Verto & Greeno, aceite con diseño muy original

Toca Comer.  Verto & Greeno, aceite con diseño muy original. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La expresividad aromática del aceite de oliva virgen extra, las ilustraciones de Iban Barrenetxea y las divertidas etiquetas diseñadas por Global Image se funden en Verto & Greeno. Dos placeres para los sentidos unidos en esta nueva marca de aceite de oliva cuya identidad ha desarrollado el estudio de diseño Global Image en colaboración del ilustrador vasco. El resultado es esta joya, en la que diferentes personajes nos guían por las diversas variedades de intensidad de estos aceites catalanes (Arbequina, Arberquina, Argudell y Coupage).

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¿Cacahuetes con o sin piel?

Toca Comer. ¿Cacahuetes con o sin piel? . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Según un estudio estadounidense que publica la revista Journal of Food Science en su última edición, para aprovechar su máxima capacidad antioxidante y sus propiedades nutritivas es mejor tomar los cacahuetes con piel.

La piel supone en torno al 3% de la semilla de un cacahuete, y suele desecharse cuando se tuestan o cuando se usan para fabricar mantequilla de cacahuete, un producto muy consumido en Estados Unidos. Sin embargo, al quitar la piel se elimina también gran parte de los compuesto fenólicos que nos protegen del estrés oxidativo, implicado en numerosas enfermedades, entre ellas el cáncer.

Fuente: MUYinteresante

La Organización Mundial de la Salud publica nuevas directrices sobre el consumo de sal

Toca Comer. La Organización Mundial de la Salud publica nuevas directrices sobre el consumo de sal. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La OMS sigue trabajando para frenar la pandemia de obesidad y otras enfermedades crónicas, de ahí esta nueva compilación de directrices sobre el consumo de sal. El resultado: los adultos no deben consumir más de 2000 mg de sodio, o 5 g de sal, y al menos 3510 mg de potasio cada día.

Los departamentos de salud de cada país fijan sus políticas en gran parte basándose en estas directrices, con la intención de hacer frente a las enfermedades no transmisibles, tales como enfermedades del corazón, derrame cerebral, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas.

En este caso, pueden resultar medidas adecuadas un correcto etiquetado del producto, la actualización de las directrices dietéticas específicas de cada país y negociar con los fabricantes de alimentos una reducción de la cantidad de sal presente en sus alimentos procesados.

El sodio está naturalmente presente en gran cantidad de alimentos, como la leche y la crema (50 mg por cada 100 g, aproximadamente), o los huevos (aproximadamente 80 mg/100g).

En los alimentos procesados suele encontrarse en cantidades mucho mayores, como en el pan (250 mg/100g, aproximadamente); bacon (aproximadamente 1500 mg/100 g –la misma cantidad presente en los snacks).

También se encuentra en condimentos, como la salsa de soja (7000 mg/100 g aproximadamente) y las pastillas de caldo (20000 mg/100 g aproximamente).

Entre los alimentos ricos en potasio están las judías (cerca de 1300 mg/100 g); las nueces (600 mg/100 g, aproximadamente); verduras, como las espinacas (aproximadamente 550 mg/100 g); o algunas frutas, como los plátanos (cerca de 300 mg/100 g).

El procesado disminuye las cantidades de potasio presentes en muchos productos alimentarios.

«El miedo a los transgénicos acabará antes de finales de esta década»

Toca Comer.

Los productos transgénicos, sobre todo los alimentos, no ganan el prestigio social al mismo ritmo en que se despliegan los cultivos en Europa. En este asunto de los organismos genéticamente modificados (OGM) todo son contradicciones entre ciudadanos, políticos, industria e investigadores. Si a la mayoría de personas les ofrecieran hoy un alimento indicándole que es transgénico, el rechazo estaría casi garantizado. Pero mientras esta reticencia crece en Europa, España se ha convertido en el estado de la UE que acapara la gran mayoría de la agricultura transgénica, donde se multiplica desde hace un lustro el número de hectáreas dedicadas a los OGM.

Desde que el ser humano comenzó a practicar la agricultura y la ganadería ha modificado el genoma de plantas y animales, mezclando y seleccionando artificialmente las variedades que resultan mejores. Muchas de las hortalizas, frutas, legumbres y cereales que consumimos hoy en día son resultado de la modificación. Incluso la leche y la carne que consumimos y conseguimos de muchos animales son en realidad modificaciones de originales de la naturaleza sobre los que hemos intervenido sin ningún control.

«Parece que todo es una cuestión de apreciación. La realidad está separada de la percepción ciudadana», señala el doctor José Miguel Mulet, que pasó por Madrid para ofrecer una charla sobre la situación actual de los transgénicos en España. En el congreso ‘Alimentación ConCiencia‘, celebrado en el marco de la feria de gastronomía MadridFusión, este especialista en Bioquímica y Biología Molecular aseguraba que la cuestión de los transgénicos no se ha comunicado bien.

«La técnica de un transgénico consiste en coger ADN de un individuo e introducirlo en otro», comienza explicando. «De tres kilómetros de cadena de ADN en un transgénico se modifican sólo micras», asegura, remarcando que un transgénico es simplemente un paso más en la agricultura, que consiste en la selección de los mejores ejemplares. Gracias a la ingeniería genética actual podemos crear variedades de plantas que sean más resistentes, pero concebirlas supone obtener variaciones genéticas que no se darían en la naturaleza. «Nada sale al mercado sin ser seguro», remarca Mulet. «Ahora el consumidor no ve las ventajas, pero el miedo a los transgénicos acabará antes de finales de esta década».

