Hipocresia en los anuncios de Coca Cola

Toca Comer.  Hipocresia en los anuncios de Coca Cola. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Caracterizada desde hace años por su publicidad, y es que ha tenido que hacerse fuerte desde ese torreón, porque no le quedaba otra estrategia para poder afianzarse con tanto éxito, fuertemente criticada con amplios motivos sociales y ambientales argumentando contra ella los problemas de sostenibilidad y de salud que ha traído la estela de su consumo.

En la retina de la sociedad occidental está marcada a fuego la iconografía de Coca-Cola, sus anuncios, la colección de todos sus eslóganes, sus colores, sus formas, sus mensajes, el recorrido de su publicidad gráfica… Esa huella tan pesada que es capaz de marcar hasta la imagen de otro gran icono como Santa Claus.

A pesar de comercializar multitud de productos, The Coca-Cola Company está abanderada por su producto estrella, el cuál, por sus características no da mucho juego a la publicidad del contenido de la botella. La estrategia no podía ser el agua, el azúcar, el CO2 o los edulcorantes; eso no es suficiente para venderla a 0,80€ el litro. Por eso ha tenido que erigirse como un sinónimo de “descanso, relax, sentimientos, el sabor de la vida o incluso la felicidad“. El Marketing de Coca-Cola no es el refresco, es lo que la rodea.

Toda esta colección de “sensaciones” que acompaña la compra del producto, ha estado en la mira de críticas que han sido respondidas probablemente con más agilidad que el caso McDonald’s. En un intento de lavado de imagen, Coca-Cola ha invertido gran cantidad de recursos en intentar cubrirse las espaldas en estas situaciones; cosa que ha alimentado fervientemente el debate.

Ante acusaciones por amenazas, torturas y asesinatos de sindicalistas y trabajadores, [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE], condenas por discriminación racial, el caso Sinaltrainal, abusos laborales, impacto ambiental

Coca-Cola responde con un lavado de imagen en el que destacan la recuperación de acuíferos, plan de inserción laboral, acciones de desarrollo sostenible e incluso reducción de la pobreza en estudios con Intermon Oxfam América

Ampliar en:  MI DIETA COJEA

«Mi dieta cojea» de Aitor Sánchez García tiene una licencia CC BY-NC-ND 3.0 ES

En Cataluña prueban sistema de retorno de envases de bebidas SDDR

Toca Comer. En Cataluña prueban sistema de retorno de envases de bebidas SDDR. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana
Los comercios adheridos a esta iniciativa, presentada por el director de la Agencia de Residus de Catalunya, Josep Maria Tost, recibirán tres céntimos de euro por cada envase que les devuelvan en su establecimiento.

Este proyecto, que está impulsado por la Fundació Privada Catalana per la Prevenció de Residus y el Consum Responsable y la entidad sin ánimo de lucro Retorna, se puso en práctica desde el 15 de abril y estará en marcha hasta el 30 de junio.

El objetivo es pasar del 20% actual de reciclaje hasta el 90% a través de un sistema de depósito pionero a nivel estatal y de la región del mediterráneo. El consumidor paga cinco céntimos de más en el momento de comprar la lata o los envases de plástico de menos de tres litros (agua, refresco, cerveza y zumos) que recuperará en el momento de devolverlo ya sea en una máquina expendedora o de forma manual los establecimientos.

Los promotores de esta iniciativa consideran que el sistema de retorno demostrará que hace más difícil que se encuentren envases de bebidas abandonados, ya que en Catalunya, de los nueve millones de envases de bebidas que se consumen cada día, 3,5 son recogidos selectivamente y 5,5 acaban en el vertedero, incinerados o abandonados en el entorno.

Josep Maria Tost ha anunciado que Cadaqués es la localidad escogida para esta prueba piloto, que tiene como objetivo plantear otra vía de recogida. El sistema convivirá con la recogida de plástico para reciclar en el contenedor amarillo, donde se seguirán depositando el resto de envases y envoltorios.

Fuente: ClubDarwin.NET

Pescanova: el ocaso de un amigo del PP

Toca Comer. Pescanova: el ocaso de un amigo del PP. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Una de las últimas decisiones de Manuel Fraga como presidente de la Xunta tras perder las elecciones de 2005 fue la aprobación del Plan Acuícola de Galicia. Blindaba así, ante la inminente llegada al Gobierno gallego de la coalición de socialistas y nacionalistas, el proyecto de Pescanova en Cabo Touriñán (Muxía, A Coruña): una piscifactoría de 357.000 metros cuadrados en un paraje virgen de la Costa da Morte incluido en la Red Natura.

Fue la culminación de muchos años de estrecha amistad entre el fallecido dirigente del Partido Popular y Manuel Fernández de Sousa-Faro (Mérida, 1951), el hombre que preside Pescanova desde hace 33 años, un personaje hasta ahora incontestable que vive sus horas más bajas.

