La ciencia de la efervescencia del champán

Toca Comer. La ciencia de la efervescencia del champán. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaLa importancia de las burbujas, más técnicamente conocida como efervescencia, en los vinos espumosos y cavas no debe ser subestimada – contribuye a la completa experiencia sensorial de una copa, de champán. Un científico ha  examinado de cerca los factores que inciden en estas burbujas, y ha llegado a una estimación de cuántas hay en cada vaso . El informe aparece en ACS’ The Journal of Physical Chemistry B.

Gérard Liger-Belair señala que la efervescencia juega un papel importante en el aspecto, el sabor , el aroma y la sensación en la boca de champán y otros vinos espumosos. Periodistas y blogueros de vino a menudo citan 15 millones como el número medio de las burbujas efervescentes en un solo vaso de champán, sobre la base de algunas matemáticas simples. Suena impresionante, pero Liger -Belair sospecha que la fórmula que lleva a esta estimación simplificó el asunto. No tomó en cuenta el hecho de que parte del dióxido de carbono disuelto se escapa de un vaso sin que se formen burbujas. Además, el tamaño de las burbujas cambia con el tiempo , y esto podría afectar el número final . Liger-Belair quería dejar las cosas claras .

Teniendo en cuenta la temperatura, la dinámica de burbujas y la inclinación de una copa, Liger -Belair aportó una nueva forma de calcular el número de burbujas en un vaso de champán. Y el resultado es mucho más bajo que lo que se ha citado. » Un millón de burbujas parece ser una aproximación razonable para el número de burbujas que podrían formarse si se resiste a beber el champán de su copa», concluye. También descubrió que si lo prefiere con más efervescencia en su burbujeo, sírvalo más caliente de lo que lo haría normalmente y asegúrese de inclinar la copa cuando se vierte .

Fuente: «How Many Bubbles in Your Glass of Bubbly?» J. Phys. Chem. B, 2014, 118 (11), pp 3156–3163. DOI: 10.1021/jp500295e

NO orines en las piscinas

Toca Comer. NO orines en las piscinas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Es relativamente frecuente que en las piscinas algunas personas aprovechen el momento para orinar. Esta práctica también está muy extendida entre los nadadores olímpicos. Por ejemplo, Michael Phelps y Ryan Lochte admitieron que lo hacían. Pero, aparte de que nos provoque cierto reparo, ¿es sano a fin de cuentas orinar en las piscinas? Parece ser que la pregunta del millón por fin tiene respuesta.

Químicos a la acción

En un estudio publicado en la revista de la Sociedad Americana de Química, Environmental Science & Technology, los investigadores llevaron a cabo un experimento para comprobar qué sustancias se producían cuando se mezclaba el ácido úrico, que se encuentra tanto en la orina como en el sudor, con el cloro que se utiliza en las piscinas.

Como ya sabemos, el cloro permite descontaminar el agua de microorganismos para impedir que enfermemos cuando nos damos un buen chapuzón. Sin embargo, parece ser que su combinación con las sustancias que se encuentran en la orina pueden producir una serie de compuestos nocivos para nuestro organismo.

Cabe destacar que aunque se pueda hablar indistintamente tanto de orina como de sudor, pues ambos líquidos tienen una composición similar, es la orina la principal responsable de esa mezcla venenosa.

“Sabemos que existen asociaciones entre algunos de estos productos químicos y los resultados adversos para la salud, por lo que estamos dispuestos a entender la química que hay detrás de su formación y su descomposición”, comenta Blatchley, profesor del School of Civil Engineering and Division of Environmental and Ecological Engineering de la Universidad Purdue.

Se producen sustancias que afectan a pulmones, corazón y cerebro

De la mezcla de orina y sudor con el cloro de las piscinas, los investigadores descubrieron que se producían otras sustancias, entre las que destacaron dos que están relacionadas con problemas de salud:

  • Tricloramina (NCl3): ésta específicamente se encuentra asociada a problemas pulmonares.
  • Cloruro de cianógeno (CNCl): éste, además de afectar al pulmón como la tricloramina, también es capaz de ocasionar problemas al corazón y al sistema nervioso central.

Estas dos sustancias se pueden encontrar en cualquier parte de la piscina que tienen su principal origen en las reacciones químicas de los componentes que constituyen la orina. Como ya hemos comentado anteriormente, el sudor prácticamente no tiene importancia en comparación con la orina.

Conclusiones finales

Los investigadores del estudio concluyen que la mejor manera para conseguir unas buenas condiciones sanitarias en las piscinas empieza con algo tan simple como orinar en el lugar que corresponde: en el cuarto de baño.

“Hay un montón de gente en la comunidad de natación que admiran a estas personas (Phelps y Lochte) y escuchan lo que tienen que decir, pero no son químicos y no deberían hacer declaraciones que son falsas”, concluye Blatchley.

Así que la próxima vez que tengas ganas de orinar mientras te encuentras en la piscina, antes de proceder instintivamente piensa por tu salud y el resto de las personas que te rodean más que por la comodidad que supone.

Fuente: The Atlantic

Traducido por: Medciencia

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