Reflexión navideña: el pavo inductivista


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Puede que quizás este no sea en principio ni el momento ni el lugar adecuado, por ser esta época navideña un lugar lleno de excesos alimentarios y sociales, poco propenso al pensamiento crítico y demasiado proclive a poner en paréntesis (cuando no a anular) la mente racionalista, crítica y analítica que defendemos desde CyD, pero también puede ser un buen momento para la reflexión (y una forma de mantener las neuronas activas) a pesar de esa plétora de carnes, dulces y alcoholes varios tan habituales en estas bacanales lúdico-gastronómico-festivas que muchas veces nos anulan tanto el cuerpo como la mente.

Imaginemos un pavo que en la primera mañana que recuerda en una granja avícola recibió su comida a las nueve de la mañana. Sin embargo, al tratarse de un pavo racionalista no sacó conclusiones precipitadas, sino que como buen inductivista esperó hasta tener un mayor número de observaciones. Así, todos y cada uno de los días sucesivos encontró que la comida aparecía a las nueve en punto de la mañana.

Aún así, lejos de dejarse llevar por la precipitación (y las ganas de publicar un buen “paper” científico) nuestro pavo racionalista siguió acumulando múltiples observaciones en una gran variedad de circunstancias: en distintos días de la semana, del mes, incluso en distintas estaciones del año hasta que animado por ese largo conjunto de observaciones empíricas tan trabajosamente obtenidas llegó a la muy sólida conclusión de que pase lo que pase, y ocurra lo que ocurra, la comida “siempre aparece a las nueve de la mañana”.

Sin embargo, la víspera del día de Navidad (en vez de aparecer la comida) le cortaron el cuello y le sirvieron al día siguiente como plato central de la comida de Navidad, demostrándose así la falsedad de su muy empírica e inductivista conclusión.

Y para aquellos que no pueden (o podemos) dejar de pensar racionalmente dejo abierta la siguiente pregunta ¿esta analogía de Bertrand Russell puede ser aplicada o no al conocimiento científico?

Licencia Creative Commons

Fuente: La Ciencia y sus Demonios

Cafetería táctil para navegar mientras tomas café

En una cafetería situada en Rusia, los tableros de las mesas son táctiles y se comportan como si fueran una gran tableta, tal y como se puede ver en el vídeo.

Estas mesas, diseñadas por una empresa coreana, también sirven para consultar el menú y solicitar el servicio. Las mesas táctiles tienen tanto éxito que se están empezando a instalar en toda clase de establecimientos en diversos países.

Cómo abrir una botella de champán esta noche, según la física

La botella tiene que estar fría, a unos 6º. El gas tarda más en escapar de la botella abierta si ésta está fría.Para ello, debemos mantenerla en un cubo con hielo, y podemos añadir agua fría salada para acelerar el enfriado mientras estamos cenando. Cuando llegue el momento de servir el champán, éstos son los pasos que debemos seguir.

  • Secamos la botella con un trapo para poder sujetarla bien, y la apuntamos lejos del resto de comensales, por si acaso.
  • Quitamos el recubrimiento del corcho y sujetamos el cuello de la botella.
  • Ponemos el pulgar encima del corcho y soltamos el alambre a su alrededor. No hay que girar el corcho, sino que hay mantenerlo sujeto.
  • Ponemos un trapo sobre la botella, como precaución, y la inclinamos a 45º.
  • Giramos la parte inferior de la botella con una mano mientras, con la otra, presionamos hacia abajo hasta que oigamos un ¡pop! Ya es seguro quitar el corcho y servir el champán.

Fuente: magnet

Química navideña (I): El mantecado de Estepa

Uno de los dulces más característicos de la época en España, el mantecado.

Ingredientes

La masa de los mantecados se compone de harina de trigo, azúcar y manteca de cerdo. A esta masa se le añade canela y después se recubren con ajonjolí. A lo largo de los años se han ido desarrollando variaciones (con almendra para los polvorones, chocolate, limón, coco, etc.), aunque en este artículo nos centraremos en el mantecado tradicional tal y como se fabrica en la localidad sevillana de Estepa.

Además de todo ello, a nivel industrial se emplean aditivos alimentarios: antioxidantes (E-304 y E-306) y sulfitos.

Explicación química de los ingredientes en: Química navideña (I): El mantecado de Estepa

Deterioro de la vitamina A en la leche


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La vitamina A es estable al calor, por lo tanto no hay pérdida de vitamina A cuando la leche se pasteuriza, se evapora o se deseca. Sin embargo, es muy susceptible a la oxidación, especialmente en presencia de grasas no saturadas en condiciones oxidantes.

La luz cataliza el deterioro oxidativo de la vitamina A en leche, lo que se traduce en un mal sabor que ha sido describe como ‘haylike’, ‘strawlike «y» frambuesa «. La reacción se produce con frecuencia en las leches bajas en grasa y leche descremada enriquecida con vitamina A. la  leche en botellas de PET verdes experimenta menos oxidación de lípidos y pérdida de  vitamina A que la leche almacenada en botellas de PET transparentes o bolsas de LDPE y  botellas de HDPE.

En una investigación, durante la primera semana de almacenamiento, la pérdida de vitaminas fue menor en la leche almacenada en botellas de PET verdes que en la leche almacenada en botellas transparentes de PET y bolsas de LDPE. Se informó de que el desarrollo de mal sabor era más rápido en descremada y leches con 2% de materia grasa y enriquecidas con una base en aceite de vitamina A que en una de base acuosa, cuando cada leche se expuso a la misma intensidad de luz fluorescente. La vitamina A también se ha demostrado que es más estable cuando se calienta directamente la leche, que con el tratamiento UHT de calentamiento indirecto, que es consistente con que la oxidación es en parte responsable de la pérdida de la vitamina.

Las dos caras de las láminas de aluminio


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Los metales son maleables porque sus átomos se mantienen unidos mediante una serie movible de electrones compartidos, en lugar de estar unidos por fuerzas rígidas entre los electrones de un átomo y los del siguiente, como pasa en la mayoría de los sólidos. Como un átomo en concreto no tiene una posición fija, puede cambiar de lugar manteniendo su enlace con uno u otro electrón, dependiendo de la presión a la que se vea sometido el metal.

En la fábrica de papel de aluminio se somete al aluminio a una gran presión hasta que se obtiene una lámina delgada, lo suficiente para devanarlo haciéndolo pasar entre pares de rodillos, para ir obteniendo progresivamente láminas más y más finas. Hasta conseguir alcanzar grosores de menos de dos centésimas de milímetro.

Para que la lámina no se rompa en el laminado en frío y para ahorrar espacio en el laminado final, se hacen pasar dos láminas a la vez entre los rodillos. Así, las superficies que están en contacto con los rodillos de acero pulido, salen lisas y brillantes. Pero las superficies interiores, de aluminio contra aluminio, salen ligeramente rugosas y mates, ya que el aluminio es mucho más blando que el acero.

Aparte del aspecto, no hay ninguna diferencia entre una y otra cara, por lo que se puede usar cualquiera de ellas para envolver los alimentos.

Fuente: Conocer Ciencia

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