Trampa en los batidos de cacao bajos en grasa

Toca Comer. Trampa en los batidos de cacao bajos en grasa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Empecemos con el cacao. Es un batido de cacao, con un 1.4% por ciento de cacao. Como el bote es de 100 ml y asumiendo una densidad similar mayor que el agua, y dado que el bote contiene 200 ml puede que estemos hablando de algo menos de 3 g de cacao por bote.

La homeopatía, para aquellos que lo desconozcan, es una práctica psedocientífica, que muchos confunden con las plantas medicinales y que afirma que disoluciones indetectables de diversos compuestos, son capaces de ejercer algún efecto en nuestro organismo. Pues bien, aquí tenemos un batido de cacao “casi” homeopático, porque ¿cómo llamarías si no, a un zumo que te hicieras en casa en el que echas 2,8 g de cacao? Pues eso, lo justo para dar color y poco más. Pero eso sí, el bote muestra unas generosas porciones de chocolate y es casi en un 50% color chocolate.

Aquí viene lo mejor, y lo más indignante del cuento, porque es un producto cuento. Vamos con el azúcar. En los componentes del producto pone que tiene azúcar, eso sí, en este caso se guardan de poner cuánto en la descripción general. Tienes que ir a la información nutricional para ver que dentro de los 26 g de hidratos de carbono que tiene el batido, 24,4 g son azúcares. Un 12,2% del producto final. Lo curioso del caso es que no le han llamado “Batido de Azúcar Bajo en Grasas”. Al fin y al cabo es lo que es, porque eso sí, apenas tiene 1.2gr de grasas de las cuales 0.8gr son saturadas.

Eso sí, como han usado leche desnatada, han tenido el detalle de añadir vitaminas A,D y E que, por supuesto, no olvidan de publicitar en el envase al lado de una simpática vaca haciendo surf sobre una ola de leche (se supone que desnatada también). Si hubieran usado leche entera, habría tenido más grasas, pero tendrían las A,D y E por defecto.

¿Y por qué me tendría que preocupar todo esto? Pues bien, una cantidad razonable de azúcar por día no debería exceder los 30 g. Este producto nos “ofrece” el solito, 24,4 gr, es decir, un 81% de la CDR. Eso suponiendo que seamos adultos. Pero claramente este producto está orientado a niños cuyas CDR serán menores. Seguramente estaríamos hablando de que un solo batido tendría más del 100% de lo que un niño debería ingerir. ¿Es razonable que se comercialicen estos productos teniendo en cuenta los niveles de obesidad infantil a los que estamos llegando?

Artículo completo en:  DirectoalPALADAR

Bajo licencia Creative Commons

Peces que hacen falta para producir un pez

Toca Comer. Peces que  hacen falta para producir un pez. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

¿Qué comen los peces de acuicultura que nos comemos? Un nuevo reglamento europeo autoriza a que a partir del uno de junio de este año se vuelvan a utilizar en la UE proteínas de animales terrestres no rumiantes (es decir, restos de pollos o cerdos, pero no de vacas, cabras u ovejas) en los piensos para peces de cultivo. Esta medida, que está generando controversia en Europa (ha sido cuestionada por la ministra de Ecología de Francia Delphine Batho), busca ayudar a la creciente industria de la acuicultura, que no lo tiene fácil para alimentar a sus peces de granja.

Un indicador que ilustra muy bien el problema es el precio de la harina de pescado con el que se alimenta a los peces de cultivo, que este verano llegó a estar en 2.000 dólares la tonelada. Esta harina es el principal ingrediente de los piensos que se da a la mayor parte del pescado de acuicultura que se compra en las pescaderías españolas (como el salmón, la lubina, la dorada, la trucha…).

Según Francisco Javier Sánchez, catedrático de Fisiología de la Universidad de Murcia, por lo general, “se necesita como mínimo el doble o más de harinas de pescado para producir un pescado de cultivo”. Esto coincide con los datos del último informe de la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos (Apromar) sobre la Acuicultura Marina en España 2012, que muestra que en 2011 se produjeron  en el país 42.675 toneladas de pescado de acuicultura marina y que para ello se utilizaron 89.000 toneladas de pienso. “Lo inteligente sería comer nosotros la anchoveta con la que se hace las harinas de pescado”, incide Sánchez.

No es que la producción de pescado de granja sea más ineficiente que la de los animales terrestres utilizados para carne. Como incide el catedrático de la Universidad de Murcia, según datos de la FAO, con 100 kilos de pienso se pueden obtener 65 kilos de salmón, pero con esa misma cantidad de alimento se consigue solo 20 kilos de pollos o 12 kilos de cerdo. “Los peces son más eficientes conversores de alimento en carne”, explica. La dificultad no está en que se trate de peces, sino en que en Europa, y España, las especies de pescado de cultivo con mayor éxito comercial son carnívoras. “Es como si en lugar de criar vacas para carne lo hiciéramos con leones o tigres”, detalla el catedrático.

Artículo completo en: ElPais.com

Efectos adversos del excesivo consumo de vitaminas y minerales

Toca Comer. Efectos adversos del excesivo consumo de vitaminas y minerales. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Principales efectos adversos asociados a la ingesta de vitaminas por encima de los niveles superiores de ingesta tolerable:

 Vitamina A: efectos teratológicos y hepatotoxicidad.
 Vitamina C: síntomas gastrointestinales, cálculos renales, exceso de absorción de hierro.
 Vitamina D: hipercalcemia.
 Vitamina E: hemorrágias.
 Niacina: enrogecimiento de la piel y síntomas gastrointestinales.
 Vitamina B6: neurotoxicidad.
 Folatos: enmascara complicaciones neurológicas en sujetos con déficit de vitamina B12. Debido a
que los estudios son limitados, no se establecen otros efectos adversos bien descritos.
 Colina: sudoración y olores corporales desagradables, salivación, hipotensión, hepatotoxicidad.

Principales efectos adversos asociados a la ingesta de minerales por encima de los niveles superiores de ingesta tolerable:

 Boro: efectos negativos sobre la capacidad reproductiva y de desarrollo.
 Calcio: cálculos renales, hipercalcemia, insuficiencia renal.
 Cobre: síntomas gastrointestinales, daño hepático.
 Fluor: fluorosis.
 Yodo: aumento de las concentraciones sanguíneas de hormona estimuladora de la glándula tiroides (TSH).
 Hierro: síntomas gastrointestinales y prooxidación.
 Magnesio: diarrea osmótica.
 Manganeso: neurotoxicidad.
 Molibdeno: efectos negativos sobre la capacidad reproductiva.
 Níquel: efectos sobre el control del peso corporal.
 Fósforo: calcificación metastásica (un subtipo de calcificación patológica), porosidad ósea,
interferencia con la absorción de calcio.
 Selenio: fragilidad y pérdida de pelo y uñas.
 Vanadio: lesiones renales.
 Zinc: disminución del estatus de cobre.

Artículo completo en:  El Blog Falsable

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