADN utilizada para activar y desactivar los genes (un interruptor de genes) en algunas plantas transgénicas también forma el extremo de la cola de un gen de un virus en el mosaico de virus de la coliflor. Este virus vegetal de origen natural es ubicuo en las plantas y los alimentos derivados, tanto transgénicos como no transgénicos, y no plantea problemas de seguridad para la salud humana ni animal«.

«A la luz de los recientes avances en la comprensión de cómo se comporta este gen cuando se produce dentro de un virus, hicimos una evaluación completa del riesgo de la parte del mosaico de virus de la coliflor utilizándolo como un interruptor genético. Mirábamos cómo la presencia de parte de este gen viral puede afectar la fisiología de las plantas modificadas genéticamente. Estudiamos las variantes del gen interruptor que se introducen en las plantas transgénicas y las condiciones en que este segmento de gen podría ser activado para producir un fragmento de la proteína viral, en detalle. No se identificó ningún riesgo para la salud humana cuando este gen estuvo presente en plantas modificadas genéticamente».

Fuente: GMO Pundit

Anice rechaza el informe (OCU) sobre hamburguesas envasadas por su falta de rigor

Toca Comer. Anice rechaza el informe (OCU) sobre hamburguesas envasadas por su falta de rigor. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE) manifiesta su rechazo al informe sobre hamburguesas hecho público por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), por su falta de rigor, parcialidad y la intención de generar confusión y sensación de inseguridad en el consumidor.

La información publicada se basa en afirmaciones subjetivas como “calidad pobre”, “mala”, “aceptable”, producto “poco apetecible”, junto a inexactitudes graves y mala fe a la hora de establecer la valoración.

En este sentido, se afirma, por ejemplo, que “16 de 20 hamburguesas analizadas llevaban sulfitos, un aditivo para evitar las bacterias y mantener el color original de la carne que en grandes cantidades puede provocar vómitos, dolores abdominales y, en personas con alergia, dolores de cabeza y nauseas…”

La realidad es que los sulfitos son un aditivo perfectamente regulado en su aplicación a los productos cárnicos, y por lo tanto se emplean en las cantidades establecidas en la normativa. Su uso es especialmente importante en productos microbiológicamente muy perecederos como las hamburguesas para asegurar la seguridad alimentaria y la estabilidad microbiológica de los elaborados.

Al contrario de lo que se afirma en el informe, los sulfitos decoloran la carne y, por lo tanto, su utilización no tiene razones comerciales sino que se emplean por responsabilidad, para garantizar la seguridad de los productos puestos a disposición del consumidor.

Por otro lado, para la elaboración de dicho informe se han utilizado técnicas analíticas de detección molecular (PCR o Reacción en Cadena de la Polimerasa) que detectan partes infinitesimales o trazas de proteínas o ADN. Por ello, la misma Unión Europea establece en toda su legislación relacionada con la salud y la seguridad los necesarios niveles de tolerancia en la detección analítica. No tiene ningún sentido por ello hablar de fraude comercial por la detección de determinadas proteínas o ADN perfectamente aptos para el consumo.

Resulta igualmente poco creíble que en el análisis se presenten resultados divergentes para productos elaborados en las mismas instalaciones de producción pero comercializados con la marca propia del fabricante y con marca blanca o del distribuidor.

Fuente: ClubDarwin.NET

Peligro de los llamados «productos naturales beneficiosos para la salud»

Toca Comer. Peligro de los llamados

El crecimiento del mercado de los llamados productos naturales beneficiosos para la salud (Natural Health Products, NHP, es el término que usa la literatura anglosajona), crece sin pausa en el mundo occidental. Recientes publicaciones indican que el 60% de los americanos, el 50% de los europeos y hasta el 71% de los canadienses usan alguno de esos productos, con cifras de negocio de billones americanos de dólares. En el caso de Canadá, se estima que un 37% los consume diariamente en forma de un amplio segmento que incluye vitaminas, hierbas medicinales, suplementos, homeopatía, etc. Además, con el fenómeno de la globalización, pueden encontrarse en el mercado, con relativa facilidad, productos provenientes de culturas como la china o la asiática, sin que estén sujetos a protocolos específicos que permitan saber la composición de los mismos. Como resultado de ello, algunas Agencias gubernamentales que velan por la salud de sus ciudadanos han comenzado a evaluar los posibles riesgos de este tipo de productos no convencionales.

En junio de 2011, el primer aviso serio lo dió el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) del Gobierno americano que, en el duodécimo informe sobre productos cancerígenos, introducía en la lista de tales a la familia de los ácidos aristolóquicos que se encuentran en cantidades apreciables en plantas como la Aristolochia y la Asarum (el jengibre salvaje), que forman parte de muchos preparados de la medicina herbal china. La HHS advertía entonces que existen datos suficientes como para asegurar que el consumo de esas plantas incrementa el riesgo de cáncer de vejiga y del tracto urinario.

En noviembre del pasado año, investigadores canadienses y suecos [Plos One 7(11), 1-12 (2012)] han añadido un elemento más a considerar. En un trabajo en el que se estudian un total de 121 preparados provenientes de diversos ámbitos (incluyendo medicina china, ayurvédica o la basada en productos marinos) además de 49 medicamentos convencionales, los investigadores han analizado dichas muestras a la búsqueda de elementos tóxicos como mercurio, cadmio, plomo, arsénico, antimonio y un corto etcétera.

