Big Cola en Japón

Toca Comer. Big Cola en Japón. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

AjeGroup, ocupa el cuarto lugar mundial en ventas de refrescos con su marca Big Cola, de acuerdo con un informe de la consultora de mercados Euromonitor Internacional, la marca es propiedad de la familia Añaños.  Estamos orgullosos de que el mercado latinoamericano de Japón se haya convertido en la puerta de entrada de la Big Cola a este país que sabe reconocer la calidad de los productos. Pondremos todo nuestro esfuerzo para que esta bebida se expanda por el mercado japonés, afirmó Luis Álvarez Silva, gerente general de Ventas de IPC World.

IPC World, la pionera de las empresas sudamericanas en Japón, se ha convertido en el distribudor de Big Cola para los mercados peruano, brasileño, y latinoamericano en general.

Kola Real, la actual Big Cola, fue fundada en 1988 por los Añaños, una familia de agricultores que montó una modesta línea de producción en el patio de su casa ubicada en Ayacucho, una ciudad ubicada en los Andes peruanos.

La bebida ya se comercializa en Canadá, República Dominicana, Venezuela, Tailandia, Colombia, Ecuador, México, Brasil, Nicaragua, Panamá, Costa Rica y España
La bebida se hacía en botellas de cerveza y se distribuía entre los vecinos. Sin químicos y con un sabor agradable, la gaseosa empezó a crecer y crecer hasta que abrió una fábrica en México y varias partes del mundo.

Sensor automático y de bajo coste para detectar bisfenol A en leche

Toca Comer. Sensor automático y de bajo coste para detectar bisfenol A en leche . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Investigadores del Departamento de Química Física y Analítica de la Universidad de Jaén han creado un sensor para detectar Bisfenol A (BPA), un compuesto químico procedente del plástico, en muestras de leche.

Según los investigadores, diversos estudios han demostrado que la exposición a esta sustancia produce alteraciones hormonales e influye en el sistema cardiovascular y reproductor. De ahí que los expertos quisieran detectarlo a través de un procedimiento automático de bajo coste como el que han desarrollado y que detallan en la revista Talanta.

Los químicos de la Universidad de Jaén han implementado un sensor para el análisis de BPA en leche. La novedad es la elevada sensibilidad del dispositivo, es decir, detecta cantidades muy pequeñas del compuesto.

“La Unión Europea establece el límite máximo de residuo para el bisfenol A en 0,6 miligramos por kilogramo. Por debajo de esa cifra no existen problemas de toxicidad, por eso queríamos que nuestro sensor detectara cantidades inferiores”, detalla el investigador de la Universidad de Jaén, Antonio Ruiz Medina.

En este sentido, el sensor desarrollado en la Universidad de Jaén detecta dosis en torno a 0,19 microgramos por kilogramo. “Esto supone concentraciones 3000 veces más pequeñas que las que establece la normativa europea”, subraya.

 

Cualidades fluorescentes

El método que proponen los expertos para determinar la presencia y cantidad de bisfenol A en leche aprovecha las cualidades fluorescentes de este compuesto, por eso utilizan un fluorímetro, que mide esta característica.

No obstante, dice el investigador, la novedad del proceso radica en que los investigadores retienen la molécula sobre una resina, un soporte sólido, para concentrarla y separarla de otros compuestos. Esta técnica posibilita el análisis de concentraciones pequeñas y así logran que el sensor resulte muy sensible.

Los investigadores han aplicado este método preciso y automático a muestras de diferentes tipos de leche: líquida, en polvo e infantil.

Referencia bibliográfica:

Lucía Molina-García, Mª Luisa Fernández-de Córdova, Antonio Ruiz-Medina. «Analysis of Bisphenol A in milk by using a multicommuted fluorimetric sensor».Talanta 96:195;15 julio 2012. doi: 10.1016/j.talanta.2012.02.021

Globos en forma de corazón

En el marco de la celebración de San Valentín la compañía ha lanzado una campaña para celebrar el amor y la amistad llenando de globos en forma de corazón un cielo azulado. Los globos, cual palomas mensajeras llevan una Coca-Cola como regalo a los curiosos que se acercan. Globos rojos y divertidos para los espontáneos que se atreven a tomarlos, jugar y también a beber una Coca-Cola caída del cielo.

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