Mi primer yogur (Danone) es un alimento poco recomendable

Toca Comer. Mi primer yogur (Danone) es un alimento poco recomendable. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Hace unos cuantos años ya que podemos encontrar en los estantes de los supermercados yogures destinados al consumo de los bebés a partir de los seis meses.

Miles de madres los han comprado para sus hijos convencidas de que era un alimento adecuado e idóneo para ellos. Incluso muchos pediatras los han aconsejado como postre o merienda. Lo cierto es que “Mi primer yogur” es un alimento innecesario para los bebés e inadecuado si tenemos en cuenta sus ingredientes y su composición.

Hace tres años la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicaba un escrito en su revista de salud tras haber analizado el yogur, que se vendía como “hecho con leche adaptada” en que concluía que “’Mi primer Danone’ no es sino una leche común fermentada enriquecida con varias sustancias que, en principio, ya están presentes en la dieta del niño de seis meses”.

Esto fue hace tres años y Danone, marca pionera donde las haya y que trabaja a diario para renovar sus productos, modificó el yogur utilizando leche de continuación.

Viendo actualmente los ingredientes y mirando la ficha técnica llegamos a una conclusión: o no se aprecia el beneficio de llevar leche de continuación o directamente no la lleva.

Personalmente tengo la impresión que el especificar “leche de continuación” no es más que una estrategia de marketing a nivel de etiquetado, porque el uso de esta leche no supone un beneficio real en la reducción de proteínas. Me explico:

La leche de vaca no es adecuada para un bebé porque tiene un exceso de proteínas, más del triple que la leche materna. Un bebé no puede metabolizar una cantidad semejante de proteínas y es por eso que adaptan las fórmulas disminuyendo la concentración de proteínas de la leche de vaca para que pueda ser ingerida por los lactantes.

Lo mismo sucede con otras marcas,  como Nestlé Bebé, con ingredientes prácticamente idénticos (y por lo tanto igualmente poco recomendable o como el ABC de Central Lechera Asturiana, cuyos ingredientes son:

“Leche de continuación 93.7%, leche parcialmente desnatada (1% M.G.), leche en polvo desnatada, aceites vegetales, sales minerales de hierro y zinc, vitaminas (A,C,D y E), azúcar , fibra, almidón, modificado de maíz, pectina, DHA *, Lactobacilus acidophilus y otros fermentos lácticos. Puede contener trazas de soja y no contiene Gluten. Proteínas 4 g / 100 ml.”

Como veis, este tiene aún más proteínas que el de Danone…

Conclusión

Todos los yogures infantiles tipo “Mi primer Danone” son, hoy por hoy, alimentos poco recomendables para bebés de 6 meses. Se podrían ofrecer a los niños a partir de los doce meses, cuando son capaces de metabolizar la cantidad de proteínas que contienen y cuando el riesgo de alergia a las proteínas de la leche de vaca es inferior.

Sin embargo, a los doce meses pueden empezar a tomar yogures naturales, que son más baratos, tienen menos proteínas y no tienen azúcar, por lo que son más recomendables.

Los niños amamantados (de entre 6 y 12 meses) no necesitan tomar yogures porque toman leche materna, de mejor calidad, con mejores nutrientes y con menos proteínas.

Los niños no amamantados (de entre 6 y 12 meses) no los necesitan porque con la leche de continuación (tipo 2) ya toman demasiadas proteínas y como alimento es más recomendable la leche artificial que un yogur de este tipo, que lleva azúcar y nata.

Artículo completo en:   Bebés y Más

Licencia CC

Nos quedamos sin atún

Toca Comer. Nos quedamos sin atún. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Desde hace algún tiempo, el atún rojo ha generado un amplio debate, ya que ha sido objeto de la  sobrepesca por pesquerías industriales de América del Norte, Europa y Japón. La Comisión Internacional para la Conservación del Atún en el Atlántico (ICCAT) ha regulado la pesca del atún desde 1970, por lo que ha animado a la asimilación de la mayor cantidad posible de datos sobre el atún rojo, su biología y su ecología permitiendo una mejor regulación de la gestión de las reservas de dicha especie.

Una de las características que más llaman la atención sobre el atún son sus largas migraciones: en primer lugar, realiza una migración con finalidad reproductiva hacia el Mediterráneo, los atunes adultos vienen a través del Estrecho de Gibraltar de la población del Atlántico oriental llegando a sus lugares de desove del Mediterráneo en mayo, donde permanecen sólo hasta finales de julio.

Tras realizar la reproducción en el Mediterráneo, realiza  una migración de tipo trófico que atravesando el Estrecho de Gibraltar, se dispersa hacia el Atlántico. A su paso por el área del Estrecho es capturado por las almadrabas españolas. Esta migración desde el Mediterráneo al Atlántico llamada “de revés” se desarrolla, a partir de las observaciones de las almadrabas, en los meses de julio y agosto.