La revelación de que De Sousa se embolsó 31,5 millones de euros mediante la venta de acciones en los meses previos a la entrada en preconcurso de acreedores, con el consiguiente hundimiento de los títulos, ha sido el último episodio del súbito descrédito de quien sigue siendo uno de los principales hombres de confianza del PP entre la clase empresarial de Galicia, herencia de la colaboración entablada en tiempos de Fraga.

Pero el apoyo inquebrantable se resquebraja, insostenible ya ante las crecientes sospechas de los artificios contables que han puesto a la compañía al borde del colapso. Hace apenas un mes, Feijóo insistía en la necesidad de contar “con la Pescanova de siempre”. Con inusitada tibieza, y en ausencia de Feijóo, de viaje por México, el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se limitó el lunes a exigir “claridad” a la empresa sobre su situación real.

Ariete contra los rivales del PP

Fernández de Sousa ha sido tradicionalmente un aliado del PP en la política gallega, cuando no un ariete contra sus adversarios. Desde que el bipartito suspendió la planta de Touriñán, emprendió una guerra sin cuartel que escenificó con la creación de una piscifactoría en Portugal, gracias al apoyo del Gobierno luso en forma de 43 millones de euros.

Con inusitado apoyo mediático –De Sousa es patrono de honor de la fundación de Santiago Rey, editor de La Voz de Galicia, el periódico más vendido en la comunidad autónoma–, Pescanova presentó esa planta como una deslocalización forzada por la supuesta obstinación del Gobierno bipartito contra su proyecto en Muxía, que convirtió en asunto de Estado durante los casi cuatro años de mandato de Emilio Pérez Touriño.

Si en Touriñán la estrategia fracasó, en otros proyectos la presión del presidente de la compañía tuvó más éxito. Un ejemplo paradigmático es el de otra piscifactoría, en Mougás, en el Ayuntamiento de Oia (Pontevedra), autorizada en 2000 por una Consellería de Fraga, la de Pesca, en contra del criterio de otra, la de Política Territorial, que dictó en 2005 una orden de derribo. Un juzgado de Tui imputó a los dirigentes de la compañía por presunta prevaricación y delito contra la ordenación del territorio.

Pese a carecer de la preceptiva autorización autonómica, no ajustarse a la licencia municipal, exceder en casi un 70% la ocupación máxima de la parcela y triplicar la edificabilidad, en julio de 2009 la Xunta de Feijóo no solo legalizó la planta, sino que autorizó su ampliación.

Contra Vigo y su alcalde

El intercambio de apoyos con el Gobierno de Feijóo fue especialmente notorio durante el tortuoso proceso de fusión de las dos cajas de ahorros de Galicia, que culminó con la completa desaparición de ambas. Con Galicia dividida entre el norte partidario de la integración y el sur que se resistía, desde Vigo –pero con apoyo mayoritario de Caixa Galicia, con sede en A Coruña–, De Sousa partió una lanza en favor de la fusión, para acusar de paso al alcalde vigués, el socialista Abel Caballero, de situarse “al borde del delito” con su resistencia.

Por aquel entonces, Caixanova contaba con el 5% de las acciones de Pescanova frente al 20% de Caixa Galicia, la gran interesada en la confluencia de las cajas. Feijóo ganó aquel pulso, pero de la caída de las cajas y su posterior desinversión en la compañía proceden muchos de los problemas que ahora atribulan a su presidente.

El entendimiento de De Sousa con el Partido Popular se extendió a múltiples instituciones, no solo la autonómica. La afinidad con Rafael Louzán, presidente de la Diputación y del PP en Pontevedra, se resume en la Medalla de Oro  que la institución provincial le concedió en 2007 en contra del criterio de la oposición.

En Vigo, el máximo responsable de Pescanova se ganó en 2004 el favor del entonces presidente de la Autoridad Portuaria, Julio Pedrosa, un histórico del PP local, para desarrollar un gran puerto deportivo en la falda del monte de A Guía que hizo desaparecer una playa. Sin permiso municipal de ningún tipo, ocupó un cortafuegos vecinal para el paso de camiones y paralizó durante años un paseo marítimo. Las obras dañaron el colector submarino que suministra de agua potable a la comarca de O Morrazo, cuya reparación corrió a cargo de la Xunta. Y sobre el relleno levantó sin permiso tres naves y un restaurante de lujo, construcciones sobre las que pesan sendas órdenes de demolición.

Pero si algún hito crucial existe en la colaboración entre De Sousa y el partido que ha gobernado Galicia 20 de los últimos 23 años, ese hay que situarlo en 1995, cuando la Xunta de Fraga firmó un contrato programa con Pescanova con una aportación 42 millones de euros de la época para blindar a la compañía del intento de compra por la multinacional angloholandesa Unilever. La empresa seguiría en Vigo, y al frente de ella, Manuel Fernández de Sousa, un buen amigo del partido.

Fuente: eldiario.es

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