Los antioxidantes no protegen del ACV y la demencia

Toca Comer.  Los antioxidantes no protegen del ACV y la demencia. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Según un nuevo estudio, los adultos mayores con una alimentación rica en antioxidantes no reducirían su riesgo de desarrollar demencia o de tener un infarto cerebrovascular (ACV).

Un equipo halló que las personas que consumían gran cantidad de café, té, naranjas y vino tinto eran tan propensas a desarrollar trastornos neurológicos en los 14 años siguientes como los que evitaban los alimentos ricos en antioxidantes.

«La literatura publicada sobre los antioxidantes y la demencia es contradictoria», dijo la autora principal del nuevo estudio, Elizabeth Devore, del Hospital de Brigham y las Mujeres, Boston.
Aunque existen pruebas de que ciertas vitaminas protegen el cerebro, dijo que se desconoce si eso se aplica a todos los antioxidantes, como las vitaminas C y E, el selenio y los flavonoides. «Existe la idea de que todos los antioxidantes serían beneficiosos, pero al estudiar cada uno, no surge necesariamente un motivo para pensar que uno actuaría el organismo como el otro», destacó.

El estudio incluyó 5395 holandeses de más de 55 años que en 1990 habían respondido cuestionarios sobre su consumo de 170 alimentos. El equipo de Devore siguió a esos participantes durante los siguientes 14 años, en los que a 599 se les diagnosticó demencia (484 tenían Alzheimer) y 601 tuvieron un primer ACV.

Los que más antioxidantes ingerían eran tan propensos a padecer esas enfermedades neurológicas como los participantes que rara vez los consumían. Y este patrón se mantuvo tras considerar la edad, la cantidad de comida que consumían y si fumaban, según publican los autores en Neurology.
Los estudios por imágenes del cerebro de 462 participantes no revelaron una relación entre el consumo de antioxidantes y el volumen de la materia blanca o gris.

Devore aclaró que, como el estudio se concentró sólo en los alimentos, se desconoce si los suplementos con antioxidantes influirían en el riesgo de desarrollar demencia o de tener un ACV.
El equipo escribe que es posible que algunos antioxidantes sean beneficiosos para el cerebro. «Varios estudios demostraron que un mayor consumo de vitamina E a través de los alimentos está asociado con una reducción del riesgo de demencia», indicó Devore, quien agregó que lo mismo ocurre con el consumo de vitamina C y el riesgo de tener un ACV.

Dijo que todo esto sugiere que la población debería seguir consumiendo gran cantidad de frutas y verduras, incluidos los frutos rojos, y optar por ciertos antioxidantes. «Quien esté preocupado por la demencia y el ACV (…) debería tratar de consumir vitamina E para reducir el riesgo de desarrollar una y vitamina C, para el otro», remarcó.

Fuente:  MedlinePlus

Sobreviviendo a los antioxidantes

Toca Comer.  Sobreviviendo a los antioxidantes. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Exóticos como las bayas de Goji, el turmeric, o el acai; o más de andar por casa como las granadas, el vino tinto, la col, …, todo lo que encuentres en el super hoy en día estará lleno de antioxidantes. Lo podrás comprobar fácilmente en la etiqueta: “Bueno para tu salud … contra el cáncer … retrasa el envejecimiento”. Por supuesto seguido del consabido “científicamente probado”, faltaría más. A la moda de añadir supuestas propiedades saludables a los alimentos, en los últimos tiempos se le añade la etiqueta de antienvejecimiento a todo.

Uno de los mayores embustes que se han difundido con profusión (de tantos como hay) es el de las propiedades saludables de los antioxidantes, sea en la alimentación o directamente en complementos vitamínicos, que siempre reportarán más beneficios. Se nos está intentando vender por todos los lados que con toneladas de antioxidantes que ingiramos en la dieta o en cápsulas, estaremos protegidos frente al cáncer, reforzaremos nuestros sistema inmune y, por supuesto, ganaremos en mayor longevidad. Tan asumido está este concepto, que cualquier cosa que pueda declarar alto contenido en antioxidantes, se publicita inmediatamente por sus supuestos efectos beneficiosos sobre la salud y el envejecimiento, sin tener que pasar por ensayo o prueba alguna, faltaría más, no estamos hablando de la malvada industria farmacéutica.

Pese a una enorme literatura científica sobre los antioxidantes y el estrés oxidativo y su relación con el envejecimiento (y el cáncer y tantas otras cosas), lo cierto es que estamos muy lejos de entender exactamente cuál es esa relación, incluso en los cultivos celulares, menos en los animales de experimentación y, por supuesto, nada en humanos.

La mente humana sufre complejas distorsiones de la realidad producidas por sus ilusiones, frustraciones, deseos, etc. (no voy a intentar hacer de psicólogo a estas alturas). Un ejemplo de ello es la teoría del envejecimiento debido a la oxidación. Qué explicación más sencilla, más entendible por cualquiera, más obvia, que pensar que envejecemos porque nos oxidamos (?!). A fin de cuentas ¿qué somos cuando envejecemos, más que viejos cacharros oxidados? Pues ya está, ¡la oxidación es la respuesta! Se produce además una de esas habituales perversiones del lenguaje tan típicas en la charlatanería pseudocientífica de nuestros días. Los antioxidantes neutralizan los radicales libres, que tienen carga negativa, ¡para qué queremos más!

Cuesta hacerle entender a la gente (y en muchas ocasiones no se tiene ningún interés en ello) que los descubrimientos científicos llevados a cabo en el laboratorio usando una placa de cultivos, poco o nada tienen que ver con lo que les intentan vender haciéndolo pasar por el último descubrimiento del milagro antiedad demostrado científicamente. La prueba del algodón son los ensayos clínicos realizados con garantía y ahí, me temo, la cosa se hunde. Los antioxidantes no sólo no han demostrado eficacia alguna por el momento, si no que incluso se han demostrado perjudiciales para la salud. Claro, esto no lo van a publicitar, pero los datos que existen hoy en día son que el consumo de suplementos antioxidantes no prolonga la vida y no protege del cáncer, si no al contrario, aumenta la mortalidad por diversas causas y en ciertos estudios se han observado incrementos considerables de la incidencia de tumores. Por ejemplo, un estudio realizado en el 2007 con cerca de 300000 hombres sanos que recibieron o no complejos multivitamínicos tuvo que ser parado al comprobar que aquellos que tomaban los antioxidantes veían su riesgo de padecer cáncer de próstata al doble que aquellos que no los consumían (ver referencias al final del texto).

Artículo completo en:  Fuente de la Eterna Juventud

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