España incumple su compromiso con la OMS: el consumo excesivo de sal sigue poniendo en riesgo la salud cardiovascular

La ingesta media casi duplica el límite recomendado, mientras las autoridades no logran aplicar medidas efectivas para reducir su presencia en los alimentos procesados antes de 2026.

España está lejos de cumplir el objetivo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de reducir un 30% el consumo de sal,. Según un informe reciente, la ingesta media en el país se sitúa en 9,8 gramos diarios por persona, casi el doble del límite recomendado (5 gramos), lo que aumenta el riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares. Pese a los compromisos adquiridos, las medidas implementadas hasta ahora han sido insuficientes, alertan los expertos.

Un problema de salud pública ignorado

La OMS estableció en 2013 una meta global para reducir el consumo de sodio —principal componente de la sal— como parte de su plan para prevenir enfermedades no transmisibles, responsables del 74% de las muertes en el mundo. España, junto a otros países europeos, se adhirió a este compromiso, pero los datos muestran un estancamiento: desde 2015, la ingesta apenas ha descendido un 0,5% anual, un ritmo insuficiente para alcanzar el objetivo en 2026.

El problema no es solo la sal que añadimos al cocinar o en la mesa (que representa solo el 20% del total), sino la «sal oculta» en productos procesados y ultraprocesados, como pan, embutidos, quesos, salsas, snacks y platos precocinados. Estos alimentos aportan hasta el 75% del sodio ingerido, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Sin embargo, las estrategias para reformular estos productos —como acuerdos voluntarios con la industria— han tenido un impacto limitado.

¿Por qué es urgente actuar?

El exceso de sal está directamente relacionado con:

  • Hipertensión arterial, que afecta al 42% de los adultos españoles (datos de la Sociedad Española de Cardiología).
  • Enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en España (más de 120000 fallecimientos anuales).
  • Osteoporosis y cáncer de estómago, asociados a dietas altas en sodio.

Reducir el consumo a 5 gramos diarios podría evitar 2,5 millones de muertes anuales en el mundo, según la OMS. En España, se estiman que 8.000 muertes prematuras al año podrían prevenirse con esta medida.

Falta de medidas contundentes

Aunque el Ministerio de Sanidad lanzó en 2020 la Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), que incluye metas para reducir sal, azúcares y grasas, los avances son lentos. Las críticas apuntan a:

  1. Acuerdos voluntarios con la industria: Las empresas alimentarias se comprometen a reducir sodio, pero sin sanciones si incumplen. Un estudio de la OCU (2023) reveló que el 60% de los productos analizados superaban los límites recomendados.
  2. Falta de etiquetado claro: Aunque el semaforo nutricional (Nutri-Score) ayuda a identificar productos poco saludables, no es obligatorio y muchos consumidores lo desconocen.
  3. Publicidad engañosa: Se siguen promocionando alimentos altos en sal como «saludables» (ej.: pan integral o fiambres «light»).

Países como Reino Unido, Finlandia o Portugal han logrado reducciones significativas (hasta un 40% en algunos casos) gracias a leyes obligatorias, impuestos a productos ultraprocesados y campañas de concienciación masivas. En cambio, España optó por un enfoque menos intervencionista, con resultados pobres.

¿Qué se puede hacer?

Los expertos reclaman medidas inmediatas:

  • Regulación obligatoria: Establecer límites máximos de sal en pan, embutidos y otros productos básicos, como ya hizo Chile con su ley de etiquetado.
  • Impuestos a alimentos ultraprocesados: Siguiendo el modelo de México o Hungría, que gravó productos con exceso de sodio, reduciendo su consumo.
  • Educación desde la infancia: Incluir programas de nutrición en escuelas y restringir la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores.
  • Promoción de alternativas: Subvencionar hierbas aromáticas, especias y sales bajas en sodio para facilitar la transición.

El papel de los consumidores

Mientras las políticas públicas avanzan, los ciudadanos pueden tomar medidas:

  • Leer etiquetas: Elegir productos con menos de 1,25 gramos de sal por 100 gramos (o 0,5 g de sodio).
  • Cocinar en casa: Controlar la cantidad de sal añadida y usar sustitutos como limón, ajo o pimienta.
  • Reducir procesados: Optar por alimentos frescos (frutas, verduras, legumbres) y evitar snacks, sopas instantáneas y comidas precocinadas.

Conclusión: Un reto pendiente con consecuencias graves

España tiene menos de dos años para cumplir su compromiso con la OMS, pero a este ritmo, el objetivo parece inalcanzable. La falta de voluntad política para enfrentar a la industria alimentaria y la escasa concienciación social perpetúan un problema que costa vidas y recursos sanitarios. Sin acciones decididas —como regulaciones vinculantes y campañas de choque—, el país seguirá pagando el precio de una dieta insana: más enfermos, más muertes evitables y un sistema de salud sobrecargado.

