Caída de ventas de probióticos ante la falta de evidencias de sus beneficios

Toca Comer. Caída de ventas de probióticos ante la falta de evidencias de sus beneficios. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Después de años e incluso décadas de crecimiento desenfrenado en la Unión Europea, el sector de los probióticos ha entrado en declive. La economía plana y la prohibición de declaración de propiedades saludables vistos como los posibles culpables.

Las declaraciones de propiedades saludables para el intestino, pre y probióticos, inmunidad y otras – junto con el uso mismo de los términos pre y probiótico – están prohibidos en la UE desde el 14 de diciembre de 2012, aunque una exploración de la web indica que muchos productos aún no se acogen.

El rápido cambio en los datos de Euromonitor se enfrenta a sus propias predicciones de hace apenas un año, en el que dijo que el cuarto mayor mercado de probióticos – el Reino Unido (por detrás de China, EE.UU. y Brasil) – tendría cerca de un 25% de crecimiento entre 2011 y 2016

Nuevo formato shaker para ensaladas Gourmet Florette

Toca Comer. Nuevo formato shaker para ensaldas Gourmet Florette. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Los nuevos estilos de vida y la falta de tiempo llevan a los consumidores a la búsqueda de soluciones adaptadas a su ritmo de vida, familia, trabajo, etc.; al mismo tiempo están concienciados de la necesidad de tener unos hábitos de vida saludables.

Así, este nuevo formato de Florette  se adapta a la perfección a estas necesidades y hábitos de consumo ofreciendo un producto fresco destinado a ser el snack sano preferido por aquellos que buscan sabores únicos y naturales.

Fresh Moment Gourmet Shaker incluye la tradicional mezcla Gourmet de Florette, un tenedor y salsa en un cómodo vaso con cúpula que permite aliñar la ensalada con tan sólo agitar el recipiente. Fresh Moment Gourmet Shaker está pensada bien para completar una comida o como un snack sano alternativo a otros productos.

De cómo el precio de una cosa nos dice poco acerca de su valor

Toca Comer. De cómo el precio de una cosa nos dice poco acerca de su valor. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El precio de las cosas, si bien le puede otorgar cierta aureola de alto standing, de Premium, de cool, a dichas cosas (un vino muy caro nos parecerá que tiene mejor buqué que uno barato, aunque nos hayan servido el mismo vino en ambas copas), no describe en absoluto el valor intrínseco de las cosas: si se vendiera el vino barato a precio de caro, no empezaría a ser un vino mejor.

Además, el precio de las cosas se impone por una mezcla de oferta y demanda y dinámicas psicológicas muy intrincadas. Sin contar el efecto anclaje, clarificado con un experimento muy elocuente en el libro de Dan Ariely Las trampas del deseo, que dijo a sus alumnos de la Sloan School of Business del MIT que iba a hacer una lectura de poesía (Hojas de hierba, de Walt Whitman), pero no sabía cuánto iba a costar, tal y como explica Chris Anderson en Gratis:

Entregó un cuestionario a todos los alumnos y preguntó a la mitad de ellos si estaban dispuestos a pagar 10 dólares por escucharle leer, y a la otra mitad le preguntó si estaba dispuesta a escucharle leer si les pagaba 10 dólares a cada uno. Luego les hizo a todos la misma pregunta: ¿Qué pagarían por escucharle leer la versión corta, media o larga del poema? La nota inicial es lo que los economistas conductuales denominan un “ancla”, que calibra lo que piensa el consumidor que es un precio justo. Ello puede tener un efecto decisivo sobre lo que pagarán en última instancia. En este caso, los alumnos a los que les preguntaron si pagarían 10 dólares, estaban dispuestos a pagar, como media, 1 dólar por el poema corto, 2 dólares por la versión media, y 3 dólares por la versión larga. Entre tanto, los alumnos a los que se les había hecho creer que Ariely les pagaría, dijeron que querían 1,30 dólares por escuchar la versión corta, 2,70 dólares por la mediana, y 4,80 por soportar la lectura larga.

Los precios, pues, poco o nada nos dicen sobre el valor real de una cosa. Hasta el punto de que clubes de música de Los Ángeles están cobrando a los grupos por tocar en el club en vez de pagarles, como era lo habitual.

Ello no ha hecho disminuir la calidad de los grupos, porque éstos valoran la actuación en público más que el dinero, ya que si son buenos, pueden llegar a ganar mucho dinero y prestigio de otras maneras. (De hecho, vosotros no me estáis pagando por leerme, pero yo consigo pagar mis facturas gracias a lo que os escribo).

Y es que ya lo observó el agudo Mark Twain mucho antes de que naciera la piratería digital:

En Inglaterra existen caballeros acomodados que conducen coches de pasajeros de cuatro caballos durante 20 o 30 millas en un recorrido diario en verano porque el privilegio les cuesta un dinero considerable; pero si les ofrecieran un salario por el servicio, eso lo convertiría en trabajo y se negarían a hacerlo.

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