Fuente: Público.es

Alimentación, creencias y placeres

Toca Comer. Alimentación, creencias y placeres. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La alimentación es un ámbito que inadvertidamente tienta a proyectar nuestras creencias y pareceres en recomendaciones que afectan la vida de miles de personas. Un campo fértil en el cual los mitos ganan adeptos, las posiciones se radicalizan y los mensajes de alto impacto recorren el mundo. Ciertamente que internet y los medios de comunicación global han catalizado este fenómeno al cual la comunidad médica no está ajena y -aunque sus fundamentos puedan ser científicamente más sofisticados- es también proclive a caer en el mismo error.

Contrariamente, la investigación farmacológica, que evalúa la eficacia de un tratamiento bajo condiciones controladas, ha desarrollado una metodología confiable que permite asegurar que una droga ejerce un cierto efecto brindando seguridad a profesionales y pacientes sobre su uso clínico. Pero, lamentablemente, muchas de las recomendaciones que adoptamos en la prevención de enfermedades crónicas como la obesidad, la enfermedad cardiovascular, la hipertensión, la diabetes y el cáncer se basan en presunciones y evidencias discutibles que en algunos casos pueden ser hasta contraproducentes.

El reemplazo de la manteca por grasas trans ha sido un ejemplo de cómo una incorrecta y apresurada interpretación de la información epidemiológica se ha traducido en cambios de consumo a escala mundial. Afortunadamente, este error está siendo subsanado con el acompañamiento de la industria y los órganos regulatorios, pero la existencia de extendidos mitos y presunciones nutricionales nos expone a errores.

Hoy más del 10% de la carga mundial de enfermedad está relacionada con factores de riesgo asociados con la mala alimentación o el sedentarismo, por eso las recomendaciones nutricionales y las guías alimentarias adquieren tal importancia preventiva. Nuevas investigaciones epidemiológicas con metodologías apropiadas nos llevan a pensar que deberemos reconsiderar si el riesgo cardiovascular se asocia con la cantidad de grasa de los alimentos o con ciertos ácidos grasos específicos.

Habrá que replantear el papel de villano que le hemos asignado al colesterol de la dieta, el papel preventivo del calcio y la vitamina D más allá del hueso. No caben dudas de que el aumento del consumo de frutas y de hortalizas se asocia con la salud más allá de su aporte en fibra, que los antioxidantes naturales de los alimentos tienen un papel diferente al de sus sucedáneos farmacológicos y que, como expone el artículo del New England Journal of Medicine, muchas de las recomendaciones que implementamos en la prevención de la obesidad responden a mitos y presunciones no probadas.

Resulta natural que en muchas ocasiones debamos indicar recomendaciones aun en ausencia científica de su eficacia, pero tenemos la obligación ética de señalar cuándo surgen de una verdad demostrada o de nuestro parecer.

Fuente: lanación.com

Etiquetas honestas

Estaba leyendo Sunday Secrets en Post Secret hace poco y una de las tarjetas decía: “mi familia cree que solo compro productos orgánicos… pero a veces solo pego una etiqueta de ‘orgánico’ a los envases”. Me gustó mucho la idea. En estricto sentido, no estaba equivocado al hacer eso – toda la comida es orgánica. Ok, vale, “orgánico” tiene una definición legal específica cuando se habla de productos alimenticios. El tema es que esa definición legal específica está mal. Mal, mal, mal. Mal. Listo, lo dije.

Vemos este tipo de cosas todo el tiempo, especialmente en el etiquetado de alimentos: algunas palabras que son adoptadas y redefinidas para dar la impresión de que un producto es mejor, más seguro o saludable, cuando es poco probable que lo sea. Se usan para dar la impresión de valor añadido, independientemente de si en realidad agregan valor.

Orgánico”- ¿Qué, exactamente, es comida inorgánica? Bueno, la sal es inorgánica, supongo. Y el agua también. Pero realmente no hay mucho que puedas comer que no contenga compuestos orgánicos.

Libre de Químicos” – Si tu comida no contiene ningún químico, ¿qué es? ¿Fotones? ¿Materia oscura?

Natural” – Bueno, ¡eso espero! Comida innatural suena a algo de lo que escribiría H.P. Lovecraft. ¿”El Horror del Sandwich”? ¿”El Brunch de Cthulhu”? O algo así.

Así que ¿qué tal etiquetado de productos que reflejen de manera realista la definición de esas palabras? Bonitas y amigables etiquetas verdes (tienen que ser verdes. Verde significa bueno, ¿no?) con descripciones honestas. Algo así:

Toca Comer. Etiquetas honestas, orgánico. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Toca Comer. Etiquetas honestas, libre de químicos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Toca Comer. Etiquetas honestas, 100% natural. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

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Polémica con «body sushi»

Toca Comer. Polémica con

Recientemente una de las noticias relacionadas con la gastronomía que más curiosidad ha creado es la polémica en torno al Body sushi.  La polémica se ha originado por  un evento privado que iba a realizarse en un restaurante próximo Castellón y el cual, se había publicitado. Finalmente, el evento se canceló debido a las más de ciento treinta denuncias presentadas al Observatorio de Publicidad no sexista de la Generalidad Valenciana y remitidas a la Consejería de Bienestar Social.

El body sushi (o el arte de ser mujer bandeja), un arte culinario que se inicio hace siglos en Japón adornando el cuerpo de hermosas geishas, es un fenómeno que ha llegado a occidente hace aproximadamente tres años y se practica solo en lugares muy exclusivos de Europa  y EEUU.

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