La sal puede ser un condimento cotidiano, pero su abuso es un veneno silencioso. Es hora de que las autoridades prioricen la salud sobre los intereses comerciales y los ciudadanos exijan cambios. El reloj corre, y las consecuencias de la inacción serán irreparables.


Fuentes: OMS, AESAN, Sociedad Española de Cardiología, OCU, Ministerio de Sanidad.

Sal del Himalaya, otro engaño para crédulos

Toca Comer. Sal del Himalaya, otro engaño para crédulos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

 

• Completamente libre de químicos y plaguicidas

• Orgánica halal y kosherno transgénica

• Sal pura del Himalaya

• Aprobada por la FDA y

• El Instituto Nacional de Salud

Ahh, con que no-transgénica. ¿La sal tiene ADN? También ponen que es ‘orgánica’ – o sea que ¿es derivada de organismos vivos?

¡Y libre de químicos! Yo juraba y comía tierra que el cloruro de sodio es químico (que cuando es puro, es blanco).

Y también me vengo a enterar que el Instituto Nacional de Salud [de EEUU] aprueba la sal.

Why Evolution Is True

Fuente: DE AVANZADA

La reducción de sal hecha por la industria no remedia el problema del alto consumo

Toca Comer. Sal y salud. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Los esfuerzos que está haciendo la industria de alimentos para reducir la cantidad de sal en sus productos, no reducen necesariamente los niveles de consumo recomendados por los organismos responsables de la salud pública.

Investigaciones llevadas a cabo en Dinamarca y EE.UU. informan que los programas de reducción de sal en la población se basan en la idea de que la ingesta de sal es mayor que la necesidad fisiológica en sí, y por lo tanto, al reducir los niveles de sal en los alimentos los niveles de sal en la población se mantienen a un nivel controlado.

Sin embargo, investigaciones recientes respaldan hallazgos previos que sostienen que la ingesta de sal se regula en el cerebro, y se ha mantenido estable dentro de un rango relativamente estrecho en los últimos 50 años, independientemente la etnia o los cambios en el suministro de alimentos.

Datos y estudios

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta diaria de sal de máximo de 5 g – el equivalente a unos 2000 mg de sodio – tres cuartas partes de la población mundial consume al menos dos veces al día esa cantidad, según datos de 2010.

En un artículo publicado en el American Journal of Hypertension, se utilizaron datos de la de la ingesta de sodio medido por análisis de orina de 45 países, con más de 69000 participantes en más de cinco décadas. Se encontró que la ingesta de sodio promedio osciló entre aproximadamente 2600-4800 mg al día (6,5 g – 12 g de sal).

«Por lo tanto, nuestro análisis indica que hay una» «gama de la ingesta de sodio humana definida por las necesidades de la fisiología y biología y no por el suministro de alimentos» escribieron los investigadores. «… No importa qué tan bien intencionada sea la política pública, simplemente ésta no puede modificar un conjunto de parámetros que funcionan fisiológicamente.»

Y añadieron: «Es razonable concluir que existe un rango normal de la ingesta de sodio humana. Si las futuras directrices de política pública son eficaces y viables, deben basarse en la realidad científica».

Las limitaciones de la evidencia científica

Los autores del estudio presentaron sus conclusiones al Instituto de Medicina de EE.UU., y este a su vez les respondió con un informe titulado Sodium Intake in Populations.

Dice: «el consumo de sodio en poblaciones reconoce las limitaciones de los datos disponibles, y explica que no hay evidencia consistente para apoyar una asociación entre la ingesta de sodio y/ o un efecto beneficioso o adverso para la salud en la mayoría de los resultados de estudios cardiovasculares (incluyendo accidente cerebrovascular y la mortalidad por ECV) o mortalidad por cualquier otra causa «.

El comité del IOM dijo que no era su función definir cuál era el rango normal de la ingesta de sodio humana. Por lo tanto, el informe no define cuándo una ingesta es «excesiva» o «inadecuada».

Los autores del estudio afirman que estos últimos resultados, combinados con los de un estudio anterior realizado en 2009, apoyan la idea de que el cerebro controla las necesidades de sodio, tal como se ha demostrado en otros vertebrados que tienden a regular la ingesta de sodio dentro de un rango estrecho.

Sin embargo, reconocen que los pacientes con presión arterial alta pueden realmente beneficiarse de «pasar del extremo superior de este rango normal de admisión de sodio a un extremo inferior«, aunque agregó que se necesitan ensayos clínicos para evaluar la eficacia.

 

La OMS insta a reducir el consumo de grasas, azúcares y sal

Toca Comer. La OMS insta a reducir el consumo de grasas, azúcares y sal. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La directora regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, Zsuzsanna Jakab, ha instado a los gobiernos, ciudadanos y a la industria alimentaria a reducir el consumo de grasas saturadas, grasas trans, azúcares y sal y, por el contrario, a aumentar la ingesta de frutas y verduras.

Jakab se ha pronunciado así en la Conferencia Ministerial de la OMS sobre Nutrición y Enfermedades No Transmisibles en el contexto de la Salud 2020, que ha reunido en Viena a más de 25 ministros sanitarios. Allí, los responsables de Sanidad han analizado las principales estrategias para la lucha contra la obesidad y la mala nutrición, responsables de la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes o cáncer.