Los diversos muestreos con sondas nos muestran índices de la cantidad de individuos que hay de esta especie. Estos nos indican que tras años de explotación, el atún rojo del Atlántico oriental y Mediterráneo está al borde de su extinción comercial a causa del comercio internacional y un exceso de capturas, en una buena parte ilegales. Según los científicos, su población de reproductores ha descendido en más de un 85%. A pesar de que se ha reducido y controlado la cantidad de atún que puede ser pescado, siguen existiendo los riesgos de la pesca ilegal, por lo que el peligro de extinción de la especie sigue existiendo.

Fuente: Boletín Drosophila 

10000 años bebiendo alcohol

Toca Comer. 10000 años bebiendo alcohol. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La historia del alcohol es la de las relaciones íntimas entre el ser humano y las levaduras, un flechazo que surgió hace millones de años y que sigue vigente en la actualidad. Aunque nos habría gustado ser las estrellas de esta historia, la verdad es que es la levadura la que se lleva verdaderamente todos los focos de atención.

Hace 130 millones de años, las plantas con flores aparecieron en la era Cretácica, con una nueva fuente de alimentación disponible, un género de levadura conocido comoSaccharomyces evolucionó para alimentarse de ella y, en el proceso, adquirió una nuevo truco fisiológico. En lugar de utilizar su energía para romper el azúcar por completo, desarrolló la habilidad de descomponerlo parcialmente y emitir etanol como residuo, cuando los suministros de azúcar eran abundantes en agua y escasos de oxígeno.

Este comportamiento hizo a estos hongos menos eficientes que sus antepasados, pero les aportó también una ventaja: el etanol mata a las bacterias que devoran la fruta, así que la levadura utiliza el alcohol para “matar” a su propia competencia.

Desde sus inicios, la Saccharomyces se alimentó de frutas maduras, por lo que el olor a etanol podría haberse convertido en el símbolo de las frutas que están listas para comer.

Sin embargo, Doug Levey, de la National Science Foundation en Arlington, Virginia, no cree en que todo empezara por el gusto de los primates por el etanol. “Después de todo”, argumenta, “un fruto que huele a alcohol ya está echándose a perder”.

Según Robert Dudley, biólogo de la Universidad de California, nuestros antepasados le cogieron gusto al alcohol cuando aprendieron a hacerlo ellos mismos. La ingesta de licor provoca sentimientos que nos gustan; incluso nos ayuda a ser más benevolentes con los excesos.

Historia completa del alcohol en: QUO

Comer alimentos orgánicos te hace antisocial

Toca Comer. Comer alimentos orgánicos te hace antisocial. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Estudio publicado en Social Psychological and Personality Science:

Investigaciones recientes han revelado que los gustos específicos pueden influir en el procesamiento moral, con los sabores dulces que inducen el comportamiento prosocial y gustos desagradables recrudeciendo los juicios morales. No efectos similares se aplican a diferentes tipos de alimentos (golosinas, alimentos orgánicos, etc)? Aunque los alimentos orgánicos a menudo se comercializan con el términos morales (por ejemplo, Té Honesto, Vida de pureza, y Equilibrio Inteligente), ningún estudio hasta la fecha ha investigado hasta qué punto la exposición a los alimentos orgánicos influye en los juicios morales o de comportamiento. Después de ver unos cuantos alimentos orgánicos, golosinas, o alimentos de control, los participantes que estuvieron expuestos a los alimentos orgánicos ofrecieron mucho menos tiempo para ayudar a un desconocido necesitado, y juzgaron las transgresiones morales significativamente de manera más dura que los que vieron los alimentos no orgánicos. Estos resultados sugieren que la exposición a los alimentos orgánicos puede llevar a la gente a afirmar sus identidades morales, lo que atenúa su deseo de ser altruista.

Uno de los investigadores ofreció una hipótesis de por qué pasa esto:

Cuando se trataba de ayudar a un extraño en apuros, los orgánicos también resultaron ser más egoístas, ofreciéndose sólo 13 minutos en comparación con los 19 minutos (para los controles) y 24 minutos (para la gente de golosinas).

«Hay algo acerca de la exposición a los alimentos orgánicos que les hizo sentirse mejor consigo mismos», dice Eskine. «Y eso los volvió un poco cretinos, supongo».

¿Por qué comer mejor nos hacen actuar mal? Eskine dice que probablemente tiene que ver con lo que él llama «licencia moral». «La gente puede sentir como que ha hecho su buena acción», dice.

«Que tienen el permiso o la licencia, para actuar sin ética más tarde. Es como cuando vas al gimnasio y corres unos kilómetros y te sientes bien contigo mismo, por lo que te comes un dulce»

Fuente: GMO Pundit

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