Las conclusiones del artículo son bastante ilustrativas, muchos de los elementos contaminantes investigados se han encontrado tanto en los preparados que hemos denominado arriba como NHP, como en los medicamentos. Sin embargo, cuando se pasa lista de aquellos que contienen esos elementos tóxicos por encima de los límites establecidos como seguros por las agencias, un relativamente pequeño porcentaje de los productos «naturales», frente a ninguno de los medicamentos, contenían niveles por encima de los peligrosos de mercurio, cadmio, plomo, arsénico y aluminio. Y eso era particularmente evidente en determinados preparados chinos en lo tocante al mercurio y al aluminio.

Como dicen los autores del artículo al final del mismo, «aunque es obvio que hay una menor presión social sobre los efectos secundarios de estos preparados, en comparación con la que se hace sobre la industria farmaceútica, los contaminantes mencionados aparecen en ellos de forma no infrecuente, con lo que resulta evidente la necesidad de regular el control de la composición de dichos preparados«.

Fuente: EL BLOG DEL BÚHO Un alegato contra la Quimifobia

Porciones pequeñas de “comida basura” satisfacen tanto como las grandes

Toca Comer. Porciones pequeñas de “comida basura” satisfacen tanto como las grandes. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Las porciones pequeñas de comida considerada de consumo ocasional (tales como chocolate, pastelitos de manzana o patatas fritas) pueden satisfacer el hambre tanto como las porciones más grandes, según sugiere un reciente estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad Cornell, Estados Unidos.

La investigación, llevada a cabo por Ellen van Kleef, Mitsuru Shimizu y Brian Wansink ha sido diseñada expresamente para determinar si las personas que  ingieren porciones más pequeñas (bocaditos de alimentos) se sienten satisfechas o si todavía se sienten hambrientas, quince minutos después de haberlas comido.

Para ello, los investigadores separaron a los sujetos del estudio en dos grupos. A un grupo se le proporcionó porciones de alimentos relativamente grandes como 100 g de chocolate, 200 g de pastelito de manzana, o unos 80 g de patatas fritas (¡esto equivalía a cerca de 1400 kcal!). En cambio, al otro grupo se le suministró porciones de comida mucho más moderadas: 10g de chocolate; 40g de pastelito de manzana y 10g de patatas fritas (aportando estas cantidades no más de 200 kcal).

A ambos grupos se les pidió que calificaran su hambre antes de empezar a comer los citados alimentos así como su hambre a los quince minutos después de haberlos tomado. Una vez recogidos los datos, los resultados de la encuesta sorprendieron a los investigadores. Se halló que las porciones más pequeñas son capaces de proporcionar tanta satisfacción como las más grandes.

Estos resultados reflejan la importancia del tamaño de las porciones. Porque a veces no es tanto qué alimentos se comen, sino en las cantidades y en la asiduidad en las que se come. Siendo así, parece ser que las grandes porciones dan como resultado una ingesta calórica considerablemente alta y las porciones más pequeñas aportan un contenido calórico mucho más modesto, que de acuerdo con los datos de este estudio, pueden hacernos sentir igual de satisfechos.

Fuente: ScienceDaily

Baja el consumo de Coca Cola y Pepsi en Estados Unidos

Toca Comer. Baja el consumo de Coca Cola y Pepsi en Estados Unidos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Las ventas de  refrescos tipo gaseosas carbonatadas en tiendas de EE.UU, cayeron en el segundo semestre de 2012, que incluye las fiestas de fin de año, época en que tienden a subir.

Coca-Cola Co., PepsiCo Inc. y Dr Pepper Snapple Group Inc. han tenido problemas para revertir la caída en el consumo de refrescos en Estados Unidos, donde los compradores optan cada vez más por agua, café y otras alternativas.

Ahora tienen una preocupación mayor, los ingresos provenientes de los refrescos. Aunque el consumo en Estados Unidos ha descendido continuamente durante los últimos ocho años, los gigantes de las bebidas han aumentado los precios lo suficiente para mantener el crecimiento de los ingresos registrados por la bebida favorita de los estadounidenses. Pero las ventas de gaseosas en tiendas  cayeron en el segundo semestre del año pasado, que incluye las fiestas de fin de año, una época en que tienden a subir.

Las empresas de refrescos elevaron los precios marcadamente en 2011 luego del aumento en los costos de las materias primas. Los precios subieron un poco a fines de 2012, pero los volúmenes cayeron en forma más pronunciada.

Las bebidas azucaradas se han convertido en un blanco de duras críticas ante las preocupaciones sobre su incidencia en problemas de salud como la diabetes y la obesidad. Al mismo tiempo, la generación de la posguerra  envejece y el mercado al que apuntan tradicionalmente las gaseosas, la juventud, a menudo prefiere agua, bebidas energéticas y café.

Aunque Coca-Cola, Pepsi y Dr Pepper Snapple se dedicaron a expandir sus portafolios para abarcar productos de crecimiento más acelerado como bebidas deportivas y jugos de frutas, una caída prolongada en los ingresos de refrescos en Estados Unidos. representaría un golpe duro. Las gaseosas constituyen casi 25% del mercado de bebidas en EE.UU. y su escala masiva ha garantizado márgenes de ganancia durante décadas.
Alrededor de 60% de los ingresos de Coca-Cola provienen de las bebidas carbonatadas, cifra que cae a alrededor de 25% en el caso de PepsiCo. Más de 70% de las ventas de Dr Pepper Snapple, la tercera firma del rubro, derivan de los refrescos.

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