En este sentido, la directora regional de la OMS ha solicitado a los diferentes gobiernos a llevar a cabo políticas que palíen los elevados índices de obesidad y a la industria alimentaria a que actúe de forma “responsable” a la hora de fabricar sus productos, que el etiquetado sea “claro” y que no comercialice aquellos ricos en grasas saturadas y trans, azúcares libres y sal en las comidas de los niños.

Del mismo modo, Jakab ha aconsejado a los ciudadanos que reduzcan el consumo de estos alimentos, lean las etiquetas y elijan “conscientemente y responsablemente” aquellos productos que están sujetos a las recomendaciones de salud pública.

Se han hecho progresos enormes en los últimos 30 años en otras áreas de salud pública como en el control del tabaco. Por tanto, es el momento de aplicar el mismo compromiso con la lucha contra la epidemia de la obesidad.

Y es que, esta enfermedad está aumentando en toda Europa, siendo especialmente preocupante en el caso de los niños. De hecho, se estima que un tercio de los más pequeños y la mitad de los adultos padece sobrepeso u obesidad, siendo más proclives a sufrir problemas de movilidad, baja autoestima y enfermedades cardiovasculares.

Concretamente, según la OMS, el 60 por ciento de los niños que tienen sobrepeso antes de la pubertad tendrá sobrepeso en la edad adulta; y aquellos que pertenecen a familias con bajos ingresos son más propensos a ser obesos. Además, la obesidad representa entre el 2 por ciento y el 7 por ciento de los costes sanitarios, sin incluir los gastos indirectos derivados de la pérdida de productividad laboral.

Fuente: Alimentariaonline

La Organización Mundial de la Salud publica nuevas directrices sobre el consumo de sal

Toca Comer. La Organización Mundial de la Salud publica nuevas directrices sobre el consumo de sal. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La OMS sigue trabajando para frenar la pandemia de obesidad y otras enfermedades crónicas, de ahí esta nueva compilación de directrices sobre el consumo de sal. El resultado: los adultos no deben consumir más de 2000 mg de sodio, o 5 g de sal, y al menos 3510 mg de potasio cada día.

Los departamentos de salud de cada país fijan sus políticas en gran parte basándose en estas directrices, con la intención de hacer frente a las enfermedades no transmisibles, tales como enfermedades del corazón, derrame cerebral, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas.

En este caso, pueden resultar medidas adecuadas un correcto etiquetado del producto, la actualización de las directrices dietéticas específicas de cada país y negociar con los fabricantes de alimentos una reducción de la cantidad de sal presente en sus alimentos procesados.

El sodio está naturalmente presente en gran cantidad de alimentos, como la leche y la crema (50 mg por cada 100 g, aproximadamente), o los huevos (aproximadamente 80 mg/100g).

En los alimentos procesados suele encontrarse en cantidades mucho mayores, como en el pan (250 mg/100g, aproximadamente); bacon (aproximadamente 1500 mg/100 g –la misma cantidad presente en los snacks).

También se encuentra en condimentos, como la salsa de soja (7000 mg/100 g aproximadamente) y las pastillas de caldo (20000 mg/100 g aproximamente).

Entre los alimentos ricos en potasio están las judías (cerca de 1300 mg/100 g); las nueces (600 mg/100 g, aproximadamente); verduras, como las espinacas (aproximadamente 550 mg/100 g); o algunas frutas, como los plátanos (cerca de 300 mg/100 g).

El procesado disminuye las cantidades de potasio presentes en muchos productos alimentarios.

La mayor cantidad de sal se ingiere con el pan y las aves de corral

Toca Comer. Exceso de sal en aves de corral y pan. Marisol Collazos Soto
Más del 40% del sodio que se consume en los EE.UU. proviene de 10 categorías de alimentos, con el pan y las aves de corral entre los cinco primeros, de acuerdo con un informe MMWR. Incluyeron en él a individuos mayores de dos años de edad en el que muestra un consumo medio diario de sodio (con exclusión de la sal de mesa) muy por encima de las recomendaciones. El exceso de sodio provoca riesgos cardiovasculares. Las 10 categorías de alimentos que contribuyen al consumo de sodio fueron, en orden descendente: pan y bollería, embutidos, pizza, pollo, sopas, sándwiches, quesos, platos de pasta, carnes cocinadas con otros productos, y aperitivos salados. Dos tercios de los alimentos con sodio se compró en tiendas o supermercados, y el resto provenía de los restaurantes, cafeterías, y otras fuentes.

Los editores de la revista MMWR sugieren que se se debe recomendar a los pacientes leer las etiquetas y elegir alimentos bajos en sodio. Hasta ahora, que yo sepa, sólo lo pone en algunas aguas minerales. En los productos citados debería ponerlo en el el etiquetado nutricional.

Fuente: Reflexiones de un pediatra curtido



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