Missile, un misil contra los adolescentes

Toca Comer. Missile, un misil contra los adolescentes. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En el blog SCIENTIA analizan en detalle una nueva bebida energética, Missile, de gran consumo entre los jóvenes.

Me acerqué al chino y en la puerta vi muchísima publicidad de esta nueva bebida energética. Entré y pedí un par de misiles para poder analizarlos y un Red Bull para comparar los resultados obtenidos. Cuando el dependiente me dijo que cada unidad de 250 ml costaba solamente un euro entendí el por qué de su éxito. Entre lo barato que era (1 euro frente a 1.50 euros que costaba la lata de Red Bull), lo novedoso de su envase y el alto consumo de bebidas energéticas entre la población adolescente, el éxito de ventas de este producto era fácilmente previsible.

Nada más comprarlo eché un vistazo a la etiqueta nutricional del Misil… pero me fue imposible analizar nada porque la letra es tan diminuta que, a menos que tengan visión de superhéroe, necesitarán una lupa para poder leer lo que pone en la etiqueta. Sin embargo, a las empresas que utilizan esta argucia para dificultar al consumidor el acceso a la información nutricional de sus productos les quedan los días contados… dentro de unos meses esta estrategia será ilegal.

El 13 de diciembre de 2014 comenzará a ser aplicable el reglamento 1169/2011 que marca no solo qué información deberán llevar los productos en su envase sino también cómo deberá presentarse. En este reglamento se establece que para facilitar la información al consumidor la letra debe ser más grande y legible que la que se emplea actualmente. Concretamente la norma establece un tamaño mínimo de fuente: para los envases de más de 80 cm2 será 1,2 mm de altura y en los de tamaño inferior, de 0,9 mm.

Como las empresas aun tienen unos meses para usar esta letra tan diminuta utilicé una lupa que me dejaron cuando llegué al colegio de mi hija y observé que, aunque hay parámetros nutricionales muy parecidos en el dichoso Misil y en el Red Bull, existen otros indicadores donde las diferencias son significativas.

Las dos bebidas poseen un valor energético muy parecido (46 kcal/100 ml del Misil frente a las 45 Kcal/100 ml de la bebida que da alas), una cantidad de cafeína enorme pero similar (30 mg/100 ml frente a 32 mg/100 ml) y la misma concentración de una molécula cuya efectividad ha sido rechazada por la EFSA, la taurina (0.4%).

Hay, sin embargo, algunos parámetros nutricionales donde las diferencias son significativas. Mientras que no existen proteínas en el Red Bull, en el etiquetado del Misil se puede apreciar sorprendentemente la presencia de 0.35 gr/100 ml… aunque me gustaría saber de qué proteínas exactamente estamos hablando porque ese dato es bastante atípico. Además, esta nueva bebida energética posee casi un 50% menos de vitamina B6 que el Red Bull y, ojo al dato, más de tres veces la cantidad de sal que la bebida preferida de la escudería de Sebastián Vettel lo que puede tener fuertes consecuencias sensoriales y también nada saludables… éramos pocos y, por si no teníamos suficiente con la cafeína, parió la sal para subirnos aun más la tensión.

De entre todos los ingredientes de estas bebidas energéticas, el infumable reglamento que regula la publicidad sobre propiedades saludables de alimentos solo avala los beneficios de los diferentes tipos de vitaminas presentes en la composición de ambas bebidas… pero hay que dejar claro que ello es debido a que la infame legislación vigente solo tiene en cuenta las propiedades aisladas de los ingredientes de un alimento porque si evaluara el efecto global de estas bebidas el resultado sería contundente: aunque hay ciertas diferencias nutricionales entre las dos bebidas energéticas analizadas, estamos ante dos productos nutricionalmente aberrantes que son auténticas bombas de cafeína y azúcar… así de claro.

Más imágenes publicitarias, aquí.

Artículo completo en: SCIENTIA

Los impuestos sobre las bebidas azucaras puede que no ayuden a reducir la obesidad

Toca Comer. Los impuestos sobre las bebidas azucaras puede que no ayuden a reducir la obesidad. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En algunos países como México, Italia o ciudades como Nueva York (EE.UU.) se han anunciado impuestos sobre las bebidas azucaradas con la finalidad de acabar con una pandemia del siglo XXI, la obesidad. Realmente algunos estudios se sugería que dicha modalidad de impuestos podría reducir hasta un 20% la obesidad, pero había factores que no se tenían en cuenta.

Según una nueva investigación de Jason Fletcher, economista de La Follete School of Public Affairs de la Universidad de Wisconsin-Madison, David E. Frisvold, del Departamento de Economía de la Universidad de Iowa, y Nathan Tefft, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington, los impuestos adicionales sobre los refrescos no mejorarán absolutamente nada la salud de las personas, y la verdad es que sus palabras tienen muchísima lógica:

“Algunos estudios anteriores sugieren que los impuestos a las bebidas azucaradas reducirán hasta un 20% la obesidad, confiando en los datos caseros en lugar de los patrones de consumo individuales, asumiendo que los individuos no reemplazarán las calorías de los refrescos con calorías procedentes de otras fuentes”

“Por el contrario, nuestro estudio encontró que los aumentos en los impuestos de los refrescos se correlacionan con un menor consumo de azúcar, pero no con una reducción de la ingesta de calorías”

Ampliar en:  Medciencia

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